El blog de HArendt (2006-2026) Pensar para comprender, comprender para actuar
martes, 22 de septiembre de 2026
DEL ARCHIVO DEL BLOG: DE CUENTOS E HISTORIAS, POR AMANDA MAURI. PUBLICADO EL 25 DE SEPTIEMBRE DE 2024
El cuento y la verdad parecen polos opuestos, condiciones dispuestas una frente a la otra, incluso una contra la otra, condenadas a competir por nuestro aprecio o devoción, comenta en El País [Vivir del cuento, 22/09/2024] la escritora Amanda Mauri. “Tenemos arte para no morir de la verdad”, apuntó Friedrich Nietzsche, y aunque sus palabras se han repetido alegremente en forma de cita, epígrafe y tuit, el sentido que encierran dista de ser transparente. A Joan Didion también se la invoca con frecuencia, y la lectura que se hace de su “nos contamos historias para poder vivir” es similar: el cuento aparece como escondite o huida de los paisajes insulsos y hasta opresivos de la realidad.
Vida y ficción ocupan lugares separados en nuestra imaginación compartimentada. Se turnan a la hora de elevarnos o arraigarnos, de ofrecernos respiros escapistas o de enfrentarnos con los límites de nuestra inmediatez. Ambas esferas se relacionan de una forma transaccional y casi ortopédica, sin quererse mucho, pero aceptando la presencia del otro para asegurar su propia continuidad.
En las primeras páginas de Política y ficción (Península), Jorge Lago y Pablo Bustinduy señalan el poso narrativo que subyace a todo ordenamiento u organización política de la vida. “Algunos de los conceptos fundamentales de la teoría política en realidad se originaron en el seno de la poética, es decir: son conceptos poéticos politizados”. Subrayan que el nacimiento del Estado, según Thomas Hobbes, se remonta nada menos que a una metáfora artística. La representación política se entiende en el sentido más teatral del término: del mismo modo que un actor representa un texto que fue escrito para él por otro —el dramaturgo ausente—, también el Estado (actor) actúa en representación de un pueblo (dramaturgo) que lo ha creado.
La gracia de las metáforas es que rara vez se limitan a ilustrar. Hacen algo más complejo: se aproximan a la verdad de una forma privilegiada, atendiendo a las contradicciones y solapamientos entre el hecho y la figuración. En este caso, la poética no es solo una imagen de la que Hobbes se sirve para explicar el funcionamiento de la política. Es, más bien, una pista, un indicio que conduce al verdadero sentido de sus palabras: política y poética nacen juntas en un parto de gemelos.
La diferencia entre una y otra —política y poética— es, sobre todo, una cuestión de orientación temporal. La poética es capaz de trascender el tiempo. Habla no solo de lo que es y ha sido, sino de lo que podría ser o podría haber acontecido. Conjuga no solo la promesa de un futuro en el horizonte, sino también un despliegue de caminos paralelos, cauces y cruces simultáneos, que se multiplican a lado y lado de la vía o arteria principal.
Cuando Lago y Bustinduy sugieren que, con la consagración del capitalismo en los noventa y el auge populista de la última década, tal vez nos encontremos ante el tan vaticinado fin de la historia —pero no solo política: también poética—, lo que quieren decir es que nos enfrentamos a un bloqueo creativo. Hemos perdido la capacidad de imaginar un futuro, una utopía, un mañana proyectado que dé sentido a nuestras luchas presentes. Nos hemos quedado sin un continuará… para nuestro cuento. No hay pulso literario, ni tensión narrativa, ni licencia poética.
A menudo, culpamos a la ficción por el empobrecimiento de la verdad, la acusamos de convertirla en un relato sin verificaciones, de vaciarla de hechos y llenarla de supuestos, cuando lo que ocurre en realidad es todo lo contrario: la verdad se debilita por renunciar a la ficción. El podría ser muere a manos de lo que hay.
El deterioro narrativo, o desnarrativización, de nuestras vidas tiene sin duda una causa múltiple. Causas que son, al mismo tiempo, síntomas. El individualismo neoliberal. La precarización del empleo y la vivienda. El retraso de una emancipación (material y mental) de los jóvenes. La disolución de fronteras que conllevan las redes sociales (de fronteras y, por tanto, de relaciones, pues para que haya un intercambio real entre un yo y un otro debe existir una frontera que les haga de puente, de medio o vehículo para conversar). La devaluación del rigor con el que se trata o trataba de contar el mundo, y el triunfo en su lugar del imperativo comercial: clickbait, fake news, bestsellers…
Todas conducen al mismo punto muerto: una apática soledad. Nos falta compañía, un horizonte compartido, un lugar de reposo desde el que imaginarlo, una imagen propia en la que reconocernos como sujetos fuertes. También nos falta un Otro con el que fraguar diálogos de esperanza. Para organizarnos políticamente no debemos preguntarnos únicamente quiénes somos, en torno a qué idea o comunidad nos constituimos, sino también qué lugar ocupa la otredad en nuestro mundo.Este es el terreno de la ficción. Escribir es reconocernos en lo desconocido, invocar voces ajenas y propias, trabajar con lo que existe y lo que no. Es aquí, en lo otro, en aquello que no somos (pero podríamos ser), donde cuento y verdad se vuelven indisociables y se funden en un propósito común. Dar sentido al mundo más allá de lo que vemos, más allá de lo conocido. Crear realidad, crear presente a través del potencial de lo que podría ser, y no a partir de la certeza de lo que ya es. Urge una oda al cuento. No como escape ni subterfugio, sino como ejercicio de transformación. Amanda Mauri es escritora e investigadora.
