El blog de HArendt (2006-2026). Pensar para comprender, comprender para actuar
jueves, 25 de julio de 2024
miércoles, 24 de julio de 2024
De las entradas del blog de hoy miércoles, 24 de julio. Presentación
Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz miércoles. Cuando una sola línea de código en la cadena de suministro es capaz de bloquear aeropuertos, el problema no es CrowdStrike, la empresa de ciberseguridad, sino de todo el sistema, comenta en la primera de las entradas de hoy la escritora Marta Peirano. La segunda, un archivo del blog de agosto de 2013, estaba escrito por el, en aquellos momentos director de la editorial Gredos José Manuel Martos, e ironizaba sobre la corrupción política de los gobiernos de comienzos del siglo XVII, no muy distinta, por desgracia, de la de hoy. En la tercera reproduzco hoy el famoso Soneto XVIII de William Shakespeare. Y la cuarta, como siempre, está dedicada a las viñetas de humor de la prensa del día. Espero que todas ellas sean de su agrado. Y ahora, como decía Sócrates, nos vamos. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico; al menos inténtenlo. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos. harendt.blogspot.com
De los monocultivos digitales
Los frágiles monocultivos digitales
MARTA PEIRANO
22 JUL 2024 - El País - harendt.blogspot.com
Dice Microsoft que la actualización defectuosa de CrowdStrike afectó a 8.5 millones de sistemas Windows el pasado viernes, “menos del 1% del total”. Probablemente es verdad: Windows constituye el 75-80% del mercado global en sistemas operativos de escritorio, y no todo el mundo contrata CrowdStrike Falcon. No todos necesitan ese alto nivel de seguridad y análisis de amenazas en tiempo real, pero aquellos que lo hacen suelen ser infraestructuras críticas: bancos, aeropuertos, hospitales, ejércitos y gobiernos. Y todos usan el mismo sistema operativo: Windows, de Microsoft.
El monocultivo es una estrategia de las grandes empresas agrícolas para maximizar la producción de un cultivo específico con alta demanda de mercado. Simplifica la gestión, optimiza los recursos y reduce los costes, pero hace que los ecosistemas sean más vulnerables a plagas, enfermedades y cambios climáticos, que gestionamos con el uso intensivo de pesticidas, herbicidas y fertilizantes y otros tratamientos que degradan el suelo, perjudican la salud y aceleran la crisis climática. La homogeneidad del entorno tecnológico no es diferente. Un fallo en el servicio, un error en la actualización, un ataque malicioso o un cambio de política es capaz de afectar grave, opaca y unilateralmente a millones de empresas, organizaciones y personas.
Contratamos a empresas como CrowdStrike precisamente para identificar y sofocar algunos de esos problemas. Un alto nivel de seguridad requiere un alto nivel de acceso. Las actualizaciones como la que produjo el fallo son una pieza fundamental de su misión, y “ocurren varias veces al día en respuesta a nuevas tácticas, técnicas y procedimientos descubiertos por CrowdStrike”. Como en todas las empresas, el error es inminente e inevitable. Cuando sucede, la opacidad del sistema y la uniformidad y escala del monocultivo garantizan su proliferación.
Windows no es el único monocultivo que conecta nuestras infraestructuras críticas. El 80% de los smartphones usa Android como sistema operativo; el resto usa Apple iOS. La mitad de los servicios de nube son de Amazon Web Services, seguido muy de lejos por Azure (Microsoft) y Google Cloud Platform (GCP), por no mencionar las redes sociales.
Hace 20 años, internet era una infraestructura diversa llena de consorcios de operadoras y proveedores de servicios locales. La nueva generación de cables submarinos de fibra óptica está siendo desarrollada exclusivamente a Google, Facebook y Microsoft. OpenAI está integrando su modelo de IA generativa en servicios, aplicaciones y empresas de todo el mundo, incluyendo aquellas destinadas a atender las necesidades de los ciudadanos, como la administración, la educación y la salud. SpaceX domina absolutamente la infraestructura de internet satelital.
