sábado, 13 de junio de 2026

BUENAS NOCHES, FELIZ DESCANSO Y DULCES SUEÑOS. HOY SÁBADO, 13 DE JUNIO DE 2026, EN ESPAÑOL

 






Hola de nuevo, amigos. Buenas noches, feliz descanso y dulces sueños a todos esta noche de sábado, del 13 al 14 de junio de 2026. España vuelve a la normalidad, es decir, al enfrentamiento cainita, las descalificaciones, el “y tú, mas”, y las cosas de “eso” que algunos llaman “justicia”. En el Derecho de Justiniano, el Digesto, la justicia se define como "la voluntad constante y perpetua de dar a cada uno su derecho" (en latín: "constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi"). Es una de esas frases que a todos los que hemos pasado por la asignatura de Derecho Romano, se nos queda grabada en la memoria y el corazón, lo que no significa que en la España del siglo XXI no deje de ser una antigualla por la que ninguno de los actores jurídicos de hoy tiene el menor interés. Cambiando de conversación: ya estamos a mitad de mes, o casi, y me gustaría darles a conocer, como hago de vez en cuando, las estadísticas del blog. En el día de hoy, a las 19:30 (hora de Canarias) en que escribo esta nota, lo han visitado 8280 personas de una cincuenta de nacionalidades distintas: la que más, los canadienses; en la última semana han sido 53000, personas, con los estadounidenses a la cabeza; y en los últimos treinta días un total de 117000, que se reparten, por nacionalidades en 28000 estadounidenses; 15000 alemanes; 8000 vietnamitas; 6000 canadienses, singapurenses, finlandeses y franceses, respectivamente; 5000 españoles; 4000 británicos; y 32000 de otras nacionalidades. Gracias de todo corazón a todos ellos. Espero que hayan disfrutado de su visita. Tamaragua, amigos míos. Que la diosa Fortuna y las benevolentes Moiras les sean favorables. Hasta mañana. Les quiero. Besos. HArendt























DE LA TARDE QUE CAE. LEÓN XIV NO TIENE MIEDO, POR JORDI JUAN. 13 DE JUNIO DE 2026

 





Robert Francis Prevost es, antes que nada, un misionero. Lo explicó muy bien ayer el académico Sergi Rodríguez López-Ros en la presentación del libro sobre el Papa que ha editado Libros de Vanguardia. Y el rasgo más importante de los misioneros es la valentía, la carencia de miedo, para adentrarse en territorios hostiles con el único objetivo de convertir a la fe cristiana al mayor número posible de indígenas. López-Ros comparó a Prevost con el padre Gabriel, interpretado por Jeremy Irons en el popular filme La misión, donde este jesuita trata de explicar su doctrina a los guaraníes armado solo con una biblia y un oboe. Robert Mur, otro coautor del libro, explicó que este Papa “se enfangó literalmente en el Perú” cuando fue destinado allá de joven y se lo recorrió de cabo a rabo para entender su complejidad.

Como buen misionero, León XIV llegó ayer a las islas Canarias y se enfrentó, sin miedo, a todas las administraciones, que no impiden la muerte de tantos migrantes en el mar. Lo hizo en el muelle de Arguineguín, en Gran Canaria, destino de muchos de los cayucos que llegan de África. En vísperas de la entrada en vigor del Pacto Europeo de Migración y Asilo, lanzó un mensaje cargado de simbología a los dirigentes de la UE: “Europa no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas”.

Su arenga a la conciencia social es pertinente: “Cada barca que llega no trae solo migrantes, trae consigo una pregunta: ¿qué mundo hemos construido si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar la vida?”. Pero, al mismo tiempo, el Papa sabe que este problema es muy complejo y no solo se resuelve en los países de destino, por lo que fue más allá y reclamó políticas en origen para que los migrantes eviten sus deseos de irse. Esta es una de las claves para solventar el drama.

