viernes, 26 de noviembre de 2010

Vídeo: La saga de los Madrazo

jueves, 25 de noviembre de 2010

Confesiones íntimas de (in)cultura





Carlos V en Mühlberg




Esta mañana camino al trabajo, iba con mi padre en el coche y salió, como tantas veces, una de mis grandes burradas incultas que han pasado a la memoria y que siempre sale a relucir con una gran carcajada, sobre todo por parte de mi padre. Estaba yo estudiando COU por aquella época, ya había decidido que quería estudiar Historial del Arte pero claro está que todavía me faltaba mucho, muchísimo, por saber. Estábamos dando la pintura renacentista italiana, concretamente a Tiziano. Cómo suele ser en las clases de arte, estábamos a oscuras, sólo con el proyector de las diapositivas. Y ahí estaba, Carlos V montado en su flamante caballo. Este cuadro ya me era conocido tras las visitas al museo de El Prado cuando iba de vacaciones a Madrid; pero siempre me quedé con que era Carlos V y poco más. Resulta que el nombre completo de la obra es Carlos V en Mühlberg. Inocente de mí, se me ocurrió decirle a mi compañera que si ese sería el nombre del caballo. El profesor que oyó el comentario casi me mata y dejó muy claro que Mühlberg era una ciudad. Por suerte, como he dicho antes, estábamos a oscuras y nadie vio como me convertí en tomate y quise que se hundiera la tierra. Años más tarde, le hice esta confesión a mi padre, y todavía se sigue riendo cuando oye hablar de Tiziano, Carlos V o de la jodida ciudad. A mí no se me ha olvidado ni el cuadro ni la batalla en la vida, y también me río. Incluso ya una vez en la universidad, tuve que hacer un trabajo única y exclusivamente de una obra y como no: Carlitos y su caballo Mühlberg fueron los elegidos. Porque aunque nadie lo sepa, el caballo, estoy convencida, de que el caballo se llamaba así. ¿Quién no pondría a su caballo el nombre de una gran batalla? ¿Alguien más se anima a confesar alguna burrada y quedar como un inculto? Lo bueno del errar es que después viene el aprender. Nos vemos. Ruth





Tiziano




--
Entrada núm. 1321 - 
http://harendt.blogspot.com
"Pues, tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)

Iconografía del poder

domingo, 14 de noviembre de 2010

Sobre El Aaiún, y otros fuegos





El Papa Benedicto XVI





Anotación en el Cuaderno de Bitácora del "San Brandán": HEC 20101114-112752. El Papa Benedicto XVI ha estado en España: una visita corta, de apenas veinticuatro horas a Santiago de Compostela y Barcelona. Lo que podía haber sido una visita feliz se convirtió en una situación incómoda, pues como dice Michel de Montaigne (1533-1592) "nadie está libre de decir necedades; lo malo es decirlas con aplicación". Mi padre, un ateo bonachón y apacible que murió con 89 años, siempre expresó una gran  admiración por el servicio diplomático vaticano, a su juicio el mejor del mundo gracias a la sabiduría, información y experiencia acumulada en dos mil años de funcionamiento. De nada le ha servido esa sabiduría y experiencia a Benedicto XVI que en el avión que le traía a España se despachó a su gusto, con alevosía, premeditación, y quiero suponer que con ignorancia, contra la ola de laicismo que sacude a la católica España. La ley del péndulo, le llaman los físicos a eso. La intervención posterior del portavoz de la Secretaría de Estado vaticana, Monseñor Federico Lombardi intentó matizar las declaraciones de Su Santidad, pero la metedura de pata ya estaba hecha, y sin remedio. Me pregunto que le hemos hecho los españoles a Benedicto XVI para que nos tenga ese especialísimo cariño con el que nos distingue. No nos lo merecemos, Santo Padre. Pero gracias de todos modos.