Una sola actualización del software de una empresa que casi nadie ha contratado directamente ha bloqueado aeropuertos en todo el mundo en un viernes de julio. Podemos culpar a CrowdStrike. Pero, cuando es inevitable que la escena se repita, sería más sensato reconocer el síntoma de un error sistémico: nuestra dependencia de la infraestructura corporativa opaca, centralizada y monolítica de empresas como Microsoft. Sería el primer paso para desarrollar infraestructuras digitales más resilientes y sostenibles, capaces de garantizar la estabilidad del sistema, la competitividad del mercado y la protección del ciudadano. Marta Peirano es escritora.
[ARCHIVO DEL BOG] Lo que va de Góngora a Rajoy, sin ánimo de ofender a Góngora con la comparación... [Publicada el 01/08/2013]
Me sumo con cariño, y cierto aire de que no va a colar, a la petición de la diputada del BNG Olaia Fernández al presidente del gobierno de que disuelva las Cortes, convoque elecciones generales, y de paso, disuelva el PP... No va a colar, seguro. Y no va a colar porque ni el señor presidente del des-gobierno de España ni la pandilla de secuaces que lo sostiene tienen la más mínima idea de lo que significa la palabra dignidad para un pueblo y un país harto de sus mentiras y triquiñuelas. De vergüenza, ni hablo, porque estoy convencido de que no saben si se escribe con "v" de vampiros o con "b" de bazofia. Pienso, sinceramente, que deberían suicidarse, unos a otros, como en Numancia. ¡Joder, que gesto tan hermoso! La lástima es que pasarían a la historia solo por él y no por haber destrozado España.
En fin, no tengo muchas ganas de escribir más de lo dicho y sentido. Les dejo, pues, con un magnífico artículo en El País de ayer, titulado "La España de Luis de Góngora, 400 años después", escrito por José Manuel Martos, director de la editorial Gredos. Disfrútenlo, que va más o menos de lo mismo.
Dice en él que de aquel imperio inepto -el de la época de Góngora, Felipe III y su valido, el duque de Lerma- pero robusto en la literatura, queda ahora un páramo de ínfima categoría moral e intelectual, esquilmado por los trapicheos e influencias de los políticos y sus secuaces... ¿Se referirá por casualidad en "eso" de secuaces, a los banqueros? No lo dice así, pero podría entenderse.
Del duque de Lerma, de quien sus contemporáneos decían que se vistió de colorado (con el capelo cardenalicio) para no morir ahorcado, comenta que fue un arribista de la peor estofa, pero que impulsó las artes y las letras de su época. Comparando con la situación actual, se pregunta: "¿Qué están haciendo los que nos gobiernan hoy, de qué cohorte artística se han rodeado?" Les bastará con Leticia Sabater, supongo, su Musa preferida... Sean felices, por favor. Y como decía Sócrates, "Ιωμεν". Tamaragua, amigos. HArendt
En fin, no tengo muchas ganas de escribir más de lo dicho y sentido. Les dejo, pues, con un magnífico artículo en El País de ayer, titulado "La España de Luis de Góngora, 400 años después", escrito por José Manuel Martos, director de la editorial Gredos. Disfrútenlo, que va más o menos de lo mismo.
Dice en él que de aquel imperio inepto -el de la época de Góngora, Felipe III y su valido, el duque de Lerma- pero robusto en la literatura, queda ahora un páramo de ínfima categoría moral e intelectual, esquilmado por los trapicheos e influencias de los políticos y sus secuaces... ¿Se referirá por casualidad en "eso" de secuaces, a los banqueros? No lo dice así, pero podría entenderse.
