jueves, 29 de enero de 2026

SALUDOS EN LAS LENGUAS DE MI PATRIA. HOY, JUEVES, 29 DE ENERO, EN CASTELLANO

 







Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz jueves, 29 de enero de 2026. Ya es jueves, el día ecuador de la semana. Mi mía día semanal favorito, pero no me pregunten por qué porque no sabría responderles. Dejémoslo así y vamos con las entradas del blog de hoy. La primera es de la escritora Marta Peirano, y es tan escueta y tan certera su reflexión, que da escalofríos: La brutalidad no llega con una ola de inmigrantes, sino que crece en el corazón de nuestra civilización, dice en ella. La segunda es un archivo del blog de tal día como hoy de 2019 en la que el politólogo Víctor Lapuente advertía: Las democracias del mundo debemos enviar un mensaje inequívoco a Venezuela: Guaidó es nuestro presidente. No sirvió de nada, pero ya sabemos donde está ahora Maduro. El poema del día, en la tercera, es del poeta Juan Antonio Bernier y se titula El anuncio de la nueva economía. Y la última, como siempre, son las viñetas de humor. Sean felices, por favor, luchen por ello aun contra todo pronóstico. Tamaragua, amigos míos. Besos. Les quiero. HArendt



















ENTRADA NÚM. 9786

DEL COMIENZO DE LA BARBARIE

 







La brutalidad no llega con una ola de inmigrantes, sino que crece en el corazón de nuestra civilización, escribe en El País (26/01/2026) la periodista Marta Peirano. “En 1930, comienza diciendo, ya era evidente que el poder presidencial estaba en manos de un hombre que no creía en las instituciones democráticas y no tenía ninguna intención de protegerlas de sus enemigos”, escribe Richard J. Evans en el primer volumen de su famosa trilogía sobre el Tercer Reich. Habla de Paul von Hindenburg, el presidente que desmanteló la democracia parlamentaria de la República de Weimar, preparando el terreno para el régimen de 1933. Usando inadecuadamente el artículo 48 de la Constitución, estableció un estado de emergencia permanente con una serie de “gobiernos presidenciales” que mandaron por decreto, sin apoyo parlamentario, recortando derechos y salarios para complacer a los tecnoligarcas de la época. Eran gigantes del acero como Krupp, Thyssen, y Hoesch AG; de la química como IG Farben (un conglomerado que incluía a BASF, Bayer y Hoechst); eléctricas como AEG y Siemens y la cuenca minera del Ruhr. Cuando Hitler fue nombrado canciller en 1933, la democracia alemana ya estaba rota. Los asesinatos empezaron antes de que llegara al poder.

La primera víctima realmente famosa fue Konrad Pietrzuch, un minero polaco y sindicalista de Potempa, ciudad que volvió a Polonia después de la Segunda Guerra Mundial. Una noche de agosto de 1932, cinco miembros de las SA, las tropas de asalto originales del partido nazi, entraron en su casa con sus camisas pardas y lo mataron a golpes delante de su familia. Habían salido a cazar comunistas, sus archienemigos parlamentarios, “enemigos del Reich”. Los Cinco de Potempa, que fue como los llamó la prensa durante el sonado juicio, fueron sentenciados a muerte bajo una ley antiterrorista recién estrenada. Hitler los llamó camaradas y los liberó en cuanto llegó al poder, con una amnistía para todos los que habían cometido crímenes “por el bien del Reich”. En marzo de 1933, habían cometido docenas de asesinatos similares en todo el país.

Al principio, los muertos fueron calificados de terroristas domésticos por el Gobierno, personas violentas que habían ofrecido resistencia durante un arresto, marxistas armados abatidos en supuestos actos de autodefensa por parte de las fuerzas de seguridad. Hay suficiente documentación que contradice la versión oficial: las víctimas eran pacifistas, no llevaban armas y ningún miembro de los camisas pardas resultó herido en ninguna ocasión. Después los nazis dejaron de hacerlo. Hermann Göring los autorizó para arrestar y disparar a su criterio. Con Heinrich Himmler, asumieron el control de la Gestapo y la policía criminal, y emprendieron la tarea oficial de limpiar el Tercer Reich de “enemigos del Estado”: comunistas, opositores políticos, disidentes, judíos, homosexuales y testigos de Jehová.