DEL POEMA DE CADA DÍA: HOY, VIVIR, LESBIA, Y AMAR, DE CATULO (84-54 a.C.) 22 DE SEPTIEMBRE DE 2026
VIVIR, LESBIA, Y AMAR
Vivir, Lesbia, y amar. Vamos a ello.
Los chismes de los viejos amargados
nos tienen que importar menos que nada.
Puede ponerse el sol, salir de nuevo,
pero la breve luz de nuestros días
una vez que se apague, será noche
que habremos de dormir, interminable.
Dame mil besos ya, dame cien luego,
y más tarde otros mil y otra centena,
y mil más y cien más, todos seguidos.
Y al fin, cuando sumemos muchos miles,
los desordenaremos. Ni siquiera
nosotros lo sepamos. Que no pueda
un envidioso echarnos mal de ojo
si conoce el total de nuestros besos.
CATULO (84-54 a.C.)
poeta romano
***
Gayo Valerio Catulo[Nota 1] (en latín, Gaius Valerius Catullus; Verona, actual Italia, h. 87 a. C.-Roma, h. 57 a. C., aunque muchos estudiosos aceptan las fechas 84 a. C.-54 a. C.) fue un prestigioso poeta latino de finales del período republicano de Roma. Nació en Verona (Galia Cisalpina), en una familia influyente (su padre era amigo de Julio César, al que Catulo sin embargo despreciaba, quizá a causa de la sequedad de su estilo literario). La originalidad de Catulo consiste en haber sido el primero en haber iniciado la elegía romana con sus rasgos específicos de subjetividad, autobiografismo e intimidad, menos presentes en sus correlatos griegos.
DEL ASUNTO DEL DÍA: ES HORA DE CONSTRUIR LOS ESTADOS UNIDOS DE EUROPA, POR ROMANO PRODI Y JOSEP BORRELL. 22 DE SEPTIEMBRE DE 2026
Europa ha llegado a uno de esos momentos en que las crisis dejan de ser emergencias temporales y se convierten en una prueba de supervivencia política. El orden multilateral se deteriora rápidamente. Rusia continúa su guerra de agresión contra Ucrania y ahora está intensificando sus ataques híbridos contra los países europeos. Ya no puede darse por sentado, sin más, que Estados Unidos garantizará la seguridad de Europa en cualquier circunstancia. China consolida su posición como potencia mundial, mientras la inestabilidad en Oriente Próximo amenaza el comercio y el acceso a recursos críticos. El cambio climático añade otra capa de inseguridad. En el plano interno, las fuerzas nacionalistas ganan terreno ante varias elecciones nacionales que se celebrarán en 2027, como se acaba de ver en Sajonia-Anhalt. Solo una Unión capaz de estar a la altura de los desafíos actuales puede invertir esta tendencia.
Europa ha empezado a despertar ante esta nueva realidad. Pero despertar no basta. Por primera vez en generaciones, los europeos deben ser capaces de garantizar su propia defensa, su seguridad económica y su soberanía tecnológica. Las crisis recientes han demostrado lo que Europa puede lograr cuando la necesidad obliga a los gobiernos a actuar juntos. La respuesta a la covid, el endeudamiento común y el apoyo sin precedentes prestado a Ucrania habrían parecido políticamente imposibles en otro tiempo. Pero gobernar permanentemente mediante la emergencia no es ni eficiente ni democrático. Europa necesita poder actuar, no limitarse a reaccionar. Necesitamos un liderazgo más fuerte, mayor cohesión política, y capacidad institucional.
El problema es que la Unión Europea no fue concebida para ejercer poder a esta escala. En política exterior y de seguridad, la unanimidad permite que un solo gobierno impida actuar a la Unión. Lo mismo ocurre en ámbitos políticos clave señalados por Letta y Draghi como cruciales para recuperar la competitividad. El presupuesto de la UE sigue siendo demasiado reducido para las responsabilidades que los europeos esperan que asuma. El Parlamento Europeo carece de auténticas competencias fiscales y de un papel decisivo en las cuestiones de paz y guerra. El resultado es una contradicción: los europeos necesitan y reclaman más soluciones europeas, mientras las instituciones de la Unión siguen constreñidas por normas concebidas para otra época.
Por tanto, la prioridad debe ser superar la unanimidad. Los tratados vigentes permiten ampliar las decisiones por mayoría. Las llamadas “pasarelas” deben activarse cuanto antes, en particular en la política exterior y en el marco financiero de la Unión. Pero superar la unanimidad exige a su vez la unanimidad.