El movimiento ultraconservador norteamericano denominado Partido del Té se extiende como mancha de aceite por el mundo. Y claro, como España está en el mundo, más o menos tarde tenía que llegar hasta aquí. Pero no se equivoquen, para el "Tea Party-Made in Spain", los del PP de Rajoy, la Cospedal y el González Pons, son unos flojos, unos amariconados con los que no se puede contar para la salvación de la patria. Supongo que ya se hacen una idea más o menos exacta de quienes son los adalides del "Tea Party" nacional. Pues sí, esos mismos: los señores Federico Jiménez Losantos, César Vidal, Antonio Burgos, et álii, que dicen los latinos. En el blog "El Ojo Izquierdo", en su entrada del pasado día 8, pueden leer una interesante y entretenida disquisición al respecto; no están todos los que son, pero casi...

De nuevo recurro a la inagotable sabiduría de Michel de Montaigne: Dice a propósito de Tiberio (42 a.C. / 37 d.C.) , segundo emperador de Roma, que enviáronle a decir de Alemania que si le parecía bien, libraríanle de Arminio, caudillo germano, envenándole. El tal Arminio era el enemigo más poderoso de los romanos, a los que había tratado villanamente y el único que impedía la dominación romana en la región. Respondióles Tiberio "que el pueblo romano acostumbraba a vengarse de sus enemigos abiertamente, empuñando las armas, no mediante el engaño y a escondidas. Renunció a lo útil por lo honrado, dice Montaigne. Era un cínico, me diréis. Lo creo: no era raro en gentes de su profesión", concluye. Lo traigo a colación por los hipócritas golpes de pecho que se han dado desde el PP y los medios de comunicación afines al STP (Spanish Tea Party) a cuenta de las declaraciones del expresidente Felipe González al escritor Juan José Millás en El País del pasado domingo sobre la posibilidad que tuvo de hacer volar por los aires a toda la cúpula etarra, y que él rechazó. Comentarios jugosos al respecto, de nuevo en el blog "El Ojo Izquierdo".

¡Arde El Aaiún...! Mi nula afinidad con el Polisario, un movimiento político de dudosa condición democrática que se arroga la representación única del pueblo saharaui sin que nadie se la haya otorgado, no desmerece lo más mínimo la que tengo, más nula aún, por el monarca alauita, Mohamed VI, un autócrata medieval vestido de Armani. Ni el pueblo saharaui se merece al Polisario, ni el pueblo marroquí al autócrata que lo gobierna. Lo que comenzó como una revuelta pacífica de la población saharaui de El Aaiún en demanda de mejores condiciones sociales y de vida, derivó gracias a la torpeza de las autoridades marroquíes en una auténtica revuelta política popular, en la que, como ocurre siempre, la han pagado con su vida los más débiles. Deplorable la actitud de las autoridades marroquíes impidiendo a la prensa española informar sobre el terreno de lo que está ocurriendo en El Aaíun: sin libertad de prensa no hay democracia posible, y a Marruecos le queda todavía un camino muy muy largo por recorrer para llegar a algo parecido a una democracia. Deplorable también la pacata actitud del gobierno español al respecto. Sí, de acuerdo que en política internacional no hay amigos ni aliados, sino intereses, pero alguna vez, y más con los vecinos, conviene dejar las cosas claras. De todas maneras, me resultó patética la cara del señor González Pons (PP) manifestándose ayer en Madrid junto al rojerío intelectual español a favor del pueblo saharaui. Y sobre esa especialista en bombear gasolina contra España, la señora Aminetu Haidar, resulta llamativo que todas sus declaraciones las realice, siempre, fuera del Sahara. En Canarias, todo lo que tiene que ver con el Sahara se hace y se explica desde el sentimiento más que desde la racionalidad. Y la verdad, no se si eso es bueno, pero es lo que hay. Y los sentimientos populares están divididos: Sahara libre sí; Polisario, no tanto. La memoria tiene esa cosas... A bordo del "San Brandán", rumbo a lo desconocido. Hora Estelar Canaria: 20101114-134128. Sean felices. Tamaragua, amigos. HArendt.  






