jueves, 30 de mayo de 2013

30 de mayo: Una Canarias federal como solución al "pleito insular"




Mapa de las Islas Canarias



Me sumo a la efeméride del Día de Canarias, como hago todos los años por estas mismas fechas, trayendo hasta el blog un asunto que, dos siglos después de iniciado, sigue influyendo decisivamente en la -por lo que parece- difícil vertebración política definitiva de Canarias.

Y me gustaría hacerlo, por deformación profesional -como amante de Clio, la musa de la Historia- a partir de la obra de uno de los grandes historiadores que ha dado Canarias, y ha dado muchos, que han nacido en esta tierra atlántica común que nos acoge. Me refiero a Marcos Guimerá Peraza (1921-2012), fallecido justamente en mayo del pasado año, y al estudio que dedicó al  denominado "Pleito Insular", publicado entre 1967 y 1974, en el prestigoso Anuario de Estudios Atlánticos, en cinco entregas sucesivas que pueden ustedes leer a partir de este enlace.  

Un "pleito" difícil de entender para quien no sea canario, no solo por lo que tiene de peculiar e idiosincrásico, sino por la carga política que lo provocó, lo mantuvo, y que aún colea, y que en realidad se resume en la lucha por la hegemonía en el archipiélago de las "burguesías" dominantes y enfrentadas de las ciudades de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria. Guimerá Peraza lo deja meridianamente claro desde el inicio del prímero (1967) de los estudios que le dedicó: 

"Las luchas por la capitalidad, primero, y por la división, después,
cuentan con más de un slglo de antigüedad en el Archipiélago
Canario. Y gozan siempre, por desdicha, de actualidad, tan
pronto se apunta, siquiera, el tema de la unidad regional, después
de más de cuarenta años de la división, en dos, de la provincia
de Canarias. 

Con la renovación del pleito insular, el tema de la capitalidad
resurge. Orillado con la división de 1927, sustituido mucho antes
por el divisionismo, con la pensada creación de regiones cobra el
problema de la capitalidad del Archipiélago nuevos bríos. 

Como es sabido, la organización de las Islas Canarias, antes
y después de la Conquista, a fines del siglo xv, fue por Islas, regidas
por sus antiguos Ayuntamientos o Cabildos. No hubo nunca
una capitalidad provincial o regional, que extendiera su jurisdicción
a todo el territorio. Había, sí, en la isla de Gran Canaria una
Audiencia y un Obispado; como en la de Tenerife una Comandancia
o Capitanía General, desde finales del siglo XVII : concretamente,
instalada en Santa Cruz desde 1723, por el Marqués de Vallehermoso.
Pero no existió una capital administrativa, poiítica ni económica,
hasta bien entrado el siglo XIX.

La realidad es que la unidad ha sido, y es, la Isla. El Archipiélago
es, por definición, un conjunto de Islas, y en las Canarias presentan
caracteres bien distintos entre sí, y no sólo geográficos. La
historia, política y administrativa, ha coincidido con la geografia.
Y la economía ha presentado diferencias notables entre Islas.

Pues bien, pese a ello, al nacer la Provincia de Canarias con la
Constitución de 1812, surgió, casi de inmediato, el pleito sobre
la capitalidad. Pero como quiera que la pugna entre Tenerife y Gran
Canaria ya había aparecido desde el Motín de Aranjuez en 1808,
nuestro estudio va a comprender la historia de la lucha por la
capitalidad durante el primer tercio del siglo a XIX, es decir, 
la parte del mismo que va desde la guerra de la Independencia 
contra Napoleón hasta el final de la primera guerra carlista: de 1808 a 1839." 

El "Pleito Insular" es evidente que ya no es lo que era, ni histórica ni políticamente, pero sigue estando ahí por algo tan sencillo de explicar, como por lo que parece difícil de entender para muchos: que la realidad insoslayable de Canarias, como dice Guimerá Peraza, es la ISLA. Que el archipiélago canario son siete (o trece) islas diferentes física, histórica, social, cultural y económicamente. Para resolver circunstancias como esta se creó el federalismo.

Federalizar Canarias supondría replantearse la distribución del poder político en el seno de la Comunidad Autónoma de manera horizontal entre el gobierno regional y los gobiernos insulares mediante un reparto de competencias tasado estatutariamente tanto a nivel regional como insular, y la configuración de un parlamento regional (o Cabildo General de Canarias) bicameral en el que estuvieran representados tanto el pueblo del archipiélago en su conjunto como cada una de sus islas (consideradas como entidades territoriales propias y autónomas) con competencias legislativas iguales y otras propias y específicas de cada una. La Cámara de elección popular sería elegida por la totalidad de la población del archipiélago por un sistema proporcional puro, en una circunscripción electoral única. La Cámara territorial estaría conformada por representantes de los gobiernos de los Cabildos Insulares, en número igual para cada uno de ellos, independientemente de su población, y con un solo voto para cada isla.

