jueves, 27 de agosto de 2015

[Humor & Poesía] "Anhelos", de Mercedes Matamoros



Busto de Mercedes Matamoros



Es muy posible que a algún purista la parezca una blasfemia lo que pretendo hacer durante unas semanas: unir en la misma entrada algunos de los más bellos sonetos de amor y a mis viñetistas cotidianos preferidos. Bien, pues lo siento por los puristas, pero un servidor piensa que hay pocas cosas en la vida más serias que el amor y el humor, así pues, ¿por qué no juntarlos?  Todo ello sin mayores pretensiones, aun reconociendo que meter en el mismo envoltorio un soneto de amor y unas viñetas humorísticas, por muy preñadas que estén de crítica social y realidad cotidiana, puede no resultar una fórmula afortunada. Espero que ambos sean de su agrado.

Continúo la serie de poemas con "Anhelos", de Mercedes Matamoros y del Valle (1851-1906). Poetisa, traductora y escritora cubano-española. Fue asidua colaboradora en los principales medios de comunicación cubanos, en los que publicó numerosos escritos bajo el pseudónimo literario de "Ofelia". Sobresalió en su época como una de las voces más fecundas y personales de la lírica hispanoamericana escrita por mujeres. Fue precursora de la poesía intimista femenina y una de las figuras claves del modernismo en Cuba. En 1902 publicó un espléndido poemario, "El último amor de Safo", obra compuesta por veinte sonetos, que tuvieron una enorme repercusión en los círculos literarios cubanos.  Sus versos son fáciles, armoniosos y rotundos. Cada soneto dentro del poema encierra un pensamiento completo y se enlaza con los anteriores y con los siguientes solamente por el estado anímico que representa dentro del proceso de la pasión sentida por la protagonista de la obra. 

Las viñetas que reproduzco a continuación son las habituales de Morgan, en Canarias7; Padylla y Montecruz, en La Provincia; Forges, Peridis y Ros, en El País; y Ricardo y Litus y Puñales, en El Mundo. Todas del día de hoy. 

Y ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν", nos vamos. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt 




ANHELOS

¡Quiero aromar tus rizos abundosos
con perfume embriagante de verbenas,
y tu cuello enlazar con las cadenas
ardientes de mis brazos amorosos!

¡Quiero encender con versos fervorosos
la sangre que circula por tus venas,
y trocar en fogosas las serenas
miradas de tus ojos luminosos!

Porque siempre han de ser, en mis amores,
venenosas las más fragantes flores,
borrascosas las noches y los días,

y así no olvidará sus horas bellas;
¡qué siempre dejan en el mundo huellas
las tempestades locas y sombrías!


Mercedes Matamoros



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Entrada núm. 2426
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La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)
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