martes, 16 de diciembre de 2025

EL PREMIO JOSEPH WELCH POR ENFRENTARSE A LOS TIRANOS ES PARA… ESPECIAL DE HOY MARTES, 16 DE DICIEMBRE DE 2025

 







Amigos, los honestos republicanos herederos de Abraham Lincoln comienzan a sublevarse contra el trumpismo oligárquico, escribe en Substack (15/12/2025) el economista y profesor de la Universidad de California en Berkeley. Especialmente en estos tiempos oscuros, comienza diciendo, es importante saludar a las personas valientes que se enfrentan a la tiranía de Trump.

Mi último premio Joseph Welch (que lleva el nombre del valiente abogado que se enfrentó a Joseph McCarthy en las audiencias Army-McCarthy de 1954) es para los 21 republicanos del Senado de Indiana que se enfrentaron a Trump el jueves pasado.

El Senado estatal de Indiana, controlado por el Partido Republicano, rechazó por 31 votos a 19 el mapa que habría manipulado los distritos electorales para dos escaños republicanos más. La votación pudo haber puesto en peligro las posibilidades del Partido Republicano de mantener el control del Congreso el próximo noviembre, pero fortaleció la democracia estadounidense.

La votación fallida fue la culminación de una campaña de presión sin cuartel de cuatro meses por parte de Trump y la Casa Blanca contra los republicanos recalcitrantes de Indiana. La presión incluyó reuniones privadas y humillaciones públicas por parte de Trump, además de amenazas de Trump con convocarlos a primarias la próxima vez que se presenten a las elecciones ("¡Deberían HACER SU TRABAJO, Y HACERLO YA!", publicó Trump. "Si no, echémoslos del cargo").

La presión también incluyó múltiples visitas de J.D. Vance al Estado de Indiana, llamadas de atención del presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, y amenazas veladas desde Washington de retener fondos federales al estado. Los legisladores republicanos también fueron objeto de amenazas de bombas caseras, entregas de pizza no solicitadas a sus domicilios y allanamientos de sus casas.

Turning Point Action, la organización fundada por Charlie Kirk, se comprometió a gastar decenas de millones de dólares en las primarias de cualquier republicano que votara en contra del mapa de redistribución de distritos.

Chris LaCivita, director de campaña de Trump para 2024 y asesor de Fair Maps Indiana, un grupo de dinero oscuro que bombardeó el estado con anuncios en las últimas semanas, también amenazó con represalias. "Si no se defiende un movimiento político de quienes se interponen en su camino —entonces no es un movimiento en absoluto—, un puñado de políticos en Indiana sabrán ahora lo que significa realmente interponerse en su camino".

Heritage Action, el brazo político de la Fundación Heritage, dejó claro en una publicación en X el jueves que Indiana arriesgaría todos sus fondos federales si el Senado de Indiana no votaba a favor del nuevo mapa. "No se pavimentarán las carreteras. Se cerrarán las bases de la Guardia. Se detendrán los grandes proyectos. Esto es lo que está en juego y cada voto en contra tendrá la culpa".

Sin embargo, la mayoría de los republicanos del Senado de Indiana votaron en contra del mapa. ¿Cómo se explica esto?

Mitch Daniels, gobernador de Indiana de 2005 a 2013, culpó a Trump de sus tácticas intimidatorias: «Los agentes de la ley en Washington exigen la máxima lealtad sacrificial o, de lo contrario,... En este caso, cada uno de los amenazados cuenta con un electorado de amigos y simpatizantes. Es una forma extraña de construir un partido ganador».

Daniels también señaló que el partidismo descarado de Trump "no era probable que mejorara la posición del partido ante los independientes ni que inspirara a sus propios seguidores a acudir a las urnas el año que viene".

Pero hubo algo más que dio a los republicanos de Indiana el valor para rechazar el mapa de Trump. Este factor es de suma importancia para el futuro de Estados Unidos. Permítanme explicarlo.

La política estadounidense actual está dividida entre dos grupos: los fanáticos, que ven la política como una forma de guerra, y los institucionalistas, que ven la política como un medio para implementar la democracia.

Para los fanáticos, ganar lo es todo. Para los institucionalistas, la democracia lo es todo.

Esta división se está volviendo más significativa que las antiguas divisiones políticas: conservadores versus liberales, derecha versus izquierda, o republicanos versus demócratas. Tanto los fanáticos de la guerra como los institucionalistas se encuentran entre los demócratas, así como entre los republicanos de Trump.

