domingo, 10 de octubre de 2010

Se busca a Educación: se nos perdió en el paseo




Espacio reservado






Si alguien ha leído recientemente la autobiografía-presentación que hace mi padre de sí mismo, verá que pone que tiene un tercer nieto en camino: me hago responsable. Y por ahí va el tema: tranquilos, que nada tiene que ver con el sentimiento maternal y demás ternuras.

Cuando estudiaba en el colegio tenía una asignatura semanal llamada Educación Cívica. No sé si fue cosa de las monjas o que en el resto de los colegios nadie la daba porque nunca he oído a nadie hablar de ella, y eso que teníamos hasta libro. Recuerdo que en ella se veían dibujos que te representaban las escenas de la vida cotidiana y como debíamos comportarnos: Dejar el lado derecho de la acera a las personas mayores, con niños o embarazadas; un caballero deja paso a una mujer, le abre la puerta del coche o en unas escaleras se deja paso, sin agobiar, a quien vaya más lento, a no ser que la otra persona te indique lo contrario... Cosas así eran las que hacían única a mi querida Educación. 

No es que yo pensara que al estar embarazada me fueran a poner la alfombra roja, sonaran los violines y me aplaudieran al pasar; se que no es una enfermedad sino un estado natural de la mujer, y tenía por seguro que no iba a ocurrir; pero sí que pensaba que un señor de cuarenta ( es decir, sólo 9 años mayor que yo) me dejaría paso ahora que estoy así, ya que antes nunca lo hacían. Siempre he sabido que la gente es muy poco educada, pero exigente, y que en ciertos casos pasan de desvergüenza, pero la verdad es que no esperaba algunas cosas.

En las cajas de los grandes supermercados hay una que se supone que es para embarazadas. Hasta ahora nunca las había usado porque tenía poca o ninguna barriga pero ya empiezo a sentir el peso y a cansarme; fui a una toda ilusionada por primera vez ya con siete meses, y..., nada: casi mejor me hubiese ido a la de cestas y esperar mi turno tras diez personas porque ni dios me dejó pasar. De las cajeras, curiosamente estaban dos ese día, ninguna me hizo señas para que pasara, pero si que comentaron entra ellas: " mira ahí hay una que está embarazada"  Pasó la señora con su gran carro de compra, otra con su cesta y otra más. Y yo, esperando a que alguna me dejara el paso o que las cajeras me lo dieran. ¡Ya!, ¡lo llevas claro, bonita!

La semana pasada me dio por coger la guagua; no es normal, me tienen tan mimada que siempre me llevan en coche. Nada más entrar existen dos asientos, uno en frente del otro, y entremedias una pegatina con dibujitos muy monos: una señora embaraza, otra señora con bebé, una persona mayor, otra persona con muletas.... Según entré, un señor se bajaba en la parada en la que yo subía y me senté en el lugar que quedaba libre. Tan contenta iba yo en mi sitio que dos paradas más tarde se subieron tres señoras de unos setenta años, perfectas de peluquería, maquillaje y con el joyero encima no sea que les faltara algún anillo. Dos siguieron al fondo en busca de sitio pero otra reclamaba uno diciendo que era mayor. Yo seguía tranquilamente mirando la ventanilla cuando noté una mano sobre mi hombro y una voz que decía: "Oye tú, levántate y deja sentar a la señora que es mayor" Me sentí como la Gorgona, giré la cabeza y la petrifiqué con la mirada. No dije nada y seguí en mi sitio. Lo mejor de la situación fue oír a otra diciendo: "¡Qué caradura! Y no se levanta" Me pareció que mi barriga ya era suficiente explicación y seguí sin decir ni pío. Otra vez, Educación estaba desaparecida.

Así una tras o otra, un señor con prisas me empujó el carro de la compra en la barriga y no me dijo perdón, cuando voy por la calle me tengo que bajar de la acera porque no dejan pasar porque están ocupadas hablando de la vida de alguien de la tele y si se me cae algo en el trabajo, de rodillas y con cuidado para cogerlo porque eso es problema mío.

