martes, 27 de enero de 2026

AGURRA NIRE HERRIALDEKO HIZKUNTZETAN. GAUR, ASTEARTEA, URTARRILAREN 27A, EUSKARAZ

 






Kaixo, egun on berriro guztioi, eta astearte zoriontsua. Urtarrileko hilabete tamalgarri honen azken asteko bigarren eguna, espainiarroi atsekabe eta hotzez jota utzi gaituena. Gaurko blogeko sarrerak ikus ditzagun. Lehenengoa Joaquín Estefanía kazetariak idatzi du, eta dio desberdintasuna, azken finean, erabaki politikoa dela, mundu ordena berrian, ez baita indartsuenak bakarrik agintzen, aberatsenak ere bai. Bigarrena 2018ko otsaileko blog sarrera bat da, Elvira Lindok idatzia, liburu baten inguruan eztabaidatu zuena: *Laëtitia edo Gizonen Amaiera* (Anagrama, Bartzelona, ​​2017), krimen ez-fikziozko lan garrantzitsua eta 2011n Frantzian 18 urteko neska baten hilketa eta desmembramendua kontatzen duen kontakizun lazgarria. Eguneko poemaren, hirugarrenaren, "Idolatra Ereserkia" izenburua du eta Halina Poswiatowska poeta poloniarrak idatzi du. Eta laugarren eta azken sarrera, beti bezala, gaurko marrazki bizidun umoretsua da. Mesedez, izan zaitezte zoriontsuak, atzerapauso guztiak gorabehera, eta Zorteak bedeinka zaitzatela. Tamaragua, lagunok. Musuak. Maite zaituztet. Harendt












ENTRADA NÚM. 9776

DE LA DESIGUALDAD COMO INSTANCIA POLÍTICA

 







Anatomía de un asesinato: la desigualdad es, en última instancia, una decisión política, pues en el nuevo orden mundial ya no solo manda el más fuerte, sino también el más rico, escribe en El País (25/01/2026) , el periodista y exdirector de dicho periódico, Joaquin Estefanía. La utilización del poder económico como poder político ya no es invisible; se expresa continuamente y con total impunidad. Ello conduce al mundo hacia un nuevo orden en el que no sólo manda el más fuerte, sino también el más rico. Esta reflexión forma parte de modo implícito de la intervención de Mark Carney, primer ministro de Canadá, en el Foro de Davos, que ha causado sensación por su voluntad de resistencia. El planeta está en medio de una ruptura, no de una transición.

Los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben. Como todos los años, hay en el Foro Económico Mundial un Davos alternativo que discute más allá de los imperialismos (zonas de influencia), la inteligencia artificial, la regulación, la inmigración, la globalización truncada u otros temas de moda. Es el Davos que actualiza los datos y las características sobre las desigualdades que asolan el mundo. La desigualdad es, en última instancia, una decisión política. Ya hace tiempo que Joseph Stiglitz explicó la triple decepción que está logrando que la polarización económica llegue a ser decepción política y social. Uno, los mercados no funcionan porque son ineficaces y opacos; quizá el mejor ejemplo de ello sea ahora el mercado de la vivienda. Dos, el sistema político no corrige los fallos de ese mercado; es impotente y solucionarlos es su principal función, aquello que lo justifica. Y tres, tanto el sistema económico (la economía de mercado) como el sistema político (la democracia) sufren de una desafección creciente. Son a la vez verdugos y víctimas. La pobreza genera hambre, pero la desafección provoca ira.

Esa desafección conlleva una nueva configuración de las clases sociales y cómo éstas determinan y a la vez son definidas por aspectos como el sistema educativo, la sanidad, la identidad de cada individuo, el género y, por supuesto, la política, incluidos los patrones de voto de la población trabajadora, que, en muchos casos, están pasando de la izquierda a la extrema derecha (leer el libro Regreso a Reims, del sociólogo francés Didier Eribon, Libros del Zorzal y Taurus).

