jueves, 18 de diciembre de 2025

DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY: DE VUELTA AL POZO, DE LOREDANA VOLPI

 







DE VUELTA AL POZO 



El hombre que no tiene tiempo

ha pasado por casa otra vez.

suele estar de paso por todas las cosas.

a la hora exacta los relojes

indicaron con una precisión de ritual

que era hora de la siesta.

el hombre cae donde puede.

ahora duerme en mi cama.

lo veo dormir.

envidio esa confianza suya

de caer dormido en cualquier parte.

no tendría que estar en mi cama

mientras duerme.


el hombre está de paso,

trabaja, pero su mano está en mi rodilla.

qué haces.

nada. no hago nada,

si no quieres.

quiero.

no tendría que estar tumbada junto a él.


algo que no nos pertenece

nos atrae hacia la belleza.


el pozo es hondo,

miro dentro el agua fría, los ojos fríos

y en su orden de metales perfecto

una pulsión dirías de otro tiempo

nos empuja al centro del misterio.


quiero tocar el agua,

pero temo hundirme del todo.

pienso en volver a la cocina

donde el café y el silencio

y la luz de la tarde y nada más

que esa paz.

quiero no estar en esta cama.

el hombre se viste rápidamente.

no tiene tiempo.

digo algo.

me ha gustado besarte.

ríe. miento.

no tiene tiempo.

pasa por las cosas sin estar en ellas.

siempre pasa, sin embargo.


súplicas, quejas.

quédate. el futuro.

no tiene tiempo



LOREDANA VOLPI (1990)

poetisa venezolana













DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY JUEVES, 18 DE DICIEMBRE DE 2025

 



































Agurrak nire sorterriko hizkuntzetan. Gaur, abenduak 18, euskeraz.

 






Egun on berriro guztioi, familia maitea. Astearen erdialdera iritsi gara berriro; eta datorren astean Gabonak dira. Ez naiz sinestuna, baina lotsarik gabe aitortzen dut badirela partekatzen ditudan eta hunkitzen nauten jai erlijiosoak. Azken zati hau ateoek sentimendurik ez dutela diotenentzat da... Ondo da, esaten dutena. Penitentzian eta belaunikatzen egunak ematen dituztenak dira sentimendurik ez dutenak. Bihar arte, Zorte Andereak gurekin atsegin badu. Hala izango da, badakit... Musuak. Harendt












miércoles, 17 de diciembre de 2025

LA RESPUESTA DE TRUMP A LAS MUERTES DE ROB Y MICHELE REINER LO DICE TODO. ESPECIAL DE HOY MIÉRCOLES, 17 DE DICIEMBRE DE 2025

 







Amigos, no iba a mencionar las trágicas muertes de Rob y Michele Reiner porque ya hay demasiada tragedia a nuestro alrededor, escribe en Substack (15/12/2025) el economista y profesor de la Universidad de California en Berkeley, Robert Reich. Parece ser una tragedia personal y familiar. (La policía arrestó al hijo de los Reiner, Nick, en relación con su asesinato). Pero no puedo guardar silencio sobre la respuesta de Trump al respecto.

En lugar de expresar sus condolencias a Rob y Michele Reiner y a sus familiares y amigos, Trump dijo en una publicación en Truth Social esta mañana que:

Rob Reiner, un director de cine y comediante torturado y luchador, pero que en su día fue un gran talento, ha fallecido junto con su esposa, Michele, según se informa debido a la ira que causó a otros con su aflicción masiva, persistente e incurable, de una enfermedad paralizante conocida como SÍNDROME DE TRASTORNO DE TRUMP, a veces llamado SDT. Era conocido por volver loco a la gente con su obsesión desenfrenada por el presidente Donald J. Trump, y su evidente paranoia alcanzó nuevas cotas a medida que la administración Trump superaba todos los objetivos y expectativas de grandeza, y con la Edad de Oro de Estados Unidos acercándose, quizás como nunca antes. Que Rob y Michele descansen en paz.