No es la primera vez que planteo esta posibilidad. Lo hice ante el propio Parlamento de Canarias en 1995, 1996 y 1997, con ocasión de las deliberaciones que llevaron a la reforma del Estatuto de Autonomía, y en varios artículos publicados en la prensa regional que tuvieron cierta repercusión en medios académicos y universitarios, pero ninguna política. Esos artículos pueden leerse, en el blog en las entradas correspondientes a los días 26/27 de octubre y 25/28 de noviembre de 2006.

Respecto al tan traido y llevado tema de las identidades compartidas, me gustaría dejar claro expresamente que no tengo problema alguno al respecto: me siento tan ciudadano (de mi ciudad) como grancanario, canario, español y europeo. No renuncio a ninguna, no las confronto, todas son mias (y de ustedes, si lo desean).

Sean felices, por favor, a pesar de todo. Y como decía Sócrates, "Ιωμεν". Tamaragua, amigos. HArendt





Identidades compartidas






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"Tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)
"La historia del mundo no es un suelo en el que florezca la felicidad. Los tiempos felices son en ella páginas en blanco" (Hegel)
"Todas las penas pueden soportarse si las ponemos en una historia o contamos una historia sobre ellas" (Isak Dinesen)

martes, 28 de mayo de 2013

Políticos: ¿Señores o empresarios del poder?




Consejo de Ministros
Palacio de La Moncloa (Madrid)
¿La sede del poder?




Los artículos que aparecen semanalmente en el blog "Vitrinas", publicado por "Revista de Libros", constituyen para mí una fuente inagotable de lectura satisfactoria, inspiración e incitación a la escritura de numerosas entradas de "Desde el trópico de Cáncer". Algo que los lectores del mismo habrán percibido sin duda.

El pasado 18 de abril aparecía en "Vitrinas" un artículo del profesor Rafael Núñez Florencio, titulado "Los empresarios del poder", comentando el libro del también profesor de Historia, José Varela Ortega, titulado "Los señores del poder y la democracia en España: entre la exclusión y la integración" (Círculo de Lectores, Barcelona, 2013). 

De entrada, me llamó la atención la notable diferencia semántica entre el título de la reseña y el del libro. ¿Mera argucia publicitaria? No lo creo, más bien, supuse, tras la lectura de la misma (a la que pueden acceder en el enlace de más arriba resaltado en rojo), perspectivas distintas sobre el análisis de un mismo fenómeno histórico: el ejercicio del poder político por las élites que lo conforman.

Ese mismo día envié por internet una desiderata a la Biblioteca Pública del Estado en Las Palmas para ver si podían adquirirlo, algo complicado en los tiempos actuales por mor de las restricciones presupuestarias. Me equivoqué de nuevo. La responsable de adquisiciones de la Biblioteca me respondía al siguiente día que la propuesta había sido admitida y que me avisarían en cuanto tuvieran el libro. Ayer me avisaron de que había llegado y por la tarde, sentado en un banco del parque de San Telmo, al calor tibio de un día soleado y ventoso mientras esperaba para recoger a mi nieto a la salida del colegio comencé a leerlo. Nada más hacerlo, tras el magnífico prólogo del también historiador,  hispanista y exembajador de Israel en España, Shlomo Ben-Ami, y el capítulo introductorio del propio autor, afloraron a mi mente las percibidas perspectivas distintas de autor y reseñador que se vislumbraban, ímplícitas algunas, y explícitamente otras, en el artículo de "Vitrinas".

Como no he pasado de la página 50 del libro no puedo dar una opinión ni siquiera aproximada del mismo, pero si me voy a atrever a transcribir la contraportada, que supongo es un resumen elaborado por el editor, y del esbozo biográfico de su autor, el profesor Varela Ortega. 

El currículum del profesor Varela es impresionante: Doctor en Historia por las universidades de Oxford y Complutense de Madrid, catedrático en las de Santiago, Valladolid, Rey Juan Carlos y Oxford, director del Colegio de España en París, presidente de la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, y autor de prestigiosas publicaciones que se citan en la reseña del profesor Núñez Florencio.