Si alguien se encuentra a Educación por favor, no la desprecie. Es una buena chica y siempre agradecida, responde con una sonrisa, y a muchos nos deja dormir tranquilos sabiendo que no hemos fastidiado el día a nadie. Nos vemos. Ruth




Bebés, de Maitena



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Vídeo: Musica Premamá

martes, 5 de octubre de 2010

Sobre canarios y peninsulares: Carta abierta al Ministro de Fomento




José Blanco, Ministro de Fomento





Estimado señor Ministro de Fomento: :

Con esto de los recortes -cosa que está muy bien y apoyo mientras sean lógicos- parece que han estudiado quitar la ayuda para el transporte aéreo a los residentes canarios. No tendríamos ningún problema si el precio de los vuelos fuera fijo, no desorbitado como ahora, y si ese no fuera el único medio que tuviéramos los canarios para ir a la península o volver de ella.

Le explico un poco la situación ya que al no vivir usted aquí y sólo venir de vacaciones si es que viene, ya que al salir más baratos los vuelos de Madrid a París o Londres que a Gran Canaria, dudo que venga. Por supuesto, si viene en visita oficial el viaje se lo pagamos los canarios y el resto de los españoles.  

Seguro que habrá pensado: "eso no es verdad, pueden venir en barco", pero, no, Señor Ministro, no vamos en barco porque el viaje  entre Canarias y la península por Transmediterránea-Acciona, cuesta lo mismo que ir de vacaciones a Punta Cana, en la República Dominicana, con una buena oferta. A eso hay que añadir que sólo lleva hasta Cádiz y que el trayecto dura ligeramente más que el vuelo de unas dos horas y media que conecta con Madrid, (son cuarenta horas de barco tirando por lo bajín), y que las salidas de los barcos son escasas. Claro que también podemos ir por la Naviera Armas, pero fíjese usted, el barco desde Canarias a la península de esta compañía sólo nos lleva hasta Portugal, y si no creo mal, uno por semana. Así que el barco lo descartamos y lo dejamos sólo para mercancías o para cuando disfrutemos de mucho tiempo y dinero.

He vivido en Madrid, durante 8 años, y el precio del autobús para Burgos, por poner poner un ejemplo, siempre era el mismo. A no ser que se elija viajar en el "Supra".  Es decir que ya fuera viernes o domingo pagabas lo mismo, igualito pasaba con el tren. Si tienes una reunión sólo tienes que elegir el medio de transporte deseado y subirte en él. Ahora pongamos que vive usted en Canarias, quiere viajar de viernes a domingo a Madrid por que es la boda de su prima Eustaquia y, ¡uy, vaya qué cosas!, .la ida le sale a 100 euros y la vuelta a 420 euros porque es domingo, claro, y ya se sabe que el tráfico aéreo los domingos tiene peaje. ¿Iría usted a la boda? Yo creo que no; mejor le sale hacer una transferencia a la cuenta de su prima y decirle que tiene mucho trabajo.

Este ejemplo es para algo lúdico pero qué pasa cuando hay una reunión de trabajo, un curso, una conferencia que sólo se da en la península. Pues o que tienes un padrino, o tienes dinero de por sí y te da igual lo que te cueste, o no vas. Luego no es de extrañar que hayan sectores independentistas que digan "¡fuera godos!". Si no tenemos la oportunidad de viajar a la península, ese sitio donde viven unos cuantos millones de españoles como nosotros, en las mismas condiciones que ellos vienen hasta aquí ¿que razones tenemos para sentirnos tan "queridos"como nos dicen que somos para ellos? La mitad de mi familia es peninsular, y por mi parte no guardo ese rencor latente en muchos canarios, pero con estas cosas puedo entender el porqué si  lo sienten muchos de mis paisanos. 

Ahora veamos, si me lo permite, Sr. Ministro, algo sobre la reducción de tasa por residente desde la óptica de un español peninsular: "Encima que viven en las islas (paraíso terrenal, vergel en flor, etc., etc.), les sale más barato el vuelo". Ojalá fuera  cierto. Lo es en teoría, pero no en la práctica. Entre otras razones porque la vuelta a las islas en domingos son mucho más caras que las vueltas a la península. 

Además, si usted va a la agencia de viaje más cercana, allí por Gran Vía o por Avenida de América, en Madrid, verá que tiene varias ofertas de semana o fin de semana por 200-300 euros para venir a las paradisiacas islas con avión y hotel incluídos. Vaya a dar una vuelta por Mesa y López (Las Palmas de Gran Canaria) y mire las agencias de viajes. Cancún una semana, París cuatro noches, y.. ¿Madrid? ¿Barcelona? No hay ofertas de vuelo y avión para el fin de semana, con suerte en algún puente. Y en ocasiones viajes en grupo por el norte, ruta por Andalucía o todo muy organizado. Así que si sumas lo que cuesta el hotel más el avión con la vuelta del domingo, ¡quien fuera peninsular para venir a Canarias de vacaciones, de curso o de trabajo!