El Papa pidió ir a Canarias para condenar las políticas de inmigración, igual que el próximo 4 de julio, en que se conmemora el 250.º aniversario del nacimiento de los Estados Unidos, irá a la isla de Lampedusa. Todo un desafío a Donald Trump. Y es que los misioneros no tienen miedo. Jordi Juan Raja es director de La Vanguardia. La Vanguardia, 13 de junio de 2026.





















DEL CAFÉ DE SOBREMESA. UN ORIGEN DIVINO, POR JUAN JOSÉ MILLÁS. 14 DE JUNIO DE 2026

 







¿Nos encontramos ante el primer papa algorítmico de la historia? Quizá sí, si atendemos a su capacidad para producir un grado de satisfacción trasversal desconocido hasta el momento. Los conservadores perciben en él señales de continuidad. Los progresistas, matices revolucionarios. Los jóvenes lo hallan cercano. Los mayores, sensato. Los creyentes se sienten ratificados en su fe, y a los ateos les parece un hombre razonable y hasta maravilloso, da gusto verle bendecir ambulancias. Como los algoritmos, León XIV es un espejo que devuelve una imagen mejorada a quien se busca en él. Abres una red social y enseguida tienes la impresión de que el mundo piensa igual que tú. Pues eso, que el algoritmo nos sirve una realidad a medida. León XIV habla de forma que cada cual escucha la música que le conviene.

ChatGPT posee una habilidad semejante. Millones de personas diferentes conversan a diario con esta IA y a todas proporciona el consuelo de ser entendidas. El mérito de una inteligencia artificial consiste en ofrecer a cada usuario lo que espera encontrar minimizando el ruido provocado por los motores de esa prestación. Hay algo inquietante en esta capacidad para agradar a todos, porque los seres humanos estamos acostumbrados a que la realidad nos contradiga. De hecho, a veces, confiamos más en quien nos incomoda que en quien nos halaga. Pero cuando alguien satisface simultáneamente a las izquierdas y a las derechas, a los optimistas y a los pesimistas, a los altos y a los bajos, a los jóvenes y a los viejos, cabe preguntarse si estamos ante una persona verdaderamente sabia o ante un espejo muy sofisticado.

Ni idea. Solo sé que, observando estos días a León XIV, tuve la impresión de que el Espíritu Santo había elegido, para ocupar el trono de San Pedro, a la encarnación de un algoritmo. A ver si dejamos de meternos, en fin, con la inteligencia artificial, que, como queda demostrado, es un invento de los dioses. Juan José Millás es escritor. El País, 12 de junio de 2026.
























ESPECIAL 3 DE HOY. EXPLÍCALE A UN NIÑO EL ABORTO O LA “PRIORIDAD NACIONAL”, POR ANA IRIS SIMÓN. 13 DE JUNIO DE 2026

 





La visita del Papa a España ha tenido tanta enjundia que su análisis es casi inabarcable. Podría reflexionarse largo y tendido sobre las cuestiones relativas a la Doctrina Social de la Iglesia que el Pontífice ha escogido destacar en nuestro país y por qué. Podría discutirse si la aconfesionalidad del Estado ha quedado en entredicho, amenazada por la presencia del Pontífice en el Congreso, como hemos oído clamar a liberales de izquierdas y derechas. Podría analizarse si el aplauso de siete minutos que recibió León XIV por parte de nuestra casta política es un gesto de humildad o de oportunismo. Y, en caso de que sea lo segundo, preguntarnos por qué es oportuno, por qué da rédito en este momento aplaudir un discurso como el del Papa. También podríamos analizar la jeta de nuestros políticos de uno y otro signo troceando lo que dijo León XIV en el hemiciclo y arrojándoselo a la cara al contrario, incapaces de atisbar que el Evangelio no cabe en sus dogmas.

