miércoles, 11 de febrero de 2026

SALUTACIONS A LES LLENGÜES DE LA MEVA PÀTRIA. AVUI DIMECRES, 11 DE FEBRER, AL CATALÀ

 







Hola, bon dia de nou a tots i feliç dimecres, 11 de febrer de 2026. Benvinguts a la meva terra, la meva pàtria petita, estimada sempre, les illes Canàries, que aquests dies celebra les seves festes més estimades i admirades: el Carnaval. Però anem amb les entrades d?avui. La primera, escrita pel filòsof Josep Ramoneda, on ens descriu l'alarmant impotència d'Europa davant l'avenç de les forces reaccionàries encoratjades per Trump. La segona és un arxiu del bloc del novembre del 2017, escrita pel professor Rafael Navarro-Valls, el dia que es complien els 54 anys de l'assassinat del president Kennedy, en què intentava respondre a l'interrogant, que encara persisteix, sobre qui el va matar. La tercera és un bell i intrigant poema en prosa, titulat El verí de l'aire, de l'escriptor espanyol Juan Miguel de los Ríos. I la quarta i última, com sempre, són les vinyetes d'humor del bloc. Sigueu feliços, si us plau, lluitin per això, que val la pena. Tamaragua, amics meus. Petons. Els vull. HArendt












ENTRADA NÚM. 9864

DE LOS REHENES DE LA EXTREMA DERECHA

 








La impotencia de Europa ante el avance de las fuerzas reaccionarias, alentado por Trump, resulta alarmante, escribe en El País (06/02/2026) el filósofo Josep Ramoneda. 

1. El auge de las extremas derechas europeas coincide con una regresión de las izquierdas, cada vez más descoloridas en un momento en que la palabra socialdemocracia es casi un tabú. Las cosas no ocurren por casualidad, y la ruptura con la tradición democrática que representa Donald Trump, y que viene arrastrando a amplios sectores con la furia con la que el presidente estadounidense pretende romper las normas establecidas situándose más allá de la legalidad, pone en evidencia los fracasos y las ligerezas no sólo de Estados Unidos sino también de las democracias europeas, que están pasando de la naturalidad de las alternancias al ruido populista. Y España va camino de ser un ejemplo canónico de esta evolución, que en el fondo no es más que el resultado de una transición en los poderes económicos que impone cambios políticos reactivos, en detrimento de las instituciones democráticas. El tabú ha caído al primer envite: el PP ya asume que va de la mano con Vox para alcanzar el poder.

Los populismos acechan, con una novedad interesante ensayada por Trump: las fronteras geográficas y políticas se desdibujan a la hora de imponer la lógica del más fuerte. El caso de Venezuela es ahora mismo referencial, y sus próximas secuencias pueden ser indiciarias de una estrategia que pone los resultados por delante de las afinidades. La pregunta es si estamos en el principio de una era en la que los populismos adquieren una nueva dimensión o al final de un intento —el proyecto de Trump— que puede explosionar en cualquier momento. En buena parte, dependerá del rendimiento que hayan obtenido quienes le auparon.

De momento, las fronteras, tanto las geográficas como las políticas, ya no son lo que eran. El más fuerte se otorga licencia para cruzar. Trump da un golpe militar espectáculo que se interpreta como el intento de tumbar al chavismo. En la lógica del golpismo capitalista, la derecha venezolana daba por hecho que se abría su turno. Y resulta que Trump tenía atado al chavismo, en una operación que cada vez da más síntomas de apaño pactado. Para celebrarlo, es decir, para dar por sellada la apuesta, Delcy Rodríguez proclama una amnistía, y la derecha venezolana entra en estado de perplejidad. No nos adelantemos. Estos cambios de relato pueden dar todavía muchos giros. Pero lo cierto es que Trump ha dejado claro que lo que le importa es el resultado —la industria venezolana del petróleo al servicio de los inversores americanos— y que no tiene ningún empacho en dar nueva vida a los enemigos si se aprestan a compartir el trabajo sucio y se pliegan a sus exigencias, garantizando el control del país. Continuará. Lo que de momento está claro es que Trump ha descolocado al personal. ¿Le seguirán los poderes americanos que le entronizaron? Al final, acabar con los debates ideológicos e imponer la ley al que se adapta, independientemente de su pasado, puede ser una forma ventajosa de explotación.

2. Conforme al modelo puesto en marcha, el presidente estadounidense, quizás con excesivo desparpajo, pero esa es su manera de estar en el mundo, anticipó la próxima conquista: Groenlandia. La reacción de Europa no ha dejado de transmitir señales de inseguridad y miedo. Sin embargo, la amenaza se ha enfriado. ¿Hasta cuándo? En buena parte, la clave de esta historia está en si hay trumpistas después de Trump. O si muerto el jefe se acabó la rabia. Pero el lado visible del espectáculo no debería provocar una cierta negación de la realidad. Y esta, como se ve diariamente, evidencia que el autoritarismo está capitalizando la impotencia de la socialdemocracia, incapaz de defender el marco de libertades y bienestar que parecía consolidado en Europa.

