El blog de HArendt (2006-2026) Pensar para comprender, comprender para actuar
viernes, 19 de junio de 2026
DEL ARCHIVO DEL BLOG. ¿QUÉ ES LA MALDAD?, POR CÉSAR CASAL. PUBLICADO EL 3 DE JULIO DE 2019
¿Qué es la maldad?, se pregunta el periodista César Casal en La Voz de Galicia. La maldad va de Aylan ahogado en una playa de Turquía a Valeria ahogada en el río Bravo, comienza diciendo. Esos dos niños demuestran con sus muertes que la maldad existe. Son la prueba de la crueldad de Occidente, cómo el primer mundo se ensaña con el cuarto mundo. Cómo nos encanta mirar hacia otro lado. El tercer mundo hace mucho que no existe. Ahora hay un cuarto mundo que es el de los que no tienen nada. El de los padres de Valeria que la cogieron en El Salvador con apenas un año de vida y se la llevaron a cruzar Centroamérica, porque en su país no encontraban una manera decente de salir adelante. La llevaron para comprar el sueño de Estados Unidos. Un sueño que no existe. Que no tiene visa ni tiene nada. Que es una pesadilla monstruosa. Que es morirse en el fango del río Bravo por la inacción de los políticos o por su acción racista y excluyente. El relato de cómo fueron los hechos, cuya foto una vez más conmocionó a los que vivimos en los países ricos durante un rato, el rato que nos dura la imagen en la cabeza, mientras tomamos el café con cápsula, y luego nos encapsulamos de nuevo en el absurdo de nuestro mundo, en el que sí hay bienes, víveres, vacaciones, recursos. Un mundo en el que la palabra crisis es dura, pero muy distinta de lo que era la existencia para Óscar Alberto Martínez, de 24 años; y su mujer Tania Vanessa Ávalos, padres de Valeria.
El relato de la madre es espeluznante. Añade desastre al desastre. Aunque las versiones son confusas, cansados de esperar, el padre se decidió como tantos otros a cruzar el río, sin saber que no era río, sino que era la laguna Stigia, donde solo les esperaba Caronte. El caso es que logró pasar a la orilla de las barras y las estrellas, la de la supuesta salvación. Dejó allí a Valería, que a su año y pocos meses, pensó que todo era un juego como en la película La vida es bella. Su padre volvió a por la madre, al lado mexicano. Y ese bebé pensó que todo era broma y risa y se echó al agua otra vez, en lugar de esperar quieta, como le había dicho su padre. Al observar los padres que la corriente se la llevaba, él se tiró al río para volver a recogerla. Y no fue capaz. Su inmenso corazón, ese corazón que deja a la hija y que va a por la madre, para que pase la familia entera. Ese corazón que se tira para salvar a su cría de una muerte que se acerca. Ese corazón enorme se empapa y se hunde. Junto a su pequeña. Luego los dos son hallados, con Valeria metida debajo de la camiseta de su padre. La policía supone que Óscar la alcanzó y que la introdujo bajo la ropa para que no se la volviese a llevar la corriente. Así apareció con el pequeño brazo sobre el cuello de su padre, dos cuerpos muertos. Se acabaron las fuerzas. Se acabó el sueño. Se acabó la vida. Y este cuento también se ha acabado, sin más. Aquí nadie come perdices. La maldad.
DEL POEMA DEL DÍA. LA SOLEDAD SONORA, POEMA 104, POR EMILY DICKINSON. 19 DE JUNIO DE 2026
LA SOLEDAD SONORA. POEMA 104
EN donde me he perdido piso suave,
siembro una flor tomada del jardín,
sobre el rostro borrado me detengo
y me aflijo.
A quienes yo perdí, con piedad guardo
del rudo acento o la cruel palabra,
cual si la cabecera de su lecho me oyese.
Aunque es de piedra.
Sabrás por esto cuándo yo he perdido:
por un sombrero negro, o por un velo oscuro
o por un temblor leve de mi voz,
como el de ahora.