Nosotros sólo tenemos el avión, por desgracia, como único sistema para poder desplazarnos entre las islas y el resto del mundo, en el que incluyo la península, y encima, esos vuelos sólo son directos a algunos puntos de la misma. Además, según horarios y días, las tarifas cambian considerablemente.

¿Nos quieren quitar la reducción de tarifas por residencia?, bueno, vale, pero entonces pongan precios fijos para los residentes.

Un saludo, desde Canarias, Sr. Ministro. Nos vemos cuando le apetezca. Su amiga, Ruth




Aeropuerto de Gando (Gran Canaria)




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Vídeo: Gran Canaria, un gran destino

lunes, 4 de octubre de 2010

¿Y tu favorito, cuál es?




Portada de "Dioses, tumbas y sabios"





Creo que mi padre no ha medido las consecuencias de abrirme casi de par en par las puertas de su blog. Dice que le falta voluntad "escribidora", pero que no quiere abandonarlo a su suerte. Yo pienso que es una pose estética por su parte, pero mientras recupera fuerzas, y un poco para animarle, me gustaría iniciar mi colaboración en el blog con un asunto poco conflictivo como es el de aquellos libros, películas o músicas que nos han dejado huella en algún momento de nuestras vidas. Espero que les resulte interesante y poder repetir y compartir con ustedes la experiencia.

Seguro que en más de una ocasión a todos nos han preguntado por nuestro favorito, nuestro preferido, ya sea un libro, una película o una canción. Cuando oigo responder con tanta rapidez a esas preguntas se me plantea el siguiente pensamiento: esa persona se mueve en un ambiente cultural pobre y muy poco variado, o es un fanático. De lo primero, no es la única responsable; de lo segundo, puede que sí.

 Yo soy incapaz de decidir entre todas las películas que he visto una favorita. Tengo varias predilectas, según el género; otras, las guardo en un rincón de la memoria envueltas con mucha dulzura. Si le preguntaran a mis padres cual es mi película favorita creo que dirían: "Hoy en día no sé, pero cuando tenía ocho años, nos tenía fritos con "Los hijos del Capitán Grant" Todavía recuerdo partes enteras de diálogos. A fecha de hoy me sigo decantando por "El club de los poetas muertos", y por mucho que la vea, siempre me muerdo los labios con el ya famoso: "¡Oh capitán, mi capitán!"  Adoro "Muerte entre la flores"; me encanta, por muy absurda que sea, "The Rocky Horror Picture Show", con una jovencísima Susan Sarandon, Y "Sin Perdón", o "Cinema Paradiso". Me dejó sin aliento "Beautiful boxer", y me pondría en el papel de Richard Dreyfuss en "Encuentros en la tercera fase", y sería "gato" en "Desayuno con diamantes". Así, mil más, cada una para un momento adecuado.

 ¿Y tú libro? Ahora sí que la hemos fastidiado. Cuando tenía unos once años era "El faro de Barlovento", de J.L. Martín Vigil, una novela juvenil-romántica que cuenta la historia de dos hermanos gemelos. ¿Me lo leería veinte veces? Puede que sí. Con los estudios mis gustos literarios mejoraron bastante, aunque me siguen enganchando algunos "best seller" y sigo siendo fiel a todo lo que haga Matilde Asensi porque, simplemente, me entretiene. Pero pongámonos en esa duda de test de revista de aeropuerto: si te fueras a una isla desierta, ¿cuál te llevarías? Muy fácil, un ebook con la memoria cargada hasta los topes. Es lo bueno de la tecnología, y eso que no tengo ninguno porque para mi gusto le quitan todo el placer a la lectura: mirar cuantas páginas te quedan para terminar el capítulo y así saber si lees más o te bajas del autobús, doblar la esquina de la página o marcar esa frase que te dejó pensando. De lo primero que cogería sería "Dioses, tumbas y sabios", de C.W. Ceram, debido a las malas influencias de un padre historiador, y a la propia historia del arte. Mi colección de "Tintín": lo descubrí con 30 años, pero oye, tanto CSI, Navy y Bones, pues claro... una se queda con los orígenes detectivescos. El haber cursado asignaturas de Filología me lleva  a mi pasión por el teatro clásico, y como no, a "La vida es sueño", también el  "Quijote" y la "Numancia" cervantinas. Y no, no me llevaría ni loca "El Código da Vinci": es un libro que me irrita, porque parece que antes de él nunca se había hablado de los templarios ni de la jodía Magdalena. ¿Nadie recuerda a Peter Berling? Pues a rebuscar un poco en las bibliotecas que su narrativa es cien mil veces mejor que la de Dan Brown, cuyo libro sólo tuvo éxito por meterse con el Opus ligeramente.