La oenegé Oxfam Intermón ha presentado un año más en Davos su estudio actualizado de la desigualdad. Este año se titula Contra el imperio de los más ricos. Defendiendo la democracia frente al poder de los milmillonarios. Parecía una forma directa de recibir a Donald Trump, que llegaba con el poder y la chequera bajo el brazo, en el Air Force One. Los datos son tan determinantes como las conclusiones. Citamos unos pocos para no abrumar y que no se olviden inmediatamente:

Los milmillonarios tienen 4.000 veces más probabilidades que la gente corriente de ocupar un cargo público. En 2025 el número de milmillonarios se sitúa por encima de las 3.000 personas (mucho menos que aquel 1% frente al 99%).

Según la Encuesta Mundial de Valores (hecha en 66 países), casi la mitad de la población percibe que los individuos más ricos suelen “comprar” las elecciones de su nación.

Estas tendencias se han acentuado en el año en que Trump ha estado en la Casa Blanca: se han reducido los impuestos a los superricos y se les aplican gravámenes más bajos que a ningún otro grupo social (Stiglitz llama a esto la “anatomía de un asesinato”, el de las clases medias a las que se les ha detenido el ascensor social); se han bloqueado los pequeños avances en la fiscalidad internacional para grandes corporaciones; se han limitado los intentos de frenar el poder de los monopolios; se ha impulsado en las Bolsas de valores los sectores como el de la inteligencia artificial, cuyos beneficios han ido a parar casi en exclusiva a las grandes fortunas; etcétera.

Todo ello implica no solo un enorme poder económico, sino también un creciente poder político que permite a las élites involucradas (la plutocracia) moldear las normas que rigen la economía y la sociedad en su propio beneficio, y en detrimento de los derechos y libertades del conjunto de la ciudadanía. Sí, en efecto, la desigualdad es, en última instancia, una decisión política.














ENTRADA NÚM. 9775

DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY, LAËTITIA O EL FIN DE LOS HOMBRES. PUBLICADO EL 04/02/2018

 









Laëtitia o el fin de los hombres, (Anagrama, Barcelona, 2017) comenta la escritora Elvira Lindo en El País, es obra fundamental de la no ficción criminal y es la desgarradora crónica del asesinato y descuartizamiento de una chica de 18 años ocurrido en Francia en 2011. Una lectura imprescindible, añade Lindo.

Hay libros que merecerían ser recomendados con fervor para que el lector atento no se los perdiera, comienza diciendo. Eso es lo que debería ocurrirle a Laëtitia o el fin de los hombres, la desgarradora crónica del asesinato y posterior descuartizamiento de una chica de 18 años que tuvo lugar en Nantes en 2011, escrita por el historiador y sociólogo Ivan Jablonka.

Laëtitia se publicó en octubre pasado en España, pero a mi juicio no se insistió en el hecho de que se ha convertido ya con toda justicia en una de las obras fundamentales de la no ficción criminal. Se la compara con A sangre fría, de Capote. Error: Capote se permitió algunas fantasías que transforman su historia en una novela porque no cumplen con el sagrado compromiso de la veracidad. También se nombra insistentemente El adversario, de Emmanuel Carrère, pero las preocupaciones sociales de Jablonka convierten este trabajo exhaustivo sobre una víctima en algo más que la narración de unos hechos. Este profesor de Historia de la Universidad París XIII obedece a la fidelidad a los hechos de los historiadores y a la atención al entorno vital de la Sociología; su propósito es guiarnos por los territorios poco transitados de los que han sido excluidos del bienestar desde el mismo momento de su llegada al mundo. No es por tanto una obra de ficción, por más que aquellos que pretendan alabarla digan eso de “se lee como una novela” (como si las novelas hubieran de ser por fuerza más inspiradoras), y lo que nos atrae de sus páginas es el puro brillo de la verdad y su consecuente denuncia política. Nos cuenta y al mismo tiempo nos interroga, apela al sentido real de la justicia de los que nos tenemos por justos. Pero tiene algo que le diferencia del trabajo al uso del historiador: Jablonka no pretende ser objetivo, ni frío, ni distante. Él, profesor, cultivado, cosmopolita, parisiense, editor, padre de dos hijas que duermen felizmente cada noche, ama a la niña descuartizada. A lo largo del libro la abraza con sus palabras, la convierte en heroína y casi estoy por afirmar que esa reverencia por Laëtitia Perrais es la verdadera esencia de este elaboradísimo trabajo.