Pero todas esas cuestiones quedan en agua de borrajas si uno se fija en el papel que han tenido los pequeños en esta visita. En la explicación de la Torre de Jesucristo que hizo Valentina, que es ciega y le contó al Papa que ella ve con el corazón y con las manos. En la ternura de los niños que ha bendecido a su paso, como el pequeño Mateo, que tiene tres años y un 75% de discapacidad. En la alegría de Roscón, el hijo con síndrome de Down de Samantha Vallejo, al conocer al Pontífice. Y en las preguntas de Renzo, que a sus seis años le expuso a León XIV sus dudas sobre Dios y el mundo, que eran ni más ni menos que algunas de las cuestiones a las que lleva dos milenios intentando responder la teología. “¿Por qué mi papá y mi mamá están tan preocupados? ¿Por qué mi papá tiene tantos trabajos? ¿Por qué hay tantas personas que viven en la calle? ¿Dios quiere que haya pobres y ricos? ¿Por qué hay tantos abuelos solos si son tan importantes? ¿Por qué hay personas a las que les pasan cosas malas y a otros no?”.

“La realidad prevalece sobre la idea, porque la realidad simplemente es, la idea se elabora”, dijo León XIV en el Congreso. Y los niños, pobres aún en ideas, son los más ricos en realidad. Por eso la radiografía de Renzo tiene más fuerza que cualquier tratado sociológico. Por eso Cristo, ese Dios que se hizo niño, que tuvo que ser cuidado, que necesitó que alguien le diera sus primeros alimentos y le enseñara a andar, nos dijo que nos hiciéramos como ellos. Porque “de los que son como ellos es el reino de Dios”.

En estos días en los que algunos andan escandalizados porque el Papa haya defendido en el Congreso la acogida del inmigrante o la vida desde la concepción hasta el ocaso pensaba en cómo sería intentar explicarle la legitimidad de la “prioridad nacional” que defienden unos a un niño, pero también del derecho al aborto libre que defienden otros. No en caso de violación ni de riesgo de la madre o el crío, sino en el que se da en el 94% de las ocasiones: que no se desea tener un hijo.

También pensaba en el pasaje bíblico que da nombre a un libro maravilloso, Al paso de los niños, del religioso Rafael Belda. Está en el Génesis y relata cómo Jacob, tras su arrepentimiento y su reconciliación con su hermano Esaú, es invitado a continuar el camino junto a él. Y Jacob responde que sí, que irá, pero que lo hará más lento, pues lleva consigo a sus pequeños. Que continuará el camino, pero al paso de los niños. Cuánto mejores seríamos, como individuos y como sociedad, si hiciéramos como Jacob. Si fuéramos, como ha ido el Papa estos días, al paso de Valentina, Mateo o Renzo. Ana Iris Simón es escritora. El País, 13 de junio de 2026.
























ESPECIAL 2 DE HOY. SIN DIOSA MADRE, POR LAURA FREIXAS. 13 DE JUNIO DE 2026





 



Mucho aplauso y poca crítica ha dejado la visita del Papa. Es comprensible: cuando alguien o algo arrastra a las masas, ¿quién se atreve a ir a contracorriente? ¿Y qué partido político resiste la tentación de aprovechar en beneficio propio el entusiasmo popular? León XIV ha jugado hábilmente sus bazas, permitiendo que unos y otros arrimaran el ascua a su sardina. Una de cal: “Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano”. Otra de arena: “Toda vida humana debe ser custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural”.

Crítica ha habido. Pero, en mi opinión, decepcionante. No ha salido, o apenas, del terreno de juego marcado por él mismo: inmigración, aborto y eutanasia. Casi nadie ha hablado del papel de la Iglesia en la desigualdad entre los sexos.

Parece difícil aplicar la igualdad desde una institución cuyo libro sagrado cuenta que el mundo fue creado por un Padre sin necesidad de Madre, y que cuando el Padre, Él solo, decidió tener un hijo, buscó a una mujer que le dijera: “He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu voluntad”. Esa es la que nos ponen como ejemplo. Santa, pero no diosa. Los dioses, por definición, tienen poder. María es solo dulce intercesora ante el Todopoderoso, el de verdad.