Trump y quienes lo rodean son fanáticos extremos. Para ellos, Estados Unidos ya está enfrascado en una guerra civil. Consideran a quienes se les oponen, incluyendo a muchos que se autodenominan republicanos, como sus enemigos declarados, contra quienes las tácticas de tierra arrasada están totalmente justificadas.

“Tenemos un problema enorme”, dijo Steve Bannon, exjefe de estrategia de Trump, quien transmitió en vivo su programa “War Room” desde un hotel en las afueras de Indianápolis justo antes de la votación. “Tenemos entre cinco y diez escaños netos [en la Cámara de Representantes]. Si no conseguimos un aumento neto de diez escaños en la guerra de redistribución de distritos, será enormemente difícil, si no imposible, mantener la Cámara”.

Pero los institucionalistas no ven la política como una forma de guerra. La ven como una forma de servicio, parte de una tradición cívica más antigua y honorable que el fanatismo de ganar a cualquier precio que vemos hoy.

Indiana es un estado profundamente republicano, sin duda. Pero también tiene una sólida tradición de responsabilidad política e integridad cívica. Y el jueves pasado, la tradición cívica de Indiana triunfó.

El senador estatal de Indiana, Spencer Deery, un republicano que se opuso al nuevo mapa, lo expresó claramente: “El poder de trazar mapas electorales es una responsabilidad sagrada directamente vinculada a la integridad de nuestras elecciones y a la fe del pueblo en nuestro sistema constitucional”.

El senador estatal Greg Goode, otro republicano, contrastó esa tradición cívica con el fanatismo bélico que la amenaza. En su discurso ante el pleno, antes de votar en contra del mapa manipulado, Goode dijo:

Las fuerzas que definen los asuntos políticos virulentos fuera de Indiana se han ido infiltrando gradual y descaradamente en la vida política de Indiana. Desinformación. Publicaciones crueles en redes sociales, presión desmesurada desde dentro y fuera de la cámara estatal, amenazas de primarias, amenazas de violencia, actos de violencia. Amigos, somos mejores que esto.

Cuando Goode dijo "somos mejores que esto", se refería a la tradición cívica de Indiana. Indiana no está sola. Una tradición cívica similar se puede encontrar en todo Estados Unidos. Existe en contraste directo con Trump y su fanatismo bélico. Creo que la tradición cívica estadounidense resultará más poderosa que la guerra política fanática.

Que los senadores republicanos de Indiana tuvieran la valentía de enfrentarse el jueves pasado al abusador en jefe es sumamente alentador para la nación. Merecen el Premio Joseph Welch.




















DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY MARTES, 16 DE DICIEMBRE DE 2025

 







Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz martes, 16 de diciembre de 2025. Rusia ha planteado una línea narrativa clara: Europa es una reliquia débil, lacerada por divisiones internas y al borde de un colapso inminente provocado por las crisis económicas, energéticas y migratorias, dice en la primera de las entradas del blog de hoy la escritora Marta Peirano. En la segunda, un archivo del blog del 13 de noviembre de 2023, desde la inmediación que le proporcionaba haber intervenido en su redacción, escribía Joan Ridao, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona, que se proponía explicar de forma sucinta la proposición de ley sobre la amnistía, que había registrado el PSOE en el Congreso de los Diputados, todavía sin el concurso de la mayoría de fuerzas políticas que dan apoyo a la investidura por algunas diferencias de criterio. El poema del día, en la tercera entrada, se titula El río de los derrotados, está escrito por el poeta cubano Sergio García Zamora, y comienza con estos versos: Este es el río de los derrotados,/no vengas a sentarte aquí sobre la piedra de otros derrotados,/no te mires en su espejo: no es tu rostro el que sangra,/sino el rostro de tu padre. Y la última entrada del día, como siempre, son las viñetas de humor. Volveremos a vernos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Sean  felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. Y como decía Sócrates: ἡμεῖς ἀπιοῦμεν. HArendt















DE LA PINZA ANTIEUROPEA DE RUSIA & USA

 







Rusia ha planteado una línea narrativa clara: Europa es una reliquia débil, lacerada por divisiones internas y al borde de un colapso inminente provocado por las crisis económicas, energéticas y migratorias, dice en  El País (08/12/2025) la escritora Marta Peirano. La operación rusa para desintegrar la Unión Europea ha entrado en una nueva fase. La estrategia es la habitual: una campaña centralizada y vertical diseñada para desgastar a las instituciones, manipular la percepción de la realidad, influir en procesos políticos y sociales y polarizar a la población. Hay una línea narrativa clara: la UE es una reliquia débil, lacerada por divisiones internas —este-oeste, norte-sur, soberanía estatal vs Bruselas. Al borde del colapso por las crisis económicas, energéticas y migratorias.