Cuenta Evans que, si alguien pudiera viajar en el tiempo desde 1945 a la Europa inmediatamente anterior a la Primera Guerra Mundial, ni un contemporáneo inteligente y bien informado creería que, en apenas 30 años, Alemania intentaría asesinar de forma sistemática a todos los judíos de Europa y lograría exterminar a casi seis millones. Quizá en Francia, sacudida por una ola de antisemitismo virulento tras el caso Dreyfus. O en Rusia, donde las Centurias Negras zaristas organizaban violentos pogromos contra la población judía después del fracaso de la Revolución de 1905. Pero algo así no podía ocurrir en Alemania, un país culto y moderno, con universidades de prestigio, numerosos premios Nobel, un sólido Estado de derecho y una industria principal. Ahora sabemos que la barbarie no llega en una ola de inmigrantes, sino que crece en el corazón mismo de nuestra civilización.























ENTRADA NÚM. 9785

DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY, DE CONFUCIO Y MADURO. PUBLICADO EL 29/01/2019

 







Las democracias del mundo debemos enviar un mensaje inequívoco: Guaidó es nuestro presidente, escribe en El País (29/01/2019) el politólogo Víctor Lapuente. Hace 2.500 años, comienza diciendo, un discípulo le preguntó a Confucio qué cosas necesitaba un Gobierno para sobrevivir. Confucio respondió que armas, comida y confianza de la población. Pero ¿qué ocurre si un gobernante no puede tener las tres cosas?, insistió el discípulo. Entonces, contestó Confucio, el gobernante deberá renunciar a las armas primero y a la comida después. La confianza de los súbditos es imprescindible.

La legitimidad de un régimen se refuerza con el poder militar y la prosperidad económica, pero, en el fondo, es una ficción colectiva. Un cuento que los ciudadanos nos creemos. Un sistema político no depende del control jerárquico del Ejército y las fuerzas policiales. Cuando se extiende la percepción de que el gobernante es un tirano, la disciplina militar más majestuosa se desvanece. Si le pasó al rey de Francia, al zar de Rusia y a los dictadores comunistas de la Europa del Este, ¿por qué no va a suceder en Venezuela?

La satrapía de Nicolás Maduro tampoco se sustenta en la comida. Pocos gobernantes han arruinado tanto una economía en tan poco tiempo. Desde 2013, el PIB venezolano se ha hundido a la mitad y el año pasado la inflación sobrepasó el millón por ciento. El socialismo bolivariano ha sido devastador. Los sueldos de los venezolanos han perdido más del 90% del poder de compra que tenían en 1998. La población está desnutrida y desabastecida, y más del 10% ha abandonado el país.

Al principio, los dirigentes bolivarianos podían ser tildados de ineptos bienintencionados. Pero, ahora, el empobrecimiento de la población es tal que, como señalan algunos analistas, es fruto de una estrategia deliberada. Si las clases medias de un país ven deteriorada su calidad de vida, se movilizan contra el régimen. Si son sometidas a condiciones infrahumanas, sus esfuerzos se concentran en sobrevivir o huir del país.

Pero, en su macabro cálculo, los ingenieros de las tinieblas que asesoran a Maduro no computaron el tesón de unos opositores que han resistido miseria y torturas con una entereza abrumadora. Ahora, dos legalidades, la del dictador y la de la Asamblea Nacional, penden del delicado hilo de la legitimidad popular. Compiten por los corazones de unos venezolanos, incluyendo los miembros de las Fuerzas Armadas, que esperan señales del exterior. Por eso, las democracias del mundo debemos enviar un mensaje inequívoco: Guaidó es nuestro presidente.












ENTRADA NÚM. 9784

DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, EL ANUNCIO DE LA NUEVA ECONOMÍA, DE JUAN ANTONIO BERNIER

 








EL ANUNCIO DE LA NUEVA ECONOMÍA




En las distintas formas


de vida que orientaban


sus yemas hacia el sol,


podía vislumbrarse la belleza


de un mundo sin nosotros.


 


Las formas nos miraban desatentas,


sin apasionamiento,


centradas en su curso


de aves o de nubes.


 


Era el tiempo y la hora,


floración inminente.


 


Todo


nos remitía


 


al deseo de antes.