Difícil, digo, ser igualitario, con esos mimbres; pero quizá no imposible. Pregunten a la Asociación de Teólogas, a Revuelta de Mujeres en la Iglesia, a Alcem la Veu… O a Sarah Mullally, que desde octubre del 2025 encabeza la Iglesia anglicana en calidad de arzobispa de Canterbury.

A quien mejor no pregunten es a la izquierda, especialmente a la que está a la izquierda de la izquierda. Que cada vez habla menos de igualdad y más de diversidad; menos de salarios, pensiones, poder político, y más de identidad y orientación sexual; menos de mujeres y más de otros colectivos que suponen porcentajes de la población mucho menores.

¿Quién defiende, entonces, la igualdad entre los sexos?... Adivinen quién ha escrito esto: “No es suficiente afirmar con palabras que hombres y mujeres tienen la misma dignidad y los mismos derechos; es necesario que esto se traduzca en decisiones concretas, en las leyes, en el acceso al trabajo, a la instrucción, a las responsabilidades sociales y políticas”... Es una cita de Magnifica humanitas.

¿Cómo? ¿León XIV? ¿Ese que al inicio de su pontificado reafirmó la exclusión de las mujeres del sacerdocio? El mismo. ¿A qué viene esa cara?... Como si no supiéramos que una cosa es predicar y otra dar trigo. Laura Freixas es escritora. La Vanguardia, 13 de junio de 2026.






















ESPECIAL 1 DE HOY. ALGO HUELE A PODRIDO EN EL ESTADO, POR IGNACIO SÁNCHEZ-CUENCA. 13 DE JUNIO DE 2026

 





Siempre se ha dicho que una de las grandes lagunas de la transición fue la falta de renovación del Estado. No solo no hubo renovación en sectores como el ejército, la policía o la justicia, sino que el gobierno de Adolfo Suárez aprobó un real­ decreto por el cual el personal del Movimiento Nacional se incorporaba a la Administración civil (se publicó el 1 de abril de 1977, aniversario de la victoria del bando franquista en la Guerra Civil). No era un buen augurio.

En su comparación entre las transiciones española y portuguesa, Robert Fishman ha señalado que así como en Portugal se produjo una crisis de régimen y de Estado a raíz de la revolución de los claveles, en España hubo una crisis de régimen, pero no de Estado, el cual se mantuvo prácticamente intacto a lo largo del proceso de cambio político.

La brutalidad del Estado quedó patente en los primeros compases de la transición. La Policía Nacional y la Guardia Civil acabaron con la vida de 84 ciudadanos que no estaban relacionados ni con la delincuencia común ni con el terrorismo en el periodo que va entre la muerte de Franco y la victoria del PSOE en octubre de 1982. Desde noviembre de 1975 hasta las primeras elecciones democráticas el 15 de junio de 1977, murieron 27 ciudadanos en actividades de protesta, controles de carretera y altercados con las fuerzas de seguridad. Asimismo, durante la transición y mucho después, la tortura fue práctica habitual en comisarías y casas cuartel.

En cuanto al ejército, no hace falta extenderse sobre lo que supuso la amenaza militar en la primera década democrática. La última intentona golpista tuvo lugar en fecha tan tardía como 1985: una conspiración de altos mandos militares pretendía crear una situación de vacío de poder matando al Rey, al presidente del Gobierno y a otras autoridades durante la celebración del día de las Fuerzas Armadas en A Coruña.