Tres puntos rápidos sobre la respuesta de Trump: En primer lugar, este mensaje partidista y enojado es absolutamente inapropiado para la tragedia que ha envuelto a la familia Reiner y a la comunidad de personas que se preocupan por ellos. En segundo lugar, Trump ha hecho que todo gire en torno a sí mismo. No es la primera vez que su narcisismo maligno lo ha colocado en el centro de cualquier preocupación pública actual, pero este es uno de los ejemplos más extremos y repugnantes que he visto. En tercer lugar, si alguien aún duda de que Trump esté perdiendo la cabeza —de que su mente está presa de la demencia, y probablemente también de la paranoia—, esta publicación debería dejarlo claro. Ninguna persona racional publicaría esto. No hay más que decir.






















DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY MIÉRCOLES, 17 DE DICIEMBRE DE 2025

 







Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz miércoles, 17 de diciembre de 2025. No es un buen síntoma de convivencia familiar prohibir que se hable de política en las mesas navideñas como si opinar sobre la sociedad nos convirtiese en enemigos, escribe en la primera de las entradas del blog de hoy el poeta y director del Instituto Cervantes, Luis García Montero. En la segunda, un archivo del blog del 20 de diciembre de 2017, se hablaba de que el peso de la realidad acabaría imponiéndose en Cataluña, y que tras el 21-D, todo decisor económico, tanto catalán como foráneo, va a exigir garantías de que el conflicto no se repite; y ni políticos ni instituciones están en condiciones de ofrecerlas. El poema del día, en la tercera, se titula Miguel, es de la poetisa italiana Sabrina Foschini, y comienza con estos versos: Tengo bajo mis pies la sangre de mi amigo./Su mordisco en el filo de mi lanza./Éramos vecinos, compartíamos sueños,/llevábamos los mismos emblemas sobre la coraza. Y la última entrada del día, como siempre, son las viñetas de humor. Volveremos a vernos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Sean  felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. Y como decía Sócrates: ἡμεῖς ἀπιοῦμεν. HArendt














DE LA ANTIPOLÍTICA

 







No es un buen síntoma de convivencia familiar prohibir que se hable de política en las mesas navideñas como si opinar sobre la sociedad nos convirtiese en enemigos, escribe en El País (08/12/2025) el poeta y director del Instituto Cervantes, Luis García Montero. Quizá sea oportuno que celebremos el Día de la Constitución con un deseo tan humilde como difícil de reivindicar: la política. Las conversaciones sobre política son necesarias. No es un buen síntoma de convivencia familiar prohibir que se hable de política en las mesas navideñas, como si opinar sobre la sociedad nos convirtiese en enemigos. Aceptar que las conversaciones van a desembocar en gritos y ultrajes no es sólo una invitación al silencio, sino un modo de aceptar que es falso cualquier deseo de convivencia. Pero la cuestión se agrava cuando pasamos de lo privado a lo público. El silencio no quiere evitar los gritos, sino que utiliza el griterío para que no se hable de política. Más que una familia precavida, se trata de una sociedad manipulada a través de declaraciones escandalosas y argumentos desquiciados.

Hablar de política, por ejemplo, supone establecer una conversación sobre la sanidad pública, el deterioro de los servicios y las consecuencias de apostar por la privatización, como si nuestra salud fuese un negocio. Hablar de política supone también mantener un diálogo sobre la educación, desde las guarderías a las universidades. Nuestro derecho a la libertad y la igualdad tiene mucho que ver con las aulas, los libros y el profesorado. Convertir la educación en negocio es una apuesta elitista que debe ser tratada en las conversaciones políticas, junto a los acuerdos con los sindicatos sobre pensiones, salarios y derechos laborales.

Por eso resulta muy triste que se confundan las necesarias conversaciones políticas con las declaraciones pomposas, los ultrajes y la ira. Los negociantes sin límites llegan a convertir el Día de la Constitución en una celebración antipolítica. Es una estrategia peligrosa para la democracia desatar el grito para que no se hable de sanidad, educación y derechos laborales. La ciudadanía acaba por olvidar todo lo que le debe a la democracia.





















DEL ARCHIVO DEL BLOG. EL PESO DE LA REALIDAD. PUBLICADO EL 20/12/2017

 










El peso de la realidad acabará imponiéndose en Cataluña. Tras el 21-D, todo decisor económico, tanto catalán como foráneo, va a exigir garantías de que el conflicto no se repite; y ni políticos ni instituciones están en condiciones de ofrecerlas. Pero los votantes sí podemos empezar a darlas, escriben en El País los profesores Benito Arruñada y Albert Satorra, catedráticos de Organización de Empresas y Estadística, respectivamente, en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Para votar sabiamente en las elecciones catalanas del 21-D, comienzan diciendo, conviene identificar por qué en apenas cinco semanas cambió de forma tan radical la actitud de todo tipo de decisores.