Como alternativa, el Parlamento Europeo ya ha propuesto una reforma integral de los tratados. Sin embargo, el Consejo Europeo todavía no ha abierto el debate constitucional solicitado por la Eurocámara. Este bloqueo debe terminar. La Unión debería iniciar el procedimiento de revisión de los tratados conforme al artículo 48 del Tratado de la Unión Europea y, al mismo tiempo, utilizar el artículo 42 para avanzar hacia una auténtica defensa común europea como parte del pilar europeo de la OTAN. Una Unión que defienda a sus ciudadanos no puede depender indefinidamente de 27 cadenas nacionales separadas de decisión política.
La reforma es igualmente necesaria en el ámbito fiscal. Los bienes públicos continentales requieren recursos europeos. Un presupuesto de la UE sustancialmente mayor debería financiarse con verdaderos recursos propios, en lugar de depender principalmente de contribuciones nacionales, y el Parlamento Europeo debería ejercer las competencias presupuestarias normales que corresponden a un parlamento democrático. El gasto europeo conjunto en defensa, tecnología, energía o infraestructuras puede generar economías de escala que el gasto nacional fragmentado no puede alcanzar.
La ampliación hace que la reforma sea aún más urgente. Ucrania, Moldavia y los Balcanes Occidentales tienen un futuro europeo. Pero una Unión que podría acercarse a 35 miembros o más no puede funcionar eficazmente si cada gobierno conserva un veto sobre decisiones esenciales. Reformar antes de la ampliación o en paralelo a ella no significa poner obstáculos a los países candidatos; significa garantizar que se incorporen a una Unión capaz de funcionar. El Parlamento debe estar dispuesto a utilizar su poder de aprobación del presupuesto anual y plurianual para incentivar la acción de los Estados sobre las pasarelas, la reforma de los tratados, la defensa común y la financiación de los bienes públicos europeos.
Mientras tanto, quienes estén dispuestos a compartir más soberanía deberían empezar a avanzar juntos. La integración europea ya lo ha hecho antes. Schengen y el euro comenzaron con grupos diferenciados. Una nueva vanguardia podría hacer lo mismo en varios ámbitos, incluidos la defensa y la política exterior, permaneciendo abierta a todo Estado miembro dispuesto a aceptar las decisiones por mayoría. La reforma a Veintisiete y una vanguardia federal no son estrategias contrapuestas: la segunda puede hacer posible la primera. El grupo E6 —que reúne a Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y los Países Bajos para acelerar la cooperación en materia de inversión, euro, defensa y seguridad económica— podría constituir un punto de partida para esa coalición pionero.
El septuagésimo aniversario de los Tratados de Roma, en marzo de 2027, brinda una oportunidad histórica. El Consejo Europeo debería conmemorarlo comprometiéndose con una unión política más fuerte, activando las pasarelas y abriendo la reforma de los Tratados. Los ciudadanía, los parlamentos nacionales y el Parlamento Europeo deberían participar en ese debate constitucional mediante una conferencia abierta (Assises).
Jean Monnet y Altiero Spinelli comprendieron que la unidad europea avanza cuando la imaginación política se encuentra con la necesidad histórica. Esa necesidad vuelve a estar ante nosotros. Los europeos no necesitan menos Europa para preservar sus naciones. Al contrario, necesitan una Europa lo bastante poderosa como para protegerlos a ellos, a sus valores y a sus intereses frente a un mundo de imperios. Es hora de construir los Estados Unidos de Europa.
Este artículo se basa en la Declaración adoptada en Ventotene el 30 de agosto de 2026 por el Tercer Comité de Acción Jean Monnet para los Estados Unidos de Europa, firmada por Romano Prodi, expresidente de la Comisión Europea y ex primer ministro de Italia; Josep Borrell Fontelles, ex Alto Representante de la UE y presidente del CIDOB; Domènec Ruiz Devesa, presidente de los Federalistas Europeos y exeurodiputado; Mercedes Bresso, expresidenta del Comité de las Regiones y exeurodiputada; Raquel García Hermida Van der Walle, presidenta del Grupo Spinelli y eurodiputada; Rosen Plevneliev, expresidente de Bulgaria; Toomas Hendrik Ilves, expresidente de Estonia; Guy Verhofstadt, presidente del Movimiento Europeo Internacional y ex primer ministro de Bélgica; Petre Roman, ex primer ministro de Rumania; Danuta Hübner, excomisaria y exeurodiputada; Nicola Schmit, excomisario; Andrea Wechsler, eurodiputada, Grupo Spinelli, PPE; Brando Benifei, eurodiputado, Grupo Spinelli, S&D; Petras Auštrevičius, eurodiputado, Grupo Spinelli, Renew; Sandro Gozi, eurodiputado, Grupo Spinelli, Renew; Anna Strolenberg, eurodiputada, Grupo Spinelli, Verdes; Daniel Freund, eurodiputado, Grupo Spinelli, Verdes; Benetta Scuderi, eurodiputada, Grupo Spinelli, Verdes; Francisco Aldecoa, presidente del Movimiento Europeo, España; Pascal Smet, miembro del Parlamento de Bruselas, exministro de Flandes; Jordi Xuclá i Costa, exdiputado y presidente del Movimiento Europeo, Cataluña; Jo Leinen, exeurodiputado y expresidente del EMI; Andrew Duff, exeurodiputado y expresidente de la UEF; Richard Corbett, exeurodiputado, expresidente de JEF; Philippe Laurette, presidente de la Association Jean Monnet; Moritz Hergl, presidente de JEF; Alessia Centioni, presidenta de Civico Europa; Mathilde Baudouin, secretaria general de la UEF; Eric Pestel, asesor del presidente de la Association Jean Monnet; Pier Virgilio Dastoli, presidente del Movimiento Europeo, Italia y antiguo colaborador de Spinelli; Luisa Trumellini, presidenta de la Fondazione Mario Albertini; Roberto Sommella, presidente de La Nuova Europa y periodista; Roberto Castaldi, profesor y director de CeSUE; Giulia Rossolillo, profesora de Derecho de la UE; Michele Fiorillo, coordinador de Civico Europa; Lieven Taillie, presidente honorario de la Asociación Europea de Periodistas; Christelle Savall, expresidenta de Jóvenes Europeos Federalistas, JEF; Miguel Ángel Martín Ramos, vicepresidente de la Association Jean Monnet; Carmine Caputo, alcalde de Ventotene Pino Pepe; Dani Cohn Bendit, escritor y exeurodiputado; Slavoj Žižek, filósofo. Publicado en El País el 15 de septiembre de 2026.
