sábado, 30 de mayo de 2026

¡FELIZ DÍA DE CANARIAS!, HOY SÁBADO, 30 DE MAYO DE 2026, NÚMERO ESPECIAL

 






¡Feliz Día de Canarias a todos los canarios de las islas y de la diáspora!



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UN DÍA HABRÁ UNA ISLA




Un día habrá una isla

que no sea silencio amordazado.

Que me entierren en ella,

donde mi libertad dé sus rumores

a todos los que pisen sus orillas.

Solo no estoy. Están conmigo siempre

horizontes y manos de esperanza,

aquellos que no cesan

de mirarse la cara en sus heridas,

aquellos que no pierden

el corazón y el rumbo en las tormentas,

los que lloran de rabia

y se tragan el tiempo en carne viva.

Y cuando mis palabras se liberen

del combate en que muero y en que vivo,

la alegría del mar le pido a todos

cuantos partan su pan en esa isla

que no sea silencio amordazado.




PEDRO GARCÍA CABRERA (1905-1981)

poeta canario




***




Pedro García Cabrera (Vallehermoso, La Gomera, 19 de agosto de 1905 - Santa Cruz de Tenerife, 20 de marzo de 1981) fue un poeta y periodista español perteneciente a la Generación del 27. El 22 de febrero de 2012 el Gobierno de Canarias le dedicó el Día de las Letras Canarias.










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CANARIAS




Un barranco profundo y pedregoso,

una senda torcida entre zarzales,

un valle pintoresco y silencioso,

de una playa los secos arenales;


Un cabrero en la cumbre que silbaba,

una bella pastora que corría,

una rústica flauta que llenaba

los riscos y las grutas de armonía;


En el aire reflejos y cambiantes,

en el cielo colores trasparentes,

en la noche luceros rutilantes,

crepúsculos brillantes y esplendentes;


Un gallardo mancebo en la montaña

que las cabras monteses perseguía,

en la cima del monte una cabaña

y un torrente que al valle descendía;


Tales fueron los goces fugitivos

de cien generaciones ignoradas;

estos fueron los cuadros primitivos

de las risueñas islas Fortunadas.


***


Tenerife es la gloria

de los canarios,

con sus nevadas sierras

y sus barrancos.

Y desde el Pico,

se ven las siete gracias

y el Paraíso.


***


Con las atlánticas brisas

llegó hasta Europa la fama

de las deliciosas" vegas

de las siete islas hermanas.


Oscuros aventureros

y valentones de daga,

soñaban como era moda

en las conquistas lejanas;


Y levantando bandera

para las Afortunadas, 

partieron a la conquista

en nombre del rey de España. 


Un caballero normando 

que Betancúr se llamaba,

fue el primer conquistador

que desembarcó en sus playas;


Y después otros caudillos

y repetidas armadas,

combatieron en las islas

con furia hasta conquistarlas.


Dominaron y vencieron

con perfidias y matanzas,

valiéndose de la astucia

y de sus mejores armas;


Pero les costó más tiempo

que a César rendir las Gallas,

que a Anníbal vencer á Roma

y á Alejandro toda el Asia.


En la epopeya de un siglo

de la defensa canaria,

cien veces los invasores

perdieron las esperanzas;


Y mientras hubo un isleño,

hubo resistencia brava,

pues todos dieron la vida

por la independencia patria.


Y cuando los invasores

pusieron al fin su planta

al cabo de una centuria

en el monte de Guajara,


No quedaba a los isleños

ni una flecha en sus aljabas,

ni en sus cuevas un cuchillo,

ni hierro para sus lanzas.



***



Castillos hay desde entonces

en las poéticas playas,

y no resuena en los riscos

de los pastores la flauta.


Desde entonces por las cumbres

no va el montañés de caza,

ni la indígena matrona

mora libre en su cabaña.


Todos son esclavos viles

en aquella tierra ingrata,

del hacendado los unos,

los otros de la ignorancia.


Nadie esgrime por la gloria

las libertadoras armas,

que las razas ennoblecen

y el espíritu levantan.


¡Malhaya el mercantilismo

que envilece y que degrada;

maldito el normando sea,

y maldita sea su raza!



***



Cantan los vates isleños

las glorias de la conquista,

y olvidan los gratos nombres

de sus héroes y heroínas.