    






-- 
Entrada núm. 1319 -
http://harendt.blogspot.com
"Pues, tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)

Vídeo: Batalla campal en El Aaiún

viernes, 29 de octubre de 2010

Soliloquio en mitad de la tormenta




Miguel de Cervantes




Jeff Jarvis, profesor de periodismo en la City University of New York, mantiene un blog con más de 100.000 visitas. Hace unos meses escribió que en Internet, si no tienes algo que aportar, es mejor que te marches. Yo me lo he tomado muy en serio, así que mi abulia escribidora no es una pose estética, como decía mi hija Ruth acerca de ella en su entrada de hace unos días en el Blog, sino algo más. Y no lo es sólo por la política, pues mi cabreo con los políticos, los partidos, o con la misma política, no implica ni por asomo falta de aceptación, apoyo y defensa de la democracia. Es también por las palabras.

El escritor Jaime de Ojeda dijo hace tiempo que nuestra civilización había perdido reverencia y respeto por la magia de la palabra. Por supuesto que sí, basta con abrir un periódico, encender la televisión u oir una emisora de radio para encontrarnos con  profanaciones del idioma que uno no sabe más bien si son producto de la ignorancia o, simplemente, de la estupidez. Adam Zagajewski, poeta y ensayista polaco, en su libro "En defensa del fervor", afirma que cualquier lengua, con tal que sea bien utilizada, puede abrirnos camino hacia la poesía, hacia el mundo. Quien escribe, dice Zagajewski, suele estar solo delante de una hoja en blanco o de la pantalla pálida del ordenador, que le clavan una mirada escudriñadora e impertinente. Que está solo, añade,  aunque no escriba para sí mismo, sino para otros, y que inspirado y agobiado por la tradición, por una gran algarabía de voces muertas, intenta mirar hacia un futuro que calla inexorablemente y en el que los pensamientos que quiere expresar parecen no pertenecer a ninguna lengua humana, zumbando en sus adentros como un cuarto elemento al lado del aire,el agua y el fuego. Es un hermoso texto, ¿verdad?, pero a pesar de ello, o quizá por ello, yo me siento agobiado e inseguro cada vez que me enfrento con la pantalla en blanco de mi portátil.

Y como me cuesta escribir, me entretengo en leer. Más ensayo que ficción, pero tampoco detesto ésta. En las últimas semanas he leído "Alicia en el País de las Maravillas" y "Alicia a través del espejo", en las magníficas versiones que para Alianza Editorial hiciera Jaime de Ojeda a partir de los textos originales de Lewis Carroll, con los dibujos, también originales, de John Tenniel. Como ocurre con la poesía, con cualquier poesía, una traducción, por buena que sea, jamás le hace justicia a un texto en su idioma original. Y menos aún a los textos de Carroll. Más o menos, lo mismo que le ocurre al "Ulises" de James Joyce, que estoy intentando leer por enésima vez en estos momentos. Hace justamente veintiún años que lo estoy intentando, desde que en octubre de 1989 lo compré en la versión que para la Editorial Lumen hiciera del mismo José María Valverde, y que le valió el Premio Nacional de Traducción de 1976. No me importa confesar que terminarlo de leer no es tanto un reto personal como un placer que afronto cada día con renovado entusiasmo.

Con placer también he leido en estas últimas semanas dos hermosísimos ensayos. De uno de ellos, "En defensa del fervor" (Acantilado, 2005), de Adam Zagajweski, regalo de mi madrileña sobrina, Marisa, en su última recalada veraniega en Gran Canaria, ya he hablado más arriba; el otro, "El misterioso caso alemán" (Alba Editorial, 2008), de la historiadora Rosa Sala, un intento de comprender Alemania a través de sus letras, como reza su subtítulo, me lo prestó mi hija Ruth, y me cautivó desde su primera página, recordándome por múltiples razones, y salvando las distancias, mi admirado "España en su historia. Cristianos, moros y judíos" (Círculo de Lectores, 1989), de Américo Castro.  .