lunes, 21 de septiembre de 2026
BOAS NOITES, DESCANSADE E DOCES SOÑOS. 21 DE SETEMBRO DE 2026
Ola de novo, amigos. Boas noites, descansade e doces soños a todos esta noite de luns, 21 de setembro de 2026. Espero que tivérades un bo día coas vosas familias e amigos. Grazas de corazón por pasarvos polo blog. Alégrame pensar que disfrutastes da vosa visita. Tamaragua, meus amigos. Que a deusa Fortuna e o benévolo Destino estean convosco. Ata mañá. Quérovos. HArendt
DE LA TARDE QUE CAE: “SOY MANUEL LUESMA, EJECUTADO EL 29 DEL 12 DE 1942. DEJO HIIJOS", POR NATALIA JUNQUERA. 21 DE SEPTIEMBRE DE 2026
El arqueólogo Alfredo González Ruibal recopila casi dos décadas de investigación sobre el franquismo y revela el hallazgo de un oscuro pasado familiar. “Llegan a tu casa. Se llevan a tu marido. Vuelven a tu casa. Esta vez vienen a por ti. Te llevan a prisión. Te acompaña tu hija, que no tiene con quién quedarse. Fusilan a tu marido. Te informan las monjas. Te preguntas qué será de ti, embarazada, con una niña. Pasas hambre. Tu hija pasa hambre. Estás a punto de dar a luz. Llega la condena: 20 años por apoyo a la rebelión. Tu hijo nace. Tu hijo muere. Se lo llevan. No sabes dónde. No podrás llevarle flores. Tampoco a tu marido. Tu hija pasa hambre. Enferma de tos ferina, tifus. No hay medicinas. Tu hija muere. Se la llevan. No sabes adónde. No podrás llevarle flores. Málaga, 1937″.
Es un extracto de País en ruinas, historias enterradas de la España franquista (1939-1975), de la editorial Crítica. Su autor, el arqueólogo Alfredo González Ruibal, premio Nacional de Ensayo 2024, recopila casi dos décadas de excavaciones en fosas comunes, trincheras, campos de concentración y chabolas, es decir, conversaciones con cientos de objetos que, 70 u 80 años después, seguían hablando de sus dueños: de quiénes eran, de cómo vivieron y de cómo murieron. Durante la preparación del volumen, de casi 400 páginas, descubrió un oscuro pasado familiar que tiene mucho que ver en la inusual dedicatoria del libro: “A mi suegra, María Mayorgas”.
“Es imposible entender el franquismo”, explica González Ruibal, “sin tener en cuenta dos cortes sobre el terreno: las trincheras y las fosas comunes. El primero es la épica de la guerra que actuaría como fuente de legitimidad para el régimen durante 40 años. El segundo, la huella del exterminio que neutralizó la oposición a Franco y le permitió reinar sobre la paz de los cementerios”.
El arqueólogo se sumerge en los grandes enterramientos clandestinos, como el de Málaga, donde había hasta seis niveles de cadáveres —“la profundidad de las fosas revela que las autoridades franquistas tenían muy claro que pensaban asesinar a mucha gente y durante mucho tiempo”— y donde muchos años después fueron rescatados los restos de 322 menores de 10 años, hijos de presas. “En una de las fosas aparecieron 16 neonatos, criaturas que murieron al nacer o poco después. Nada sorprendente teniendo en cuenta la salud deshecha de sus madres y la insalubridad de la prisión. Los cuerpos de los niños se colocaban en los perfiles de las fosas comunes, que se rellenaban con los cadáveres de fusilados. Los difuntos pequeños venían muy bien para cubrir huecos”, recuerda el autor, citando la investigación del historiador Francisco Espinosa. En Paterna (Valencia) fueron enterradas más de 2.200 personas y hay fosas tan profundas que perforaron la capa freática y la humedad permanente del fondo hizo que los cadáveres se saponificasen, es decir, que la grasa corporal se transformase en una sustancia parecida al jabón y se conservase la ropa que llevaban las víctimas: camisas manchadas de sangre, vendajes por palizas, ligaduras de esparto en las muñecas. En algunas de esas exhumaciones fueron hallados, junto a los restos humanos, botellas que incluían en su interior un papelito con el nombre del represaliado: “Soy Manuel Lluesma Masià (Moncada). Ejecutado el día 29-12-1942 a las 7.30 de la madrugada. Dejo hijos”. El enterrador, Leoncio Badía, las colocaba junto a los cuerpos pensando que las familias podrían recuperarlos en el futuro, aunque seguramente ese futuro llegó mucho más tarde de lo que él imaginaba. En 2019, Badía recibió, a título póstumo, la Alta Distinción de la Generalitat Valenciana. Hoy tiene una estatua en su honor en el cementerio de Paterna.