 La música como todo, depende de la edad que tengas, del día que haga y del humor con el que te levantes. Serrat siempre, Sabina cuando tenía voz, y cientos de melodía que no sé el nombre pero las tarareo y me hacen suspiar, ponerme de buen humor o melancólica. Triste aquel que sólo escuche a la Paulina Rubio y no sepa quien es Bonnye Tyler o Bob Dylan. Porque ni que decir, que pena tan grande, aquellos que se pierden la música clásica y no disfrutan intentando descubrir que instrumentos suenan en las obras de Grieg, cuales son los que hacen sonar las gotas de lluvia en Vivaldi, o viendo con los ojos cerrados el ballet de "El Cascanueces". La mejor respuesta: Ufff no sé, ¿sólo uno? ¿Y tú preferido?, ¿cuál es? Nos vemos. Ruth





Carátula de la película "Los hijos del capitán Grant"




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Vídeo: Tumbas egipcias

sábado, 24 de julio de 2010

Resaca

Campeones del Mundo de Fútbol



Sigo con la misma sensación de resaca, de ese malestar difuso con que uno se despierta  después de haber bebido en exceso. Pero el caso es yo no he bebido... Y lo peor no es eso, sino que ya me dura varias semanas, bastante más tiempo del normal, y no le veo salida alguna por el momento. De todas formas no le busquen explicaciones enrevesadas aunque en el texto que sigue parezca que hay alguna clave...

¿Han oído hablar ustedes de "Tremé"? Es una fascinante serie televisiva cuya primera temporada acaba de terminar en la cadena TNT. En sólo diez capítulos narra las aventuras y desventuras de unas serie de personajes que habitan en el barrio de Nueva Orleans que da título a la serie, el más antiguo barrio negro de Estados Unidos, unos meses después del paso del huracán Katrina. . Está dirigida por David Simon, y producida por la HBO, sin duda la más afamada, merecidamente, productora de series para la televisión. La música de jazz, soul, y de las Brass Bands, las orquestas de metales habituales en los desfiles y funerales que se celebran en la ciudad, omnipresente a lo largo de toda la serie, tiene un protagonismo especial,  y no sólo porque la misma transcurra alrededor de varios personajes que se agarran a la música como única y última tabla de salvación tras la catástrofe.

Todos sus personajes resultan fascinantes, pero a mi el que más me ha encandilado, quizá porque me siento identificado con él por múltiples razones, es el de Creighton, protagonizado por un obeso y magnífico John Goodman. Creighton es un profesor universitario de Literatura inglesa, que todas las noches, desde su ordenador, lanza por Internet frenéticos mensajes de denuncia sobre la situación que está viviendo su ciudad y la incompetencia de las autoridades locales, estatales y federales para ponerle solución. Su imagen, en el penúltimo capítulo de la serie, sentado en la oscuridad de su despacho ante la pantalla iluminada y en blanco de su ordenador, incapaz de teclear algo coherente y de encontrarle el más mínimo sentido a nada, me resultó desoladora, pero muy expresiva...

Sobre la Sentencia del Tribunal Constitucional y el Estatuto de Autonomía de Cataluña creo que está casi todo dicho. Jurídica y políticamente, así que a las bibliotecas y hemerotecas les remito. Personalmente, me ha llamado la atención sobremanera, la sobredosis de dignidad ofendida de algunos, genéricamente derivada a Cataluña, el pueblo catalán y los parlamentos catalán y español, a causa de la sentencia. No creo que la dignidad de los catalanes ni de Cataluña quede menoscabada por una sentencia. Es sólo eso, una sentencia, y como tal, algo que pone fin a una controversia,  y punto. Ahora toca repensar todo el asunto con mente clara y corazón frío. Lo pienso y lo digo como demócrata y como ciudadano español, como amigo y como admirador de Cataluña y de los catalanes.

