domingo, 26 de marzo de 2017

[Política] XII Legislatura de las Cortes Generales. Marzo, 2017 (IV)







Según lo dispuesto en el artículo 66 de la Constitución, las Cortes Generales representan al pueblo español y están conformadas por el Congreso de los Diputados y el Senadoejercen la potestad legislativa del Estado, aprueban sus Presupuestos, controlan la acción del Gobierno y tienen las demás competencias que les atribuye la Constitución. 

En los Diarios de Sesiones de las Cámaras se reflejan literalmente los debates habidos en los plenos y las comisiones respectivas y las resoluciones adoptadas en cada una de ellas. Los demás documentos parlamentarios: proyectos de ley, proposiciones de ley, interpelaciones, mociones, preguntas, y el resto de la actividad parlamentaria, se recogen en los Boletines Oficiales del Congreso de los Diputados y del Senado. 

La información parlamentaria se estructura en la siguiente forma:


A. Congreso de los Diputados


1. Boletines Oficiales:

Serie A: Proyectos de Ley
Serie B: Proposiciones de ley
Serie C: Tratados y Convenios Internacionales
Serie D: General

2. Diarios de Sesiones:

Pleno y Diputación Permanente
Comisiones
Comisiones de Investigación

B. Senado


1. Boletines Oficiales:

Apartado I: Iniciativas legislativas
Apartado II: Mociones
Apartado III: Autorizaciones
Apartado IV: Otras actividades parlamentarias
Apartado V: Normas sobre asuntos parlamentarios
Apartado VI: Administración del Senado

2. Diarios de Sesiones:

Pleno
Diputación Permanente
Comisiones
Comisiones conjuntas

C. Cortes Generales (Reunión conjunta de ambas Cámaras)


1. Boletines Oficiales:

Serie A: Actividades Parlamentarias
Serie B: Régimen Interior

2. Diarios de Sesiones:

Comisiones Mixtas
Sesiones Conjuntas

Desde este enlace pueden acceder a toda la información parlamentaria de la presente legislatura. Les recomiendo los enlaces a los Diarios de Sesiones de los plenos de ambas cámaras y de sus comisiones así como a los que recogen los proyectos de ley gubernamentales y las proposiciones de ley de los grupos parlamentarios.


Y desde estos otros a las páginas oficiales, actualizadas diariamente, de:

Casa de S.M. el Rey
Presidencia del Gobierno
Tribunal Constitucional
Tribunal Supremo/Consejo General del Poder Judicial
Consejo de Estado
Boletín Oficial del Estado

Parlamento europeo
Consejo Europeo/Consejo de la Unión Europea
Comisión Europea
Tribunal de Justicia de la Unión Europea
Tribunal Europeo de Derechos Humanos
Diario Oficial de la Unión Europea

Entre la documentación de la pasada semana me permito recomendarles por su especial interés la Memoria del tribunal constitucional 2015; el diario de sesiones de la Comisión Constitucional, de 8 de marzo donde se debatieron sendas propuestas de los grupos parlamentarios de Ciudadanos y Socialista para reformar la ley electoral; y el diario de sesiones del Pleno del Congreso, del 21 de marzo, con el debate de sendas proposiciones de ley de los grupos parlamentarios socialista y vasco para la derogación de Ley de Seguridad Ciudadana, y del grupo parlamentario de Unidos Podemos en favor de la una ley que regule la eutanasia.




Palacio de La Zarzuela, residencia oficial de los Reyes de España


Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt



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[Tribuna de prensa] Lo mejor de la semana. Marzo, 2017 (IV)





Desde los enlaces de más adelante pueden acceder a los artículos más relevantes de la semana seleccionados por Der Spiegel, El PaísEsGlobalLe Monde, Política ExteriorThe New York TimesThe Washington PostRevista de Libros , Letras LibresClaves de Razón PrácticaJot Down y Real Instituto Elcano.


Desde estos otros a los especiales de El País sobre Lo que pensamos de Europa, Las reformas que necesita España y 2016, resumen de un mal año, y al Informe España en el mundo, 2017, del Real Instituto Elcano.

Y desde los de más abajo pueden hacerlo a los artículos de opinión seleccionados por mí durante la semana, que voy subiendo diariamente al blog y que permanecen publicados en él un máximo de 24 horas. 