En cuanto a los clásicos, también he aprovechado mi abulia escribidora para releer el "Infierno", de Dante Alighieri (Seix Barral, 1973), en la magnífica edición rimada y bilingüe italo-española, de Ángel Crespo; las "Lecciones sobre la Filosofía de la Historia Universal" (Alianza, 1980), de G.W.F. Hegel, con el prólogo que para su primera edición en español en 1928 escribiera don José Ortega y Gasset; el tomo V de la "Historia Crítica del Pensamiento Español" (Círculo de Lectores, 1993), de José Luis Abellán, dedicado al estudio del liberalismo y romanticismo español entre 1808 y 1874; y "Sobre la Libertad" (Alianza, 1999), de John Stuart Mill, quizá una de las más vibrantes apologías que se hayan escrito nunca en defensa de las libertad de pensamiento y de expresión y de la tolerancia y el respeto debido a las creencias ajenas y a las minorías disidentes, prologado por un esclarecedor texto de Isaiah Berlin titulado "John Stuart Mill y los fines de la vida"

Y si de "ensayos", hablamos, forzoso es citar a quien dio nombre a esa forma literaria allá por el siglo XVI y a todo lo que esa palabra significa: Michel de Montaigne, del que terminé también de releer su tomo tomo II ("Ensayos", Ediciones Cátedra, 1993). Pueden acceder al texto completo de la obra en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Les recomiendo la lectura sosegada del último capítulo de ese tomo II, titulado "Del parecido entre padres e hijos", seguro que lo disfrutan.

Ya puestos, y con esto termino, les animo a acceder a la edición electrónica e interactiva que de "El Ingenioso Hidalgo don Quijote de La Mancha", de Miguel de Cervantes, ha colocado en su pagina la Biblioteca Nacional de España. Merece la pena, se lo aseguro.  Perdónenme el soliloquio, por favor. Y sean felices. Tamaragua, amigos. HArendt 









Portada de la edición original del Quijote






--
Entrada núm. 1318 -
http://harendt.blogspot.com
"Pues, tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)

Vídeo: Michel de Montaigne. Ensayar la libertad

domingo, 24 de octubre de 2010

¿Vanidad?










"Vanidad": Arrogancia, presunción, envanecimiento. "Ego": Exceso de autoestima (Diccionario de la Real Academia Española). Hace unas semanas le otorgaron al escritor Mario Vargas LLosa el Premio Nobel de Literatura. En algún medio, no recuerdo cual, dijeron que el escritor reclamaba este galardón hacía ya tiempo. Suponiendo que eso fuera cierto, le podríamos aplicar las dos primeras definiciones tan bien explicadas por la RAE. No quiero decir que no se lo merezca, pero si la afirmación fuera cierta diría muy poco en su favor. Otros pensarán que tiene todo el derecho a pensarlo pues es un gran escritor y si él no lo piensa, ¿quién lo va a pensar? Seguro que más de uno.

Es muy bonito el hacer por hacer sin esperar nada a cambio pero en el fondo todos estamos esperando algún reconocimiento: ya sea del jefe por nuestra eficacia ganando un cliente, de un familiar alabando la comida que hemos preparado o algún comentario en la última entrada del blog.

La vanidad-ego en su justa medida es algo necesario para triunfar en el día a día, nos gusta sentirnos imprescindibles, que el día que no estemos se den cuenta. El problema es cuando esa vanidad no responde a los hechos, y de eso sí que hay por el mundo. Muchos divinos que sólo saben presumir y pavonearse y párate ahí porque no saben nada más. Son los mejores en su trabajo, presumen de todo lo que hacen y harán, tienen un un coro de pelotas atolondrados que les dan la razón simplemente porque les oyeron decir sobre sí mismos que eran maravillosos. ¿Y los resultados? ¿A qué conocen a más de uno en su trabajo? Yo sí.

Luego está la otra cara de la moneda, los que tienen resultados y ningún reconocimiento. Triste lo suyo pero a veces pecan de llorar y quejarse. De decir que ellos no quieren la gloria pero que no es justo que la tengan otros. Pueden resultar igual de cansinos que los vanidosos. Aunque para su autoestima no es una práctica tan saludable. Y al final se quedan con la falsa modestia.