La respuesta a por qué perdí la saben
aquellos que con los más níveos hábitos
regresaron a casa hace ya mucho,
junto a la eternidad.
EMILY DICKINSON (1830-1886)
poetisa británica
***
THE SONOROUS SOLITUDE. POEM 104
WHERE I have lost, I softer tread –
I sow sweet flower from garden bed –
I pause above that vanished head
And mourn.
Whom I have lost, I pious guard
From accent harsh, or ruthless word –
Feeling as if their pillow heard,
Though stone!
When I have lost, you’ll know by this –
A Bonnet black – A dusk surplice –
A little tremor in my voice
Like this!
Why, I have lost, the people know
Who dressed in frocks of purest snow
Went home a century ago
Next Bliss!
EMILY DICKINSON (1830-1886)
***
Emily Dickinson (1830-1886) dejó para la posteridad nada más y nada menos que 1775 poemas. Sin embargo, solo vio publicados ocho. Vivió toda su vida en el hogar de sus padres, sin hacer casi viajes ni mantener prácticamente relaciones, pero no necesitó mucho más para desvelar el misterio tanto de la naturaleza como de su propia alma, creando una obra cercana, sensorial e intuitiva.
EL ASUNTO DEL DÍA. LO QUE LA IZQUIERDA AÚN TIENE QUE ENTENDER, POR ELIANE BRUM.19 DE JUNIO DE 2026
“¿Se imagina que Flávio gana y también ganamos el Mundial?”. Sentada en uno de los bancos del restaurante del mercado para comerse un plato combinado, a la mujer le brillaban los ojos al mostrar las imágenes de la visita a su ciudad del precandidato de extrema derecha en las elecciones presidenciales de Brasil. Dos mujeres pobres, a ambos lados del mostrador, dos miradas llenas de esperanza. “Flávio” es el hijo mayor de Jair Bolsonaro, actualmente encarcelado por intento de golpe de Estado. También es hoy la principal oposición a la reelección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT). Esta pequeña escena resume el dilema de quienes saben que la extrema derecha tiene posibilidades reales de volver al poder en Brasil, al igual que avanza en la mayoría de los países de Latinoamérica, como evidencian las recientes elecciones de Colombia y Perú. Una de las preguntas es: si las condiciones de vida mejoraron durante los gobiernos del PT, ¿por qué eso no se traduce en una aprobación holgada? O también: ¿por qué una parte de los más pobres se adhieren a las fuerzas responsables de perpetuar la desigualdad?
Lula ganó elecciones diciendo que su meta era que cada trabajador tuviera un coche en el garaje y chuletón y cerveza en la comida de los domingos. Hace varios años que esa aspiración ya no moviliza, pero Lula y parte de los candidatos tradicionales de izquierda no han sabido entender el cambio. Para quienes tienen las condiciones, aunque sean mínimas, para la reproducción de la vida, la subjetividad cobra un peso mayor a la hora de elegir. La adhesión ya no se debe (solo) a que se garantiza lo básico para la existencia o incluso bienes materiales utilitarios, como el fogón y la nevera, sino a que se logran vender sueños, sobre todo los relacionados con el consumo y el retorno a un pasado que nunca existió. Con el capitalismo inoculado día tras día, muchos de los más pobres están menos interesados en una distribución más equitativa de la riqueza y mucho más en ser ricos, en situarse ellos mismos en la cima de la pirámide; sus aspiraciones son más individuales que colectivas. Esta es una de las características del siglo XXI, cuya génesis se remonta a las últimas décadas del siglo anterior.
Pero los sueños por sí solos no bastan, la adhesión solo es eficaz y tiene muchas más posibilidades de convertirse en algo permanente cuando va acompañada de un enemigo. La creación y difusión de la figura del enemigo es el centro de la estrategia de la extrema derecha. A partir de este momento, la lógica es la de la guerra, y la historia demuestra que las democracias tienden a morir en las guerras, aunque sigan sobreviviendo nominalmente.