Tal vez fuera el tratamiento que algunos medios televisivos dieron al asesinato de Diana Quer lo que me hizo acercarme a este libro que no me había planteado leer. Si Patrick Modiano ha escrito: “Desvelar ese misterio y esa fosforescencia que se hallan en el fondo de toda persona es cometido del poeta y del novelista, también del pintor”, nuestro autor agrega el oficio del historiador-sociólogo. De esta manera, Jablonka, empecinado en que la historia de Laëtitia no quede en el olvido reconstruye su vida: dos gemelas, Laëtitia y Jessica Perrais, nacen en el seno de una familia pobre, de padre violento y madre enajenada. Son incapaces de hacerse cargo de ellas. Su futuro queda en manos de los servicios sociales. Viven durante un tiempo en un colegio y luego pasan a un hogar de acogida. Visitan a sus padres biológicos los fines de semana.

El autor se pregunta cuánto del destino está escrito si es así la casilla de salida, y de qué tamaño ha de ser el esfuerzo de una criatura para que pueda eludir un destino fatal. Han sido bebés muertas de miedo, niñas aterrorizadas, adolescentes acostumbradas a que los hombres no traten bien a las mujeres. Pero sobreviven, y ordenan sus vidas en la familia de acogida siendo supervisadas por un padre en exceso controlador, que por un lado les da cobijo y por otro les resta libertad. Aprenden a ser camareras y limpiadoras, que es a lo máximo a lo que pueden aspirar niñas que parten desde abajo: a servir a quienes empiezan desde arriba. El autor describe con ternura las canciones que les gustan, la ropa, sus entradas en Facebook, los selfies, todo ese lenguaje que construye su universo juvenil. Laëtitia coquetea con colegas del hotel en el que ha empezado a trabajar, pero un día fatal se cruza con un indeseable, un tipo violento, de infancia también oscura, que sus treinta y pocos años ya ha estado 13 veces en la cárcel, y se deja llevar por él. Cuando trata de dar marcha atrás ya es demasiado tarde. Este suceso provocó una abrumadora atención mediática, también una huelga de los trabajadores de la justicia cuando Sarkozy, aprovechándose de la niña muerta, los señaló como culpables y promovió el endurecimiento de penas. Algo inaudito en Francia: la República socavada desde dentro la República. Sarkozy tomando el micrófono para postularse como el padre que ha de librar a los franceses de los monstruos. Es el presidente quien resulta peor parado de esta historia. Él y el padre de acogida, que también se encendió ante la prensa exigiendo cadena perpetua para los delincuentes sexuales. Poco tiempo habría de pasar para que se supiera que este individuo que vivía del Estado encargado de dar cobijo a niñas desamparadas se había cobrado un extra abusando sexualmente de ellas.

Hay demasiada mitología sobre los asesinos, pero el autor reclama un principio de justicia en el que nos hemos de ver aludidos: “Que nuestra fascinación y nuestra ternura vayan a los inocentes”. Así sea. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: vámonos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt














ENTRADA NÚM. 9774

DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, HIMNO IDÓLATRA, DE HALINA POSWIATOWSKA

 







HIMNO IDÓLATRA



La cosa más pequeña

de la combinación de elementos

surge una molécula de proteína

de la molécula de proteína

surge un organismo vivo

una flor

un árbol

un mono

un ser humano


los átomos de los elementos bailan

su baile

es un plasma vivo que resucita

sonriente

con dolor

sonriente


las partículas de los átomos

se estiran como gatos

antes de saltar

el salto es tensión

la condensación de la ola

más pequeña

¿a la vida?