Las consecuencias de no renovar el Estado se han dejado sentir a lo largo de las cinco décadas de democracia. Desde los primeros tiempos, ha habido numerosos escándalos en todo lo relativo a la seguridad del Estado. Mencionaré solo algunos a modo de recordatorio: la impunidad de las tramas de ultraderecha en los primeros años de democracia; el terrorismo de Estado (los GAL), que llevó a un ministro del Interior a la cárcel; el uso de los fondos reservados para fines ilícitos; el escándalo de las escuchas ilegales de 1995, en el último gobierno de Felipe González, que produjo la dimisión del vicepresidente y del ministro de Defensa; el escándalo de las filtraciones de los papeles de Perote; la corrupción de Luis Roldán al frente de la Guardia Civil; la manipulación de la información sobre la autoría del 11-M realizada por el gobierno de José María Aznar; la llamada policía patriótica durante la etapa de Mariano Rajoy; las tramas en torno al comisario Villarejo; las escuchas a los independentistas catalanes (el caso Pegasus), y así hasta llegar al reciente escándalo sobre la trama de Leire Díez.

Acerca de los problemas de la justicia, he escrito en numerosas ocasiones en las páginas de La Vanguardia. Hay cada vez más personas convencidas de la existencia de lawfare (utilización de la ley con fines políticos) o, al menos, de un doble rasero en los casos políticos. Lo más inquietante es descubrir la connivencia entre iniciativas de las fuerzas de seguridad (de la UCO o de la UDEF) y los jueces de instrucción. Se dan por definitivas las informaciones de la policía aun cuando se han detectado numerosos errores e invenciones (casi siempre en la misma dire­cción). En los últimos años hemos visto causas judiciales que producían vergüenza ciudadana (las de los García-Castellón, Escalonilla, Peinado, el Tribunal Supremo condenando al fiscal general del Estado, etcétera).

El origen de muchos de estos problemas se encuentra, como antes he dicho, en una transición política que no tocó los aparatos de Estado. Lo interesante, sin embargo, es que con el paso del tiempo se ha producido una diferencia entre el ejército, la policía y la justicia. El ejército se ha modernizado y ha superado sus vicios intervencionistas o golpistas. Hoy no plantea un problema para la gobernación del país. En cambio, la policía y la justicia siguen involucradas en prácticas que se alejan de lo que cabe esperar en un Estado de derecho democrático. ¿A qué se debe esta diferencia?

Para responder a esta pregunta, hay que recordar la integración de nuestro ejército en la OTAN, así como su participación en numerosas misiones internacionales. Creo que esa apertura al exterior y el aprendizaje de las normas y valores que rigen en otras latitudes ha sido fundamental en la normalización de las relaciones entre el ejército y el poder político en España. En cambio, policías y jueces siguen inmersos en las peores tradiciones carpetovetónicas, impregnados por un fuerte corporativismo y sin entender del todo su papel en una sociedad democrática.

Hace falta que entre aire fresco, huele a cerrado en esos cuerpos. Los ministros del Interior y de Justicia de la época democrática o no se han atrevido a realizar una reforma en profundidad o han visto cómo se bloqueaba todo intento de cambio. Un cambio mínimo como el que ha propuesto el actual ministro de Justicia, Félix Bolaños, consistente en introducir una prueba escrita en las oposiciones a juez, ha provocado una reacción airada en la mayoría de los jueces, acusando al Gobierno de querer “someter” la justicia a su control. Que hayamos llegado a ese punto de ridiculez muestra mejor que ninguna otra cosa el coste de no haber hecho bien las cosas en su momento. José Ignacio Sánchez-Cuenca es politólogo. La Vanguardia, 13 de junio de 2026.



























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY SÁBADO, 13 DE JUNIO DE 2026

 




























DEL ARCHIVO DEL BLOG. DÍAS DE PLAYA, POR ANA MERINO. PUBLICADO EL 11 DE JUNIO DE 2018

 






Cada inmigrante que llega a nuestras playas arrastra una historia espeluznante. Todos esos náufragos llegan a nuestras costas anhelando rehacer sus vidas en Europa

Con el sol y los días de playa llegarán más pateras, más barcazas, más lanchas… llenas de personas exhaustas por un angustioso viaje. Atrás dejarán sus gentes, sus raíces, sus culturas, sus tierras. Lo tendrán que abandonar todo en un impulso desesperado que les obligará a intentar una aventura peligrosa y trágica. Cada inmigrante que llega a nuestras playas arrastra una historia espeluznante. Hambre, guerras, violencia, miedo, dolor, pobreza, represión, corrupción, expolio. Las espectaculares rutas que emprenden sin equipaje suman un mapa de muchos países con historias muy ligadas a la nuestra y tradiciones milenarias. Si pudieran, se quedarían en sus casas. El tiempo de los grandes exploradores ya ha pasado. No buscan descubrir otros horizontes ni abrir rutas de las especias. No son los descendientes de Marco Polo o de Colón.