Desconcertadas por las incertezas que las abruman, empezando por el derecho a la vivienda y al trabajo, las clases medias y populares buscan alternativas, y ahí están las extremas derechas atrayendo al personal con el ruido aportado por la histeria nacionalista y señalando a la inmigración —por otra parte, sin problema para explotarla cuando la necesitan— como la amenaza que se come el bienestar de los ciudadanos. Es la criminalización de los extranjeros que vienen a apoderarse de nuestras tierras, convertidos en responsables de cualquier desgracia que nos aceche.

3. En Europa, las derechas aceleran en esta dirección: claudican a diario ante Trump y renuncian a la más elemental autonomía, sin que las izquierdas capitalicen la situación. Hemos llegado a un punto en que, ahora mismo, el Gobierno de Pedro Sánchez pasa por ser uno de los raros reductos de la socialdemocracia. Mientras, Vox se las promete felices robándole espacio al PP y ganando reconocimiento entre jóvenes y mayores, con Feijóo a remolque, incapaz de plantar cara a Abascal. Transmite la sensación de que le compra parte del discurso, olvidando que el votante por lo general prefiere el original a la copia.

La impotencia de Europa es alarmante, atenazada entre Estados Unidos y Rusia, que lidian su duelo pasando por encima de una Unión Europea cada vez más convertida en patética y resignada espectadora de lo que se le viene encima. Lo vemos en España: la derecha se enfrasca en la descalificación permanente del adversario, Sánchez en este caso, con el PP cada vez más entregado al seguidismo de la extrema derecha, que es la enfermedad que se ha ido contagiando en Europa, ante la desfiguración acelerada de las derechas tradicionales (conservadores, liberales y democratacristianos), que, junto con la socialdemocracia, eran los pilares de la Unión. ¿Hasta dónde alcanzará esta deriva? Una reacción contra Trump de la sociedad estadounidense en las próximas elecciones legislativas podría ser un indicio de que aún no está todo perdido.



















DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY, ¿QUIÉN MATÓ A KENNEDY? PUBLICADO EL 22/11/2017 (REVISADA)

 







Hoy, 22 de noviembre de 2017, se cumplen 54 años del asesinato del presidente de los Estados Unidos de América, John F. Kennedy. Como los lectores asiduos de Desde el trópico de Cáncer saben (y mi hija Ruth me reprocha cariñosamente) cada año, por estas mismas fechas, suelo recrear la experiencia que ese hecho de la historia del mundo significó para mí. Este año no lo hago, aunque les dejo aquí el enlace a la última entrada que dediqué a la efeméride y cuya visita me permito recomendar a aquellos lectores que no hayan sufrido aún mi incontinencia literaria kennedyana.

En su lugar subo al blog el artículo que sobre el asesinato de Kennedy y las teorías conspiratorias que en torno al mismo siguen proliferando, publicó hace unas semanas en El Mundo el profesor Rafael Navarro-Valls, catedrático emérito de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid y vicepresidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. 

Nos espera una buena: ¡otra avalancha bibliográfica sobre John F. Kennedy!, comienza diciendo el profesor Navarro-Valls. Si 40.000 es aproximadamente el número de ensayos, libros y artículos escritos hasta ahora en torno al presidente asesinado en Dallas, la desclasificación documental ordenada por Donald Trump (2.891 documentos publicados, más 200 a punto de hacerse) -que previsiblemente serán devorados por una nube de comentadores, incluido un servidor- hará elevar en flecha ese número.

Siempre he sostenido que la pregunta ¿quién mató a Kennedy? debería sustituirse por ¿quién era en realidad Kennedy? A esta segunda pregunta he intentado responder en otro trabajo, resaltando las luces y las sombras del malogrado presidente. Baste decir aquí que los tres balazos que acabaron con JFK en una calle de Dallas fueron el principio de una leyenda en la que, como suele ocurrir, hechos superpuestos a la objetividad de la persona fueron creando una neblina, que enterró al personaje entre los destellos pirotécnicos de la emotividad. Era inevitable que la figura del joven presidente fuera engrandecida por todos aquellos a los que hizo soñar con un mundo nuevo.