¿por la muerte?



HALINA POSWIATOWSKA (1935-1967)

poetisa polaca





















ENTRADA NÚM. 9773

DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY MARTES, 27 DE ENERO DE 2026

 


























ENTRADA NÚM. 9772

lunes, 26 de enero de 2026

SAÚDOS NAS LINGUAS DA MIÑA TERRA. HOXE, LUNS, 26 DE XANEIRO, EN GALEGO

 






Ola, bos días de novo a todos e a todas, e feliz luns. Feliz comezo da última semana deste mes maldito, que esperamos que se faga esperar. Imos coas entradas do blog de hoxe, 26 de xaneiro. A primeira está escrita por Najat El Hachmi, que protesta con razón porque o Instituto Español da Muller ten un documento vergoñento na súa páxina web defendendo o uso do hijab entre as mozas musulmás españolas no sistema educativo. O arquivo do blog, na segunda entrada, é de xullo de 2024, e nel, a académica francesa Camille Kouchner comenta os resultados das eleccións europeas celebradas recentemente e o auxe da extrema dereita. O poema do día é do poeta español Miguel D'Ors e titúlase "Os avós". E a cuarta e última entrada, como sempre, é a viñeta humorística do día. Ata mañá, se a sorte quere. Sede felices, por favor, mesmo contra vento e marea. Tamaragua, amigos meus. Bicos. Quérovos. HArendt













ENTRADA NÚM. 9771

DEL VELO ISLÁMICO Y LA LIBERTAD

 






 

Lo llaman “respeto a la libertad religiosa” cuando lo que se defiende es la libertad de someter a las mujeres, dice en El País (23/01/2026) la escritora Najat El Hachmi. El Instituto de las Mujeres tiene en su página web un vergonzoso documento en el que defiende el uso del hiyab entre las jóvenes musulmanas españolas en el sistema educativo. Empieza diciendo que en España no hay ninguna ley que prohíba el uso de esta bandera del más rancio machismo en los centros públicos. Y claro que no la hay cuando desde hace décadas se vienen desoyendo, cuando no sofocando con inquina, las reivindicaciones de las feministas partidarias de la coeducación que permita a niñas y jóvenes vivir en igualdad por lo menos en los espacios en los que son educadas en esos valores. Todas las españolas tienen derecho a la soberanía sobre sus propios cuerpos, a hacer con ellos lo que les venga en gana, excepto si esas españolas tenemos la desgracia de nacer en familias musulmanas. Entonces nos debemos a nuestra religión, al padre, al marido, al hermano, al imán de la mezquita y todos los predicadores que pululan tanto en el mundo físico como el virtual y nos debemos también a ese brazo femenino del fundamentalista que son las hiyabistas, las que dicen que se tapan porque quieren y que si su identidad y no sé qué más. El ideario completo del islamismo está en ese documento del organismo que tiene que protegernos a todas por igual en boca de los testimonios de unas veloportantes que ya han sido adoctrinadas por las organizaciones político-religiosas que tienen el velo como bandera. Que las chicas crean realmente que tienen libertad para escoger taparse o no hacerlo es lógico teniendo en cuenta la alienación que supone el extremismo religioso y a que nadie le ponga freno. Nadie les pregunta de dónde sale esa elección que, curiosamente, comparten tantas chicas musulmanas, ¿por qué de repente a todas se les ocurre la misma idea, la de cubrirse para poder mostrar su identidad? ¿Acaso los hombres no tienen identidad? ¿No tienen religión?

En el documento se habla de respeto a la libertad religiosa, lo que supone una contradicción flagrante, dado que lo que se defiende es la libertad para someter a las mujeres. Los que la reclaman no respetan el libre desarrollo de niñas y jóvenes sin la hipersexualización precoz que supone el hiyab (si te tapas es para evitar provocar el deseo de los hombres, así que si una niña de cinco años lleva velo es porque alguien ya la considera un cuerpo sexualmente atrayente) ni la marca en hierro candente que es llevar esa liviana tela sobre la cabeza. En el fondo, lo que destila esa visión relativista no es más que un racismo de género, más que una “islamofobia de género”.