No creo que tengan mayor importancia, pero me gustaría dejar brevísima constancia de algunas reflexiones personales al respecto: Primera, la desvergüenza e irresponsabilidad del Partido Popular, presentando su recurso sobre la práctica totalidad del articulado del Estatuto de Autonomía de Cataluña, como si de enmiendas y correcciones ortográficas se tratara, mientras que esos mismos artículos, idénticos literalmente en otros Estatutos autonómicos, no han merecido crítica ni recurso alguno; es algo que dice muy poco en favor de sus dirigentes. Segunda, tres años para dilucidar y llegar al convencimiento de que lo que se expresa en el preámbulo de una ley carece de valor jurídico, me parece excesivo en un Tribunal Constitucional. Tercera, que el acuerdo sobre la inconstitucionalidad de catorce preceptos del Estatuto se haya tomado prácticamente por unanimidad del Tribunal, dice bastante poco, y bastante mal, de los servicios jurídicos de los gobiernos y de los parlamentos catalán y español. Cuarta, que si un precepto del Estatuto, o de cualquier otra ley, no es inconstitucional, es que es constitucional, ¡de cajón!, por más que el Tribunal Constitucional advierta de interpretaciones posibles sobre situaciones, improbables, que aún no se han dado. Quinta, que por fin se haya aclarado de una vez por todas que no hay más sujeto soberano que el pueblo español en su conjunto es de Perogrullo, pero en buena hora sea. Sexta, que cada vez está más claro que la Constitución de 1978 necesita no sólo una "puesta a punto", sino una profunda reformulación en clave federal que permita plasmar jurídica y políticamente la existencia de una España "nación de naciones": la frase es del historiador y profesor mio en la UNED, Javier Tusell, que no creo que fuera, precisamente, un nacionalista furibundo o un izquierdista vende-patrias. Séptima, que esa reforma la lidera lo que queda de izquierda pensante en este país, -poca, la verdad-, y lo que queda de espíritu progresista en la sociedad española, -más de lo que se imagina la derecha cavernícola que aspira a gobernarnos-, o no la hace nadie. Y octava y última, que ya no se si decir que, por desgracia, o por suerte, -aunque pienso que con toda razón-, a la mayoría de nuestros conciudadanos la política de confrontación actual entre unos y otros, y la clase política en su conjunto, por decirlo con toda suavidad, se la suda, así que, o espabilan,o la próxima vez van a ir a votar los candidatos y sus familiares más cercanos en grado de consanguinidad...

Para resaca de la buena, la victoria de la Selección Española de Fútbol en el reciente campeonato del mundo celebrado en Sudáfrica. Soy incapaz de ver un partido completo, de mi equipo de toda la vida, el Barcelona F.C., o de la Selección Española. ¡Me pueden los nervios, se me dispara la taquicardia, y me arranco las uñas a mordiscos!... Sólo enciendo la televisión cuando vamos ganando y faltan, a lo sumo, dos minutos para el final. Luego, eso sí, lloro a moco tendido viendo la alegría de esos jóvenes que no saben de banderías ni sectarismos, que juegan por lo que juegan, por dinero, claro, pero también por jugar, que es lo principal, por divertirse, por divertirnos y por alegrarnos, por hacernos felices durante unos efímeros momentos que ya nadie podrá quitarnos... Y por poder oír a mi nieto de tres años gritar delante del televisor ¡eepaña, eepaña, eepaña!, como si le fuera la vida en ello... Gracias de todo corazón por ofrecernos esos momentos de alegría compartida con tantos millones de aficionados y de españoles... 

De todo lo que se ha escrito sobre el partido me quedo, sin duda alguna, con el artículo de ese mismo domingo, horas antes de jugarse, que el escritor Javier Marías publicaba en el diario El País. Se titulaba "Hoy es solo hoy", y era una auténtica delicia, una premonición de lo que horas más tarde iba a producirse. Merece la pena que lo lean y lo disfruten, de verdad. Lo reproduzco más adelante. No dejen de visitar la sección de vídeos, con un adelanto de "Tremé" y de las mejores jugadas del Holanda-España en Sudáfrica. Les deseo la mayor felicidad del mundo. Tamaragua, amigos. HArendt