El libro visita también enterramientos individuales, como el de Villaverde del Ducado (Guadalajara), “excepcional en muchos sentidos”, explica González Ruibal, arqueólogo en el Instituto de Ciencias del Patrimonio del CSIC. La hija de una vecina de la localidad contactó en 2019 con el arqueólogo para explicarle que el pueblo deseaba enterrar dignamente a una víctima desconocida que había sido inhumada fuera del cementerio, junto a la tapia, durante la guerra. Nadie sabía quién era. Los vecinos contaban que lo habían enterrado en una zanja muy superficial y que, al poco tiempo, “un pie o una bota del muerto acabó sobresaliendo o fue desenterrada por los perros” y un pastor que solía pasar por allí mandó a su hijo “colocar unas piedras para evitar que los animales extrajeran los restos”. Desde 1937, mujeres del pueblo habían depositado flores en la tumba anónima, cuidando del fallecido sin nombre. La exhumación constató que la víctima era muy joven, en torno a 21 años. Junto a los restos aparecieron medallas religiosas que alguien había deslizado en el enterramiento. “No solo documentamos un crimen de guerra”, explica González Ruibal, “sino un acto de humanidad: el del pueblo que cuidó 80 años de aquel muerto desconocido como si fuera un familiar”.
González Ruibal también excavó la última trinchera de la Guerra Civil, en la ciudad universitaria de Madrid. “A través de la basura que dejaron los soldados conocemos cómo vivían, cómo morían y cómo mataban”. Ochenta años después, el trabajo arqueológico permitió hacerse una idea del menú de los combatientes y constatar, por ejemplo, que el bando sublevado se alimentaba mucho mejor -“2.627 huesos animales muestran una dieta variada y rica en proteínas”- que el republicano -“los restos de animales son prácticamente inexistentes. La hambruna fue decisiva para hundir la moral de la tropa”-. “Granadas, balas y tinteros son elementos omnipresentes”. Armas para defenderse o atacar y plumillas para informar a los suyos que seguían vivos. Una fábrica de tinta de la época se anunciaba precisamente así: “Samas siempre vence”. En la excavación de una trinchera en Guadalajara apareció un objeto inusual: un frasco de perfume femenino. “Tiene un diseño antiguo, art decó, y al abrirlo, todavía olía”, recuerda González Ruibal. “Seguramente, la mujer o novia de algún soldado se lo entregó como recuerdo para que se lo llevara al frente de batalla”.
El trabajo arqueológico también ha permitido documentar las condiciones de vida tras la guerra, retratar el ensañamiento franquista con el bando perdedor y desmontar algunos mitos. González Ruibal recuerda en el libro que en los años cuarenta, el cementerio de San Martín, en Madrid, que llevaba décadas abandonado, fue ocupado por gente que no tenía donde vivir y se acomodó en los nichos.
El arqueólogo describe algunos de los antiguos campos de concentración que ha excavado como “madrigueras humanas” donde los reclusos dormían hacinados en espacios donde ni siquiera se podían poner de pie y envolvían sus pies con sacos porque carecían de zapatos. En muchos de los cadáveres recuperados en esos campos se aprecian las huellas de la tuberculosis y la caquexia, una desnutrición extrema. “El abuelo paterno de mi mujer recordaba con rabia que tuvo que cambiar el reloj que le había regalado su padre por una hogaza de pan”. En la excavación en los destacamentos penales del Valle de los Caídos, hoy denominado de Cuelgamuros, fueron halladas trampas para cazar pájaros o conejos, signo del hambre que pasaban los presos que trabajaron en su construcción, así como calzado hecho con caucho de neumático. “En un contexto de máxima penuria”, explica, “despojados de todo por el Régimen, su libertad, medios económicos... los presos y sus familias se vieron obligados a crear un mundo con el desecho: inventaron desde calzado a utensilios de cocina”.
El exceso de fallecimientos por inanición o epidemias se sitúa entre 1939 y 1942, recuerda el investigador, en un mínimo de 200.000. También fuera de las prisiones había hambre y así quedó grabado en las ruinas del franquismo, entre los escombros de las chabolas de 10 por 12 metros útiles levantadas en una sola noche para albergar a abuelos, padres e hijos bajo el mismo techo de uralita. Durante los sesenta, 400.000 familias, recuerda el autor, residían en infraviviendas de autoconstrucción en las periferias de las grandes ciudades, como la que se ve en la película El 47. En la excavación de esas antiguas urbanizaciones de la miseria aparecían, junto a huesos de ratas, canicas y yo-yos. “La violencia política es más conocida, pero no tanto el sufrimiento social, esa pobreza abyecta en la que vivió tanta gente. Todas esas señoras mayores que miden 1,50 y nos parecen entrañables, miden 1,50 porque sufrieron malnutrición de niñas”.