Hasta septiembre, nuestra economía iba bien e inspiraba confianza. Las grandes empresas preparaban planes para trasladarse, pero no creían que hubieran de aplicarlos. Se dice que los políticos soberanistas desoyeron las advertencias de los empresarios. En realidad, ni estos creían que sus temores llegaran a materializarse. Lo demuestra el que no frenaron sus inversiones.

Sin embargo, de repente, huye el capital, se trasladan sedes, se colapsa el consumo y, lo más grave, se paralizan todas las inversiones. Los datos son conocidos y las consecuencias están al alcance de la experiencia cotidiana.

La respuesta tiene algo de obvia: el Parlament promulga las “leyes de desconexión” el 6 y 7 de septiembre, y declara la independencia el 10 de octubre. Aunque esta declaración se escamoteó como inefectiva, trastornó la opinión de los agentes económicos. A juzgar por su conducta, todo decisor, fueran cuales fueran su nacionalidad, status o ideología, pasó de considerar que el conflicto y la inseguridad asociados a la reivindicación de independencia constituían un riesgo remoto a creer que eran un riesgo probable.

Además, quien soñaba con una independencia tranquila, dentro de la UE y sin tensiones graves, se da de bruces con la realidad de que ya solo la probabilidad de conflicto provoca costes ingentes en bienestar material y paz social. También lo revela su conducta, pues ya entonces puso su patrimonio a buen recaudo.

Tal parece que ni los propios separatistas esperaban que el Estado aguardase tanto para detener el procés. Como bromeaba un exconseller: “No te preocupes: en última instancia, nos intervendrán”. Durante semanas, esta intervención en la que confiaba el yo racional de mucho soberanista, se demostró elusiva. El Gobierno reaccionó de forma anacrónica en lo superficial, en su manejo de los medios y las redes sociales; pero no en lo sustantivo. En el fondo, respondió en sintonía con las contradicciones de la opinión pública occidental.

Como tampoco esperaban que sus líderes llegaran tan lejos. Subestimaron lo protegida que está la “clerecía” separatista, esa multitud de políticos, funcionarios y allegados que vive de y para construir la nación catalana. A quien actúa al amparo del presupuesto público, le importa menos hundir economía, bienestar y convivencia. Si la apuesta le sale bien, alcanza el poder y es un héroe; si le sale mal, son otros los que pagan. Como los 14.698 nuevos parados catalanes del mes de octubre y los 7.400 de noviembre, las peores cifras desde 2008 y 2009. No sabemos qué “sentimiento de identidad” albergan estos parados post-DUI; pero los datos del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), dependiente de la Generalitat, indican que, en promedio, parados y trabajadores temporales se sienten mucho “menos catalanes” que quienes disfrutamos empleos fijos o trabajamos para entes públicos.

Si nuestro diagnóstico es correcto, no esperen recuperar la confianza mientras los agentes económicos crean posible otro procés. Tras el 21-D, todo decisor económico, tanto catalán como foráneo, va a exigir garantías de que el conflicto no se repite; y ni políticos ni instituciones están en condiciones de ofrecerlas. Pero los votantes sí podemos empezar a darlas: enterremos tanto el voto “emocional” como el voto "estratégico", y atendamos a la realidad de nuestros intereses.

Por un lado, el independentismo está fracturado. Sigue rumiando el fracaso del procés como una etapa más de un viaje que, en el fondo, disfruta; y cuyo final, a menudo, teme. Por ahora, aplica todo su intelecto a fabricar excusas. Debería empezar a preocuparse. Sus peones entrevén que hasta sus empleos hubieran peligrado en la realidad (que no en su sueño) de una independencia fuera de la UE y sumida en el caos. Pero también peligran si España deja de crecer. El déficit fiscal de Cataluña sigue aumentando y el “Espanya ens roba” bien pudiera tornarse en su contra.