"Este libro -dice la contraportada del mismo- es un magistral ensayo interpretativo de la historia contemporánea de España desde la invasión francesa hasta la democracia post-franquista, pasando por la Restauración, la Dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República y la Guerra Civil. En su recorrido a través de los grandes hitos de este largo devenir histórico, José Varela Ortega nos deja reflexiones y análisis originales e instructivos sobre la imagen, o el estereotipo, de España en la literatura occidental, los diferentes sistemas políticos que se instauraron en España, los grandes debates historiográficos en torno a ellos, el uso y abuso del tan debatido tema de la "memoria histórica" en estos días, y el papel del ejército en la España contemporánea, no sin desarrollar en el proceso una tipología del pronunciamiento y un recorrido histórico comparativo del violento flirteo de los militares con la política desde la Roma de Sila hasta el fallido golpe de 1981 en España. Un recorrido hilvanado por la aventura de algunos políticos profesionales que ambicionaron el poder con pasión y se dedicaron a maximizarlo con empeño. En ocasiones, lo hicieron en alianza con el demos, extendiendo e impulsando derechos. Pero a veces -continúa- sus querellas les llevaron hasta su propia descalabro, arrastrando con ellos a los ciudadanos a quienes decían representar o beneficiar. Por eso es también la conmovedora historia de quienes aprendieron de las catástrofes que generó su propia incompetencia. Decía Ortega -y concluye con el texto que estoy reseñando- que de la Historia, lo más interesante era aprender de los errores. Y, no obstante, demasiados políticos, en lugar de interpretarla como fórmula de comprensión, se aferran a Clio con voluntad anacrónica, cual maza de alabardero, que es un símbolo de poder".

Una última reflexión personal, y termino por hoy: No hay un "caso España" en la historia de Europa ni del mundo. No somos una excepción a lo vivido en otras sociedades y épocas alejadas y contemporáneas. Lo deja claro el autor del libro desde esas primeras páginas que sí he leído. Con él coinciden otros muchos historiadores españoles y extranjeros, por citar algunas publicaciones recientes, las de Juan Pablo Fusi y Juan Marichal, ya reseñadas por mí en el blog. También es mi opinión: no somos ni peores ni mejores que los demás pueblos y sociedades que han luchado a lo largo de su historia por su libertad.

Les animo de nuevo a leer la reseña del profesor Núñez Florencio, y por supuesto, si pueden y se animan a hacerlo, el libro del profesor Varela. Y espero que esta entrada de hoy les haya resultado interesante, pues dicho sea con sinceridad y reconocimiento de culpa, el blog anda algo alicaido desde hace un tiempo.

Sean felices, por favor, a pesar de todo. Y como decía Sócrates, "Ιωμεν". Tamaragua, amigos. HArendt




El profesor Varela y los príncipes de Asturias






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"Tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)
"La historia del mundo no es un suelo en el que florezca la felicidad. Los tiempos felices son en ella páginas en blanco" (Hegel)
"Todas las penas pueden soportarse si las ponemos en una historia o contamos una historia sobre ellas" (Isak Dinesen)

lunes, 27 de mayo de 2013

¿Por qué hay que cambiar los partidos?




Los portadores de la antorcha
Universidad Complutense de Madrid



Elisa de la Nuez, abogada del Estado en excedencia, y César Molinas, un afamado economista y controvertido polemista político, escriben en la Cuarta de El País de hoy un interesante artículo con el mismo título de esta entrada sobre la imperiosa necesidad de modificar radicalmente la estructura y el funcionamiento de los partidos políticos españoles.

"En España hay que cambiar los partidos políticos porque funcionan rematadamente mal, porque se han convertido en instituciones para la defensa de intereses particulares en detrimento del interés general y porque son incapaces de articular una salida creible a la crisis económica, institucional y moral que aflige a la sociedad española desde hace ya seis años"... Les animo a continuar su lectura. Y si tienen tiempo y ánimo, a revisar las entradas que este blog le ha dedicado al asunto con anterioridad. Pueden hacerlo desde el buscador o el índice de etiquetas del mismo, bajo la voz "partidos".

Hace ya mucho tiempo que el sociólogo alemán Robert Michels (1876-1936) formulara su famosa "ley de hierro de las oligarquías". Hasta en las islas Canarias que no llueve nunca o casi nunca (como en el sur de California, que proclamaba Albert Hamond en su canción) ha llovido mucho desde entonces, y la cosa ha ido a peor en lo que respecta a la democracia interna de los partidos. Los remedios son varios, pero la voluntad, sinceramente, poca. Les pido perdón si mis palabras les resultan un pelín sarcásticas, pero es como yo lo veo.