María Mayorgas, la suegra de González Ruibal, hija del bando de los vencidos, no pudo cepillarse los dientes hasta que llegó a Madrid. El arqueólogo quiso que ella fuera la primera en leer su libro. Cuando empezó a escribirlo, sabía que su abuelo paterno se había enriquecido tras la guerra levantando puertos y aeropuertos. El materno había fallecido en 1951, a los 39 años, dejando cuatro huérfanos. “Lo que nunca se me ocurrió pensar es que mi propio abuelo pudiera haber colaborado a dejar a otros huérfanos en el mundo. Tuve que esperar 40 años para descubrirlo”.
Fue una foto la que le hizo tirar del hilo, buscar el resto de fragmentos de aquella historia enterrada en el silencio. El novio, su abuelo, posa con los padrinos de su boda: el gobernador militar de Segovia y el de León, Carlos Arias Navarro, quien sería el último tapón en la transición de la dictadura a la democracia. “Mi abuelo murió antes de que naciera mi madre, así que no había habido transmisión de la memoria familiar”, explica. Buscando en los archivos, descubrió que su abuelo materno había trabajado por voluntad propia —se lo pidió al general de la VIII Región Militar— como fiscal “en el periodo más salvaje de la violencia golpista, cuando la fiscalía solicitaba, el juez concedía y los piquetes ejecutaban penas de muerte”. “Pensé que ya nunca podría pronunciar mi apellido sin pensar en sus crímenes”, relata, pero ese pasado le dio “un sentido de responsabilidad” a la hora de revelar y documentar la barbarie. “La arqueología sobre el franquismo”, subraya en el libro, no deja de ser “un acto de rebelión contra el silencio que impuso la dictadura”. Natalia Junquera es escritora. Publicado en El País el 6 de septiembre de 2026.
DEL CAFÉ DE SOBREMESA: MI MIEDO, POR LUIS GARCÍA MONTERO. 21 DE SEPTIEMBRE DE 2026
Cuando la vida se enreda mucho, pero mucho, y la mezcla de datos provoca oscuridad, y la confusión protagoniza las discusiones, quizá conviene volver a la luz simplona de los principios. Ahora que las fronteras de la historia nos invitan a tener miedo de los pobres, leo las noticias y me repito, como un ser inocente y trasnochado, que lo verdaderamente peligroso es la riqueza sin escrúpulos. Necesita legitimar con acontecimientos y dinámicas sociales que la palabra libertad debe separarse de la igualdad y la fraternidad. Mi melancolía vuelve una y otra vez a los orígenes humanos de la democracia mientras soplan los vientos del racismo y el odio a los migrantes. Y hasta me atrevo a pedirle a la Iglesia que tome la palabra para decir que resultará difícil que un rico entre el reino de los cielos y que Jesucristo se sacrificó en nombre del amor, porque todos los seres humanos merecen respeto.
El odio al extranjero es una legitimación cultural de la desigualdad. Sirve a los ricos para justificar, por ejemplo, la destrucción de la enseñanza pública. Se fomentan colegios privados dispuestos a consagrar desde el principio las diferencias de clase. Lucha de aulas, cuerpo a cuerpo, porque también afecta a la sanidad. Las ideas se convierten en áticos del elitismo, empobrecen la atención a los pobres, unen la salud a las cuentas corrientes. Las fronteras del nosotros dan mucho juego. Quien cultiva el odio tiene sus ojos puestos en la vida interior, no sólo en los límites de una comunidad, sino en las conciencias que necesitan legitimar su derecho a explotar y hacer negocios a costa de los vecinos menos agraciados por los dones de la economía. Así que pienso en Ceuta, los aranceles de Trump, el neofascismo, el deterioro de los derechos humanos, y siento que el verdadero peligro está en los ricos, capaces incluso de conseguir que muchos pobres consideren peligrosos a los pobres llegados de fuera. Luis García Montero es poeta. Publicado en El País del 7 de septiembre de 2026.
DEL ARCHIVO DEL BLOG: EL INICIO A LA SEXUALIDAD. LA PRIMERA VEZ, POR HARENDT. PUBLICADO EL 15 DE JUNIO DE 2016
De esos relatos yo recuerdo con especial emoción unos pocos; muy pocos en realidad, que hayan dejado una profunda huella en mí. Los dos primeros leídos en francés con apenas dieciséis años: Bonjour, tristesse (1954), de Françoise Sagan, y Le blé en herbe (1923), de Sidonie-Gabrielle "Colette", ambas escritoras francesas. Los dos relatos son un prodigio de sensibilidad, y las escenas de iniciación a la vida sexual de sus protagonistas respectivos están resueltas magistralmente, sin una sola palabra malsonante ni grosera actitud. Leídas a mi edad de entonces, me abrieron a un mundo desconocido y anhelado que llegaría a descubrir en su momento sin angustias ni tormentos de ningún tipo.