Ahora -ante la mencionada desclasificación- conviene detenerse en la primera pregunta, ¿quién mató a Kennedy? Hay dos cuestiones en juego: 1) Si Oswald fue el único tirador de las tres balas disparadas; 2) Si hubo conspiración-extranjera o interna- en el asesinato del 23 de noviembre. Adelanto que, en mi opinión, es claro que el único tirador cuyas balas hicieron explotar el cráneo y la garganta de Kennedy fue el atormentado Lee Harvey Oswald.

El rifle Carcano utilizado contra Kennedy lo compró Oswald bajo el nombre ficticio de A. J. Hidell. Sus huellas aparecen claramente en el fusil, y en los libros en que lo apoyó en la ventana del depósito de libros escolares del Texas School Book Depository. La prueba de parafina es también concluyente: no hay duda de que Oswald disparó, al menos, un arma. Su mujer, Marina, admitió que el fusil utilizado para asesinar al presidente era de su marido. Precisamente, entre los documentos encontrados aparece una fotografía en la que el antiguo marine posa con las armas requisadas: el rifle con el que disparó contra el presidente y el revolver con el que asesinó poco después al agente Tippit, un oficial de policía que trabajaba en el Departamento de Policía de Dallas, y que dio el alto a Oswald 45 minutos después del asesinato de Kennedy. Varios testigos afirmaron que un hombre «joven, blanco y delgado» era el que disparaba desde una ventana del sexto piso, que hace ángulo entre Elm Street y Houston Street, con vistas perfectas sobre la caravana presidencial. En fin, en rueda de testigos, fue reconocido como la persona que disparó contra Tippit. Y el misterio de la bala mágica (la que de una tacada atravesó la garganta de Kennedy, impactó en la espalda del gobernador Connally y luego horadó su muñeca y el muslo izquierdo, apareciendo en la camilla del propio gobernador en el hospital) se aclaró con los informes de los expertos en balística del ejército. Por no decir nada de que, sumando los distintos francotiradores que aparecen en las tesis conspiratorias (disparando desde cuatro edificios diversos, una alcantarilla, varios montículos y pasos elevados, etcétera), Anthony Summers ha contado unos 30. Ninguno ha sido localizado. Son fantasmas que se pierden en la niebla. No obstante lo dicho, sucede que la tesis de la conspiración fue poco a poco tomando cuerpo, de modo que parece que la cuestión a resolver, más que ¿quién mató verdaderamente a Kennedy? es -por la proliferación de candidatos- ¿quién no mató a Kennedy? (Vincent Quivy).

Veamos los protagonistas, según las tesis conspiratorias. Ya desde el principio comenzó a correr el nombre del vicepresidente Lyndon B. Johnson como instigador del crimen. Ciertamente, éste era un ególatra consciente de la animadversión de Bobby Kennedy y la simple tolerancia del presidente. Si fue elegido vicepresidente fue para aportar Texas a la candidatura del joven aspirante. Lo cual no impidió que algún asesor tan cercano como K. O'Donnell le espetara a Jack Kennedy: "Éste es el peor error que has cometido en tu vida". Luego, su figura se convirtió en algo así como "un tío soltero cascarrabias y rico, que se presenta en la casa inesperadamente y anuncia que ha venido para quedarse una buena temporada" (J. A. Barnes). Posiblemente, el asesinato del presidente -aparte de la conmoción por el peso que se le venía encima- no le produjo un gran dolor. Sin embargo, siempre fue leal a Kennedy. No hay ni un indicio de que conspirara a sus espaldas, y menos con la CIA, y eso cuando él mismo en su larga vida política siempre había creído en las conspiraciones. Lo cual acrecentó su inquietud cuando comenzó a ser señalado con el dedo acusador. Rápidamente creó una Comisión independiente, con equilibrio entre demócratas y republicanos, personalidades de prestigio, poniendo al mando al propio presidente del TS Earl Warren. Solamente la imaginación cinematográfica o literaria de los dos Stone (Oliver, película y Roger, libro; no tienen parentesco entre ellos) ha podido en serio lanzar la acusación contra Johnson. También han ido poco a poco diluyéndose en callejones sin salida las teorías de la gran industria petrolera amenazada por una reforma fiscal en curso; de las industrias armamentísticas que necesitaban una escalada en Vietnam, a la que presuntamente se oponía Kennedy; de la mafia de Chicago, en peligro por la lucha contra el crimen organizado; de la KGB para vengar la humillación de la retirada de los misiles de Cuba; de un grupo de estadounidenses patriotas exasperado por la amenaza a la paz mundial que suponía la audacia irreflexiva del joven presidente... Por no hablar sobre la teoría que pone en el centro de la conspiración a Aristóteles Onassis (con quien se casó Jackie, al enviudar), en combinación con un grupo de siniestros illuminati. Conviene detenerse ahora en la posible autoría de Fidel Castro, dado que la desclasificación documental narra más detalladamente un viaje a México de Oswald, en el que supuestamente se gestaría una intervención extranjera en el asesinato. Oswald estuvo allí seis días (26 septiembre a 5 de octubre, semanas antes del asesinato). Como observa Philip Shenon, Ciudad de México era por entonces una especie de versión latinoamericana de Viena o Berlín. Bullía de espías y las embajadas cubana, soviética y estadounidense se vigilaban mutuamente. Cuando a Oswald le denegaron la visa para desplazarse a La Habana, salió dando un portazo de la embajada cubana, amenazando con matar a Kennedy. Los cubanos no le dieron mayor importancia al exabrupto. Y para la CIA que vigilaba, la visita de Oswald fue como "un simple parpadeo en la pantalla de radar de la estación espía": una especie de turista aventurero, algo bravucón e inofensivo. Desde luego sin ninguna conexión seria con las embajadas de Cuba y Unión Soviética, a la que también visitó. Los miembros de la Comisión Warren que visitaron México tampoco vieron el origen de una conspiración en el corto viaje. De todas formas, había que descartar de una vez por todas la posible intervención de los hombres de Fidel en el asesinato. Y aquí hay que referirse a un episodio poco conocido: se trata de un viaje de William Coleman -abogado de la Comisión Warren- hacia Cuba para entrevistarse en el verano de 1964 con Fidel Castro. Éste y Coleman se encontraron a unos 30 kilómetros de Cuba, en el yate del líder cubano. La cita fue pedida por Castro. Duró tres horas, en las que el líder cubano negó cualquier implicación en el asesinato. A su vuelta, Coleman declaró a Warren: "No descubrí nada que me llevara a pensar que hay pruebas de que Fidel lo hiciera". El punto final lo pone un borrador desclasificado del Comité del Congreso (HSCA), que en 1978/79 volvió a analizar el magnicidio: "El Comité no cree que Castro haya asesinado al presidente Kennedy, porque semejante acto, si se descubriera, le hubiera otorgado a Estados Unidos la excusa para destruir Cuba. El riesgo no hubiera valido la pena". Así, pues, me temo que los papeles desclasificados no aportan nada espectacular sobre el asesinato. El gran protagonista seguirá siendo Lee H. Oswald, por más que se le intente poner en el centro de no demostradas y fantasmales conspiraciones.Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt


 
















DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, EL VENENO DEL AIRE, DE JUAN MIGUEL DE LOS RÍOS

 







EL VENENO DEL AIRE




Una palabra mató a mi padre. Pudo decir muchas otras, o pudo ser dueño de su silencio, igual que lo éramos todos en aquel tiempo; pero no lo fue, y esa palabra lo mató. Me contaron que antes de yo nacer mi país era libre, la gente expresaba sus opiniones y vivía con dignidad, hasta que un día llegaron las sombras con sus palabras cargadas de mentiras, de violencia disfrazada de tolerancia, de soluciones que eran quimeras; sólo nos dejaron libertad para ser unos cobardes, y eso nos condenó. Los periódicos callaron sus rotativas y otros surgieron en su lugar. Las televisiones enmudecieron y nuevos canales propagaron el martilleo de sus mentiras. Se crearon juntas, comisiones, centros de reeducación, todos con carácter revisionista y hostigador. Miles de voluntarios se les unieron para no estar en el lado equivocado del nuevo régimen. Las piras de libros se amontonaron en las plazas y sus columnas de fuego se hendieron en las tinieblas de la noche; de sus cenizas surgieron las sombras más oscuras. Pasaron décadas en la que nada se escapó al control de aquellas sombras, nadie pudo acabar con ellas.

"Lo colgaron de una soga a las doce del mediodía, la hora donde el sol no dibujaba sombras; al menos murió librándose de ellas"

Cuando cumplí treinta años, y en pleno invierno, llegó un mal que se propagó a una velocidad descontrolada. Lo llamaron el veneno del aire, nadie supo cómo se contagiaba, la gente moría entre fiebres y dolores de cabeza. En aquel tiempo enterré a muchos amigos, no lo digo de manera figurada, mi oficio era enterrador. Heredé ese trabajo de mi padre, que no fue hijo de enterrador, sino de un intelectual al que los aciagos tiempos de las primeras sombras lo condenaron. A mi padre, como hijo de un traidor, lo destituyeron de su cátedra de Historia y prohibieron la lectura de sus libros; todos fueron quemados. Nadie le dio amparo y no encontró otro oficio que enterrador; lo único que le ofrecieron. A mi padre lo mató una palabra cuando yo era adolescente, aún no dije qué palabra fue. Mi padre dijo “No”. Lo dijo una sola vez, un “No” rotundo frente a una comisión creada para reescribir la Historia de nuestro país. Tuvo a mano su redención, pudo dejar su miseria y regresar del olvido. Murió en una mañana calurosa de mayo mientras el tañido de las campanas presagiaba su luto. Lo colgaron de una soga a las doce del mediodía, la hora donde el sol no dibujaba sombras; al menos murió librándose de ellas.