Aquellos aventureros

que ensangrentaron las islas

y legaron A la historia

más que proezas rapiñas,

con su Fernández de Lugo,

y su brioso Buendía,

no merecen los aplausos

ni la admiración sentida,

que mi corazón tributa

lleno de melancolía

a Bencomo y a Tinguaro,

y a la hermosa Guayarmina.

De los fuertes invasores

celebremos la energía,

y su valor y constancia

en tan penosa conquista;

pero paguemos tributo

de admiración y justicia

á los que honraron la patria

dando por ella la vida.



***



Los caudillos de Anaga y de Tegueste,

los menceyes de Adeje y de Taoro,

de Abona y Tacoronte los guerreros,

de la Punta el hidalgo valeroso;


Los que en Tigaiga y en Centejo osados,

con singular y temerario arrojo,

de la indomable España con sus pechos

contuvieron el ímpetu brioso;


Los que en Añaza con vigor lucharon,

los que en Geneto con aliento heroico

despreciando la férrea artillería

combatieron al lado de Bencomo:


Aquellos insulares no vencidos

se reunieron en célebre Tagóror,

al saber la traición y la vergüenza

del de Güimar monarca poderoso.


El ambicioso rey del Mediodía

seguido solamente de unos pocos,

se sometió sin lucha al enemigo

á los suyos vendiendo y á sí propio.


Y en el Tagoror los demás isleños,

sobre el de Güimar derramando el odio

que despertara la invasión cristiana

en sus leales pechos generosos.


Juraban por la sombra de Tinerfe

venganza fiera que asombrara á todos,

cuando oyeron estrépito cercano

y en las alturas estampido ronco.


Prodújose en los guanches al oírlo

indescriptible, bélico alboroto,

del de Lugo temiendo una emboscada

en las selvas cercanas al Tagoror;


Pero de pronto con su voz potente

—¡Es el Echéide! les gritó Bencomo;

¡Silencio y de rodillas! Mientras habla

permanezcamos a sus pies de hinojos!—


Y era el gigante que encendido en fuego

y lanzando rugidos temerosos,

en medio de la noche parecía

de los infiernos colosal aborto.


Postráronse los guanches conmovidos,

reinó silencio sepulcral en torno,

y percibieron todos las palabras

del Echeide, que hablaba de este modo:


«Sois mis hijos: escucho vuestra queja

»y la desgracia miro en vuestros rostros.

»y en vuestro duelo, como padre acudo

»para secar el llanto en vuestros ojos.


»Yo soy el Tiempo; y en mi frente cana

«como nevada cumbre'en el otoño,

«está la autoridad con que yo vengo

«para hacerme escuchar entre vosotros.


»Es la traición del déspota de Güimar

»en la historia del mundo un episodio,

»que por pequeño olvidarán mañana

«los mismos que lo pagan con tesoros.


«No penséis en venganzas infecundas,

«dejadme las venganzas a mi sólo,

«pues yo alcanzo lo mismo á loa gigantes

«que á los más diminutos infusorios.


«El enemigo que tenéis delante

«os vencerá con la traición y el dolo,

»si no alcanza á domar vuestra fiereza

«con sus torrentes de encendido plomo.


«Por la patria que amáis cual buenos hijos,

«recibid al hispano entre vosotros,

«y cruzada su sangre con la vuestra

«se engendrará una raza de colosos.


«Y cuando llegue el suspirado día

«de la justicia en el terrestre globo,

«romperán los canarios las cadenas

«que á los unos opriman y a los otros.


«Hoy es preciso doblegar la frente

«sin ocultar avergonzado el rostro:

«ya tenéis en la historia asegurado

«entre los héroes un lugar honroso.


«El destino del orbe nos exije,

«ya que en el centro de los mares somos

«puerto de salvación entre dos mundos

«y puerto de descanso entre dos polos.


«Abrir al extranjero nuestras playas,

»en nuestras playas ofrecerle apoyo,

«cuando va con su genio al Nuevo Mundo,

«cuando va con su esfuerzo al Tormentorio.


«Aquí descansarán los argonautas

«que van a descubrir el cabo de Hornos,

«y a registrarla redondez del mundo,

«y los secretos a romper del Cosmos:


«Por aquí pasarán los navegantes

«que en el Oriente buscarán el oro,

«desafiando en el Sur, de las Tormentas

«el épico y horrible promontorio;


«Y pasarán también los capitanes

«que a los Andes subiendo como el cóndor,

«vencerán a mi hermano el Chimborazo

«que produce el volcán y el terremoto.