Fíjense en el caso de Jair Bolsonaro, padre del actual candidato. Durante su mandato, Brasil volvió al Mapa del Hambre y está demostrado que su retraso deliberado en la vacunación y su rechazo a las medidas de prevención fueron los responsables de gran parte de las más de 700.000 muertes por covid en Brasil. Aun así, Lula ganó las elecciones de 2022 por poco, con menos del 2% de diferencia respecto a Bolsonaro. ¿Por qué? Por la lógica de la guerra.
Si hay un enemigo, importa mucho menos lo que el gobernante haga o deje de hacer. Todas las desgracias y frustraciones ya tienen un culpable. En Brasil, el culpable es el petista. Si las promesas y los sueños no se hacen realidad, es por culpa de Lula, del PT, de los petistas. En Estados Unidos y algunos países europeos, puede ser el inmigrante, el refugiado, etc. Una vez establecido este mecanismo, el gobernante solo tiene que gobernar para los suyos: en el caso de la extrema derecha, las élites locales —especialmente las vinculadas a la producción de monocultivos—, las grandes corporaciones transnacionales y el mercado financiero. Todo lo que empeora la vida de los más pobres no se le tiene en cuenta, ya que no es responsabilidad de sus actos de gobierno, sino de la existencia del enemigo. La solución, una vez más, no son las políticas públicas, sino la destrucción del enemigo.
En este camino, hay dos fuerzas cruciales. Una son las iglesias evangélicas pentecostales y neopentecostales, que empezaron a expandirse en las últimas décadas del siglo XX y se han convertido en centros de influencia en las últimas décadas, con la mayoría de sus líderes vinculados a la extrema derecha. Desempeñan un papel fundamental al preparar las mentes para la lógica de la guerra bíblica, del bien contra el mal. Una parte de estas iglesias incluso incorpora la lógica militar en los programas de formación de los jóvenes. El fortalecimiento de la extrema derecha exige una adhesión a la política a través de la fe y no de los hechos, lo que hace que esta alianza sea muy valiosa.
La otra es la combinación de internet, inteligencia artificial y algoritmos, esencial para mantener viva la guerra y crear una realidad paralela. Como bien sabe Brasil y los países que ya han sido gobernados por la extrema derecha, esta gobierna generando crisis que se difunden y manipulan por las redes sociales. Vivir bajo el yugo de la extrema derecha es despertarse (si es que se consigue dormir) cada día en sobresalto. Para quienes mantienen el pensamiento crítico y el aprecio a los hechos, el reto consiste en resistirse a esta insanidad. Para quienes tienen un enemigo identificado y declarado, esto no hace más que reforzar la adhesión a la lógica de la guerra.
La extrema derecha parece haber encontrado la fórmula para alcanzar el poder. Pero hay un problema. Destruye el planeta, poniendo en peligro la reproducción de las condiciones necesarias para la existencia. Pronto, debido a la aceleración del colapso del clima, la realidad se impondrá y con el peor impacto posible: el aumento del miedo y la desesperación. Y entonces ya será demasiado tarde. Por eso, el desafío inmediato, no solo para los políticos que se oponen a la extrema derecha sino para todos los que se resisten a que se destruya la vida, es encontrar un camino para que la gente empiece a soñar otros sueños. Para Lula y para Brasil, ya en las elecciones de este año. Eliane Brum es escritora. El País, 17 de junio de 2026.