"Mashiaj nos decía que la única certeza es la que viene de nuestro entendimiento, la que nos hace explorar los caminos de la incertidumbre y fuerza los deseos de elegir"

En los días de aquel invierno, encerrados en nuestras casas por la enfermedad del aire, nada sucedía, hasta que una tarde llegó un desconocido. Era alto, enjuto, envarado y con una barba rala que hormigueaba en sus facciones. Hablaba con palabras cargadas de un sentido común que nos intimidaba. En las sombras es difícil ver la verdad, quizá porque se vuelve opaca para las mentes que se han rendido. El veneno del aire empezó a matar con más saña y encerró en sus casas a los gerifaltes, a los voluntarios del orden y al Ejército. El confinamiento permitió que aquel desconocido, llamado Mashiaj, se quedara en nuestras casas y nos regalara sus charlas. En las noches nos reuníamos a su alrededor y llenábamos comedores o abarrotábamos los pasillos. Mashiaj nos decía que la única certeza es la que viene de nuestro entendimiento, la que nos hace explorar los caminos de la incertidumbre y fuerza los deseos de elegir.

—Eso es lo que os han robado —nos dijo Mashiaj—. Os quitaron la libertad de elegir.

"Todos cogimos piedras para defender aquello en lo que creíamos. Las lanzamos, centenares, miles de ellas. Conseguimos arrebatarles sus fusiles y les disparamos"

Un día se acercó a mí y agarró mi pala de enterrador. Con un “sígueme”, dejé la pala, a los muertos que enterraba, y lo acompañé. El veneno del aire nos parapetaba de un ataque del Ejército, pero nada impedía que las palabras de Mashiaj viajaran de una ciudad a otra hasta convertirse en un rumor. Me pidió prestada la voz para llegar a más personas y comencé a predicar sus pensamientos. Hablé a la gente de que era el momento de luchar por nuestra porción de luz, acabar con las sombras. Una noche llegó el Ejército con toda su fuerza y el miedo se apoderó de nosotros. Las sombras fueron más oscuras que nunca. Mashiaj apareció entre las columnas de humo y lanzó una piedra contra ellos, acto seguido recogió otra y la lanzó. Todos cogimos piedras para defender aquello en lo que creíamos. Las lanzamos, centenares, miles de ellas. Conseguimos arrebatarles sus fusiles y les disparamos. Llegamos a sus tanques y los bombardeamos. Nos convertimos en un Ejército del Pueblo, declaramos una guerra civil y cada palmo de terreno se regó con la sangre de unos y otros. En pocos meses apresamos a nuestro dictador cuando huía camino de la frontera. Lo condenamos a la horca y yo estuve en su ajusticiamiento, en primera fila, junto a un viejo amigo de mi padre.

—Cada revolución trae sus propios demonios —me susurró al oído—. El veneno del aire seguirá entre nosotros. Cuando matemos a este miserable, aparecerá otro demonio.

"Voy de ciudad en ciudad predicando el mensaje de Mashiaj, cumplo con la promesa que le hice el día que lo enterré"

Un 15 de octubre los medios de comunicación lanzaron el mismo titular: “La guerra ha terminado”. Mashiaj habría sido feliz, pero murió unos días antes. Lo apuñalaron a traición y no atrapamos a su asesino. Agarré mi pala de enterrador por última vez y yo mismo lo enterré. Juré ante todos que su memoria no caería en el olvido. En los meses siguientes organizamos un partido político y me eligieron para dirigirlo. Ganamos las primeras elecciones libres en décadas, y tan pronto como llegué a presidente ordené eliminar las viejas instituciones, vacié las cárceles, llené las ciudades de colegios, construí hospitales y di casa y comida a los ciudadanos más desfavorecidos. Abarrotamos las plazas con estatuas de Mashiaj y escribimos las mejores frases de sus discursos en murales. Convertimos su mensaje en una asignatura para que nuestros hijos no olvidaran cuánto costó la vida que ahora disfrutaban. Hemos ganado todas las elecciones por una apabullante mayoría y me he convertido en presidente perpetuo. Voy de ciudad en ciudad predicando el mensaje de Mashiaj, cumplo con la promesa que le hice el día que lo enterré. En una de esas ciudades me reencontré con el viejo amigo de mi padre; me alegró saber que aún vivía. Pasaron muchos años desde que me hizo aquella advertencia y aún la recuerdo. Yo sabía que tenía razón. Lo supe el día que apuñalé a Mashiaj y lo asesiné. Cuando él murió, nació su leyenda y yo me convertí en el demonio de aquella revolución. El veneno del aire siempre será el mismo; son las palabras con las que engaño a quienes mendigan una esperanza.