JUAN ANTONIO BERNIER (1976)

poeta español













ENTRADA NÚM. 9783

miércoles, 28 de enero de 2026

SALUTACIONS A LES LLENGÜES DE LA MEVA PÀTRIA. AVUI DIMECRES, 28 DE GENER, AL CATALÀ

 








Hola, bon dia de nou a tots i feliç dimecres, 28 de gener de 2026. El temps vola i ja gairebé som a l'equador de l'última setmana del primer mes de l'any de gràcia de 2026. Espero que els resultin interessants les entrades del bloc d'avui. La primera està escrita per la filòloga Lola Pons i va de la polèmica suscitada per l'acadèmic de la RAE i escriptor, Arturo Pérez Reverte, sobre que l'Acadèmia mai no hauria de donar normes en calent, sinó treballar amb dades, perspectiva històrica i prudència. L'arxiu del bloc d'avui, a la segona, escrit pel filòsof Jorge Urdanoz el gener de l'any passat, anava de la, a parer seu, veritable història del procés de legalització del Partit comunista espanyol durant el període de la Transició a la democràcia, que no va ser com ens els van explicar. El poema del dia, a la tercera, és el Sonet II de la famosa poetessa Maria Teresa León. I la quarta i última, les vinyetes d?humor dels dies. Sigueu feliços, si us plau, fins i tot contra tot pronòstic. Ens veiem demà si la deessa Fortuna ho permet. Tamaragua, amics meus. Petons. Els vull. HArendt













ENTRADA NÚM. 9781

DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA Y EL CONTROL DE LA LENGUA

 








Resulta más necesaria que nunca una Academia que no dé normas en caliente, sino que trabaje con datos, perspectiva histórica y prudencia, escribe en El País (24/01/2026) la filóloga Lola Pons. Tiene razón Arturo Pérez-Reverte, comienza diciendo Pons, en lo que dijo en su tribuna hace unos días: “La Academia se repliega ahora hacia posiciones más descriptivas que normativas”. Pero esto, que preocupa al escritor y académico y que ha motivado la escritura de su texto, es, en mi opinión, el único principio científico defendible si se quiere tener una Real Academia Española (RAE) a la altura de sus capacidades. En las líneas que siguen hablo como filóloga sobre el sentido que creo debe tener hoy el principio de “limpia, fija y da esplendor”.

En todo lo que tiene que ver con la lengua, es imposible anticiparse a los hablantes. Y eso lo declara el propio lema: se limpia o se fija lo que ya se ha dicho y escrito. La cuestión que se debate es qué principio usar para la limpieza, si el uso de un conjunto de hablantes o el avalado por un autor prestigioso. La RAE construyó a partir del siglo XVIII sus diccionarios con las autoridades que tuvo a su disposición. Hoy las obras académicas se construyen sobre materiales más amplios, estudiados por una disciplina nacida después de la Academia: la Filología. Esta nos ha permitido conocer la diversidad interna del español y lo importante que es el estándar como marco de referencia, pero también nos ha mostrado que los juicios prescriptivos tajantes que antaño podían formularse sin demasiado rubor hoy ya no tienen sentido.

Un fenómeno como el dequeísmo ilustra bien hasta qué punto la corrección es una noción poco categórica geográficamente: censurado en España, resulta, en cambio, frecuente en amplias zonas del habla culta americana. En la pronunciación ocurre algo similar con la caída de la —d— en los participios en —ado, que es hoy audible sin escándalo en cualquier tribuna pública española, pero se percibe aún como vulgar por muchos hablantes americanos.

¿Debe la Academia reflejar los usos o dirigirlos?, ¿debe legitimar las modas o resistirse a ellas? Responder a estas preguntas supone asumir una eficacia del poder académico sobre la lengua que no ha tenido ni podrá tener nunca. Pensemos en lo que ocurre con el léxico, especialmente elusivo al control, una palabra que elijo a sabiendas: control, hoy voz del español general, se calificó durante décadas como galicismo sustituible por comprobación o registro; no se normalizó en los diccionarios de la RAE hasta 1970.

Pese a ello, es engañoso que sostengamos la simplificación de que la lengua es de los hablantes y que ellos mandan. Como afirma Pérez-Reverte, la lengua se establece de abajo arriba y es enriquecida de arriba abajo. Esta es una doble dirección constante históricamente, pero el arriba de hoy no es el de ayer. Si decimos estando así las cosas es porque tradujimos la expresión sic stantibus rebus de los escritos notariales en latín; si decimos talante es porque Cervantes decidió ponerlo en boca de don Quijote y con la canonización de su obra se canonizó su lengua. Pero desde el XIX ese arriba empieza ser otro: la prensa y la novela exitosa difunden usos al mismo tiempo que las canciones o las películas.