El mensaje se propaga de forma coordinada en distintos idiomas a través de medios y periodistas simpatizantes, diplomáticos e influencers; cuentas falsas verificadas, ONG pantalla, activistas mercenarios y doppelgängers de medios reales como The Guardian, Der Spiegel, o Le Monde. La novedad es que, en esta campaña, los principales agentes no están en Moscú, sino en Washington: el Gobierno estadounidense y su corte de tecnoligarcas.

Cuando Elon Musk tuitea que “la UE debería ser abolida y la soberanía devuelta a los países individuales, para que los gobiernos puedan representar mejor a sus ciudadanos”, el vicepresidente del Consejo de Seguridad del Kremlin, Dmitri Medvedev, responde: ¡exacto! Cuando escribe que “Europa camina sonámbula hacia el olvido”, el ideólogo ultranacionalista del putinismo, Aleksandr Dugin, dice: correct! Dugin va más lejos: “Si Europa quiere existir, sus pueblos deben derrocar inmediatamente a las élites gobernantes —de manera brutal y radical. Macron, Merz y Starmer encarnan una sentencia de muerte para Europa. Cuanto más vivan ellos, más mueres tú. Bórralos, o serás borrado”. La ultraderecha europea pide referéndum de tipo Brexit. “Que el pueblo decida si quiere permanecer dentro del marco actual, salir por completo o, al menos, reducir competencias ―tuitea la holandesa Eva Vlaardingerbroek―. Vox populi, vox Dei”.

Luego está la nueva estrategia de seguridad nacional del Gobierno de Trump, donde dice que el continente europeo está socavando la democracia, culpa a la UE y a la OTAN de prolongar la guerra en Ucrania y a punto de extinguirse por la inmigración y el declive demográfico. Su nueva prioridad en Europa es “restablecer condiciones de estabilidad interna en Europa y estabilidad estratégica con Rusia”; “cultivar la resistencia a la trayectoria actual de Europa dentro de las propias naciones europeas” y “poner fin a la percepción de que la OTAN es una alianza en expansión perpetua”.

No todas las tácticas rusas son tan visibles. Esta primavera, los servicios de inteligencia franceses destaparon una operación diseñada para enfrentar a la comunidad judía y la musulmana en París. Primero aparecieron pintadas en espacios judíos; después, profanaciones en mezquitas. Rusia había contratado a intermediarios en países del antiguo bloque del Este, que reclutaron inmigrantes marginales para cometer los actos, a pocos meses del décimo aniversario de los atentados del Bataclán.

El patrón recuerda a las operaciones del Kremlin durante la campaña presidencial estadounidense de 2016, pero en un escenario dominado por los grupos privados en Telegram, de escala masiva pero mucho más opacos y difíciles de investigar. Nos va a hacer falta un ecosistema mediático fuerte y solidario, capaz de coordinarse con las universidades y los centros de investigación en una gran campaña de inoculación.





















DEL ARCHIVO DEL BLOG. DE LA AMNISTÍA QUE VIENE. PUBLICADO EL 13/11/2023

 







Desde la inmediación que me proporciona haber intervenido en su redacción, escribe en El País (13/11/2023) Joan Ridao es profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona. me propongo explicar de forma sucinta la proposición de ley sobre la amnistía que ha registrado este lunes el PSOE en el Congreso de los Diputados, todavía sin el concurso de la mayoría de fuerzas políticas que dan apoyo a la investidura por algunas diferencias de criterio. Aunque mi aproximación pretende ser jurídica, basta constatar el empate infinito de opiniones en este terreno para deducir que se trata, también, de una cuestión política. Para empezar, porque no estaríamos aquí si la aritmética pos-23-J no hubiera tenido efectos taumatúrgicos, pero también porque, como reza la exposición de motivos, nos hallamos ante una medida excepcional que exonera de responsabilidad un amplio haz de conductas determinantes de responsabilidad penal, administrativa o contable acaecidas durante un fenómeno político sin parangón como el proceso independentista catalán, que tensó las relaciones a nivel institucional y social y que dio lugar a una severa respuesta en términos coercitivos, tanto con la aplicación del artículo 155 como con la iniciativa de jueces y tribunales. Esa excepcionalidad es la que anuda la amnistía al interés general, uno de los presupuestos habilitantes de la futura ley y el fundamento que debería permitir superar el canon de igualdad de la misma por tratarse de ley singular, que se aparta del dogma de la generalidad de las leyes, para beneficiar a un amplio colectivo de personas, algo ampliamente aceptado por el Tribunal Constitucional en sentencias como la SSTC 147/1986 o la 129/2013.