Cartel publicitario de Tramé





"HOY ES SÓLO HOY", por Javier Marías
 EL PAÍS  -  Deportes - 11-07-2010


La situación es tan insólita que ni siquiera sabemos bien cómo vivirla. Hace doce años, cuando el Real Madrid podía conquistar su séptima Copa de Europa, escribí aquí un artículo titulado "Hoy no sólo hoy", en el que decía que también era cada uno de los lejanos días de infancia en que mi equipo favorito había disputado el mismo título, con Di Stéfano, Zárraga, Puskas, Gento o Velásquez. Hoy, en cambio, no puede ser más que hoy, porque España jamás había aspirado a una Copa del Mundo, ni siquiera a una semifinal. Carecemos de referencias y, en contra de lo que es frecuente en el fútbol, no podemos apoyarnos en ninguna situación pasada que ni remotamente se le asemeje. Nuestros rivales sí, pues su inolvidable selección de 1974, con Cruyff a la cabeza, perdió inmerecidamente la Final de aquel año ante el anfitrión, Alemania, y, ya sin Cruyff, en 1978, volvió a perderla ante otro anfitrión, Argentina, y ante la dictadura militar de aquel país, que tanto manipuló su Mundial. Por eso se viene insistiendo en que el fútbol tiene una deuda con Holanda, que hoy por fin se saldará.

Lo lamento, pero no creo que vaya a ser esta la ocasión, precisamente por una cuestión de justicia: no sería justo que aquellos extraordinarios Cruyff, Neeskens, Rep, Rensenbrink, sigan si su título por toda la eternidad -así será en todo caso- y en cambio lo posean quienes no son sus herederos en el juego, aunque sí lo sean en la camiseta. Más herederos de su concepción del fútbol veo a sus rivales de hoy: Xavi, Iniesta, Villa, Ramos, Puyol, Piqué, Alonso, Casillas y demás. Si bien, desde mi memoria, éstos lo sean todavía más de otro equipo latino no lo suficientemente apreciado: la Italia de 1982, la de Paolo Rossi y Tardelli, que, si no dominaban el juego como la España actual, sí eran capaces de pasarse el balón cerca o dentro del área con las mismas precisión y fatalidad para el contrario. Ya lo ven: hay que buscar referencias ajenas porque no vislumbramos ninguna propia.

Quienes desdeñan el fútbol y lo ven como cosa de "hordas" no parecen haberse parado mucho a pensar en la alegría o tristeza desinteresadas que provoca en millones de personas a la vez. Que un equipo gane o pierda no nos va a cambiar a ninguno la vida: al que le vaya mal le seguirá yendo mal y el que sea feliz no verá mermada por una derrota su felicidad esencial. Nadie será más rico ni más pobre por eso, nadie saldrá del paro ni ingresará en él. Y sin embargo, en qué pocas ocasiones salta la gente de júbilo al mismo tiempo, o baja la cabeza con melancolía y dignidad. El efecto de la victoria o de la derrota no es duradero, digamos que se desvanece a las cuarenta y ocho horas. Más o menos como el efecto que nos produce la visión de una gran película, o la lectura de una deslumbrante novela, o escuchar una música sobrecogedora, o la contemplación de un cuadro turbador. Tampoco en el arte nos va ni nos viene, respecto a nuestra vida personal. Abrimos la cubierta de un libro, se apagan las luces de un teatro o de un cine, y sabemos que aquello no nos atañe de veras, que nos prestamos a una conversación. La emoción que experimentamos es también desinteresada, y la exultación o la desolación que sentimos a su término son sólo simbólicas, vicarias y artificiales, pero a veces más punzantes que las de la vida real. No podemos desdeñarlas.

Hoy nos espera lo uno o lo otro, exultación o desolación. Tengo para mí que será lo primero. Precisamente por carecer de referencias pasadas, España llega a esta Final con la confianza de los inocentes, que además de "libres de culpa", significa "que desconocen una cosa". Desconocemos esa alegría máxima e incluso su posibilidad, luego no podremos echarla de menos ni comparar con "aquella otra vez". También hay algo inocente en nuestros jugadores y en nuestro seleccionador: de hecho, Del Bosque resulta conmovedor en su honradez, en su modestia y en su educación. Él es el primero en saber que hoy es sólo hoy, que nunca ha habido un antes y que la alegría está intacta y nueva, todavía por estrenar.





 Javier Marias




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Vídeo: ¡España, campeona del Mundo!

Vídeo: Treme (HBO)

martes, 13 de julio de 2010

Gracias, y casi adiós...





Vicisitudes personales varias -todas lo son, ¡claro está!-, y un desencanto radical sobre la marcha de la "res publica", me llevan por respeto a mí mismo y a los lectores de este blog a plantearme su cierre definitivo. Me concedo de plazo hasta el próximo mes de septiembre. Gracias, y casi adiós... Sean felices a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt




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