Las distracciones del Sr.Smith, por Mario Vargas Llosa.
Las emociones nublan el entendimiento, por Álvaro Fernández de la Mora.
Las frivolidades de Corbyn, por John Carlin.
Que gane el diálogo, que las urnas decidan, por C.Puigdemont/Oriol Junqueras.
Inda y la verdad de las mentiras, por Juan Cruz.
Populismos bajos, por Víctor Lapuente Giné.
Gloria, por Félix de Azúa.
Las trece campanadas del soberanismo, por V.Ferreres/E.Fossas/A.Saiz.
De un desastre oscuro, por Bernard-Henri Levy.
Funambulismo, por Sandra León.
Piratas, por Manuel Jabois.
Relanzar la Unión Europea, por N.Sartorius/E.Lamo/E. Cassinello/J.Bacaria.
Cuando Europa ha extraviado el rumbo, por José Andrés Rojo.
Huida y travesía europea, por José Ignacio Torreblanca.
Buenistas sin fronteras, por Elvira Lindo.
Terrorismo como ansiedad, por Jorge Galindo.
Europa se reinventa a los sesenta, por Claudi Pérez.
Teatro, por Julio Llamazares.
Vida en libertad, por Enrique Krauze.

Como decía Hannah Arendt, espero que les inviten a pensar para comprender y comprender para actuar. La vida, a fin de cuentas, no va de otra cosa que de eso. Se los recomiendo encarecidamente. 

Para terminar, les dejo con los reportajes de El País con las mejores imágenes del 2016, las treinta fotos más representativas de los 40 años de vida del periódico, y las fotos ganadoras del World Press Photo 2017. Y como siempre, las mejores fotos de la semana que termina. 



Rescate de inmigrantes ahogados frente a la costa de Libia


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[Humor en cápsulas] Para hoy domingo, 26 de marzo de 2017





El Diccionario de la lengua española define humorismo como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Pero también como la actividad profesional que busca la diversión del público mediante chistes, imitaciones, parodias u otros medios. Yo no soy humorista, así que me quedo con la primera acepción, y en la medida de lo posible iré subiendo al blog cada día las viñetas de mis dibujantes favoritos. Las de hoy, con Morgan en Canarias7; Idígoras y Pachi en El Mundo; El Roto, Forges, Peridis, y Ros en El País; y Montecruz y Padylla en La Provincia-Diario de Las Palmas. Disfruten de ellas. 




Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt




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sábado, 25 de marzo de 2017

[A vuelapluma] ¿Hay algo bajo el tupé de Trump?





Aunque a la vista de sus más recientes decisiones lo que yo me pregunto (implícitamente, para no ofender en exceso) es si el presidente Trump tiene cerebro, y si lo tiene, si le sirve para algo más que para mover el tupé que recala sobre él,  el expresidente del gobierno español entre 1982 y 1996, Felipe González, afirmaba hace unos días con moderación contenida, en un artículo en El País, que el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, solo confía en sus “pulsiones” sicopáticas y en los que adulan sus modos insultantes y engañosos, aventurando que sus políticas proteccionistas y el rechazo a la globalización llevarán a su país a la decadencia como “primera potencia”. 

La política como gobierno del espacio público que compartimos está atrapada entre la arrogancia tecnocrática y la osadía de la ignorancia, dice González. Entre los “brillantes” posgraduados que creen que la complejidad de los problemas sociales se resuelve con algoritmos infalibles de laboratorio; y los necios, los que no saben, pero no saben que no saben y ofrecen respuestas arbitristas que simplifican y distorsionan la realidad.

Ni unos ni otros dudan cuando incursionan en el espacio público, como portadores de la “verdad” o de la “posverdad”, sigue diciendo. Y aunque mi reflexión hoy está dedicada a los segundos, no deja de preocuparme la arrogancia distante de estos supuestos sabios que nunca explican sus errores, porque para ellos es la realidad la que falla.

El necio puro (ne scio) es bastante inofensivo, incluso positivo cuando sabe que no sabe y busca apoyo para cubrir su ignorancia, añade más adelante. El necio peligroso es el que tiene poder sobre los demás y, como no reconoce su ignorancia, menosprecia la opinión de los otros. Trata de imponer su “posverdad” simplificadora, se busca enemigos como responsables de la realidad que se inventa, aunque aproveche algunos elementos de la verdad y los miedos que esta genera siempre.

