sábado, 16 de enero de 2016

[Un clásico de vez en cuando] Hoy, "Prometeo encadenado", de Esquilo



Prometeo encadenado (pintura flamenca)


Les pido disculpas por mi insistencia en mencionar de nuevo a los clásicos, de manera especial, a los griegos. Me gusta decir que casi todo lo importante que se ha escrito o dicho después de ellos es una mera paráfrasis de lo que ellos dijeron mucho mejor. Con toda seguridad es exagerado por mi parte, pero es así como lo siento. Deformación profesional como estudioso de la Historia y amante apasionado de una época y unos hombres que pusieron los cimientos de eso que llamamos Occidente.

Hoy traigo hasta el blog, en el apartado de Un clásico de vez en cuando, el texto del Prometeo encadenado de Esquilo (525-456 a. C.). Predecesor de Sófocles y Eurípides, es considerado como el primer gran representante de la tragedia griega. Pertenecía a una noble y rica familia de terratenientes. En su juventud fue testigo del fin de la tiranía de los Pisistrátidas en Atenas. Luchó en las guerras contra los persas y participó en las batallas de Maratón, Salamina y, posiblemente, en la de Platea. Alguna de sus obras, como Los persas y  Los siete contra Tebas son el resultado de sus experiencias de guerra. Fue también testigo del desarrollo de la democracia ateniense. En Las suplicantes puede detectarse la primera referencia que se hace acerca del poder del pueblo, y a la creación del Areópago, tribunal encargado de juzgar a los homicidas. En Las euménides apoya la reforma de Efialtes y la transferencia de los poderes políticos del Areópago al Consejo de los Quinientos. Escribió 82 obras de las que solo se conservan siete piezas, seis de ellas premiadas. El sufrimiento humano es el tema principal del teatro de Esquilo, un sufrimiento que lleva al personaje al conocimiento (recordar la máxima del pathei mathos, el conocimiento a través del sufrimiento) y que no está reñido con una fuerte creencia en la justicia final de los dioses.

El mito de Prometeo ya había sido tratado por Hesíodo en su obra Los trabajos y los días, pero el personaje no recibía allí el tratamiento positivo que Esquilo va a darle ahora. Llama poderosamente la atención que su Prometeo es la única gran tragedia clásica en la que todos los personajes son dioses y no humanos. La acción de la obra se desarrolla en una región montañosa del Cáucaso en la que Hefesto, acompañado por Violencia y Fuerza encadenan a Prometeo por orden de Zeus. Prometeo, ya encadenado, recibe la visita del titán Océano; de Ío, metamorfoseada en vaca por venganza de Hera; y por último de Hermes. Prometeo, que ha dado el fuego a los hombres desobedeciendo las órdenes de Zeus, da rienda suelta a su amargura y desprecio por los nuevos amos del Olimpo, y especialmente, por Zeus. Hermes insta a Prometeo a revelar el secreto que pone en peligro el poder de los nuevos dioses, y lo amenaza con castigos brutales, entre ellos, el de ver devorado cada día su hígado por un águila. Pero Prometeo se mostrará fuerte contra todas las amenazas, por lo que, al final de la obra, Zeus lo precipita al fondo del abismo en compañía de las Oceánides, que se habían pronunciado en favor del titán.

La altura moral que el personaje de Prometeo adquiere en la obra de Esquilo, parece prefigurar la de todos los rebeldes y mártires contra la tiranía que le siguieron en la posterior historia de la literatura occidental. Por ejemplo, en los románticos ingleses P.B. Shelley y su Prometeo desencadenado, o en su esposa, la escritora Mary W. Shelley, en su Frankenstein o el moderno Prometeo

Más abajo, o bien en este enlace, pueden ustedes ver un interesante documental de la radio-televisión pública española sobre el mito de Prometeo. Y en el de más arriba, el texto completo de esta hermosa tragedia de Esquilo. Espero que la disfruten. 

Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt








Entrada núm. 2579
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