JUAN MIGUEL DE LOS RÍOS (1971)

escritor español


















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY MIÉRCOLES, 11 DE FEBRERO DE 2026

 































martes, 10 de febrero de 2026

AGURRA NIRE HERRIALDEKO HIZKUNTZETAN. GAUR, ASTEARTEA, OTSAILAREN 10A, EUSKARAZ

 







Kaixo, egun on berriro guztioi, eta astearte zoriontsua. Nire aberria, Andaluzia, suntsitu zuen ekaitz ikaragarria baretzen ari da pixka bat. Orain, kalteak ebaluatzeko, familiei laguntza eta laguntza emateko eta suntsitutako ehun humano, sozial eta ekonomikoa berreraikitzeko garaia da. Baina gaurko mezuetara goaz. Lehenengoa Joan Ridado jurista eta irakaslearena da, eta PPko presidenteari katalanen aurkakoa izatea leporatzen dio, aldi berean katalanen aurka ezer ez duela esanez: zinismo hutsa, alderdi horretan esaera zaharrekoa den zerbait. Bigarrena 2012ko urriko blog sarrera bat da, non Harendtek gero eta zailagoa egiten zitzaiola eseri eta idaztea, agian gero eta gutxiago zuelako esateko, etsipenak eta amore emateak gainditzen zuelako, dena analisi ekonomikoa zelako, eta ekonomiaren ondorioz sufritzen zuen arren, ez zuelako ulertzen. Eguneko poema, hirugarren sarreran, "Ama Errusia" du izenburua, eta Joan Margarit poeta espainiarrarena da. Eta laugarren eta azken sarrera, beti bezala, blogaren marrazki bizidunak dira. Mesedez, izan zaitezte zoriontsuak, edo saiatu behintzat. Tamaragua, lagunok. Musuak. Maite zaituztet, Harendt













ENTRADA NÚM. 9859

DEL CALDO Y LAS TAJADAS

 







El presidente del PP juega al anticatalanismo, pero asegura que no tiene nada contra los catalanes, escribe en El País (05/02/2026) el jurista y profesor Joan Ridao Martín. Por lo visto, Alberto Núñez Feijóo quiere estar al caldo y a las tajadas con el tema de la financiación autonómica. Mientras por un lado cierra filas con sus barones territoriales en contra de la propuesta acordada por PSOE y ERC, convertida ya en el principal caballo de batalla contra el Gobierno progresista de España en la densa primavera electoral que le espera, por el otro asegura que no está contra los catalanes, sino a su favor, porque son Sánchez y Junqueras los que les han utilizado y mentido. Un clásico: con una mano atiza el discurso del agravio territorial y con la otra procura disimular el anticatalanismo que tantos votos le reporta fuera de Cataluña porque sabe que es en ese territorio donde paradójicamente se juega gran parte de su futuro electoral.

Nihil novum sub sole. Feijóo no es el primer dios Jano del Partido Popular. También exhibió su doble rostro con Cataluña Manuel Fraga, quien acostumbraba a referirse a ella como una “región industriosa”, pero que amenazó con ocuparla emulando a Felipe V o a Franco, cogiendo el fusil de nuevo en caso de ser necesario. José María Aznar, antes de hablar catalán en la intimidad se dedicó a azuzar vigorosamente el anticatalanismo, hasta el punto de afirmar que el acuerdo de financiación de 1993 entre Felipe González y Jordi Pujol era para “quitarles varios miles de millones de pesetas a los pensionistas y a los parados españoles” para dárselos a Cataluña. Eran los tiempos en que todavía se coreaba bajo el balcón de Génova aquello de “Pujol, enano, habla castellano”, luego trocado en “Pujol, guaperas, habla lo que quieras” en la época en que los votos de CiU eran imprescindibles para la gobernabilidad de la derecha. Incluso, saliendo de su proverbial tancredismo y moderación, Mariano Rajoy, que acostumbraba también a ensalzar la tópica idiosincrasia temperamental del catalán (“hacen cosas, exportan, crean trabajo… la gente cumple. Me gusta Catalunya”), llegó a crear una policía patriótica para arruinar la vida a políticos catalanistas y adoptó las más severas medidas coercitivas contra la Generalitat desde 1934.