Son hombres y mujeres de países en ruinas, de lugares olvidados, heridos, masacrados, destruidos. Vienen de regiones que necesitan ayuda urgente, infraestructuras y oportunidades, apoyo y logística, garantías democráticas, derechos humanos, libertad, paz, prosperidad y justicia. Todos esos náufragos que llegarán a nuestras costas anhelando rehacer sus vidas en Europa se quedarían en sus casas si sus países tuvieran la misma estabilidad y oportunidades que tenemos nosotros.

¿Cuándo vamos a desarrollar planes eficientes de apoyo y creación de infraestructuras que tengan un impacto real sobre esas regiones relegadas? Contemplamos la desesperación de la humanidad desde nuestras sombrillas, tumbonas y toallas; vemos con estupor el paisaje del sufrimiento humano golpeado por las olas del mar. Y tanta miseria nos tiene que obligar a ser contundentes y presionar a nuestros políticos para que asuman responsabilidades y busquen soluciones internacionales comprometidas y conjuntas que traten de apoyar a esas gentes y a sus países. Los náufragos de nuestras costas solo sueñan con la sencilla felicidad de una vida tan digna como la de un europeo.

Disuadirles para que no vengan significa apostar e invertir en un desarrollo sostenible en sus países, en una defensa de sus derechos y oportunidades, y unas garantías de estabilidad política que les permitan poder progresar y sentirse seguros en sus tierras. Necesitamos planes europeos que elaboren programas sólidos que ayuden a atajar las razones que obligan a tantas personas a emprender estos desesperados periplos. Conocer el origen de su sufrimiento y sus circunstancias, ayudar a cambiarlas, es infinitamente mejor y más humano que construir muros y bloquear fronteras. Ana Merino es escritora. El País, 11 de junio de 2018.























DEL POEMA DEL DÍA. HOY ESTOY FELIZ CON LAS SÁBANAS DE LA VIDA, POR ANNE SEXTON






 

HOY ESTOY FELIZ CON LAS SÁBANAS DE LA VIDA



Hoy estoy feliz con las sábanas de la vida.

Lavé las sábanas.

Tendí las sábanas y las vi

aletear y elevarse como gaviotas.

Cuando estuvieron secas las descolgué

y hundí mi cabeza en ellas.

Todo el oxígeno de la tierra en ellas.

Todos los pies de todo los bebés del mundo en ellas.

Todos los calzones de todos los ángeles del mundo en ellas.

Todos los besos mañaneros de Filadelfia en ellas.

Todos los juegos de saltar pintados sobre las aceras en ellas.

Todos los caballitos hechos de trapo en ellas.


Así que esto es la felicidad—

ese agente viajero.



ANNE SEXTON (1928-1974)

poetisa estadounidense




***




Anne Sexton (1928 - 1974) fue una destacada escritora estadounidense con una obra que gira en torno al análisis de la identidad, la vida y la muerte. Su estilo confesional la hizo bastante popular y llegó a recibir el Premio Pulitzer en 1967. Aunque luchó durante toda su vida con problemas de salud mental, en estos versos intenta buscar la felicidad en las cosas más sencillas de la existencia diaria. De este modo, lavar las sábanas sirve como un acto de limpieza para la hablante que es capaz de observar con otros ojos la realidad. Así, la felicidad se convierte en un ente viajero, es decir, una emoción que aparece en distintas situaciones y momentos del recorrido vital del ser humano.