Por otro lado, y es relevante, los que suscriben la proposición expresan claramente en su proemio su deseo de reconducir las diferencias existentes a la vía política, de mejorar la cohesión social e integrar las diferentes sensibilidades políticas en el contexto de una democracia no militante donde cabe todo tipo de ideas. No en vano, el propio Tribunal Constitucional ha dicho que la Constitución no aborda, ni puede, todos los problemas que puede suscitar el orden constitucional, y que corresponde a los actores políticos y a los poderes territoriales resolver los problemas por la vía del diálogo y la cooperación (STC 42/2014). Y así ha sido en todas las amnistías de la historia de España, desde la preliberal de Oñate (1839), tras la primera guerra carlista, pasando por la de 1931 (tras la dictadura de Primo) y 1936 (después de la revolución de octubre de 1934), hasta llegar al decreto ley de 1976 y la Ley 46/1977 tras la dictadura franquista.

Ello es así porque esta amnistía se articula sobre la base de principios y valores como el pluralismo político, presente en una Constitución como la de 1978 integrada en la tradición liberal-democrática que ha iluminado el Estado social y democrático de derecho contemporáneo. Y también sobre el principio de justicia, dado que los hechos que se propone cubrir nunca deberían haberse perseguido penalmente, pese a ser inconstitucionales. El propio Tribunal Supremo, en su sentencia de 2018 sobre el procés (página 269) reconoció que “bastó una decisión del Tribunal Constitucional para despojar de inmediata ejecutividad a los instrumentos jurídicos que se pretendían hacer efectivos”, remachando que “la conjura fue definitivamente abortada con la mera exhibición del BOE que publicó la aplicación del 155″.

Lo deseable hubiera sido desechar el derecho penal de la trinchera y dar una respuesta como la de Canadá ante el desafío secesionista de Quebec, en forma legal (ley de la claridad) o de la jurisdicción constitucional (opinión consultiva del Tribunal Supremo). Y no solo eso; la amnistía se inspira en el principio de la justicia porque, como también se señala entre sus motivos, se enmarca en el contexto de la justicia punitiva del siglo XXI, ya sea restaurativa, como la que ha servido para resocializar a jóvenes presos en Portugal, como la llamada transicional, que busca la reconciliación y la paz social en momentos de cambio de régimen o de graves conflictos sociales. Así sucedió en Francia tras la guerra de Argelia, o en Alemania o Italia, países donde la jurisdicción constitucional ha validado la amnistía en supuestos de “sublevaciones populares” o en “tiempos de grave dificultad”, con el saldo de más de 50 decisiones de ese tipo en Europa tras la II Guerra Mundial.

Y ello se refleja claro está en el derecho de la UE. Para ello, la proposición cita la Decisión Marco del Consejo de 13 de junio de 2002 (artículo 3) y el Acuerdo de Comercio y Cooperación UE-Reino Unido pos-Brexit (artículo 600), además de la doctrina de Luxemburgo (sentencias de 29 de abril y de 16 de diciembre de 2021). Y, a otro nivel, se ajusta a la doctrina del Tribunal de Estrasburgo, que ha afirmado la bondad de la amnistía con el solo límite de las violaciones más graves de los derechos humanos (STEDH de 27 de mayo de 2014, caso Margus contra Croacia). Es por ello por lo que la futura ley delimita el ámbito objetivo de la amnistía, describiendo con amplitud y generosidad los actos vinculados a la consulta del 9-N (2014) y el referéndum del 1-O de 2017 (artículo 1), de su preparación o de sus consecuencias, realizados entre 2012 y la fecha del registro de la proposición, así como otras acciones, aunque no se encuentren directamente relacionadas con las consultas o incluso hayan sido realizadas con posterioridad con la intención de reivindicar, promover o divulgar la secesión, o los actos de colaboración o los de protección de los responsables de las anteriores conductas. Seguidamente, identifica los hechos que quedan excluidos (artículo 2), en el entendido de que no todo delito puede ni merece ser amnistiado, por ejemplo, las torturas y las penas o tratos inhumanos o degradantes (artículo 3 del Convenio Europeo de Derechos Humanos) o los delitos de terrorismo que hubieran producido un resultado de muerte o la pérdida o inutilidad de órganos y que se hallen comprendidos en la definición de la Directiva (UE) 2017/541 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 15 de marzo de 2017.

