lunes, 26 de septiembre de 2011

La democracia participativa en Hannah Arendt




Hannah Arendt (1906-1975)





Hace unos días rescaté para mi página en Facebook una entrada que había publicado en el blog, en enero del pasado año, sobre el valor y utilidad de la democracia. En esclarecedora frase de Winston Churchill: "la peor forma de Gobierno existente, si excluimos todas las demás". Se titulaba "Política y ciudadanía", y era un análisis de las causas de desafección ciudadana para con los políticos, en particular, y la política en general.

Aunque a primera vista no tengo mucho que ver un asunto con otro, me llevó a ello la lectura de un reciente artículo del periodista Carlos Carnicero sobre la fulgurante reacción pública, materializada a través de las redes sociales, contra la decisión del Consejo de Administración de RTVE de controlar con carácter previo el contenido de las noticias a emitir por la cadena pública estatal de televisión. La reacción popular en contra de tal decisión fue de tal calibre que menos de cuarenta y ocho horas después de adoptada, el propio Consejo de Administración de RTVE revocaba su decisión anterior por unanimidad, y provocaba de paso la dimisión de uno de los consejeros que se había abstenido en la primera votación. Ninguno más de los consejeros que votaron a favor de "controlar" (un eufemismos como otro cualquiera para censurar el trabajo de los profesionales) la emisión de los noticiarios con carácter previo a su emisión, ha optado por un gesto semejante, que honra al dimisionario pero deja en evidencia al resto de miembros del Consejo. Es posible que la razón para mantenerse impávidos ante el despropósito sea los 120000 euros anuales de remuneración de los consejeros. Una cifra como para tragarse el orgullo personal y acallar cualquier escrúpulo moral al respecto. 

No tengo muy claro si esa reacción ciudadana podría englobarse dentro de lo que se conoce como "democracia participativa", o estamos ante otra "cosa" distinta y no identificada aun claramente. Recordé haber leído en un artículo académico sobre el pensamiento de Hannah Arendt algo sobre ella, la democracia participativa, entendida como oposición a la democracia representativa. Postura característica en Arendt, una teórica política que se distinguió durante toda su vida por mantener una posición sumamente heterodoxa y muy personal sobre el propio concepto y ejercicio de la democracia, fuertemente crítica con los cauces de participación política en las democracias representativas liberales. 

Me costó algún esfuerzo encontrarlo en Internet, pero lo encontré. Se titula "Democracia y pluralidad en Hannah Arendt" y está escrito por la doctora Laura Quintana, profesora en el Departamento de Filosofía de la Universidad de los Andes, en Bogotá (Colombia). 


Se trata de un excelente artículo que desarrolla en profundidad el concepto, fundamental en el pensamiento político de Hannah Arendt, de "pluralidad": Pluralidad que, en palabras de la profesora española Fina Birulés, posiblemente nuestra mejor conocedora del pensamiento y la obra de Hannah Arendt, no es simple alteridad, pero tampoco el mero pluralismo político de las democracias representativas, sino que es algo que ilumina los sucesos humanos al proporcionar un espacio de apariencias, un espacio de visibilidad, en que hombres y mujeres pueden ser vistos y oídos y revelar mediante la palabra y la acción "quiénes" son. (Introducción de Fina Birulés al libro "¿Qué es la política?", de Hannah Arendt. Paidós, Barcelona, 1997).

Para la profesora Laura Quintana las instituciones de las democracias representativas se conciben por Hannah Arendt como foros para la deliberación en los que se reconocen, filtran y depuran los puntos de vista que los ciudadanos han podido conformar, a través de diversas esferas de participación institucionales y no institucionales. ¿Cómo las redes sociales e Internet que ella no conoció?, me pregunto...

Hannah Arendt, dice la profesora Quintana, no defiende un modelo de democracia directa  nostálgico, adecuado para pequeñas comunidades cerradas en las es posible la participación directa de todos los ciudadanos, pero que resultaría inadecuado dado el tamaño y su carácter diverso en las sociedades actuales. Por el contrario, añade, su preocupación fundamental radica en pensar una política que pueda reconocer y darle voz a la pluralidad de puntos de vista públicos que, más allá de los intereses individuales y de las diferencias idiosincrásicas, emergen en las democracias contemporáneas, defendiendo por ello una forma de participación ciudadana más deliberante y efectiva que la que se impone desde el modelo clásico de democracia liberal.

Esa participación activa de los ciudadanos en espacios públicos diversos, como los movimientos sociales, puede tener para Arendt, a juicio de la profesora Quintana, un rol transformativo, que llevaría a cuestionar los valores, las formas de preguntar e interpretar los asuntos públicos, que se han establecido como más razonables o aceptables, al mostrar nuevos aspectos u otras experiencias que pueden resultar relevantes para discutir sobre tales asuntos. Esto significa que la participación pública no sólo puede posibilitar que voces minoritarias logren influir sobre las mayoritarias, sino que puede permitir renovar los procedimientos y marcos desde los cuales se enfocan las cuestiones públicas mismas.

Pero Arendt, dice, no sólo insiste en una participación activa de los ciudadanos en espacios no estatales, sino que considera que el Estado, y en especial el sistema representativo, debe darles voz a esos espacios y estar abierto a las formas de participación deliberativa. En efecto, a su modo de ver, si el gobierno representativo se encuentra hoy en crisis, es en parte porque ha perdido, en el curso del tiempo, todas las instituciones que permitían la participación efectiva de los ciudadanos y en parte por el hecho de verse afectado por la enfermedad que sufre el sistema de partidos: la burocratización y la tendencia de los mismos a representar únicamente a su propia maquinaria.

A mi no me gusta la democracia directa, pero me resulta difícil no compartir el punto de vista de Hannah Arendt sobre los cauces de participación política en los términos en que se resumen en el artículo citado. 

Como complemento de esta entrada he incorporado una serie de cuatro vídeos, subtitulados en español, que recogen la extensa entrevista que en 1974, un año antes de su muerte, concedió Hannah Arendt a la televisión pública francesa, en la que analiza el funcionamiento y las bases programáticas de la democracia norteamericana, contraponiéndola a los históricamente preponderantes en las democracias europeas. 


Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt




-- 
Entrada núm. 1407 - 
http://harendt.blogspot.com
"Tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)
"La historia del mundo no es un suelo en el que florezca la felicidad. Los tiempos felices son ella páginas en blanco" (Hegel)

Publicar un comentario