Ni lo uno, ni lo otro. Todos queremos nuestro trozo del pastel, más grande o más pequeño. Si algún día disfrutamos del grande, disfrutémoslo en privado, sin dejar hambriento al de al lado. Aunque ese hambriento se comiera el pastel delante nuestra alguna vez... Saquemos la cubertería de plata, la vajilla de Cartuja y la mantelería calada por una vez. Pero el asunto de la venganza lo dejaremos para otro día.

En El País Semanal de hoy domingo pueden leer si lo desean el magnífico reportaje del escritor canario Juan Cruz sobre las 48 horas vividas por Mario Vargas Llosa posteriores a su elección como Premio Nobel de Literatura de 2010. Y en la sección de videos, uno en el que el nuevo Premio Nobel explica su obra literaria. No se los pierdan. Nos vemos. Ruth




Post scríptum: Mi padre, HArendt, me comenta que de Mario Vargas Llosa le encantaron La tía julia y el escribidor y La guerra del fin del mundo. Dicho queda. Ruth











-
Entrada núm. 1317-
http://harendt.blogspot.com
"Pues, tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)

Vídeo: Vargas Llosa recibe el Nobel de literatura

lunes, 11 de octubre de 2010

Algunos pensamientos sueltos

Mi yerno más joven, Ramón,  me pide paso amablemente para exponer sus pensamientos en este blog mio y de ustedes, y que cada vez se está convirtiendo más en una aventura colectiva entre autores y lectores. Se lo agradezco sinceramente. Además me amenaza con "irse" a El Mundo, y eso sí que no... Tiene un problema, que él reconoce en ésta su primera colaboración en "Desde el Trópico de Cáncer": su excesiva confianza en el valor de la palabra y la verdad como base del entendimiento y la convivencia entre los hombres. Yo soy un poco más escéptico a ese respecto: primero, porque creo que nuestra civilización ha perdido reverencia y respeto por la magia de las palabras, y segundo, siguiendo a Voltaire, porque pienso que la verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura... A pesar de ello, merece la pena intentarlo, y él lo hace cada día, aunque el tiempo y los  años pongan a cada uno y a cada cosa en su sitio. Les dejo con su interesante reflexión de hoy sobre algunas verdades personales y públicas, ciertamente incómodas, tomando como punto de partida un libro de filosofía política excepcional: "Sobre la libertad" , (Alianza, Madrid, 1999) del filósofo británico John Stuart Mill (1806-1873). Espero que repita colaboración. HArendt






John Stuart Mill 





ALGUNOS PENSAMIENTOS SUELTOS

No es necesario que me empujen mucho, o que me aleccionen, para animarme a expresar mis opiniones. De hecho, casi todos mis problemas y mis aciertos han tenido relación con ello. Cada vez entiendo menos por qué las personas no se limitan a decir lo que piensan. Todo sería mucho más interesante. No voy a escribir sobre un tema concreto, me voy a limitar simplemente a plasmar mis pensamientos tal y como me vienen. El límite será mi cansancio, e intentar no cansar demasiado a quien me lea.

Para empezar, hablaré de un par de preocupaciones que recorren mi mente esta semana. Una, aunque no la nombraré, es una cuestión personal absolutamente primordial, de esas que te hacen cuestionarte tu pasado, tu preparación, tu situación actual, tu forma de ser, tu fortaleza de cara el futuro. Te lo cuestionas todo, todo lo que a ti conlleva, sin dejar de preguntarte si estás preparado, aunque la realidad llegará inexorable, estés preparado o no. Créanme si les digo que deseo esa realidad con todas mis fuerzas, si no, no me preocuparía tanto. Esa realidad lo cambia todo, sin aún haber llegado. Pero otro pensamiento me hace olvidar todo ello, o más bien dejarlo apartado durante un momento. Ese pensamiento se basa en los objetivos empresariales. Cómo es la mente. La mía, dividida entre uno de los momentos más importantes, si no el que más, de mi existencia, y por otro lado, la preocupación de que un cliente no tarde más de quince minutos en ser atendido. Irónico, ¿verdad? Más irónico aún es pensar que el futuro de lo primero depende en algunas cuestiones, no en todas por suerte ni en las más importantes, pero sí en algunas, de este segundo absurdo pensamiento. Un ingente número de "best sellers" de
auto-ayuda abogan por desprenderse de lo material para ser felices. ¿A quién cederán sus derechos de autor?, ¿a una ONG?