Por último, por lo que se refiere al consabido argumento de que la amnistía no está prevista en la Constitución, o peor, que está expresamente prohibida, hay que decir que claro está que el hecho de no estar prevista no supone interdicción alguna. Como refiere la proposición, hay decenas de leyes y otras disposiciones en el ordenamiento estatal y autonómico que la contemplan (Ley de Enjuiciamiento Criminal, Ley de Memoria Democrática, decretos que regulan cuestiones disciplinarias del personal de justicia o policías, etcétera). Además, el Tribunal Constitucional ha destacado que se trata de una libre opción del legislador y no ha apreciado restricción constitucional directa alguna (sentencias de 1983 y 1986), declarándola apta especialmente en momentos de “consolidación de nuevos valores”. El argumento de que está prohibida es simplemente un argumento a minori ad maius: si la Constitución prohíbe lo menos (el indulto general), también prohíbe lo más (la amnistía). Pero, como bien razonó el Tribunal Constitucional y reproduce la proposición, la relación entre amnistía e indulto es cualitativa, no cuantitativa: el indulto lo otorga el Gobierno por decreto en casos de utilidad pública, por razones de justicia y equidad. La amnistía la aprueba el Parlamento por ley orgánica y por razones políticas. Lo cual nos lleva a un postrero y decisivo argumento: la amnistía no vulnera la separación de poderes ni la exclusividad de jurisdicción porque, como dice la propia Constitución, el poder judicial se halla sometido al imperio de la ley. Y esa ley emana del único poder del Estado con legitimación democrática directa y autorizado a actualizar de forma permanente la voluntad constituyente de 1978: el Parlamento. 





















DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, EL RÍO DE LOS DERROTADOS, DE SERGIO GARCÍA ZAMORA

 








EL RÍO DE LOS DERROTADOS



Este es el río de los derrotados,

no vengas a sentarte aquí sobre la piedra de otros derrotados,

no te mires en su espejo: no es tu rostro el que sangra,

sino el rostro de tu padre.

¿Por qué lo apedreas, niño? ¿Por qué te lanzas a salvarlo, hombre?

Nada emerge del fondo porque todo es fondo,

cauce de una sola orilla, corazón fluvial de lo perdido, corazón.


Este es el río de los derrotados que nadie cruza,

lento, cenagoso, alcohólico, álgido como el sudor de los muertos,

llameante como la memoria de los que van a morir.

Aprende a nadar tus vísceras, aprende a bracear tu alma.

En ti se adentra y en ti se desborda.

No existe puente para el héroe ni remanso para el inocente.

El amor se baña dos veces: es el mismo río y distintas las derrotas.

Este es tu dolor contra las piedras: un combate magnífico.

Las piedras resisten y tu dolor no cesa:

fortaleza sitiada, líquida lanza contra calcáreo escudo,

Heráclito y Parménides que discuten.

Con su lengua de tigre el dolor desgarra la piel rocosa;

con su hueso pétreo las piedras quiebran los dientes en espuma.

Algo del dolor se aquieta, se arremansa:

ejército fatigado, gálata moribundo que se apoya en su espada;

algo de las piedras comienza a fluir:

cadáver de troyano, sangre mineral, sangre.

El río sigue, rodea y sigue hacia otras batallas;

las piedras permanecen hasta ser fondo del fondo.

¿Acaso el río vence para marchar a su derrota,

acaso en lo profundo tienen las piedras su victoria?

Mi canto y mi dolor son el río y las piedras.

Álzate sobre esta peña, lánzate a estas aguas.


Este es el río de los derrotados, no la laguna Estigia,

aunque en él mi madre también me sumergió.

Tendrás las ojeras del llanto, la mejilla de cristiano,

la cara agria del apaleado,

pero adentro serás invencible,

dijo la mujer más triste y victoriosa,

no importa cuánto te hieran, adentro ninguno te vencerá.

Desde entonces yo voy por el mundo

fingiendo que el mundo ha ganado;

desde entonces yo voy húmedo y frágil como un recién nacido;

desde entonces yo voy jugando al desamparo,

calado por una lluvia que no es lluvia, sino río,

río de los derrotados que cargo de un día a otro día y a otro día;

desde entonces yo soy inmortal,

porque en él solo se ahogan los que viven de rodillas.