«Cuando pasen los siglos, y con ellos

«de nuestros días los mezquinos odios,

«ya no irán desde el viejo al nuevo mundo

«rudos guerreros con salvaje encono;


«Pero veréis llegará nuestras islas

«en ciudades flotantes, y en colosos

«que cruzarán el viento, o de los mares

«navegarán por los abismos hondos,


«A los del porvenir sabios guerreros,

 los guerreros de un futuro hermoso,

«que del nuevo vendrán al viejo mundo

«con sus libros, su fe y sus telescopios.


«Ellos harán del África vecina

«civilizado, incomparable emporio;

«de riqueza, de ciencia, de virtudes

derramando en su seno los tesoros.


«Escuchad mis consejos paternales;

«que depongáis las armas os propongo;

«y en alianza perpetua con Castilla

«alcanzaréis un porvenir glorioso.»


Dijo: y al punto se cegó su cráter,

y se cerraron sus abiertos ojos,

y su llama apagó con un rujido

que fue repercutiendo hasta los polos.


Sencillos los isleños, aunque bravos,

se impresionaron tanto y de tal modo

con las palabras del augusto Echeide,

que prorumpieron en acerbo lloro.


Quebró su fortaleza aquel discurso

de su gigante encanecido y ronco,

más que al verse en los campos de batalla

por los cañones enemigos rotos.


Arrojaron sus armas los guerreros,

de la patria llorando los despojos;

y en vez de la.clemencia castellana

sólo hallaron verdugos rencorosos.



***



Era el conquistador omnipotente:

sometidos los guanches a Castilla,

imperaba en Canarias el de Lugo

verdadero monarca de las islas.

Los pocos naturales que pudieron

sobrevivir a la canaria ruina,

legaron a sus nietos la venganza

para un seguro aunque lejano día.

Y despojados de sus propias tierras

por la extranjera criminal codicia;

repartidos sus bienes, sus ganados,

entre aquella falange comunista,

se fundieron al punto en sólo un pueblo,

en una sola, fraternal familia

con los mismos soldados españoles

que demostraron más su valentía,

despojados también por los magnates,

hambrientos segundones de Castilla,

y por otros taimados mercaderes

que acudieron, después de la conquista,

como acuden después de la matanza

las asquerosas aves de rapiña.


El poderoso Lugo, que colmaba

de sus negras pasiones la medida,

absoluto señor de aquellas tierras,

sin freno en su ambición y en su avaricia,

se enamoró de una doncella hermosa

que llevaba por nombre Guayarmina.

Quiso hacerla su esclava, no pudiendo

por el amor ni el oro seducirla;

pero la isleña despreció al tirano

sin temor a su fuerza ni a sus iras.

En los impuros brazos del gallego

hubiera hallado lisonjera vida:

resistiendo sus torpes amenazas

en Agaete de su honor cautiva,

vivirá eternamente su memoria

en las canarias fértiles campiñas.

Y al recordar su desastrosa muerte

que fue venganza del de Lugo digna,

maldecirán de Lugo la venganza

aplaudiendo á la heroica Guayarmina.



***



La patria es una peña,

la patria es una roca,

la patria es una fuente,

la patria es una senda y una choza.



Mi patria no es el mundo;

mi patria no es Europa;

mi patria es de un almendro

la dulce, fresca, inolvidable sombra.



A veces por el mundo

con mi dolor a solas

recuerdo de mi patria

las rosadas, espléndidas auroras.



A veces con delicia

mi corazón evoca,

mi almendro de la infancia,

de mi patria las peñas y las rocas.


Y olvido muchas veces

del mundo las zozobras,

pensando de las islas

en los montes, las playas y las olas.


A mi no me entusiasman

ridículas utopías,

ni hazañas infecundas

de la razón afrenta, y de la Historia.


Ni en los Estados pienso

que duran breves horas,

cual duran en la vida

de los mortales las mezquinas obras.


A mí no me conmueven

inútiles memorias,

de pueblos que pasaron

en épocas sangrientas y remotas.


La sangre de mis venas,

a mí no se me importa

que venga del Egipto

o de las razas célticas y godas.


Mi espíritu es isleño

como las patrias rocas,

y vivirá cual ellas

hasta que el mar inunde aquellas costas.


La patria es una fuente,

la patria es una roca,

la patria es una cumbre,

la patria es una senda y una choza.


La patria es el espíritu,

la patria es la memoria,

la patria es una cuna,

la patria es una ermita y una fosa.


