miércoles, 11 de noviembre de 2009

El PCE en el "País de Nunca Jamás"




Josif Stalin





El Libro II de los "Ensayos" (Cátedra, Madrid, 1993) de Michel de Montaigne (1533-1592), del que escribí hace unos días en el Blog, se abre con una cita del autor de comedias latino Publio Siro (85-43 a.C.) que dice así: "Malum consilium est, quod mutari non potest", que traducido al román paladino viene a significar que "mala opinión es aquella que no se puede cambiar".

La leí hace unos días, y me ha venido a la memoria al encontrarme hoy por la mañana con el artículo que publicaba en El País la escritora Elvira Lindo, titulado "Comunistas", y que reproduzco más adelante.

Siento un profundo respeto por los miles de hombres y mujeres, la mayoría anónimos, que en el pasado siglo XX sacrificaron sus vidas en aras de esa entelequia en la que creían llamada "comunismo": una de las más espantosas aberraciones de la historia de la humanidad. Y siento también y sobre todo una profunda admiración por los hombres y mujeres del PCE que en la transición a la democracia española, con Santiago Carrillo a su frente, dieron ejemplo de pragmatismo, altura de miras y responsabilidad política. Y porque sin ellos, la transición no hubiera sido lo que fue ni la democracia se hubiera asentado, para todos, en España.

Pero como dice el refrán, una cosa es una cosa, y dos cosas, son dos cosas. Para quien aún crea sinceramente y con honestidad en la ideología comunista, le recomiendo la lectura de sólo dos libros: "El pasado de una ilusión. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX" (Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1995), del historiador francés Francois Furet, y "Los que susurran. La represión en la Rusia de Stalin" (Edhasa, Barcelona, 2009), del historiador británico Orlando Figes. Ambos dejan al descubierto, sin paliativos de ningún tipo, el descomunal horror y sufrimiento impuesto por el comunismo, sobre todo al pueblo ruso, y de paso a todos los demás pueblos que de buena fe, o por fuerza, vivieron bajo la férula de su "salvífica" doctrina redentora de la humanidad.

Produce asombro y desconcierto, como dice Elvira Lindo en su artículo, que aún hoy sus nuevos dirigentes en España tengan a gala defender una ideología y una trayectoria histórica que tanto sufrimiento ha provocado, sin el más mínimo esbozo autocrítico, como si el pasado del comunismo y las enseñanzas de la Historia no fuera con ellos.

"Malum consilium est, quod mutari non potest", como decía Publio Siro hace 2000 años. Triste, muy triste, que los dirigentes comunistas españoles de hoy sigan viviendo en el "País de Nunca Jamás", sin crecer, sin madurar. Así les va...

Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. (HArendt)





Santiago Carrillo, ex-secretario general del PCE




"COMUNISTAS", por Elvira Lindo
EL PAÍS - Última - 11-11-2009

A raíz del XVIII congreso del PCE este periódico nos presentaba a una joven promesa del comunismo, la camarada López Barceló. A sus 26 años, López Barceló ha sido ya candidata a las elecciones europeas y hoy trabaja en el área de juventud de Izquierda Unida. López Barceló sigue la estela de los líderes actuales que se curten en el asalariamiento político desde pequeños. Nuestra camarada reflexionaba sobre el hecho de ser comunista hoy. A juzgar por sus respuestas, es posible enfrentarse a esta ideología con la misma inalterada ilusión que en las vísperas de la toma del Palacio de Invierno. Un siglo, el XX, no es nada. Según ella, hay que observar la historia soviética desde un punto de vista "positivo": "la URSS liberó los campos de concentración alemanes". Desde luego hay que ser tremendamente positiva para olvidarse de los muchos millones de muertos en el Gulag.

El positivismo de nuestra camarada no se detiene en su peculiar memoria histórica, también se ejerce sobre el presente: en la misma semana en que Yoani Sánchez era retenida por la policía cubana, nuestra camarada nos informaba de que hay más presos políticos en España que en Cuba. En cuanto a los últimos fusilamientos de Castro: "¿Es que unos fusilamientos manchan un régimen para siempre?". Pero hay una sombra que altera su edificante optimismo, ay: el aniversario del derrumbamiento del muro de Berlín. ¿Cómo alegrarse del fin de una ilusión?

"No tengo que pedir perdón por ser comunista", declaraba Centella, el nuevo secretario general, y repetía, como un mantra, la joven militante. Una esperaría que tras esta frase los comunistas que no tienen que pedir perdón efectuaran un inequívoco corte quirúrgico entre el pasado y el hoy. Pero no. Según López Barceló, la gran enseñanza recibida de los viejos camaradas es "no desistir nunca". Así les va.





Esther López Barceló, militante del PCE




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Entrada núm. 1247
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