En fin, qué lejos queda el denominado Pacto del Majestic (1996), donde, a cambio del apoyo de CiU a la investidura de Aznar, este aceptó, entre otras cosas, un nuevo modelo de financiación que incluía la gestión del 30% del IRPF y el 100% de Patrimonio, Sucesiones y Juego. O aquella otra propuesta de Alicia Sánchez-Camacho para contrarrestar el llamado pacto fiscal propuesto por Artur Mas, bautizada nada más y nada menos que como “financiación singular” (2012), que proponía poner límites a la solidaridad catalana y la creación de una agencia tributaria compartida con el Estado, aunque los barones territoriales del PP se aprestaron a rechazarla, entre ellos Feijóo, a la sazón presidente gallego. Y es que, con estos sospechosos antecedentes, el PP da por hecho que el nuevo modelo les perjudica por el solo hecho de provenir de Cataluña, aunque ese territorio ha sido siempre la locomotora de los modelos de financiación y de las demandas de mayor autonomía financiera, corresponsabilidad fiscal y suficiencia autonómica. Verbigracia, la cesión del 15% del IRPF acordada en 1993 con el Gobierno de Felipe González, como concesión a CiU para su investidura, siendo presidente de la Generalitat Jordi Pujol, aunque el auténtico avance se produjo con el ya citado acuerdo entre Aznar y Pujol de 1996.

Pero ya decía Marx (facción Groucho) que hay quien, partiendo de la nada, alcanza las más altas cotas de miseria. Las comunidades gobernadas por el PP se ven ahora obligadas a rechazar el nuevo modelo de financiación pese a salir claramente beneficiadas, con el pretexto de que quien sale ganando es Cataluña. Nada más lejos de la realidad. Pese a algunas concesiones como el IVA de las pymes o el fondo climático, no hay más que ver que la comunidad más aventajada en valores absolutos es Andalucía, aunque la consejera de Hacienda de esa comunidad, Carolina España, dijera que el modelo es caviar y champaña para los independentistas y un plato precocinado para el resto. O que, desde la óptica del incremento de recursos respecto del modelo actual la más agraciada es Murcia, pese a que su presidente, Fernando López Miras, sin salir del símil alimenticio, asegurase que no pensaba comer de ese guiso ajeno. Y, en fin, si nos focalizamos en el rendimiento en términos de población ajustada por habitante, la principal receptora es Cantabria, cuya presidenta, María José Sáenz de Buruaga, llegó a afirmar que su Gobierno no va a poder prestar los mismos servicios que hasta ahora.

No debe ser fácil desde el simple cálculo partidista y la ofuscación electoralista aceptar estos datos. Tampoco desde el resentimiento y el fingido despojo territorial. El socialista Emiliano García-Page, a quien la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, le ha hecho un auténtico traje a medida, ha rechazado el modelo y calificado de chantaje la opción de elegir entre el nuevo modelo o seguir con el vigente, pese a que, como advirtió la propia ministra, la Disposición Transitoria Tercera de la LOFCA ya lo prevé desde 2009. Quiere decirse que es notable el sobreesfuerzo de algunos para ocultar que el modelo tiene más recursos para todos (21.000 millones, el 1,3% del PIB, el 75% de los cuales van a parar a manos de comunidades gobernadas por el PP). El modelo propuesto corrige al fin el desequilibrio vertical entre el Estado y las comunidades en relación con las necesidades de gasto y su capacidad fiscal, porque, como ya dijimos hace un tiempo en estas mismas páginas, los ingresos autonómicos han crecido mucho menos que los del Estado.

Esta circunstancia contrasta, además, con la incapacidad del PP de articular una propuesta conjunta. Véanse las vaguedades de la Declaración de Zaragoza, del tipo que la nueva fórmula es un “sin sentido que debe ser revertido”. O la propuesta de crear un “fondo transitorio” a manera de fondo de nivelación complementario sin explicar cómo se nutre. Porque, claro está, no hay que ser un Einstein para ver que el PP lo tiene más difícil que el PSOE para conciliar los dispares intereses de sus baronías, que van desde el dumping y las rebajas fiscales de Isabel Díaz Ayuso hasta las necesidades de Aragón, fundadas en su despoblación, o de Galicia y su dispersión geográfica.

En efecto, la Declaración de Zaragoza apenas enmascara que el modelo se aparta del cumplimiento de la ordinalidad, al menos en términos de población ajustada, aunque esa exigencia se ve satisfecha de facto para Cataluña debido a que del noveno lugar se sitúa en el tercero, que es el que en justicia le corresponde (en términos de población real, la mejora es más modesta, porque pasa de la décima posición a la novena). Además, habla de que se trata de un “cupo separatista”, pese a que salta a la vista que el modelo propuesto no se mueve del régimen común, aunque experimente cambios notables debido al incremento de la suficiencia financiera con objeto de corregir la infrafinanciación estructural de algunos territorios, reduciendo a la mitad la distancia entre las comunidades mejor y peor financiadas. Por lo demás, se diga lo que se diga, la solidaridad se mantiene y es transparente: se pasa de un opaco sistema de subsidios cruzados a la creación de un fondo de nivelación horizontal dotado con el 75% de la cesta de impuestos y a un mecanismo vertical de nivelación con la aportación de 19.000 millones adicionales por parte del Estado. En fin, que no hay peor ciego que el que no quiere ver.













DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY, CAPITALISMO Y ESTADO DE BIENESTAR. PUBLICADO EL 28/10/2012





 




Cada día me cuesta más ponerme a escribir, tal vez porque cada día tengo menos cosas que decir. Me vencen el desánimo y la desesperanza. Todo es análisis económico y yo, lo reconozco, de economía no entiendo nada. La padezco, pero no la entiendo. Como la mayoría de los españoles y de los ciudadanos y personas de allende los Pirineos y el mar. 

Hace escasos días leía en el último número de Revista de Libros un demoledor artículo, titulado "Los esclavos felices", que constituye todo un alegato contra la socialdemocracia y su incapacidad para gestionar eso que hemos venido en llamar "Estado de Bienestar". Está escrito por un reconocido economista, Raimundo Ortega, y comenta y crítica con enorme dureza el libro de otro economista, José V. Sevilla, titulado El declive de la socialdemocracia (RBA, Barcelona, 2012), que defiende todo lo contrario de nuestro articulista sobre la gestión de la crisis económica que nos asola.

Hay en el texto de Ortega dos afirmaciones con las que resulta difícil no estar de acuerdo: la primera, que "la socialdemocracia está varada en un dilema angustioso"; la segunda, que "la redistribución de la renta no es un derecho político que no imponga obligaciones a sus beneficiarios". Todo lo demás se me escapa, así que les remito al enlace de más arriba. Por cierto,  para mayor profundización académica al respecto, les invito a leer las voces "capitalismo" y "estado de bienestar", respectivamente, en el Diccionario de Política, tomo I, de Noberto Bobbio y otros (Siglo XXI, México, 1994).

De Norberto Bobbio y su libro Derecha e izquierda. Razones y significados de una distinción política (Taurus, Madrid, 1995), escribe hoy en El País el profesor de la UNED, Santos Juliá, citando a ambos en un interesante artículo que lleva el sugestivo título de "Desigualdad como antesala de la ruina", que como resulta casi obvio, no comparte los criterios economicistas de Raimundo Ortega. Les remito, igualmente, a su lectura.

Les recomiendo igualmente leer la entrevista que el diario "Público" realizaba en sus páginas el pasado día 22 a los economistas y profesores Vicenç Navarro y Juan Torres López, titulada "El capitalismo cada día más incompatible con la democracia", en la que comentan su libro Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero (Espasa-Calpe, Madrid, 2012). Merece la pena.

Personalmente no creo en el valor ni la dignidad de las personas según su clasificación ideológica. Tampoco en que los que se clasifican como de "derechas" sean mejores ni más listos que los que nos ubicamos políticamente en la "izquierda", aunque es cierto que a los primeros parece irles mucho mejor que a los segundos en la situación actual. Tampoco tengo excesiva confianza en esa izquierda utópica que todo lo confía a la revolución social y política. Supongo que es cuestión de temperamento (hablo del mío, por supuesto), pero coincido en que "algo" y "pronto", por no decir "ya mismo", hay que hacer. ¿Pero dónde está la propuesta de la "izquierda"? Avísenme si la vislumbran, por favor.

En la siguiente entrada del blog, la 1750, pueden acceder a un vídeo sobre la socialdemocracia y la crisis, con la grabación de la sesión introductoria del seminario impartido el pasado mes de abril en la Universidad de Gerona por el profesor de la UCM, Ignacio Urquizu, bajo el título de "El futuro de la socialdemocracia tras la gran recesión".  Y sean felices, por favor; a pesar del gobierno. Tamaragua, amigos. HArendt



















DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, MADRE RUSIA, DE JOAN MARGARIT





 



MADRE RUSIA




Era el invierno del sesenta y dos:

en la cama, la lámpara encendida

no se apagaba hasta el primer rumor

de claridad al comenzar el día.

Fue cuando leí a Tolstoi sin descanso,

imaginando en los lejanos bosques

mientras ladraba un perro en algún patio

fabulosos trineos en la noche.

Nevaba, en Barcelona, aquel invierno.

En silencio nos fueron envolviendo

los suaves copos como una vitrina.

Y al llegar el buen tiempo, tú, Raquel,

ya estabas a mi lado con aquel

claro rostro de una Ana Karenina.




JOAN MARGARIT (1938-2021)

poeta español