martes, 29 de mayo de 2012

30 de Mayo: Día de Canarias






Mi nieto Saúl





La patria es una peña
la patria es una roca,
la patria es una fuente,
la patria es una senda y una choza.



Mi patria no es el mundo;
mi patria no es Europa;
mi patria es de un almendro
la dulce, fresca, inolvidable sombra.



A veces por el mundo
con mi dolor a solas
recuerdo de mi patria
las rosadas, espléndidas auroras.



A veces con delicia
mi corazón evoca,
mi almendro de la infancia,
de mi patria las peñas y las rocas.



Y olvido muchas veces
del mundo las zozobras,
pensando de las islas
en los montes, las playas y las olas.



A mí no me entusiasman
ridículas utopías,
ni hazañas infecundas
de la razón afrenta, y de la Historia.



Ni en los Estados pienso
que duran breves horas,
cual duran en la vida
de los mortales las mezquinas obras.



A mí no me conmueven
inútiles memorias,
de pueblos que pasaron
en épocas sangrientas y remotas.



La sangre de mis venas,
a mí no se me importa
que venga del Egipto
o de la razas célticas y godas.



Mi espíritu es isleño
como las patrias rocas,
y vivirá cual ellas
hasta que el mar inunde aquellas costas.



La patria es una fuente,
la patria es una roca,
la patria es una cumbre,
la patria es una senda y una choza.



La patria es el espíritu,
la patria es la memoria,
la patria es una cuna,
la patria es una ermita y una fosa.



Mi espíritu es isleño
como las patrias costas,
donde la mar se estrella
en espumas rompiéndose y en notas.



Mi patria es una isla,
mi patria es una roca,
mi espíritu es isleño
como los riscos donde vi la aurora.



"La sombra de un almendro"
Nicolás Estévanez (1838-1914)








Canarias no solo es  un archipiélago situado a 100 km. de la costa occidental de África entre los paralelos 27 y 29 del hemisferio Norte; ni tampoco es solo una comunidad autónoma más dentro del reino de España.

Canarias es ante todo y sobre todo un estado de ánimo, rodeado de agua por todas partes, con los pies en África, las manos y la mente en Europa y el corazón en América.

Quizá sea por eso que se dice que el espíritu de los isleños, de todos los isleños del mundo, tiene vocación universal. Quizá fue eso lo que quiso decirnos, en lenguaje poético, Nicolás Estévanez, militar, político y poeta grancanario, en los versos que me sirven de emotiva introducción a esta entrada con la que pretendo rendir homenaje a mi patria de adopción. 

Todos los pueblos antiguos consideraban que su "patria", la tierra de sus padres, era el centro del mundo. Canarias no es ni ha sido nunca el centro del mundo, pero para el mundo clásico greco-romano, sus filósofos, sus historiadores y sus poetas, Canarias fue el lugar donde estaba el Paraíso, los Campos Elíseos, el Jardín de las Hespérides, la cumbre de la Atlántida, las islas Afortunadas. Y eso marca... Y perdónenme la reiteración de mayúsculas.

Canarias ocupa un lugar central en la historia de mi familia. Mis padres vivieron en la isla de El Hierro entre 1941 y 1945, y durante unas semanas de ese último año, a la espera de su traslado, en la ciudad de La Laguna, en la isla de Tenerife. De vuelta a la Península, donde yo nací unos meses después, Canarias fue, sobre todo para mi madre y mis hermanos mayores, esa Arcadia feliz a la que añoraban y de la que hablaban continuamente. Y yo, en cuanto llegué a la mayoría de edad, no lo dudé ni un momento: tenía que volver al Paraíso, a la Tierra Prometida, de la que no entendía muy bien porque habían salido mis padres. Y a mis veintiún años aterricé, literalmente, en tierra canaria. Y aquí me quedé. Canarias son mi mujer y mis hijas; canarios mis tres nietos. Canario soy yo ya para siempre, no solo porque lo diga la ley, sino porque lo dice y lo sabe mi corazón.

En el vídeo que acompaña la entrada pueden ver y escuchar el Himno de Canarias, cantado por el grupo musical grancanario Los Gofiones. Las fotos, la de mi nieto más pequeño, Saúl, con el traje típico canario, esta tarde en Triana, y la de un mapa de las islas Canarias de 1746. Y ni mañana, 30 de mayo, que celebramos el Día de Canarias, ni hoy, y sin que sirva de precedente, voy a meterme con el gobierno; lo dejo para otro día. Pero hoy si quiero desearles de nuevo que sean felices, por favor. Háganlo por ustedes, no por mí. Tamaragua, amigos. HArendt










Mapa de Canarias (1746)







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Entrada núm. 1472
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