Con desenfado y cierto tono libertino, muy francés también por cierto, se resuelve el inicio de la vida sexual de la protagonista de Emmanuelle (1959), un auténtico clásico de la novela erótica, para mi gusto, la mejor de todas, de la también escritora francesa Marayat Rollet-Andriane más conocida como Emmnuelle Arsan. Hosco y crudo lo es el del relato de la española Las edades de Lulú (1989), una prodigiosa novela, la primera de ella, de la escritora Almudena Grandes. Por último, de los que he querido recordar, no puedo dejar de citar la escena de la violación pseudo-consentida de la protagonista de Soy Charlotte Simons (2004), muy dura, del escritor estadounidense Tom Wolffe. De la deleznable Cincuenta sombras de Grey (2011), y de su autora, la británica Erika Leonard, que escribe bajo el seudónimo de E.L. James, prefiero no hablar.
Pero sí lo hacía al comienzo de la entrada de eso de la "obra literaria" como paráfrasis de la vida propia, o fabulada, del autor. Hay una escena en Una historia de amor y oscuridad (2004), del escritor israelí Amos Oz, tan repetidamente citado por mí en estos últimos días, que es casi un calco de otra similar en otro libro suyo: Escenas de la vida rural (2009), del que también he escrito anteriormente en el blog. Lo que me lleva a pensar que. real o fabulada, su iniciación a la vida sexual no pudo ser muy diferente de la que relata en ambos libros.
La escena transcurre en el kibbutz Hulda, al sur de Ramla, capital del Distrito Central de Israel. El protagonista tiene dieciséis años y entra en la habitación de una de sus profesoras, Orna, de unos treinta y cinco años de edad. Dice Oz: "Sin levantarme de la alfombra, descorrí la cortina que cubría su armario y vi ropa interior, ropa de distintos colores y un camisón de nailon, casi transparente de color melocotón. Tumbado en la alfombra como estaba, mis dedos tocaron ese melocotón y mi otra mano se vio obligada a acercarse a la colina de mis pantalones mientras mis ojos se cerraban, sabía que debía parar debía parar pero no al instante solo un poco más. Al final, justo en el último momento, me detuve y, sin apartar los dedos del melocotón ni la mano de la colina, abrí los ojos y vi que Orna había entrado sin que yo me percatara y estaba descalza mirándome en un extremo de la alfombra, con todo el peso de su cuerpo sobre la pierna izquierda, la cadera derecha un poco elevada, una mano sobre esa cadera y la otra acariciándose el hombro bajo el pelo suelto. Se quedó mirándome con su sonrisa cálida y traviesa en los labios, y sus ojos verdes se reían como diciendo: ya lo sé, ya sé que ahora lo que más deseas es morirte aquí mismo, y sé que estarías menos aterrado si ahora en mi lugar estuviese aquí un asesino apuntándote con una ametralladora, y sé que ahora por mi culpa eres la persona más desgraciada del mundo, ¿pero por qué ser tan desgraciado? Mírame, yo no estoy aterrada por lo que he visto al entrar en la habitación y tú, deja ya de ser tan desgraciado. [...] Orna dijo: Te he interrumpido. Y en vez de reírse añadió: Perdón, lo siento, y de repente, como en broma, empezó a mover las caderas con un complicado paso de baile y dijo que no, que de hecho no lo sentía realmente, que en el fondo le había gustado verme pues en mi cara en esos momentos había una mezcla de dolor y de luz. Y sin decir nada más empezó a desabrocharse los botones, del primero al último, y se quedó delante de mí para que la mirara y continuase. [...] Luego se puso de rodillas sobre la alfombra a mi derecha y apartó mi mano de la colina de mis pantalones y puso la suya y luego abrió y liberó y una estela de chispas punzantes como una densa lluvia de meteoritos recorrió todo mi cuerpo y volví a cerrar los ojos pero no antes de ver como se tumbaba de lado y luego se puso encima de mí y dirigió mis manos, aquí y aquí, y sus labios me tocaron la frente y me tocaron los ojos cerrados y luego cogió con la mano y me hundió por completo y al instante sentí en lo más profundo del cuerpo como truenos mórbidos e inmediatamente después un rayo que me partió y como las paredes de la casa eran muy finas Orna tuvo que taparme con fuerza la boca y cuando pensó que ya estaba y levantó la mano para dejarme respirar tuvo que apresurarse a sellarme de nuevo los labios porque aun no estaba".
Una hermosa iniciación. ¿No creen?... Sean felices, por favor, y ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt
DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY: PANDÉMICA Y CELESTE, POR JAIME GIL DE BIEDMA (1929-1990)
PANDÉMICA Y CELESTE
Imagínate ahora que tú y yo
muy tarde ya en la noche
hablemos hombre a hombre, finalmente.
Imagínatelo,
en una de esas noches memorables
de rara comunión, con la botella
medio vacía, los ceniceros sucios,
y después de agotado el tema de la vida.
Que te voy a enseñar un corazón,
un corazón infiel,
desnudo de cintura para abajo,
hipócrita lectora – mon semblable,-mon frère!
Porque no es la impaciencia del buscador de orgasmo
quien me tira del cuerpo a otros cuerpos
a ser posiblemente jóvenes:
yo persigo también el dulce amor,
el tierno amor para dormir al lado
y que alegre mi cama al despertarse,
cercano como un pájaro.
