sábado, 22 de enero de 2011

¿Quién defiende la Constitución española?





María Emilia Casas, presidenta del Tribunal Constitucional



Merecido el rapapolvo que María Emilia Casas, en su último acto institucional como presidenta  del Tribunal Constitucional, ha dirigido a las Cortes Generales y a las honorables Señorías que la componen por su descarada manipulación del tribunal a la hora de renovar a sus miembros en los plazos fijados por la Constitución. Daba cuenta de ello el diario El País en una crónica de su corresponsal Julio M. Lázaro publicada el pasado día 13. 

La fórmula con la que el rey, como Jefe del Estado, sancionó la Constitución, proclamaba solemnemente: "Mando a todos los españoles, particulares y autoridades, que guarden y hagan guardar esta Constitución como norma fundamental del Estado". Tengo la penosa impresión de que treinta y dos años después de su aprobación esta solemne proclama sigue siendo para muchos solo eso, una fórmula.

Desde luego lo es para una gran parte del pueblo español, "único titular de la soberanía  nacional y del que emanan todos los poderes del Estado", que la respeta pero la desconoce, que no la ha interiorizado y no la ve como obra propia, y que cuando ha pretendido darla a conocer, respetar y amar como suya a los futuros ciudadanos en la escuela, la derecha cavernícola, reaccionaria y clerical se ha lanzado a degüello en contra de tal pretensión.

También es, casi, una mera fórmula para los gobiernos de turno, de izquierdas o de derechas, que la vulneran cada vez que pueden y les dejan, para los tribunales ordinarios que ni la citan ni utilizan en sus resoluciones, para los partidos nacionalistas que la desprecian, y para la derecha española, que la sacraliza y venera en público como a una vestal romana pero la mancilla, humilla y viola a diario sin pudor alguno.

¿Quién protege entonces la Constitución española? Pues, afortunadamente, el Tribunal Constitucional que la propia Constitución crea y regula en su Título IX, la gran aportación, junto a la organización autonómica del Estado, de la Constitución de 1978. Tribunal que, a mí modesto juicio, ha cumplido más que dignamente hasta ahora las funciones que tiene encomendadas como defensor de la Constitución. 

La polémica doctrinal sobre "quién" debe ser el defensor de la Constitución viene de lejos. Los Estados Unidos de América la resolvieron muy pronto, en 1802, apenas trece años después de aprobada su Constitución, cuando el Tribunal Supremo, en una memorable sentencia de su presidente, el juez John Marsahll, en el caso "Marbury contra Madison", estableció que la Corte Suprema podía cambiar una ley aprobada por el Congreso si ésta violaba la Constitución, y con ello el poder judicial de revisión de las leyes y la supremacía absoluta de la Constitución sobre cualquier otra disposición legal.

En Europa, la polémica sobre "quién debe ser el guardián de la Constitución" se desata en el período que transcurre entre la finalización y el comienzo de la I y II guerras mundiales (1918-1939), y tuvo su epicentro en el desarrollo de una interesantísima y controvertida polémica jurídico-política y doctrinal que sostuvieron dos de los más grandes juristas de esa época: el alemán Carl Schmitt y el austriaco Hans Kelsen. 

Un libro reciente: "La polémica Schmitt/Kelsen sobre la justicia constitucional. El Defensor de la Constitución versus ¿Quién debe ser el Defensor de la Constitución?", editado por Tecnos (Madrid, 2010), con los alegatos doctrinales de ambos juristas, ha sido comentado espléndidamente por el profesor Roberto L.Blanco, de la Universidad de Santiago, en un artículo titulado "Y la Constitución, ¿quién la defiende?" , publicado en el último número de Revista de Libros (169/Enero 2011). 

Por mi parte, ya he tratado el tema en profundidad en otras entradas de este blog:   "El problema de la justicia constitucional", el 4/6/08; "Misceláneas constitucionales", el 5/12/09; y "Jurisprudencia constitucional", el 19/5/10, y a ellas me remito.

Sean felices, si pueden y les dejan; o por lo menos, inténtenlo. Tamaragua, amigos. HArendt 







El Tribunal Constitucional, en sesión








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"Pues, tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)

Críticas de la presidenta del Constitucional

miércoles, 12 de enero de 2011

Biblioteca Digital Hispánica

lunes, 10 de enero de 2011

Universidad española: ¿"Aurea mediocritas" o mediocre a secas?





Estatua en el campus de la UCM de Madrid



Creo que somos muchos los que pensamos que nuestra universidad está mucho más cerca de la mediocridad, a secas, que de esa "dorada mediocridad" a la que se refería el poeta latino Horacio como estado ideal en el que no nos afectan en exceso ni las alegrías ni las penas. 

Hay que tener mucho valor, ignorancia, presunción e inocencia, todo al mismo tiempo, para atreverse a criticar algo que se desconoce, o peor aún, que no se conoce bien. Yo ando falto de valor y sobrado de ignorancia, presunción e inocencia, pero me apasiona la vida universitaria -no en vano he estado vinculado a ella bastante más de la mitad de mi vida- y comparto muchas de las críticas que personas con mejor conocimiento de causa que yo vienen realizando sobre los males que afectan a la universidad española y sobre sus posibles soluciones. 