SERGIO GARCÍA ZAMORA (1956)

poeta cubano
























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY MARTES, 16 DE DICIEMBRE DE 2025

 





























lunes, 15 de diciembre de 2025

LA NAVIDAD, SEGÚN TRUMP. ESPECIAL DE HOY LUNES, 15 DE DICIEMBRE DE 2025

 






Amigos, escribe el economista y profesor de la Universidad de California en Berkeley, Robert Reich, en Substack (14/12/2023), Trump dio lo que se anunció como un "discurso de Navidad" en la zona rural de Pensilvania la semana pasada, que comenzó con sus "deseos a todos y cada uno de ustedes una muy feliz Navidad, un feliz Año Nuevo, todo eso" y alardeando de que ahora, bajo su presidencia, "todo el mundo está diciendo 'Feliz Navidad' otra vez".

Luego afirmó —contrariamente a la experiencia de casi todos los presentes— que les había conseguido "precios más bajos" y "mejores sueldos". Y afirmó que quienes tuvieran dificultades para llegar a fin de mes deberían simplemente reducir sus compras. "Pueden renunciar a ciertos productos. Pueden renunciar a los lápices... Cada niño puede recibir 37 lápices. Solo necesitan uno o dos", dijo, y añadió: "No necesitan 37 muñecas para su hija. Dos o tres están bien. No necesitan 37 muñecas".

Es rico: Trump predica austeridad mientras recauda miles de millones de dólares con sus inversiones en criptomonedas y sobornos: un avión de lujo de Qatar, un lingote de oro de Apple, riqueza de los saudíes, un reloj Rolex de oro de Suiza y mucho más.

“Lo único que realmente está subiendo es el mercado de valores y sus planes 401(k)”, continuó Trump, aparentemente sin saber que el 92% del mercado de valores pertenece al 10% más rico de los estadounidenses, mientras que la mayoría no posee ninguna acción. (Poco más de un tercio tiene un plan 401(k), 403(b), 503(b) o de ahorro).

Se suponía que hablaría sobre la asequibilidad, pero el maligno cerebro narcisista de Trump parecía incapaz de la mínima empatía necesaria para comprender la angustia pública por el costo de la vida. Así que se desvió del tema para atacar a la representante de Minnesota Ilhan Omar, ridiculizar los molinos de viento, burlarse de las personas transgénero y llamar a Joe Biden un hijo de puta.

No es de extrañar que la mayoría de los votantes estén hartos de Trump. Incluso los fieles de MAGA empiezan a dudar.

Esta semana en Miami, los votantes entregaron la alcaldía a un demócrata por primera vez en casi 30 años y rechazaron al candidato republicano, a quien Trump respaldó, por un abrumador 59% frente a un 41%. La nueva alcaldesa electa de Miami, Eileen Higgins, afirmó que la ciudad está "en la punta de lanza" de los problemas de asequibilidad en Estados Unidos.

Esta semana, en Indiana, senadores republicanos rechazaron un plan de redistribución de distritos que Trump había intentado obligarles a aceptar. Amenazó a los legisladores de las primarias que no lo aceptaron e incluso incitó a sus simpatizantes a presionarlos, incluyendo el llamado "swatting" (informes falsos para provocar una respuesta policial) y amenazas de muerte .

No funcionó. Veintiún senadores de la mayoría republicana del Senado de Indiana y los diez demócratas del Senado lo rechazaron.

Incluso los republicanos del Congreso están empezando a abandonarlo al ver que el aspirante a emperador está desnudo: su capacidad para ayudarlos o perjudicarlos en las elecciones intermedias del año próximo está disminuyendo rápidamente.

Han rechazado su demanda de terminar con el obstruccionismo, han reprendido su incipiente plan de atención médica, lo han obligado a ceder en los archivos de Epstein, no aprueban sus disparatados cheques arancelarios de 2.000 dólares para los estadounidenses, quieren tener más voz y voto sobre sus ataques con barcos en las costas de América Central y del Sur, y están en abierta rebelión contra el presidente de la Cámara de Representantes que él mismo eligió. Trump no robará la Navidad, pero cada vez parece más probable que la Navidad le robe a Trump.













DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY LUNES, 15 DE DICIEMBRE DE 2025

 






Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz lunes, 15 de diciembre de 2025. ¿Sirve para algo la monarquía?, creo que sí, escribe Emilio Lamo de Espinosa, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas en la primera de las entradas del blog de hoy, pues una jefatura del Estado apartidista y neutral puede representar a la totalidad de la nación, cosa difícil con un presidente de la república electo. La segunda del día es un archivo del blog del 31 de diciembre de 2015, en el que HArendt escribía sobre los libros del año que recomendaban los expertos y sus propias lecturas de ese 2015 que ese día llegaba a su fin. El poema del día, en la tercera, se titula Para qué sirven las manos, es de la poetisa argentina Milagros Pérez Morales, y comienza con estos versos: En un sueño me cortan/dos dedos;/yo me quedo a esperar/el dolor. Sigo sin creer/en ese fantasma. Y la última entrada del día, como siempre, son las viñetas de humor. Volveremos a vernos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Sean  felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. Y como decía Sócrates: ἡμεῖς ἀπιοῦμεν. HArendt













¿SIRVE PARA ALGO LA MONARQUÍA?

 







¿Sirve para algo la monarquía?, creo que sí, escribe Emilio Lamo de Espinosa, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y vicepresidente de la Red de Estudios de las Monarquías Parlamentarias (Remco), en el El País (08/12/2035): Una jefatura del Estado apartidista y neutral puede representar a la totalidad de la nación, cosa difícil con un presidente de la república electo

Creo no exagerar si afirmo que durante décadas los españoles hemos sido “juancarlistas” (sobre todo después del 23-F), y ahora no pocos “felipistas” (y puede que “leonoristas”), pero siempre sin mostrar especial interés en la monarquía como institución. Los sondeos lo acreditan: buena valoración del Rey, pero indiferencia hacia la institución. ¿Para qué sirve, pues, la monarquía, se preguntan muchos? Si el Rey no tiene poder para alterar el rumbo de las cosas (por ejemplo, negándose a ratificar la ley de amnistía), ¿no es un trasto inútil?

Trataré de avanzar una contestación comparando la monarquía parlamentaria como forma de Estado con otras formas de Estado alternativas. No son muchas, básicamente solo tres (monarquías, repúblicas o dictaduras). Y lo haré mediante una comparación en el tiempo y otra en el espacio.

En el primer aspecto, desde mediados del siglo XIX España ha tenido todo tipo de experiencias por lo que hace a la forma de Estado. Tras una monarquía fallida (la de Isabel II), tuvimos una Primera República, luego una primera restauración con Alfonso XII, más tarde una corta dictadura (la de Primo de Rivera) seguida de una Segunda República que desemboca en una Guerra Civil, otra dictadura con Franco, y una segunda restauración con Juan Carlos I. Se puede decir que, por probar, que no falte; los españoles lo hemos probado todo.

Pues bien, la Primera República fue, no ya un fracaso, sino un ridículo que duró pocos meses. Tras ella la primera restauración monárquica duró casi medio siglo generando el primer proceso claramente modernizador de nuestra historia contemporánea, y España tuvo por vez primera sociedad burguesa, alternancia política, administración pública, justicia y prensa libre, industria, ateneos, opera, e incluso ciencia (y recordemos a la Junta de Ampliación de Estudios). Una exitosa experiencia que se trunca por los errores de Alfonso XIII dando lugar a la breve (primera) dictadura de Primo de Rivera (no muy maltratada por los historiadores). Tras ella la Segunda República fue recibida si cabe con mayor ilusión que la primera, pero fue otro fracaso que duro cinco años (ocho, si incluimos la guerra) y fue destruida dos veces: primero desde dentro, y luego desde fuera por un golpe militar. La dictadura del general Franco duró mucho, pero de ella sólo se pueden destacar los años sesenta, y poco más; los demás deberíamos “echarlos al olvido” como aconsejaba Santos Juliá. Finalmente, la segunda restauración monárquica, que dura ya otro medio siglo, ha sido sin duda el periodo mejor de nuestra historia contemporánea y no me molestaré en acreditarlo, pues es bien sabido.

La comparación histórica admite pocas dudas: dos dictaduras más que discutibles, dos repúblicas fracasadas y dos monarquías exitosas. Los españoles lo hemos probado todo, y casi lo único que ha funcionado ha sido la monarquía. No estoy exponiendo una ley divina, sólo una inducción empírica sólida, pero al parecer la monarquía sí funciona en nuestra historia, sí sirve.