Del duque de Lerma, de quien sus contemporáneos decían que se vistió de colorado (con el capelo cardenalicio) para no morir ahorcado, comenta que fue un arribista de la peor estofa, pero que impulsó las artes y las letras de su época. Comparando con la situación actual, se pregunta: "¿Qué están haciendo los que nos gobiernan hoy, de qué cohorte artística se han rodeado?" Les bastará con Leticia Sabater, supongo, su Musa preferida... Sean felices, por favor. Y como decía Sócrates, "Ιωμεν". Tamaragua, amigos. HArendt
El poema de cada día. Hoy, Soneto XVIII, de William Shakespeare (1565-1616)
SONETO XVIII
¿Podría yo al estío compararte?
Es mayor tu belleza y tu templanza.
Viento intenso flores de mayo bate
y el verano se acaba sin tardanza
El ojo celeste o con fulgor brilla
o su dorada luz se desvanece;
y lo bello en su belleza declina,
por natura o azar desaparece.
Jamás morirá tu verano eterno,
ni tu belleza te ha de abandonar,
ni Muerte gala hará de ti en su seno,
pues en mis versos has de perdurar:
Mientras haya un hombre u ojos que vean,
vivirán mis versos que te recrean.
William Shakespeare (1565-1616]. Poeta inglés.
martes, 23 de julio de 2024
De las entradas del blog de hoy martes, 23 de julio. Presentación
Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz martes. Necesitamos grandes dosis de imaginación para fortalecer la democracia, afirma en la primera de las entradas del blog de hoy la escritora nicaragüense Gioconda Belli, pero no estamos peor que la generación que supo emerger de dos guerras mundiales. En la segunda, un archivo del blog de julio de 2019, el también escritor Manuel Jabois comentaba que aunque sea menos difícil profetizar el pasado que el porvenir no significa que siempre sea fácil hacerlo. En la tercera de hoy reproduzco el poema El ciprés de Silos, del poeta Gerardo Diego, a juicio de muchos el más bello soneto escrito nunca en español. Y en la cuarta, para terminar, como todos los días, las viñetas de humor. Espero que sean de su agrado. Y ahora, como decía Sócrates, nos vamos. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico; al menos inténtenlo. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos. harendt.blogspot.com
De lo que hay más allá del individualismo
No basta con salvar el día
GIOCONDA BELLI
22 JUL 2024 - El País - harendt.blogspot.com
Los triunfos de posiciones políticas afines al pensamiento progresista en las últimas semanas en Europa han aliviado el temor de que las derechas avanzaran y coparan posiciones de poder que podrían significar un giro peligroso en la región. Sin embargo, los números y los difíciles equilibrios sobre los que descansan estos logros obligan a meditar sobre los fenómenos populistas de derecha y el aparente estancamiento del pensamiento liberal y de izquierda que está resultando en la distancia entre este y, sobre todo, la juventud.
Pienso que tanto América Latina como Europa están acusando las consecuencias de un desgaste que, creo, se viene dando desde que el ataque a las Torres Gemelas canceló la idea de que el fin de la Guerra Fría haría posible una era de paz y de esfuerzos por nivelar las grandes desigualdades mundiales. La teoría del “fin de la Historia” de Francis Fukuyama quedó como una muestra fallida de esa idea. Lo que pasó dio origen a una crisis cuyas consecuencias aún resentimos. Se iniciaron nuevas guerras y los reclamos libertarios de la Primavera Árabe no tuvieron las consecuencias positivas esperadas, sino todo lo contrario, generando represalias terribles y grandes masas migratorias.