Mis opiniones al respecto son recurrentes -basta con poner en el buscador del blog la palabra "universidad" , y aunque superficiales y probablemente equivocadas, las tengo muy arraigadas: que la universidad debería ser, por principio, una institución elitista a la que se fuera para aprender y no una fábrica de títulos a la que se va para obtener una acreditación profesional con la que ganarse la vida; que solo deberían acceder a ella los mejores, no los que tuvieran más medios económicos, sino los más inteligentes y capaces; que quizá sería mejor tener menos universidades públicas -una o dos por comunidad autónoma- pero mucho más dotadas en infraestructuras, campus, centros de investigación, bibliotecas y personal docente, que nos las cincuenta y tantas que tenemos ahora; y por último, que la selección del profesorado -incestuosa más que endogámica- tendría que cambiar radicalmente, suprimiendo la titularidad de por vida de las plazas de profesores, prohibiendo doctorarse en la misma universidad en que se obtiene el grado, e impidiendo impartir la docencia en la universidad de origen hasta haber acreditado su valía como profesor en otras universidades, Lo ideal sería que estas prohibiciones funcionaran como una especie de tabú académico-profesional y no como una imposición legaj. 

Planteao de nuevo en el blog estas reflexiones tras la lectura de varios artículos de opinión publicados en el diario El País a lo largo de estos meses: El primero de ellos, el sábado pasado, por el filósofo y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, José Luis Pardo. Se titula "El destino deportivo de la cultura", que remite a su vez a sendos escritos de Tomás Ortín Miguel, profesor de investigación de Física Teórica de la Universidad Autónoma de Madrid y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas: "La calidad de la universidad española", del 13 de diciembre de 2010; de Ángel Cabrera, rector de la Thunderbid School of Global Management estadounidense: "España necesita un Madrid-Barça universitario", del 19 de abril de ese mismo año; y por último, de Rafael Argullol, profesor de Estética y director del Instituto Universitario de Cultura de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona: "Disparad contra la Ilustración", del 7 de septiembre de 2009.

Les recomiendo su lectura, no solo por su contenido y la agudeza de sus críticas, no exentas de humor, sino también y sobre todo,por el magnífico estilo literario de sus autores, tan críticos con la "aurea mediocritas" que decía Horacio, que no parecen escritos por profesores universitarios. Sean felices a pesar de todo. Nos lo merecemos. Tamaragua, amigos. HArendt






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El origen de las universidades

sábado, 1 de enero de 2011

"El origen del mundo", de Gustave Courbet

Diario de sesiones de las cortes de Cádiz: Diciembre de 1810





Estandarte de las cortes gaditanas (1810)





Continúo con la publicación periódica del Diario de Sesiones de las cortes de Cádiz (1810-1812) que puede verse en la página electrónica del Congreso de los Diputados. En esta ocasión el correspondiente al mes de diciembre de 1810. Sean felices. Tamaragua, amigos. HArendt







Mapa de la isla de León y la bahía de Cádiz





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Los reyes de España en el 200 aniversario de las cortes de Cádiz

jueves, 30 de diciembre de 2010

Propósitos para el año nuevo







Lucerito y su mamá




La una de la mañana y aquí estoy haciendo guardia con un ojo abierto y otro cerrado, vigilando al enano que salió al mundo el pasado día 15. Ya no puedo contar batallas de embarazada pero... esta mañana, de paseo, ya puedo decir que la educación también es nula cuando te ven con el cochecito por la calle. Se creerán que como tiene ruedas no puede ir por la acera.

Un año más para aumentar las arrugas y otro que empieza limpio para poder ensuciar, usar y mangonear. Como siempre diremos que toca ponerse a dieta, buscar tiempo para estudiar inglés y quizá para ser mejor persona. Por ahora yo me conformo con conseguir dormir dos horas seguidas, que se tome el biberón sin que yo pierda los nervios y en disfrutar de mi lucero (cosas de familia que mejor no explicar). Ahora toca ponerse la lencería rojo, comer lentejas, atragantarse con las uvas y lo que es más importante, intentar llegar despiertos a las doce de la noche el 31. Puede que este año lo celebre con "Australia" para evitar que se me pase.

Feliz Navidad para quien la celebrara, feliz Solsticio, y feliz año 2011 para todos. Nos vemos. Ruth












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Cristina Aguilera le canta al Año Nuevo

lunes, 27 de diciembre de 2010

Sobres cerdos, mierda y algunos políticos




F.J. León de la Riva, alcalde de Valladolid





El alcalde de la muy noble ciudad de Valladolid, capital de la comunidad autónoma castellano-leonesa, el ínclito y ponderado señor don Francisco Javier León de la Riva, carga de nuevo ayer sobre el desgraciado asunto de sus sucias y desvergonzadas declaraciones en relación con la ministra Leire Pajín, para reconocer que las mismas le van a reportar votos en la próxima campaña electoral. 

El comportamiento de este cromañoide, encima ginecólogo, debería avergonzar a cualquier persona de bien. Menos a los de su partido y a sus votantes, claro ésta. Son tal para cual: no han salido todavía de la época de las cavernas. Si dice eso en público sobre una mujer, lo de menos es que esa mujer sea una ministra del gobierno de España, ¿que deberíamos suponer que opinará en privado, o con sus amigotes, de las mujeres que "observa" como clientes suyas? Por muchos que sean los méritos clínicos de este individuo, que ni negamos ni afirmamos, y por pura deontología profesional, el Colegio de Médicos debería retirarle la licencia para ejercer como tal, y los vallisoletanos, si tuvieran dignidad, retirarle el saludo y despojarle de su cargo. Pero no, como él dice, es muy posible que salga reelegido, y es que, está clarísimo, a algunos cerdos, como a algunos políticos, les encanta refocilarse en su propia mierda. Sean felices a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt


Post scríptum: Un amable lector, y amigo, me reprende por decir que a los cerdos les gusta su propia mierda. Me comenta que él fue criador de cerdos, y que contra la opinión general, son animales bastante limpios. Le creo; yo me refería a algunos "cerdos" con corbata y dos piernas, metidos a políticos. Modifico el título y parte del contenido de la entrada para dejarlo más claro; por si alguien no lo había entendido a la primera... Gracias, amigo. HArendt





La ministra Leire Pajín







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