ENTRADA NÚM. 9770

DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY: LA IZQUIERDA QUE FUE. PUBLICADO EL 29/07/2024

 









9 de junio de 2024, 20.00 horas, estoy escribiendo, comenta en El País (27/07/2024) la escritora Camille Kouchner. De fondo, escucho los resultados de las elecciones europeas. La lista de Reagrupamiento Nacional, la extrema derecha francesa, ha obtenido el 31,37 % de los votos emitidos. Reconquista, el partido imitador y aún más racista, ha logrado el 5,47 % de los votos. Las formaciones partidarias de la “prioridad nacional” han obtenido casi el 37 % de los votos, mientras que el partido del presidente Macron ha conseguido el 14,6 %.

9 de junio de 2024. Discurso del presidente de la República. “He decidido disolver esta misma noche la Asamblea Nacional. Dentro de unos instantes firmaré el decreto de convocatoria de las elecciones legislativas, que se celebrarán el 30 de junio, la primera vuelta, y el 7 de julio, la segunda. Es una decisión seria y de peso, pero sobre todo es un acto de confianza”. ¿Un acto de confianza, en serio?

9 de junio de 2024. De repente dejo las manos suspendidas sobre el teclado. Mi cerebro asimila con retraso el mensaje que han captado mis oídos hace unos segundos: “Macron disuelve”. Llamo a gritos a a mi hijo de 15 años: “¡Joder! ¡Disuelve! ¡Baja aquí! ¡Ha dicho que disuelve!” Mi hija tiene 19 años. Acaba de votar por primera vez. Está en pleno recuento en el colegio electoral de al lado. Le mando un mensaje: “Puede que la izquierda esté ganando en nuestra circunscripción, pero a nivel nacional es una catástrofe. Los lobos han llegado y Macron está abriéndoles las puertas de par en par. Es una pesadilla”.

Dejo el móvil y me quedo con los codos sobre la mesa y la cara apoyada en las manos. Todavía me ilumina la luz del ordenador. Releo de forma automática el texto que he escrito. En la pantalla, la izquierda de cuando era niña. Es 1981 y mi personaje tiene seis años. François Mitterrand llega al poder. Una niña con una rosa en la mano en la plaza de la Bastilla y adultos bailando a ritmo de rock bajo la lluvia, hacia la una de la madrugada. Un intento de describir la alegría de la gente de izquierdas. Por primera vez en la V República, hay un presidente del Partido Socialista. Punto y aparte: el antecesor de Reagrupamiento Nacional, el Frente Nacional, un partido de extrema derecha fundado por antiguos miembros de las Waffen-SS, simpatizantes neonazis y exmiembros de la Organización del Ejército Secreto (OAS), empezará pronto a asomar en la política local.

Sigo leyendo. En 1983, la heroína participa en la marcha por la igualdad y contra el racismo. Fue este combate, cuando tenía ocho años, el que le construyó la conciencia, forjó su vínculo con la realidad y le enseñó a distanciarse del egoísmo de la infancia. En 1984, año orwelliano, la protagonista tiene nueve años y se manifiesta contra el Frente Nacional. En 1985 luce con orgullo la insignia amarilla de SOS Racisme en su peto. Una mano y un lema: “No toques a mi colega”. En la sociedad civil se agrupan actores, cantantes, intelectuales y cómicos que se pronuncian contra el racismo y la xenofobia rampantes. Se organiza un concierto en la Concorde. La niña baila. Más adelante descubre al grupo Les Bérus y su Concerto pour détraqués (Concierto para locos). Con Porcherie (Pocilga), baila sus primeros pogos. Un tipo da un grito en medio de un concierto y, en 1989, Les Bérus añaden sus palabras a lo que cantan: “La juventud manda a la mierda al Frente Nacional”.