Los muros más peligrosos de Trump están ya construidos y petrificados en su cabeza, comenta. Son los que más deberían preocupar en Estados Unidos, en México o Latinoamérica, en la Unión Europea y en el resto del mundo, porque este personaje está al frente de la “todavía” primera potencia del globo. En su mente nunca hubo un proyecto para gobernar la diversidad que hace fuerte a su país. Nada parecido a un programa de gobierno en su campaña y, menos aún, en su discurso de investidura. Porque este señor solo confía en sus “pulsiones” sicopáticas y en los que adulan sus modos insultantes y engañosos.

Si cualquier mandatario del mundo hubiera descrito la “realidad” americana como lo hizo Trump en su discurso de toma de posesión, lo habríamos descalificado como sectario y fanático cargado de odio hacia Estados Unidos, señala. Merece la pena analizar esa “oratoria” digna de un autócrata que se siente por encima de las instituciones, que desprecia a su propio pueblo, que busca enemigos y culpables en los que no son como él, sean inmigrantes, mujeres o minorías de cualquier tipo. En esa pieza inaugural se comprenden qué tipo de muros anidan en su cabeza y orientan sus abundantes decretos presidenciales o sus constantes tuits.

Habría que esperar que una parte de los “apaciguadores” que afirmaban (todavía quedan muchos) que no haría lo que proponía en su campaña o en sus muchas medidas de estas semanas de ejercicio efectivo de la presidencia estuvieran ya apercibidos de lo que se propone, dice González. Porque demuestra una audaz ignorancia de la realidad interna y externa sobre la que trata de proyectar su poder.

También es lógico esperar que sus imitadores se crezcan y multipliquen complicando la gobernanza de la democracia representativa, la única que ampara nuestras libertades, en los espacios del mundo en que existe, señala. Y poco importa que se presenten bajo el paraguas, más supuesto que real, de ideologías de izquierdas o de derechas. Lo que los une, o los junta en “manada”, es su posición etimológicamente reaccionaria ante el vértigo de los cambios inducidos por la revolución tecnológica y su aprovechamiento fraudulento de miedos comprensibles en conjuntos sociales sensibles.

Porque estamos viviendo una transformación a nivel global que, como lo fuera la Revolución Industrial, no es reversible, que genera una interdependencia creciente, que cuestiona al Estado nación como ámbito de realización de la soberanía, de la democracia o de la identidad, afirma. La diferencia con la Revolución Industrial es la vertiginosa velocidad de la implantación de la actual.

Los reaccionarios aprovechan el miedo al cambio, cierran fronteras, rechazan al otro, al que es diferente, se atrincheran en el nacionalismo sin memoria de la destrucción que provocó en el siglo XX, continúa diciendo. Vuelven al proteccionismo y las guerras comerciales. Una revuelta contra la revolución tecnológica que utiliza los medios de esta para negarla y enfrentar a la defensiva sus consecuencias.

Pero hay algo detrás del triunfo electoral de personajes como Trump que revela la necesidad de introducir elementos de gobernanza en la globalización, para hacerla más previsible y, sobre todo, para hacerla más justa en la redistribución, para replantearse el modo y tiempo de trabajo disponibles, señala poco después. La función de la política progresista no es rechazar o negar el cambio tecnológico, ni instrumentalizar los miedos que genera para replegar a nuestras sociedades en busca de “utopías regresivas”, sino prepararnos para enfrentar ese cambio aprovechando lo que ofrece de bueno y minimizando los riesgos que comporta para no dejar a nadie en la cuneta.

La primera sociedad que va a pagar el precio de los muros mentales de Trump es la americana, afirma. La buena noticia es que esta sociedad está reaccionando inmediatamente, movilizándose para combatir desde dentro las pulsiones reaccionarias y discriminatorias instaladas desde el 20 de enero en la Casa Blanca. Son conscientes de que estas políticas niegan la diversidad de la propia sociedad americana, la que le da complejidad pero también fortaleza. Son conscientes de que EE UU es una sociedad de minorías entrelazadas en las que la imposición de una de ellas sobre otras los lleva a una nueva “caza de brujas”, al aumento de los delitos de odio contra el que ven como diferente y, por eso, culpables. Son conscientes de que están en peligro derechos civiles dolorosamente conseguidos. Una sociedad construida por y desde la inmigración que no puede satanizarla.