¡Si yo no puedo desnudarme nunca,
si jamás he podido entrar en unos brazos
sin sentir -aunque sea nada más que un momento-
igual deslumbramiento que a los veinte años!
Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario.
Y es necesario en cuatrocientas noches
-con cuatrocientos cuerpos diferentes-
haber hecho el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, hijo del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.
Y por eso me alegre de haberme revolcado
sobre la arena gruesa, los dos medio vestidos,
mientras buscaba ese tendón del hombro.
Me conmueve el recuerdo de tantas ocasiones…
Aquella carretera de montaña
y los bien empleados abrazos furtivos
y el instante indefenso, de pie, tras el frenazo,
pegados a la tapia, cegados por las luces.
O aquel atardecer cerca del río
desnudos y riéndonos, de yedra coronados.
O aquel portal en Roma -en vía del Balbuino.
Y recuerdos de caras y ciudades
apenas conocidas, de cuerpos entrevistos,
de escaleras sin luz, de camarotes,
de bares, de pasajes desiertos, de prostíbulos,
y de infinitas casetas de baños,
de fosos de un castillo.
Recuerdos de vosotras, sobre todo,
oh noches en hoteles de una noche,
definitivas noches en pensiones sórdidas,
en cuartos recién fríos,
noches que devolvéis a vuestros huéspedes
un olvidado sabor a sí mismos!
La historia en cuerpo y alma, como una imagen rota,
de la langueur goutée a ce mal d'être deux
Sin despreciar
-alegres como fiesta entre semana-
las experiencias de promiscuidad.
Aunque sepa que nada me valdrían
trabajos de amor disperso
si no existe el verdadero amor.
Mi amor,
íntegra imagen de mi vida,
sol de las noches mismas que le robo.
Su juventud, la mía,
-música de mi fondo-
sonríe aún en la imprecisa gracia
de cada cuerpo joven,
en cada encuentro anónimo,
iluminándolo. Dándole un alma.
Y no hay muslos hermosos
que no me hagan pensar en sus hermosos muslos
cuando nos conocimos, antes de ir a la cama.
Ni pasión de una noche de dormida
que pueda compararla
con la pasión que da el conocimiento,
los años de experiencia
de nuestro amor.
Porque en amor también
es importante el tiempo,
y dulce, de algún modo,
verificar con mano melancólica
su perceptible paso por un cuerpo
-mientras que basta un gesto familiar
en los labios,
o la ligera palpitación de un miembro,
para hacerme sentir la maravilla
de aquella gracia antigua,
fugaz como un reflejo.
Sobre su piel borrosa,
cuando pasen más años y al final estemos,
quiero aplastar los labios invocando
la imagen de su cuerpo
y de todos los cuerpos que una vez amé
aunque fuese un instante, deshechos por el tiempo.
Para pedir la fuerza de poder vivir
sin belleza, sin fuerza y sin deseo,
mientras seguimos juntos
hasta morir en paz, los dos,
como dicen que mueren los que han amado mucho.
JAIME GIL DE BIEDMA (1929-1990)
poeta español
***
Jaime Gil de Biedma y Alba (Barcelona, 13 de noviembre de 1929 - ibidem, 8 de enero de 1990) fue un escritor español, considerado uno de los poetas más importantes de la segunda mitad del siglo XX y de la Generación del 50. Miembro destacado de la llamada Escuela de Barcelona, se relacionó con los componentes de esta: Joan Ferraté, Gabriel Ferrater, Jaime Salinas Bonmatí, Carlos Barral, José Agustín Goytisolo y el novelista Juan Marsé. Junto a Ángel González, Claudio Rodríguez y José Ángel Valente, todos estos autores formaron la así llamada «Generación del 50». Gil de Biedma dijo en varias ocasiones que los grupos literarios no eran más que promociones editoriales. En su obra recurrió al coloquialismo (con él mismo y con los lectores) y a la ironía para destacar asuntos sociales y existenciales y, aun cuando no es muy extensa (siempre prefirió la calidad a la cantidad), se ha considerado como una de las más interesantes e influyentes de su generación. La lectura de Eliot Weinberger, Stephen Spender, W. H. Auden y en general de los poetas en lengua inglesa fue determinante para Gil de Biedma, él admiraba esta escuela poética que con el uso del monólogo dramático encontró la veta artística que sentó las bases de la poesía del siglo XX. De esa manera renunció al simbolismo francés que inspiró buena parte de la poesía de la Generación del 27 y se alejó también de las experiencias vanguardistas del 27. Además también escribió algunos ensayos literarios donde demuestra ser dueño de una prosa muy precisa y de unos conocimientos literarios muy superiores a la crítica de entonces; estos ensayos están recogidos en El pie de la letra. Jaime dejó de escribir poesía porque según decía "lo normal es no escribir, lo normal es leer", de esta manera se convirtió en lo que podríamos llamar un Bartleby (por el personaje de Melville) que prefirió dejar la escritura. Sin embargo, otros sostienen que su mundo poético estaba acabado y que, antes que repetirse, lo abandonó.










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