Hablando de divisiones, las conversaciones con mi padre siempre me hacen pensar en el pasado y en la evolución del pensamiento. Soy muy escéptico en lo que al pensamiento de las masas se refiere. Cuando se reunen diez, o diez mil personas, con una idea en la cabeza, la base de dicha idea es no escuchar una idea contraria. Es el enemigo, siempre. El sentimiento universal, en mi opinión, es la intolerancia. Ojalá que la utopía de libertad, igualdad y fraternidad hubiera sido una realidad. Aunque la verdad es que ni cuando fue promulgada fue real. También en ese momento, como en tantos otros, fue la intolerancia lo que empujó a las masas con una fuerza irresistible. Veo ese sentimiento cada vez que estudio la historia de la sociedad, y esa fuerza crece. Ya lo dijo Maquiavelo, son sentimientos inmutables el amor, la envida, la ambición, y todos empujan a defender lo que
cada uno quiere, cueste lo que cueste. La historia de nuestro país no se libra de ello, y veo esa intolerancia en todas las conversaciones con mi padre.

Empujado por la terrible situación económica del país, que se convierte en un drama en cada familia afectada, incendiando su ánimo por los agentes comunicadores que expresan de forma retórica su dolor y confusión, al ver como este país tan aparentemente rico parece estar empobreciéndose a marchas forzadas, empuja su odio hacia quienes considera culpables de esta terrible situación, y no hay manera de que escuche una idea contraria. Seguramente pensará: "Es el enemigo, miente o lo han engañado. Qué más da, también es culpable, aunque lo único que ha hecho haya sido votar a los "malos"." De dicho pensamiento ni yo me libro. Mi padre, en cierto modo, es un reflejo de la sociedad. Nadie se libra. Muchos de los que por mi padre y quienes piensan como él son considerados los enemigos, tienen los mismos pensamientos, a la contra, hacia ellos, esos irreflexibles seguidores de Intereconomía. Yo, a veces, también pienso así. Por suerte, leí a John Stuart Mill. Todos deberíamos leer su libro, "Sobre la Libertad", y convertirla en lectura obligatoria en Educación parala Ciudadanía.

No hay una verdad absoluta, hay que escuchar e intentar entender y comprender a todas las partes. Cuanto más opuesta sea la doctrina, más hay que esforzarse. Algo así dice, entre otras muchas cosas, el señor Stuart Mill. O al menos yo lo comprendí así. Y no es fácil, prácticamente nadie lo hace. Ser intolerante es muchísimo más facil. He leído en algún sitio que cada vez nos acercamos más a vivir la realidad de las "dos Españas". En realidad, dudo mucho que hayamos dejado dicha realidad. Quizá los políticos digan que no. ¡Qué grandes son todos los políticos en edulcorar la verdad! O si no, un vistazo a las primarias de Madrid.

Si lo habéis leído todo, tenéis estómago. Quizá otro día os aburra un poco más. Yo, mientras tanto, seguiré pensando. No hay mejor ejercicio para el cerebro. Lo recomiendo, como futuro propósito de año nuevo, en lugar de tantos gimnasios y dejar de fumar. Saludos. Ramón






Portada de "Sobre la libertad", de John Stuart Mill





--
Entrada núm. 1316 -
http://harendt.blogspot.com
"Pues, tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)

Vídeo: La importancia de Sobre la libertad de JSM de John Stuart Mill", por Rafael ...