Tal vez no sepan, todavía, los efectos económicos y sociales de estas políticas aislacionistas y amenazantes, señala. En la mente amurallada de Trump no entra la comprensión de lo que es una empresa global y Estados Unidos tiene las principales empresas globales del mundo. Son empresas que producen en el mundo, buscando economizar costes y buscando talento allá donde lo encuentran. Son empresas que venden en el mundo y prefieren un comercio abierto. Claro que la obligación de la política es limitar los abusos con marcos regulatorios razonables, pero no cerrar las fronteras y provocar guerras comerciales.

Como no es posible ser una potencia global sin empresas globales, en la era Trump Estados Unidos iniciará su decadencia como “primera potencia”, afirma rotundo. No puede esperar que sus empresas produzcan en EE UU, que los americanos consuman lo que allí se produce y que los demás países sigan consumiendo lo que venden sus empresas globales.

¿Cómo va a combinar política de aranceles altos y desplazamientos de producción mucho más costosos a Estados Unidos sin encarecer los precios para el consumidor americano y empobrecerlo en la práctica? ¿Cómo bajará los impuestos y aumentará el gasto (infraestructuras y defensa) sin desequilibrar las cuentas públicas?, se pregunta. Seguramente pensará que él mismo puede servir de ejemplo evadiendo impuestos. Claro que eliminará gastos sociales (en salud y en otros rubros), rompiendo todos los resortes de la cohesión social.

La democracia no garantiza el buen gobierno, concluye diciendo, pero nos permite cambiar al que lo hace mal. Por eso, a la larga, es siempre mejor. ¡Mantengamos la esperanza!




Caricatura de Donald Trump, por E. Derbez


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[Humor en cápsulas] Para hoy sábado, 25 de marzo de 2017





El Diccionario de la lengua española define humorismo como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Pero también como la actividad profesional que busca la diversión del público mediante chistes, imitaciones, parodias u otros medios. Yo no soy humorista, así que me quedo con la primera acepción, y en la medida de lo posible iré subiendo al blog cada día las viñetas de mis dibujantes favoritos. Las de hoy, con Morgan en Canarias7; Idígoras y Pachi en El Mundo; El Roto, Forges, Peridis, y Ros en El País; y Montecruz y Padylla en La Provincia-Diario de Las Palmas. Disfruten de ellas. 






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viernes, 24 de marzo de 2017

[Galdós en su salsa] Hoy, con "O'Donnell"



Estatua de Galdós en Las Palmas de G.C. (Pablo Serrano, 1969)


Si preguntan ustedes a cualquier canario sobre quien en es su paisano más universal no tengan duda alguna de cual será su respuesta: el escritor Benito Pérez Galdós. Para conmemorar su nacimiento, del que acaban de cumplirse 173 años, voy a ir subiendo al blog a lo largo de los próximos meses su copiosa obra narrativa, que comencé hace unos días con el primero de sus Episodios Nacionales, colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas entre 1872 y 1912 que tratan acontecimientos de la historia de España desde 1805 hasta 1880, aproximadamente. Sus argumentos insertan vivencias de personajes ficticios en los acontecimientos históricos de la España del XIX como, por ejemplo, la guerra de la Independencia Española, un periodo que Galdós, aún niño, conoció a través de las narraciones de su padre, que la vivió.

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria, en las islas Canarias, el 10 de mayo de 1843 y fallecido en Madrid el 4 de enero de 1920, Benito Pérez Galdós fue un novelista, dramaturgo, cronista y político español, uno de los mejores representantes de la novela realista del siglo XIX y un narrador esencial en la historia de la literatura en lengua española, hasta el punto de ser considerado por especialistas y estudiosos de su obra como el mayor novelista español después de Cervantes. Galdós transformó el panorama novelístico español de la época, apartándose de la corriente romántica en pos del realismo y aportando a la narrativa una gran expresividad y hondura psicológica. En palabras de Max Aub, Galdós, como Lope de Vega, asumió el espectáculo del pueblo llano y con su intuición serena, profunda y total de la realidad, se lo devolvió, como Cervantes, rehecho, artísticamente transformado. De ahí, añade, que desde Lope, ningún escritor fue tan popular ni ninguno tan universal, desde Cervantes. Fue desde 1897 académico de la Real Academia Española y llegó a estar propuesto al Premio Nobel de Literatura en 1912. 