Levanto la vista del ordenador y me doy cuenta de que mi personaje tiene la misma edad que mi hijo. La realidad se encuentra con la ficción. Desde hace décadas, las traiciones de la clase política han destruido la esperanza. El presidente Sarkozy creó un Ministerio de la Inmigración, de la Integración, la Identidad Nacional y del Desarrollo. Después de él, el presidente Hollande intentó hacer aprobar una ley sobre la pérdida de la nacionalidad. El 26 de enero de 2024, el presidente Macron y su Gobierno aprobaron una ley “para controlar la inmigración y mejorar la integración”. Todos ellos optaron por tomar medidas que responden a las exigencias de la extrema derecha. Y hoy, parte del sector audiovisual público es propiedad de un multimillonario que obliga a que aparezcan en antena presentadores de retórica rancia.

Mi hijo me acusa: “Vuestros viejos partidos se pasan el tiempo traicionando. Vuestros valores universales son una ideología hegemónica. Y este es el resultado. Quitaos de en medio. Tu generación no respeta nada, vuestro pasado no va a ser nuestro futuro”. Sonrío. No sabe lo de la niña bailando bajo la lluvia. Le digo: “Estoy de acuerdo”. Se enfurece y se va.

30 de junio-7 de julio de 2024. A partir de ahora, las bailarinas y las subvenciones estarán a merced de los multimillonarios. Los artistas e intelectuales, en su inmensa mayoría, permanecen callados. Los únicos que consiguen congregar a algunos son los medios de comunicación independientes. Y yo me pregunto: ¿qué pasó con la generación de la niña de mi novela? Machacada por la clase política de sus padres, ¿sigue teniendo una voz legítima ante la generación de sus hijos? En un momento en el que los jóvenes denuncian, con razón, que las élites están aplastando al pueblo, ¿qué debemos hacer? ¿Callarnos o alzar la voz? Incluida yo.

30 de junio-7 de julio de 2024. El cerebro me da vueltas. Me impongo una disciplina: militar, luchar contra la inmundicia. Dejar el procesador de textos, alejarme de los grandes medios de comunicación incapaces de llamar a las barricadas. Sumergirme en las redes sociales. Confiar en la paradoja: detrás de las @ y las # están las personas reales. Gracias a ellas votarán los jóvenes, gracias a ellas podrán contrarrestarse los bulos. Gracias a ellas, las niñas bailarán bajo la lluvia. 














ENTRADA NÚM. 9769

DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY: LOS ABUELOS, DE MIGUEL D'ORS

 







LOS ABUELOS




El abuelo era blanco; conocía

dos cuevas y sabía seguir huellas de lobo.

La abuela era menuda y tibia como un nido:

jugábamos a pájaros con ella.


… Y, alrededor, los dos llevaban como

un contorno de campos y palomas:

cruzaban el umbral y parecía

que con ellos entraba el verano en la casa;

al contarnos los cuentos, en sus voces

oíamos molinos y cuervos alejándose

y hasta en las mismas ropas nos traían

un recuerdo fragante, un recuerdo lluvioso

del heno y la retama…


… Y el abuelo, qué manos de valiente,

qué venas, retorcidas como parras;

las ganas que me daban

de cumplir en un día sesenta y cuatro años

para tener dos manos como aquellas…


Luego, la abuela, aquellas zapatillas

de nube que llevaba,

aquel ir y venir, como volando,

de la escoba al misal, de sus gallinas

a las sábanas frescas,

de la labor de lana a los geranios,

del pan a las mejillas de sus nietos…

que entonces, suavemente, quedábamos dormidos

creyendo que la abuela no se acostaba nunca.




MIGUEL D’ORS (1946)

poeta español
























ENTRADA NÚM. 9768

DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY LUNES, 26 DE ENERO DE 2026

 





























ENTRADA NÚM. 9768