BOS DÍAS. SAÚDOS NAS LINGUAS DA MIÑA TERRA. HOXE, VENRES, 19 DE XUÑO DE 2026, EN GALEGO
Ola, bos días de novo a todos e a todos, e feliz venres. Outro día, e xa é verán... Pero imos seguir coas entradas do blog de hoxe. A primeira, sobre o tema de hoxe, está escrita pola brasileira Eliane Brum, quen, de cara ás vindeiras eleccións presidenciais no seu país este outubro, pregunta: se as condicións de vida melloraron durante os gobernos do PT, por que algunhas das persoas máis pobres apoian as forzas responsables de perpetuar a desigualdade? Desafortunadamente, non hai resposta con respecto ás decisións dos votantes. O segundo, como sempre, é o poema do día, o de hoxe da poeta británica Emily Dickinson (1830-1886), que comeza con estas liñas: «Onde me perdín, piso suavemente,/Planto unha flor sacada do xardín,/Sobre o rostro borrado detéñome/e lamento». A terceira é a entrada diaria do blog, a de hoxe de xullo de 2019, escrita polo xornalista César Casal, que pregunta: «Que é o mal?» e responde que o mal é ver o corpo dun neno chamado Aylan afogado nunha praia de Turquía, ou o dunha nena chamada Valeria afogada no Río Grande. A cuarta, como sempre, é a viñeta diaria. Na quinta entrada, durante a nosa charla diaria despois de cear no café, o poeta Luis García Montero lémbranos a famosa frase de Martin Luther King: «Non me doen as accións da xente mala, me doe a indiferenza da xente boa», que o ex xuíz Baltasar Garzón repite e lembra agora ao analizar o estado da xustiza en España e no escenario internacional. Na entrada desta tarde, a sexta, o xurista Miquel Roca Junyent analiza a recente viaxe do Papa León XIV a España, declarándoa un éxito total, aínda que non todas as opinións coinciden, pero si coinciden en que o Papa demostrou un liderado innegable. A última entrada, coma sempre, é o "Boas noites" diario do autor aos seus lectores, hoxe, coma os "Bos días" da mañá cedo, en galego. Tamaragua, meus amigos. Que a deusa Fortuna e o benévolo Destino vos acompañen. Que teñades un bo día. Espero que as entradas do blog de hoxe vos resulten interesantes. E volverémonos ver mañá, se a Sorte quere. Bicos. Quérovos a todos. HArendt
ENTRADA NÚM. 10829
jueves, 18 de junio de 2026
BUENAS NOCHES, FELIZ DESCANSO Y DULCES SUEÑOS. HOY JUEVES, 18 DE JUNIO DE 2026, EN ESPAÑOL
Hola de nuevo, amigos. Buenas noches, feliz descanso y dulces sueños a todos esta noche de jueves, del 18 al 19 de junio de 2026. Espero que hayan pasado un buen día en compañía de sus familias y amigos. Gracias de todo corazón por haberse dado una vuelta por el blog. Espero que hayan disfrutado de su visita. Tamaragua, amigos míos. Que la diosa Fortuna y las benevolentes Moiras les sean favorables. Hasta mañana. Les quiero. Besos. HArendt
DE LA TARDE QUE CAE. MÁS GOLPES QUE VELAS, POR MARIUS CÀROL. 18 DE JUNIO DE 2026
Cada uno celebra sus aniversarios como quiere o como puede. Y algunos, llegados a determinadas edades, dejan de invitar a los amigos y se niegan a soplar las velas del pastel. Donald Trump ha confesado que no le hacia ninguna gracia cumplir los 80, pero como la alternativa a no hacerlo es peor, decidió tirar la casa por la ventana. O no, porque la empresa que organizaba la fiesta era suya y quienes pagaban el festejo eran otros. Así que se la hizo a medida, se lo pasó en grandes y además ingresó en caja.
Sesenta millones costó la celebración del domingo pasado, que tuvo su momento culminante en La Garra, una estructura que levantó en los jardines del sur de la Casa Blanca para poder disfrutar, junto a cinco mil personas de público, de siete combates de una forma de lucha libre francamente violenta, que tiene a un español, Ilia Topuria, como campeón del mundo. Su historial era impecable: diecisiete peleas y diecisiete victorias. A Topuria un tal Justin Gaethje le dio tal paliza que su cara parecía el mapamundi dibujado en sangre, mientras Trump aplaudía y el médico paraba el espectáculo para evitar la tragedia.