La novela O'Donnell es el quinto título de la cuarta serie de los Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós y toma su nombre del general liberal Leopoldo O'Donnell, creador del partido Unión Liberal y una de las figuras políticas más influyentes de la España de mediados del siglo XIX. Si otros episodios narran sucesos militares y políticos o relatan hechos de las clases más favorecidas, el presente se centra en los barrios más pobres de la capital y en la situación de abandono a la que se veían sometidos sus vecinos a causa de los constantes cambios de gobierno. La novela comienza en 1854, con el triunfo de la Vicalvarada, tras la que el general Espartero se hace con el poder, aunque siempre limitado por la rivalidad con Leopoldo O'Donnell, ministro de la Guerra, hasta que este es nombrado presidente del gobierno por la reina Isabel II, convirtiéndose el el gobernante más duradero de la época (1858-1863) y novedoso por la creación del partido Unión Liberal, que monopolizaría la política de ésos años aunando las dos vertientes del liberalismo, la moderada y la progresista. 

Leopoldo O'Donnell (1809-1867) y Juan Negrín (1892-1956) son los dos únicos presidentes del gobierno que Canarias ha dado a España.




Leopoldo O'Donnell



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[Humor en cápsulas] Para hoy viernes, 24 de marzo de 2017





El Diccionario de la lengua española define humorismo como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Pero también como la actividad profesional que busca la diversión del público mediante chistes, imitaciones, parodias u otros medios. Yo no soy humorista, así que me quedo con la primera acepción, y en la medida de lo posible iré subiendo al blog cada día las viñetas de mis dibujantes favoritos. Las de hoy, con Morgan en Canarias7; Gallego y Rey y Ricardo en El Mundo; El Roto, Forges, Peridis, Ros y Sciammalrella en El País; y Montecruz y Padylla en La Provincia-Diario de Las Palmas. Disfruten de ellas.




Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt




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jueves, 23 de marzo de 2017

[A vuelapluma] La reforma de la Constitución





Javier García Fernández, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense de Madrid, planteaba de nuevo hace unos días en un interesante artículo en El País el tema de la reforma de la ConstituciónPara proceder a la revisión del texto, dice en él, es necesaria una negociación específica con los partidos catalanes independentistas pero más complejo todavía resulta el momento que se elija y el grado de consenso parlamentario que se alcance. 

Cuando la vicepresidenta del Gobierno, continúa diciendo, compareció en la Comisión Constitucional del Congreso el pasado 1 de diciembre, la reforma de la Constitución dejó de ser un tabú en el PP. Debemos celebrarlo lamentando que la cuestión no se desbloqueara en la legislatura 2011-2015, cuando pudo hacerse una reforma constitucional serena y con suficiente fuerza parlamentaria. No obstante, el desbloqueo, la reforma constitucional sigue suscitando dudas, especialmente sobre cómo y cuándo debe realizarse.

Antes de hablar del cómo y del cuándo debemos referirnos al para qué, añade. La reforma constitucional se sitúa actualmente en un punto intermedio entre quienes creen que no se debe cambiar nada y quienes quieren abrir un nuevo proceso constituyente como el de 1977-1978. A los primeros se les debe recordar que la Constitución es ante todo una norma jurídica y de la misma manera que es necesario reformar cada cierto tiempo el Código Civil o la Ley Hipotecaria para asegurar la eficacia de estas grandes leyes, la Constitución necesita siempre reformas que aseguren su perdurabilidad como expresión del pacto político del que trae causa. Y a quienes quieren abrir un nuevo proceso constituyente conviene recordarles que el “régimen de 1978” es el período que más democracia y más bienestar ha dado a los españoles en toda su historia constitucional, régimen que posibilita que concurran a las elecciones quienes lo quieren transformar, destruir o banalizar.

Esta posición intermedia, comenta, entre quienes no quieren cambiar nada y quienes quieren cambiar todo, ayuda a entender cuál debe ser el alcance de la reforma. La Constitución tiene Títulos muy bien elaborados como el II (Corona), el IV (Gobierno), el V (relaciones Gobierno-Cortes) y el IX (Tribunal Constitucional), por lo que los cambios, a veces simples retoques, aunque necesarios, no deberían ser numerosos. Otras materias, como los derechos fundamentales, el gobierno del Poder Judicial y la organización territorial, pueden necesitar más cambios. Pero no pensemos que una reforma constitucional comporta abrir en canal la Constitución porque no es necesario y probablemente se perdería parte de su excelente y progresista contenido.