Vayamos a la comparación en el espacio. El pasado mes de febrero la Economist Intelligence Unit publicó su último ránking de calidad democrática de los países del mundo. Pues bien, las ocho escasas monarquías parlamentarias que podemos identificar (Suecia, Noruega, Dinamarca, Holanda, Bélgica, Reino Unido, España y Japón; dejo fuera algunos casos excepcionales), están todas en los 25 primeros lugares, son “democracias completas”. Datos reiterados año a año por otros dos institutos de investigación: el americano Freedom House y el sueco-americano Varieties of Democracy. Y la conclusión tampoco es discutible: las monarquías parlamentarias son los países más democráticos del mundo, tanto que es más probable que un país sea democrático si es monarquía que si es república (lo dice Freedom House, no yo). Sé que es un resultado contraintuitivo, y a mí mismo me costó aceptarlo (y por ello se sorprende el artículo de Timothy Garton Ash en EL PAÍS el 26 de noviembre), pero para eso está la ciencia social pues, como decía Marx, si la apariencia y la esencia de las cosas coincidieran no haría falta estudiarlas. No estoy diciendo que no hay repúblicas estupendas; sería una bobada. Pero sí que la forma de Estado monarquía parlamentaria, además de servir en España, sirve también en otros muchos países europeos.

La pregunta ahora es ¿por qué es esto así? Tendemos a creer que la democracia funciona por sus propios méritos, es decir, es eficiente. Pero hoy sabemos que hay democracias eficientes (digamos, Alemania) y otras deficientes (varias en América Latina) y que, del mismo modo, hay dictaduras ineficientes (Cuba, Venezuela o Corea del Norte, la mayoría), pero otras son eficientes (como el caso singular de China). Para que una democracia sea funcional necesita incentivos externos pues, en ausencia de ellos, cae en la partitocracia, la dictadura de la mayoría o incluso el cesarismo, y se autodestruye. Podría mencionar docenas de casos.

Pues bien, la monarquía parece aportar algunos de esos incentivos que la democracia no aporta por sí sola. Para comenzar, una jefatura del Estado que es apartidista y neutral y puede representar a la totalidad de la nación, cosa difícil con un presidente de la república elegido. De nuevo un dato contraintuitivo: se critica a la monarquía porque el jefe del Estado no es elegido, pero eso es, justamente, lo que le permite ser apartidista. Y esa neutralidad fortalece la unidad interna, sobre todo en países con demos compuestos y “reinos unidos” (España, Gran Bretaña o Bélgica). Y como aseguran Garton Ash y Tom Ginsburg, eso cancela tentaciones cesaristas y presidencialistas tan frecuentes en las repúblicas, y no solo en las presidencialistas.

En segundo lugar, la monarquía aporta una visión de largo plazo, ausente en las políticas democráticas que se juegan en uno o dos periodos electorales. Los reyes viven muchos años y desean dejar una buena herencia a sus hijos, de modo que la estrategia de “pan para hoy y hambre para mañana” les está vedada. Aportan sentido del futuro. A lo que contribuye que las monarquías se apropian y actualizan una larga tradición histórica dándole al país, además de una visión de futuro, un pasado común con el que identificarse. Unifican un país, no solo en el espacio, también en el tiempo.

Finalmente, si te preguntas por qué los países más posmaterialistas y posmodernos son monarquías (Suecia, Noruega, Dinamarca, Reino Unido), mientras algunas repúblicas (Italia, Francia o Estados Unidos) son más conservadores en materia de moral y costumbres, la respuesta es de nuevo que, bajo el paraguas de la continuidad y la tradición, caben muchas innovaciones en una estrategia anti-lampedusiana: nada cambia para que todo cambie. Los españoles lo sabemos bien, pues en muy pocos años hemos sufrido (o gozado, según se vea) de un cambio radical de moral colectiva (divorcio, género, homosexualidad, aborto, eutanasia, etc.), un salto que en otros países ha necesitado décadas.

Puede parecer que las monarquías no sirven pero el estudio nos muestra que sí sirven, y mucho, aunque su trabajo es siempre discreto, indirecto, simbólico y rara vez determinante. No mandan nada, y por eso son parlamentarias, pero ejercen una profunda influencia en la dinámica política de los países proporcionando unidad, solidaridad, sentido del pasado y del futuro, incluso tolerancia.

Por supuesto, también tienen sus problemas. Un periodista le preguntó a Isabel II de Inglaterra cuál había sido el principal problema de su reinado. En su respuesta no mencionó ni la pérdida del Imperio británico, ni el terrorismo del IRA, ni el referéndum escocés o del Brexit. Mi principal problema —fue su respuesta— ha sido la familia. Y así sigue hoy, allí y en muchos sitios.