jueves, 7 de diciembre de 2023

De una Constitución que dure

 






Una Constitución que dure
PABLO XIMÉNEZ DE SANDOVAL
06 DIC 2023 - El País - harendt.blogspot.com

El día de la Constitución en España, el 6 de diciembre, sirve para felicitarnos por el éxito colectivo que fue la Transición, pero también tenemos una tendencia extraña como país a dedicar la jornada a una especie de terapia política colectiva sobre todo lo que nos apetece reformar del texto. Algo tiene que significar eso. Se dice que todo español lleva dentro un seleccionador de fútbol. Pues el 6 de diciembre, ese español se convierte en ponente constitucional, al menos durante lo que dura el vermú. Yo decidí irme a buscar editoriales de EL PAÍS de los días en que se aprobó la Constitución. Encontré uno publicado el 1 de noviembre de 1978, tras la aprobación definitiva del texto en las Cortes, con el titular que he usado para esta newsletter: Una Constitución que dure. Hoy quiero compartir este viaje en el tiempo, porque me parece que da muy bien la medida de lo que se logró entonces.
Empieza así: “Es conveniente prevenirse contra los historicismos y evitar caer en el "¡Viva la Pepa!" (según llamaban a la Constitución de 1812) o en cualquier clamor patriotero, sobre este proyecto constitucional del día de San Quintín que ayer aprobaron masivamente el Congreso y el Senado. Pero no se puede ocultar la satisfacción y el entusiasmo por tener al fin, por primera vez desde 1931 y con una guerra civil por medio, una carta democrática de derechos y deberes que presentar al pueblo español en un referéndum libre. Por eso, sin necesidad de gritar "¡Viva la Pepa!", se deben hoy dar vivas a la Constitución”.
Siguiente párrafo: “Esta doceava ley de leyes que ahora se ofrece al país porte punto final a la travesía del desierto que este pueblo inició, con muy breves paréntesis o descansos, no ya en 1936, sino con la asonada catalana de Primo de Rivera. El caso es que ya tenemos sobre la mesa un texto constitucional que devuelve la soberanía política al pueblo, organiza sus libertades formales y es reputada en algunos aspectos como una de las más progresivas (o si se quiere "modernas") entre las que rigen el occidente democrático”.
No se deje llevar por el entusiasmo. A continuación se critica el texto como “largo, farragoso, en exceso detallista y envuelve el caramelo envenenado del tratamiento de autonomías como la vasca”. Pero no se puede ocultar la sensación de alivio por llegar al final de un camino que no estaba nada claro cuando murió el dictador, justo tres años antes. Este pasaje: “Pero aquí estamos, por fin, en ciernes de votar libremente una Constitución democrática elaborada, contra todo pronóstico, sobre la crisis económica y entre gravísimos sucesos terroristas. Sin duda queda ya para los anales de la historia y del Derecho constitucional el caso de un país que aparta cuarenta años de autocracia sin rupturas ni desgarros profundos, sin depuraciones ni enfrentamientos civiles generalizados, cambia la forma de su Estado y se otorga una carta de libertades. ¿Quién dijo que los españoles éramos ingobernables en democracia?”.
El texto viene a decir que lo más importante para que la Constitución tenga éxito es que el pueblo la conozca, algo que en ese momento no era tan obvio como suena. Pide a los partidos que hagan una campaña de pedagogía, porque la norma, elaborada por unas élites, solo sobrevivirá si los españoles la hacen suya. Esta es la conclusión: “Sobre esta constitución ya se ha escrito y debatido casi todo y sólo resta, insistamos, darla a conocer, preparar al país para que el referéndum aporte votos "útiles", votos de reflexión. Porque lo fundamental de las constituciones democráticas no reside en su mayor o menor efectividad jurídica o en el mucho o poco entusiasmo que susciten al ser promulgadas, lo que hace buena a una Constitución democrática es que dure”.
Se votó aquel 6 de diciembre y se aprobó con un 87,8% de votos a favor. En cuanto a durar, hasta este jueves van 45 años y un día. Y lo ha hecho sin parar de estar discutida, criticada, denostada, alabada y manipulada por todo el espectro político ni un solo día, como se espera de una democracia.
Sobre el estado del debate en 2023 hemos publicado mucho estos días, coincidiendo con un momento en el que los partidos políticos se han empeñado en que los españoles hablen de la Constitución como el que habla del tiempo. Dentro de poco, el estado de la Constitución será una conversación de ascensor. Estas son algunas aportaciones para que le pille preparado:
La catedrática Ana Carmona escribe La Constitución ante el espejo del tiempo: “El edificio que armó hace 45 años la Ley Fundamental resiste, pero con grietas cada vez más preocupantes. Obviar la necesidad de su actualización ante la incapacidad de los actores políticos para acometerla terminará restándole vigor”.
La exdiputada Teresa Eulàlia Calzada, viuda del ponente constitucional Jordi Solé Tura, escribe La Transición: con memoria y sin olvidos: “Los pasados 45 años desmontan la leyenda de que en España era imposible un marco constitucional duradero. Es una obra colectiva que nadie tiene el derecho de apropiarse”.
Sergio del Molino escribe Algo bueno tendrá la Constitución: “La mayor virtud de la Ley Fundamental es su no militancia, y hasta ahora ha resistido bien las maniobras de la derecha para convertirla en una consigna”.
Y un editorial de EL PAÍS titula Constitución sin cambios: “El texto fundacional de la democracia española actual ha resistido 45 años incluso al asedio de quienes dicen defenderlo”.
Aparte, si no tiene que hacer mudanza de despacho en el Congreso esta mañana, quizá pueda echarle un vistazo a algunas lecturas reciente que consideramos modestamente que no debería perderse. Buena semana. Pablo Ximénez de Sandoval es periodista.











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