Precisamente por eso es más necesaria que nunca una RAE que no dé normas en caliente ni se deje arrastrar por el pánico, sino que trabaje con datos, perspectiva histórica y prudencia. Porque, en efecto, los hablantes otorgan o quitan el prestigio a rasgos a partir de convenciones basadas en argumentos socioeconómicos, y no en razones lingüísticas. Pero esos mismos hablantes también buscan modelos firmes de corrección sobre el estándar de su tiempo. Y en la construcción de ese estándar para el español, la Academia tiene un papel activo ante el que no parece haberse encogido de hombros: asistí al Congreso Internacional de la Lengua celebrado en Arequipa y creo que la sesión más contundente desde el punto de vista científico fue la presentación de obras recientes de las academias americanas y española: Gramática y Ortografía renovadas, actualización del Panhispánico de dudas, clásicos en ediciones de bolsillo, un nuevo corpus y, lo que me resultó especialmente emocionante, por fin el nuevo Diccionario histórico. Esta enorme aportación científica cae sobre una sociedad alfabetizada a la que debemos recordar que si hoy se redacta peor no es como consecuencia de una RAE indulgente sino porque leemos pocos textos elaborados.

Cierto es que el prestigio social y educativo de la Academia no es unánime y que en los últimos años hemos vivido la impugnación de su rumbo institucional. Pérez-Reverte, de hecho, reclama una mayor visibilidad pública de la RAE en las intervenciones políticas sobre la lengua. Desconozco si tal reclamación responde a cuestiones internas que se me escapan, pero convendría recordar que en los últimos años la Academia no ha permanecido muda. En 2022, ante la mal concebida reforma de la Selectividad impulsada por el Ministerio de Educación, la RAE emitió una nota en la que advertía de las consecuencias nocivas que ese modelo de examen tendría para la enseñanza de la lengua. Su intervención, poco estruendosa, contribuyó a frenar un nuevo empobrecimiento del Bachillerato.

En un clima reciente de sospecha generalizada hacia cualquier institución normativa, las academias son caricaturizadas como cenáculos de mayoría masculina donde un conjunto de señores, ajenos a la vida real de la lengua, dicta desde arriba cómo deben hablar millones de personas. El resultado es que defender a la RAE se ha convertido paradójicamente en un gesto de resistencia contracultural. Pero estoy segura de que, en esa defensa, los escritores y los filólogos, ambos grupos conscientes de esa maravilla incontrolable que es la lengua, no estamos en facciones distintas.














ENTRADA NÚM. 9780

DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY, HISTORIAS DE LA TRANSICION: LA LEGALIZACIÓN DEL PCE. PUBLICADO EL 04/01/2025










La legalización del Partido Comunista no sucedió como comunmente se ha aceptado, escribe en En El País [La Transición y sus relatos, 28/01/2025] el filósofo Jorge Urdanoz. La reciente serie de RTVE Las abogadas recoge en su capítulo cinco la Matanza de Atocha y la reacción del PCE a la misma. Una reacción que fue, como es sabido, modélica. El cortejo fúnebre por las calles de Madrid se convirtió en la mayor manifestación popular de la oposición democrática hasta la fecha. Los propios militantes del partido se ocuparon de la seguridad de la marcha, abogando, en el epicentro de un abrumador dolor colectivo, por evitar la violencia e impidiendo que la rabia se desbordara. Cinco inocentes asesinados a sangre fría por un comando ultraderechista, y no se rompió ni un cristal. Puños en alto, dientes apretados y lágrimas contenidas al paso de los ataúdes, eso fue todo. Las imágenes de aquella muestra de entereza y dignidad todavía estremecen.

Según el relato al uso, Suárez, convencido gracias a aquello de que los comunistas merecían ser legales, se jugó el todo por el todo y concertó una entrevista secreta con Santiago Carrillo. Se vieron en un chalé de Pozuelo y hablaron durante seis horas. Compartieron cigarrillos, café y whisky. Congeniaron. Suárez se comprometió a legalizar al PCE. Carrillo, a cambio, aceptó la monarquía, la bandera rojigualda y la unidad nacional. La decisión, en lo que fue uno de los momentos más críticos de la Transición, se hizo pública el Sábado Santo. El ejército y cierta derecha estuvieron a punto de romper la baraja, pero no lo hicieron.

