miércoles, 16 de julio de 2014

El poeta Jaime Gil de Biedma y el tema de España en la poesía española contemporánea (XVIII)




Basílica de Santa María del Mar (Barcelona, Cataluña)



¿Por qué buena parte de los españoles que nos declaramos de izquierdas damos la impresión de estar un tanto perdidos en el uso y comprensión de conceptos tales como pueblo, país, patria, gobierno, nación, Estado?... Parecen similares pero no lo son. Para la derecha, sí; todo es lo mismo y va en el mismo saco. Los españoles que nos declaramos de izquierdas deberíamos reivindicar el nombre de España, la patria común que a todos nos acoge y ampara sin vergüenza alguna, sin remordimiento, sin amargura ni complejo de ninguna especie. Y para eso puede servirnos la poesía.

De ahí, mi atrevimiento de traer durante unas cuantas semanas, o mientras el cuerpo aguante, lo que algunos de los grandes poetas españoles contemporáneos, los poetas del exilio exterior e interior, pero españoles todos hasta la médula, han dicho sobre su patria común, sobre la nuestra, sobre España y su añoranza. Y es que, en palabras de Walt Whitman "el poeta es el instrumento por medio del cual las voces largamente mudas de los excluidos dejan caer el velo y son alcanzados por la luz". 

Hoy traigo hasta el blog al poeta Jaime Gil de Biedma (1929-1990). Considerado como uno de los autores más importantes de la Generación del 50, nace en Barcelona (Cataluña) en el seno de una familia de la alta burguesía castellana dedicada al comercio de tabacos. Estudió Derecho en las universidades de Barcelona y Salamanca. Su poesía evoluciona del intimismo a la racionalidad y de allí al nihilismo más absoluto. Su condición homosexual y su profundo pesimismo le llevan al límite de una serie de experiencias autodestructivas. En 1974 abandona toda producción literaria. Murió de sida en Barcelona, pero sus cenizas reposan en el panteón familiar de Nava de la Asunción (Segovia, Castilla y León). Les dejo con su poema: "Y era el demonio de mi sueño el ángel":



¡Alúmbrame, fuego último,
hermosura verdadera
en el recuerdo, principio
nuestro y fundación!
¡Oh tierra!

Solamente era un murmullo
y un temblor, algo que inquieta
igual que un claro en un bosque,
una profunda exigencia

de raíz, una palabra
que quisiera ser expresa
y duele..., pero ya subes
por el alma que recuerda

iluminándola, dándote
en esa luz tan serena,
tan hermosa y tan benigna
que hasta ilumina tu ausencia.

¡Qué bien por el firmamento!
¡Qué celestemente llena
toda la noche reluces
alumbrándonos la pena!

Remota, pacificada,
igual a la luna vuelas
con tu dominio de ruinas
mientras abajo golpean

sin sueño, furiosamente,
muerte, asolamiento, guerra,
civil injustica, toda
la historia terrible, fresca

todavía en la memoria
como una fiera que acecha.
¡Ay España, tu hermosura
qué de llantos acarrea!

"Y era el demonio de mi sueño el ángel"
Jaime Gil de Biedma


Y mañana nos vemos con el poeta Leopoldo de Luis. Sean felices, por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt




El poeta Jaime Gil de Biedma





Entrada núm. 2107
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Pues tanto como saber me agrada dudar (Dante Alighieri)
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