Se abre, pues, el tiempo de la reforma constitucional pero deberíamos aprender de las experiencias pasadas. La reforma que impulsó el Gobierno de Rodríguez Zapatero a partir de 2004 era una reforma sensata y políticamente inocua, asumible por la derecha y por la izquierda. Pero fracasó porque se politizó ab initio y se incluyó en el programa electoral del PSOE y en el programa de gobierno del candidato Rodríguez Zapatero, lo que situó al PP en la cómoda posición de negarle su respaldo y hacerla fracasar. Y también fracasó porque el propio Gobierno renunció a elaborarla y delegó en el Consejo de Estado, que al cabo de casi un año publicó un excelente informe —con trabajos académicos complementarios— pero ofreció demasiado tarde el texto articulado que se necesitaba. De aquel fracaso debería aprenderse, renunciando a crear comisiones de trabajo con llamamiento de expertos, como ya se ha propuesto con cierta ingenuidad, porque el trabajo en comisiones parlamentarias con apoyo de expertos suele conducir al fracaso político por exceso de debate y de lucimiento, cuando no de confrontación. Por el contrario, si se quiere realmente la reforma constitucional, el Gobierno debería nombrar a un secretario de Estado o a un ministro sin cartera sin otra función que la de prepararla discretamente, dialogando con los partidos favorables a la reforma, cerrando temas conflictivos y elaborando un proyecto asumible por unos y otros. De forma discreta, repito, sin publicidad, sin anuncios en las redes sociales y sin dar pie a que cada partido venda sus propuestas como si se tratara de los diez mandamientos. Comprendo que este procedimiento no interese a quienes no hacen otra política que la del espectáculo vano, pero la Constitución es una norma jurídica que se debe reformar con prudencia y sin pretender obtener réditos políticos inmediatos.

Hablar del cómo, continúa más adelante, nos conduce a pensar que se hace precisa la negociación específica con los partidos catalanes independentistas. Porque el objetivo de la reforma ha de ser también cerrar el tema autonómico. No es cierto, como suelen decir algunos políticos catalanes, que el modelo autonómico esté agotado pues muestra su pujanza en muchas comunidades autónomas pero la presión rupturista de algunos partidos catalanes obliga a examinar si es posible una reforma que corte las reivindicaciones independentistas. Por ello la cuestión catalana requiere un tipo de negociación diferente del que se ha de tener con los partidos nacionales y el Gobierno debería hacer un esfuerzo de negociación tan intenso como discreto.

Más complejo se presenta el cuándo de la reforma, comenta. Una posibilidad cómoda hubiera sido acometer la reforma en dos fases, esto es, efectuar relativamente deprisa una reforma parcial conforme al artículo 167 de la Constitución y dejar “congeladas”, para el final de la legislatura, las reformas que pudieran afectar a los derechos fundamentales y a la Corona —la no discriminación en la sucesión y poco más— que exigen disolución de las Cámaras, elecciones y referéndum, conforme al artículo 168 de la Constitución. Pero esa posibilidad ya no es posible porque Podemos ha anunciado que en el supuesto de una reforma parcial exigirá en todo caso referéndum, y puede hacerlo porque dispone de más de treinta y cinco diputados que lo pueden solicitar. Esta intención de Podemos trastoca todas las previsiones pues, dada la inanidad del programa de reforma constitucional de este partido, lo único que seguramente pretende es hacer barullo mediático sin ningún contenido político serio. El tema es demasiado complejo como para entrar en una batalla política adicional por lo que parece prudente concentrar todo en una sola reforma conforme al procedimiento agravado que desemboque, al final de la legislatura, en la disolución de las Cámaras y en el ulterior referéndum.

Por último, concluye el profesor García Fernández, el tema del tiempo de la reforma nos lleva directamente a otra cuestión. Se ha repetido, y es cierto, que una revisión constitucional exige alto grado de consenso. Pero consenso no significa unanimidad. Cuando se reforma una Constitución sin un cambio de régimen, es muy difícil lograr el mismo asenso que cuando se aprueba una Constitución tras una larga dictadura. Quiere ello decir que la reforma constitucional precisa un acuerdo muy amplio pero no habría que preocuparse si algún partido, como Podemos o las nuevas formaciones que están sobre la divisoria unidad/secesión, no apoyaran la reforma pues lo contrario sería condicionar la reforma acordada por los partidos mayoritarios a una minoría populista que busca más el espectáculo que la acción política. Más claro, el agua, añado yo sumándome a su propuesta.






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