Hay dos grandes problemas con este relato, y ambos tienen que ver con la noción de “mito”. El primer problema afecta a la verdad histórica. Toda historia —incluidos sus sucedáneos: la fábula, el cuento, la noticia, etc.— incluye hechos en su interior. Los hechos de nuestro relato son indiscutiblemente ciertos: el atentado, la manifestación, la reunión secreta, los cigarrillos… todo es verdad.

Pero los meros hechos desnudos, sin nada que los explique, carecen de sentido alguno. Porque toda historia, para serlo, ha de incluir una narrativa que los unifique, que los engarce en un todo del que beban su significado. En el caso de nuestro relato, esa narrativa la conforman las intenciones. Son ellas las que le otorgan un sentido moral o, si queremos, político. ¿Por qué Suárez legaliza? Según nos han contado, porque la respuesta de los comunistas a la masacre le conmueve, y porque, en sus propias palabras, él es “demócrata, sinceramente demócrata”, y quiere que todos los españoles se vean representados en el parlamento, sin excepción.

Esa lectura ya no es un hecho, es una interpretación, una hipótesis sobre los motivos de alguien. Y ahora sabemos que un testigo de excepción —Wells Stabler, el embajador de Estados Unidos en España durante aquellos años— la desmiente. Stabler enviaba diariamente a su Ministro de Exteriores —Kissinger, nada menos— cables con valiosísima información sobre los actores políticos españoles y sus intenciones. Desclasificados más de cuarenta años después, esos cables son como una grabación desenterrada en el tiempo. Ofrecen un conocimiento no contaminado por la creación posterior de un determinado sentido que explique los acontecimientos. No solo el episodio de la legalización del PCE, sino todos esos hechos, miles y miles, que conocemos como “la Transición”. Por eso son tan importantes.

La Matanza de Atocha, de acuerdo a esos cables, apenas influyó. De hecho, una semana antes de los asesinatos Suárez habla con el embajador, y le dice que él prefiere sin duda que el PCE sea legal. Y Stabler no solo no pone problema alguno, sino que le aconseja que legalice cuanto antes.

¿Por qué, según este otro relato, legaliza Suárez? Legaliza porque hay una crisis económica y, si quiere un acuerdo con Comisiones Obreras, será imposible con los comunistas en la clandestinidad. Legaliza porque sabe que el PCE no alcanzará ni el 10% de los votos. Legaliza porque así divide a la izquierda. Legaliza porque esa decisión le centra en el tablero político y por tanto le beneficia electoralmente. Legaliza, en definitiva, porque no es un santo, sino un político, y uno especialmente audaz.

¿Qué relato es más verídico? La información de los cables acaba de salir a la luz, así que ahora es sin duda el turno de los historiadores, a los que desde luego animo a lanzarse sobre ellos. Pero también la filosofía política tiene aquí algo que decir, porque el segundo problema que enfrentan los mitos tiene que ver con algo previo y en cierta manera más importante que la verdad: la confianza. Todo mito requiere una confianza casi ciega en quien lo transmite. Y hay mucho de mito en ese segundo sentido en este episodio de la legalización del PCE y en la manera en que se nos ha contado.

Porque según nos han contado, y nosotros hemos creído, la negociación entre Suárez y Carrillo fue democrática. Los propios términos de la misma, sin embargo, lo desmienten. Suárez permite entrar a los comunistas solo si aceptan una bandera determinada y un determinado modelo de Estado. La democracia, sin embargo, consiste exactamente en lo contrario: convivir con el que piensa diferente y permitirle pensar diferente mientras eso no vulnere los derechos de nadie. ¿Por qué no lo vemos? Es una magnífica pregunta.













ENTRADA NÚM. 9779

DEL POEMA DE CADA DIA. HOY, SONETO II, DE MARÍA TERESA LEÓN

 







SONETO II





   Los años han pasado y otros más pasarán


desde la hora sagrada en que nos encontramos.


Yo pienso sin cesar en cuánto nos quisimos,


maravilla de ojos grandes y manos frescas.


   ¡Oh, regresa de nuevo! Inspírame palabras,


que otra vez tu mirada descienda sobre mí,


que bajo su reflejo me devuelva la vida


y arranques nuevos cantos de mi lira otra vez.


   Tú ni siquiera sabes que tu sola presencia


mi corazón confuso profundamente calma,


como la silenciosa aparición de un astro.


   Y cuando yo te veo riente como un niño,


en mí se extingue entonces el dolor de vivir,


mi pupila se incendia y se alegra mi alma.





MARÍA TERESA LEÓN (1903-1988)

poetisa española


























ENTRADA NÚM. 9778