Por otro lado, ya no los parados potenciales sino la burguesía independentista haría bien en ir a votar. Además, ésta última debería hacerlo, de una vez, con la cabeza. Tras haber votado con la cartera, huyendo de la inseguridad, sabe que su interés no reside en la independencia. Debe entender que tampoco reside en más autogobierno. Su aumento durante los últimos cuarenta años ha confirmado la tesis que nos recordaba hace poco Antón Costas, según la cual Cataluña va mejor cuanto menos se gobierna a sí misma. Quizá porque la fuerza de nuestras relaciones personales bloquea las instituciones que requiere una sociedad moderna. Esa solidez de lazos personales es un hándicap cuando carecemos de árbitros independientes. ¿Ha mejorado acaso la gestión o se ha reducido la corrupción de nuestros Ayuntamientos tras diluir las funciones de secretarios e interventores? Imaginen lo que sucedería con una justicia controlada regionalmente. Por supuesto que la actual justicia española es imperfecta; pero recuerden que nuestra Llei de transitorietat erradicaba la separación de poderes.

Solo un voto racional evitará el escenario más probable: el de un empate de fuerzas, que consagraría la incertidumbre y, con ella, el adiós de la inversión y la huida de recursos. Disminuiría la actividad económica privada y aumentaría el peso del sector público. Algunos incluso pretenderían que el resto de españoles mimase a Cataluña. Observen cómo ya proponen condonar deudas o traer organismos oficiales. Esos mimos solo beneficiarían a la alta clerecía catalana. De hecho, ya ha venido sucediendo algo similar con el Fondo de Liquidez Autonómica, cuyos recursos mantienen una Generalitat que prefiere recortar en sanidad antes que en TV3 o en embajadas.

Por un lado, pensando en la cartera, bien haríamos los catalanes en entender que es erróneo aumentar el sector público, tanto si su cabeza está en Madrid como en Barcelona. En un caso, Cataluña terminaría siendo la gran Asturias del siglo XXI, una región a la que décadas de subvenciones públicas han condenado a la emigración y la insignificancia. En el otro, los costes serían más elevados e inmediatos. La crisis reciente, en vez de un aviso, habría sido solo un pequeño anticipo.

Por otro lado, pensando menos en la cartera y más en el país, debemos ponderar que, también según datos del CEO, más de la mitad de los catalanes nos sentimos tan catalanes como españoles. Sobre esta base, estable desde hace décadas e inmune al procés, sería suicida para Cataluña reflotar a la “clerecía” separatista que tanto nos ha dividido en los últimos años. Estamos a tiempo de evitarlo. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: vámonos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt















DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, MIGUEL, DE SABRINA FOSCHINI

 






MIGUEL



Tengo bajo mis pies la sangre de mi amigo.

Su mordisco en el filo de mi lanza.

Éramos vecinos, compartíamos sueños,

llevábamos los mismos emblemas sobre la coraza.

Sus alas eran más grandes que las mías,

cubrían mejor las distancias.

Más rápido en la carrera y en la risa,

más hábil en prevenir los deseos del padre.

Él nos miraba sonriendo, como disfrutando de nuestro parecido.

Pero su rostro era más bello que el mío.

Menos manchado por las imprecisiones.

A menudo me decía que el gozo absoluto de la eternidad lo asustaba.

Hablaba despacio como si así el padre no pudiera oírlo.

Yo veía que este pensamiento le cambiaba las manos,

le oscurecía la piel.

Llevo manchas de sangre sobre los pliegues limpios de la túnica.

Una franja de tierra atada a la cintura.

Una corona de espinas alrededor de mi mano derecha…

Siempre me pudo en la lucha

pero la duda lo había debilitado,

erosionado las caderas como una marea.

Cuando cayó me dio tiempo de ver sus ojos arder.

Creo que en el mundo esto se llama llorar.

Un verbo que aprendí de él.

En secreto estudiaba las palabras de los hombres,

y sus movimientos falsos.

Tenía sed de todo.

Tenía envidia de la tierra.

Mientras caía bajo la simetría aguda de los golpes

me pareció que sonreía.

O así quiero creerlo.

Confieso que habría preferido no cumplir esta misión.

Soy yo quien ha dejado ese hueco vacío junto al Padre.

Desde entonces mi mano empuña en cada gesto un arma.

Y tengo a mi amigo bajo mis pies.



SABRINA FOSCHINI (1968)

poetisa italiana
























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY MIÉRCOLES, 17 DE DICIEMBRE DE 2025