viernes, 17 de noviembre de 2017

[Galdós en su salsa] Hoy, con "Ángel Guerra"



Estatua de Galdós (Pablo Serrano, Las Palmas GC)


Si preguntan ustedes a cualquier canario sobre quien en es su paisano más universal no tengan duda alguna de cual será su respuesta: el escritor Benito Pérez Galdós. Para conmemorar su nacimiento, del que van a cumplirse 174 años, he ido subiendo al blog a lo largo de los últimos meses su copiosa obra narrativa, que comencé con el primero de sus Episodios Nacionales, colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas entre 1872 y 1912 que tratan acontecimientos de la historia de España desde 1805 hasta 1880, aproximadamente. Sus argumentos insertan vivencias de personajes ficticios en los acontecimientos históricos de la España del XIX como, por ejemplo, la guerra de la Independencia Española, un periodo que Galdós, aún niño, conoció a través de las narraciones de su padre, que la vivió. 

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria, en las islas Canarias, el 10 de mayo de 1843 y fallecido en Madrid el 4 de enero de 1920, Benito Pérez Galdós fue un novelista, dramaturgo, cronista y político español, uno de los mejores representantes de la novela realista del siglo XIX y un narrador esencial en la historia de la literatura en lengua española, hasta el punto de ser considerado por especialistas y estudiosos de su obra como el mayor novelista español después de Cervantes. Galdós transformó el panorama novelístico español de la época, apartándose de la corriente romántica en pos del realismo y aportando a la narrativa una gran expresividad y hondura psicológica. En palabras de Max Aub, Galdós, como Lope de Vega, asumió el espectáculo del pueblo llano y con su intuición serena, profunda y total de la realidad, se lo devolvió, como Cervantes, rehecho, artísticamente transformado. De ahí, añade, que desde Lope, ningún escritor fue tan popular ni ninguno tan universal, desde Cervantes. Fue desde 1897 académico de la Real Academia Española y llegó a estar propuesto al Premio Nobel de Literatura en 1912. 

Subo hoy al blog su novela Ángel Guerra, publicada en Madrid, en 1891, por la Librería Sucesores de Hernando y Administración de La Guirnalda y Episodios Nacionales. Esta edición de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, de la Universidad de Alicante, es la conservada en la Biblioteca de Magisterio de esa misma universidad.

Ángel Guerra es la novela que abre el ciclo "espiritualista" de las "Novelas españolas contemporáneas" de Galdós. Desarrollada en su mayor parte en la ciudad de Toledo, Galdós presenta como protagonista al que da nombre al libro, uno de sus personajes-héroes movidos por un puro y elemental ideal cristiano, como el Nazario de Nazarín, o la Benina de Misericordia.

La novela construida en tres partes, fue publicada en dos tomos entre febrero de 1890 y el verano de 1891. En la primera parte, su protagonista, "Ángel Guerra" —síntesis nominal de lo angélico y lo belicoso—, hijo rebelde de la burguesía madrileña, se compromete en la revolución social (una versión literaria del pronunciamiento del general Villacampa en 1886); un crimen de guerra le llevará a huir aún más de su entorno social. Herido, viudo, con una hija enferma y enfrentado al despotismo materno, cuenta con la fiel compañía de Dulcenombre, una mujer de clase humilde. El siguiente paso argumental llegará con la muerte de su hija y el enamoramiento de la mujer que la cuidaba, Leré. La decisión de Leré de trasladarse a Toledo para iniciar su vida religiosa llevará al protagonista a un encadenamiento de crisis espirituales y físicas, meollo de la tercera parte de la novela.

Galdós desarrolló en esta novela un escenario que el autor siempre entendió como lugar mágico, la ciudad de Toledo, desde que dio sus primeros pasos por ella, aún joven y de la mano de Federico Balart, poeta y viejo amigo. Al final de su vida recordaría, en sus Memorias de un desmemoriado, que inició Ángel Guerra recién llegado de un viaje por Italia, y en especial sus paseos por la calle de Toledo en Nápoles. Quizá tirando de ese hilo y evocando aquella otra ciudad que dibujó siendo aún niño, el escritor canario elabora en la novela un Toledo monumental, bastión de la España vieja, ciudad de alto índice demográfico eclesiástico.​ Una nueva Orbajosa, escenario de personajes entrañables —entre ellos varios clérigos—, servirá de marco al amor imposible de Ángel Guerra y Leré.






Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: vámonos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt



HArendt






Entrada núm. 4019
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La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)
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