Al presidente estadounidense le entusiasma el boxeo y la lucha libre. Y le encantó Dodge City en el cine, protagonizada por Errol Flynn, que es una de las películas con más golpes de la historia del séptimo arte. El director Michael Curtiz se inspiró en una ciudad que en 1872 fue centro de la trata de ganado, que se convirtió en una nueva Babilonia, llena de colonos, vividores y maleantes. Allí la única ética que se respetaba era la del dinero. Así que algunas cosas no han cambiado tanto. Marius Càrol es escritor. La Vanguardia, 16 de junio de 2026.
DEL CAFÉ DE SOBREMESA. LA VELOCIDAD DE DESTRUCCIÓN, POR MARTA PEIRANO. 18 DE JUNIO DE 2026
La definición jurídica de genocidio que da Naciones Unidas no incluye un criterio de duración temporal. Sin embargo, sólo reconocemos como genocidio aquello que implica la destrucción rápida y espectacular de un grupo nacional, étnico, racial o religioso, y no la destrucción gradual, acumulativa y consciente de una parte de la población. Tanto es así, que llamamos genocidio a episodios de violencia concentrada como el Holocausto o Ruanda; y genocidio lento o por desgaste al régimen de Pol Pot en Camboya, que tardó tres años en acabar con una cuarta parte de la población.
En un impactante artículo, publicado el domingo en este periódico, Eyal Weizman explica por qué Israel sigue implementando un genocidio durante el alto el fuego, mediante “la destrucción de los fundamentos esenciales de la vida”. Se refiere a los campos, los recursos hídricos y la pesca que alimentan a los palestinos. Las casas que los resguardan, los hospitales que los atienden. Las escuelas, bibliotecas y mezquitas que permiten su coordinación y sostienen su identidad cultural. Los ha empujado a “zonas seguras” y “zonas humanitarias” donde, en palabras de un general israelí, “ningún ser humano puede existir”.
La destrucción sistemática y deliberada de todas las infraestructuras que permiten la existencia biológica constituyen genocidio, aunque Israel no vuelva a tirar una bomba, ni a forzar un desplazamiento, ni cometa un asesinato directo ni una ejecución. Qué pasaría si el mismo proceso se diera en un periodo más largo de tiempo. Diez años, veinte años. Cincuenta. Qué pasa si el grupo no es una clase nacional, étnica, racial o religiosa sino el negativo de una clase económica: el 99%.
La ley no especifica tiempo, pero exige una prueba de la intención: dolus specialis. No basta con querer matar a mucha gente, sino hacerlo con la intención de destruir al grupo al que pertenecen. El genocidio rápido requiere asesinato directo, y su ejecución genera documentos, discursos, patrones de conducta. Pero hay formas lentas de destrucción colectiva, como las colonias, donde el tiempo disuelve la responsabilidad. En su artículo, Weizman propone un ángulo más productivo. Dice que el genocidio no está en el asesinato directo sino en la creación y mantenimiento de los mecanismos de eliminación.
En un influyente ensayo sobre el colonialismo de asentamiento, el antropólogo Patrick Wolfe argumenta que “la invasión es una estructura, no un acontecimiento” y propone que la intención específica de destruir a la población como colectivo resulta irrelevante cuando es necesaria para conseguir su objetivo: la ocupación de la tierra. El genocidio no es un odio, sino una “lógica estructural de eliminación” del obstáculo que constituye la población original.
Weizman observa que la destrucción de Gaza esconde un proyecto urbanístico. Deberíamos prestar atención porque es el tráiler y el laboratorio de un proyecto más grande que degrada derechos laborales, sanitarios, civiles, políticos, económicos y hasta reproductivos, paralelo a la expropiación de los fundamentos esenciales de la vida a través de infraestructuras técnicas que ocupan el suelo, envenenan el aire, agotan la energía y el agua y aceleran al mismo tiempo la crisis climática, la crisis política y la crisis laboral. Marta Peirano es escritora. El País, 15 de junio de 2026.








