Mi espíritu es isleño

como las patrias costas,

donde la mar se estrella

en espumas rompiéndose y en notas.


Mi patria es una isla,

mi patria es una roca,

mi espíritu es isleño

como los riscos donde vi la aurora.




NICOLÁS ESTÉVANEZ (1838-1914)

poeta canario




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Nicolás Estévanez Murphy (Las Palmas de Gran Canaria, 17 de febrero de 1838-París, 19 de agosto de 1914) fue un poeta, militar y político español, diputado por el Partido Republicano Federal y ministro de la Guerra con la Primera República Española.







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POEMAS DE MAR




Puerto de Gran Canaria sobre el sonoro Atlántiico


con sus faroles rojos en la noche calina,


y el disco de la luna bajo el azul romántico


rielando en la movible serenidad marina…


Silencio de los muelles en la paz bochornosa,


lento compás de remos, en el confín perdido, 


y el leve chapoteo del agua verdinosa


lamiendo los sillares del malecón dormido…


Fingen, en la penumbra, fosfóricos trenzados


las mortecinas luces de los barcos anclados,


brillando entre las ondas muertas de la bahía;


y de pronto, rasgando la calma, sosegado, 


un cantar marinero, monótono y cansado,


vierte en la noche el dejo de su melancolía


***


La taberna del muelle tiene mis atracciones


en esta silenciosa hora crepuscular:


yo amo los juramentos de las conversaciones


y el humo de las pipas de los hombres de mar.


Es tarde de domingo: esta sencilla gente


la fiesta del descanso tradicional celebra;


son viejos marineros que apuran lentamente,


pensativos y graves, sus copas de ginebra.


Uno muy viejo cuenta su historia: de grumete


hizo su primer viaje el año treinta y siete.



***



Esta noche, la lluvia, pertinaz ha caído,


desgranando en el muelle su crepitar eterno, 


y el encharcado puerto se sumergió aterido


en la intensa negrura de las noches de invierno.


En la playa, confusa, resonga la marea,


las olas acrecientan en el turbión su brío,


y hasta el medroso faro que lejos parpadea,


se acurruca en la niebla tiritando de frío…


Noche en que nos asaltan pavorosos presagios


y tememos por todos los posibles naufragios,


al brillar un relámpago tras la extensión sombría;


y en que, al través del viento, clamoroso resuena,


ahogada por la bruma, la voz de una sirena


como un desesperado lamento de agonía…


***



Hoy es la botadura del barco nuevo: Luisa-


María.-LAS PALMAS: lo han bautizado ayer;


su aparejo gallardo sabrá correr la brisa.


¡Por San Telmo, que es digno de un nombre de mujer!


Es blanco y muy ligero, de corto tonelaje


para darle más alas a su velocidad;


directo a las Antillas hará su primer viaje


al mando del más grande patrón de la ciudad.


¡Buen pilotol valiente, sesenta años al cuento


de la mar; diez naufragios, y, como complemento,


alma de navegante procelosa y bravía.


No hay temor por su barco; saben sus companeros


que antes de abandonarle, con él perecería:


que así han obrado siempre los buenos marineros…



***



Es todo un viejo lobo: con sus grises pupilas,


las maneras calmosas y la tez bronceada.


Solemos vagar juntos en las tardes tranquilas;


yo le estimo, él me llama su joven camarada…


Está bien orgulloso de su pasado inquieto;


ama las noches tibias y los días de sol;


y entre otras grandes cosas, dignas de su respeto,


es una, la más alta, ser súbdito español.


En tanto el mar se estrella contra las rocas duras,


él gusta referirme curiosas aventuras


de cuando fué soldado de la Marina Real;


de aquel famoso tiempo guarda como regalo,


la invalidez honrosa de su pierna de palo


y su cruz pensionada del Mérito Naval. ..





TOMÁS MORALES (1884-1921)

poeta canario




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Tomás Morales Castellano (Moya, 10 de octubre de 1884 - Las Palmas de Gran Canaria, 15 de agosto de 1921) fue un poeta español, máximo representante del modernismo lírico insular e iniciador de la poesía canaria moderna. Es considerado uno de los principales poetas del modernismo español o, más exactamente, del posmodernismo. Autor del libro Las Rosas de Hércules, destaca entre su obra de poemas la Oda al Atlántico.









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Les dejo con el Himno de Canarias cantado por grupo folclórico de 

Los Gofiones











ENTRADA NÚM. 10652


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