El 11 de septiembre marcó el inicio de un giro de los paradigmas conocidos. La contradicción entre sistemas disímiles se sustituyó por la confrontación entre conceptos culturales y religiosos. El miedo al comunismo se unió al miedo al infierno. Mucha gente en el mundo de pronto asumió su religión o los valores considerados cristianos, con la devoción de una militancia política y se replanteó la vida alrededor del pensamiento conservador de la Iglesia de Juan Pablo II o de las sectas e Iglesias evangélicas, sobre todo en Latinoamérica. La salvación individual tomó precedencia a la salvación colectiva. La aspiración de un sistema más justo que preconizaba la izquierda entró en crisis ante el fracaso escandaloso de los símbolos del socialismo. Pienso que esto, unido al auge de la globalización, creó un efecto de dispersión ideológica que condujo a un atrincheramiento casi tribal. La izquierda culposa se derechizó, la derecha se radicalizó, el mensaje de los partidos se diluyó. Libres de definiciones, los personajes políticos recurrieron al populismo de discursos hechos a la medida de los miedos y los nuevos muros que, más que ideológicos, marcan la lucha entre dos conceptos cultuales distintos: la defensa a capa y espada de la tradición y el surgimiento de formas de vida y valores nuevos identitarios.
La política y los políticos sufren ahora la soledad de profundas divisiones y del ruidoso vaivén de esa nueva pseudodemocracia de las redes sociales. Una tecnología que, de ser un novedoso y revolucionario medio de comunicación, se privatizó a manos de mercaderes inescrupulosos, ha dado impulso a la idea de que una golondrina sí puede hacer verano y que las frustraciones vitales individuales pueden, a golpe de tecla, convertirse en un arma de destrucción masiva.
En Centroamérica estamos viviendo la expansión del autoritarismo, la desaparición de la legalidad, la perdida de autoridad de las instituciones, y lo más preocupante, a mi manera de ver, es que la influencia que antes ejercían los organismos internacionales ha dejado de ser efectiva. Frente a las tiranías, como es el caso de Nicaragua, parece no haber más recursos para los ciudadanos que la huida en masa. Medio millón de cubanos han salido de Cuba en los últimos dos años y desde 2018, el 10% de la población de Nicaragua se ha marchado. En vez de avanzar ideológicamente, estos sistemas se defienden reviviendo el estalinismo, sus purgas y la asfixia de la libertad de sus gobernados.
Necesitamos grandes dosis de imaginación en este momento de la historia para convocar a cambios y nuevas formas de apuntalar y fortalecer la democracia y la renovación de las ideas. La realidad clama por soluciones creativas para renovar el espíritu de este siglo.
No estamos peor que la generación que vivió y supo emerger de dos guerras mundiales. Como señalaba Martín Caparrós en una entrevista refiriéndose al horror que produce contabilizar la cantidad de población civil que ha muerto en Israel y Palestina desde el 7 de octubre; en la campaña del Marne en la Primera Guerra Mundial, en apenas una semana, del 5 al 13 de septiembre de 1918, se registró en total medio millón de víctimas entre muertos, heridos y desaparecidos. Cayeron 250.000 soldados franceses y 200.000 alemanes. Decía Caparrós, y cito: “Puedo ser todo lo pesimista que se quiera a cortísimo plazo. Puedo ser hipercrítico, pero en el medio plazo soy optimista, vivimos cada vez mejor. Tenemos las herramientas para vivir muchísimo mejor y no lo hacemos. Eso sí, es nuestra culpa y nuestra vergüenza. Pero es innegable que vivimos mejor que en cualquier momento de nuestra historia”
Es irónico: vivimos mejor, pero la guerra de Ucrania y la matanza de civiles en Gaza demuestran que nuestra capacidad de horror sigue produciendo tragedias. Nuestras herramientas para vivir mejor siguen, además, amenazadas por las cacerías de brujas de las fuerzas de la creciente ultraderecha. En su campaña de miedo, quieren convencernos de que solo retrocediendo en nuestros avances, atrincherándonos en valores conservadores, podremos proteger nuestro modo de vida. Es una falacia que demanda, además de logros, una narrativa que sea capaz de persuadir y convencer a las nuevas generaciones de que más allá de los beneficios materiales hay una ética y un objetivo humanista que trasciende el individualismo y que nos llama, en nombre del futuro, a impedir el retroceso. Gioconda Belli es novelista y poeta.
[ARCHIVO DEL BLOG] Quién sabe cómo fuimos... [Publicada el 25/07/2019]
Una madre que perdió a su hijo a los ocho años quiere saber cómo sería su hijo ahora, el día que cumple 15 años, comenta el escritor Manuel Jabois en El País. Para eso le lleva a una pintora un retrato del padre del chaval, pues del niño no tiene fotos. Tras varios intentos frustrados, la pintora se da cuenta de que la mejor manera de envejecer a un hijo es rejuvenecer al padre: es más fácil profetizar el pasado. Así que va haciendo borradores del retrato del hombre en los que le va quitando años hasta llegar a sus 15, que son los 15 que tendría ahora su hijo muerto.
La acción transcurre en Ribeira, Galicia, y se trata de un corto, Madres, que rodó hace quince años el director Mario Iglesias. He pensado mucho en él estos días en que mi móvil se ha llenado, muy alegremente, de fotos de todos mis amigos con cuarenta años más (espero que fuesen al menos cuarenta, la verdad) gracias a una aplicación que te muestra cómo serás de viejo. Sospecho que la euforia en su uso tiene que ver en que se respeta el pelo actual, y además blanqueado, y el peso, cuando envejecer consiste precisamente en perder uno y ganar otro.
La aplicación proyecta, que es todo lo que puede hacerse respecto al futuro, pero no anticipa aquello que no puede adivinarse, y cuya huella más visible acaba normalmente en la cara, desde las alegrías en las arrugas hasta las tristezas íntimas, esos dolores que uno no se sabe dónde los guarda hasta que se ve a sí mismo en el espejo. Pero inspira un cierto respeto porque es bastante real, o lo aparenta muy bien. La gente parece muy contenta con la aplicación y yo me alegro muchísimo de que ilusione tanto la vejez; pareciera como si nadie tuviese muchas esperanzas de poder verla en directo, como si esa aplicación de verte de viejo fuese igual que la de imaginarte con orejas de gato.
La pintora de Ribeira, interpretada por Isabel Rey, consigue una foto del pasado que no existe a partir de un futuro que pudo ver: incapaz de sumarle años a un rostro, es hábil para restárselos. Si tuviésemos 50 años y no hubiese ninguna imagen nuestra del pasado, ¿querríamos volver a vernos con 25 o imaginarnos con 75?
Cuando la madre de ese muchacho de ocho años muerto ve el cuadro que le hizo la pintora, rompe a llorar. Y le pide, tras conocer el proceso que le llevó a recrear tan bien algo que nunca existió, los 15 años de su hijo, que le enseñe los borradores que hizo a partir del retrato de su marido. Allí no estaba su esposo volviendo atrás, sino su hijo creciendo en el cuadro. “Aquí hubiera empezado la Universidad”, “aquí ya hubiera estado casado”, “aquí me habría dado mi primer nieto”, dice señalando cada uno de los retratos. Todo lo que seremos ya lo fue alguien alguna vez. Y es más duro tener de frente lo que fuimos que lo que vamos a ser; al fin y al cabo en lo segundo tenemos una oportunidad.
El director de Madres, Mario Iglesias, rodó después Relatos, donde una ama de casa, Rosario Francesc, escribe cuentos por orden de su psicoterapeuta. En uno de ellos también hay alguien que se ve de joven, aunque de otra manera: un anciano a punto de morir, un abuelo querido que cargó con la familia en tiempos difíciles, encarga a su nieta que llame a los vecinos del barrio para pedirles perdón por algo que ellos desconocen: fue el verdugo de sus familiares en la Guerra Civil. Que sea menos difícil profetizar el pasado no significa que siempre sea fácil. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt
El poema de cada día. Hoy, El ciprés de Silos, de Gerardo Diego (1896-1987)
EL CIPRÉS DE SILOS
Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.
Mástil de soledad, prodigio isleño;
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas de Arlanza
peregrina al azar, mi alma sin dueño.
Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales.
Como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.
Gerardo Diego (1896-1987). Poeta español
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