Posdata: Este mismo día de hoy, 27 de mayo, se celebraba en el Círculo de Bellas Artes de Madrid un acto en el que más de un centenar de intelectuales sin adscripción partidaria, presididos por los anteriormente citados Elisa de la Nuez y César Molinas, asumen y presentan un manifiesto promoviendo una reforma radical de la ley de partidos, para lo cual se crea una página electrónica a través de la que pretenden recoger más de quinientas mil firmas y presentar una propuesta de iniciativa legislativa popular que fuerce a los grupos parlamentarios a cambiar la ley que regula su funcionamiento interno y dotarse de mecanismos democrátricos. Una crónica del periodista Fernando Garea,  especializado en temas políticos de El País, daba cuenta de ello en la edición de dicho periódico del día 28 de mayo.

Sean felices, por favor, a pesar de todo. Y como decía Sócrates, "Ιωμεν". Tamaragua, amigos. HArendt





Elisa de la Nuez y César Molinas





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sábado, 25 de mayo de 2013

En el andén (Del blog "Pensando en la estación")









En el andén

Hoy llueve en la estación. Nadie se asoma a mirar la llegada de los trenes. Unos pasajeros esperan sentados en los bancos del andén y o...





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lunes, 20 de mayo de 2013

Los Intelectuales y la democracia: Evitar el silencio, pedir la palabra






Blas de Otero (1916-1979)



Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras y en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Blas de Otero: "En el principio. Pido la paz y la palabra"
(1955)






De los "intelectuales" siempre se ha dicho que constituyen la voz y la conciencia crítica de la sociedad de su tiempo. Claro está que para compartir esa opinión primero deberíamos ponernos de acuerdo sobre que entendemos hoy por "intelectual", sobre cuál sería su función, y a quién podríamos calificar como tal.


En aras de dilucidarlo, Álvaro Delgado-Gal, profesor de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid y director de Revista de Libros, publica en su blog un denso e irónico artículo, "¿Dónde están los intelectuales" [1], en el que después de un exhaustivo excurso sobre la historia de los mismos en Europa (y España) desde el siglo XVII para acá, llega a la desoladora conclusión de que en el momento actual no solo no juegan papel alguno, sino que ni tan siquiera existen pensadores dignos de tal nombre. 

El también profesor, Andrés Ortega, director del Observatorio de las Ideas y fundador del "Intelligente Unit of Spain", escribe otro artículo, "Transformar el sistema" [2], en el que denuncia el cada vez más acechante peligro de que la democracia española degenere en un simulacro. Para evitarlo, dice, hay que renovar una política gripada, alejada de los ciudadanos e incapaz de generar los proyectos y pactos nacionales necesarios para una nueva transición que cambie la clase dominante por una clase dirigente. ¿Pero quién se hace con el santo y seña de esa función? ¿Es posible una revolución cultural, social y política sin líderes, programa ni objetivos como la que promueven movimientos como el 15-M? El interrogante es mio, no del profesor Ortega.

Otro filósofo, profesor de la Universidad Complutense y director de la Revista Claves de Razón Práctica, Fernando Savater, escribe uno titulado "Artículo 19" [3]. Es cierto que se refiere en el mismo a la inútil, estúpida y criminal guerra que sostienen algunos Estados contra la droga. Ello le lleva a la conclusión de que pensar que las decisiones políticas son prioritariamente racionales encuentra escaso apoyo argumetal en buena parte de las medidas que adoptan los gobiernos. Lo cual, añado yo, es algo que podía extenderse muy bien a lo que en su lucha contra la crisis en Europa y España están haciendo los gobiernos estatales y la propia Unión Europea. 

Savater termina su artículo con una frase del también escritor filósofo y premio Nobel de Literatura, Bertrand Russell: "Si no podemos evitar los demás crímenes, al menos evitemos el del silencio", porque romper la imposición del silencio -dice el filósfo británico- es el comienzo de la lucha contra el resto de los crímenes. Ese evitar el silencio, denunciar las actuaciones criminales vengan de donde vengan o la irracionalidad de muchas de las actuaciones del poder es labor de los intelectuales. Y para eso es necesaria la palabra, porque la acción anti o contra, sin palabras que la expliquen, no nos lleva a ningún sitio. 

"En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios": Lo dice el Evangelio según San Juan (1, 1-2. Biblia de Jerusalén, Declée de Brower, Bilbao, 1998). Yo no llego tan lejos ni tan alto. A mí me gusta mucho más esa otra frase que dice que a los pueblos solo los mueven los poetas. 

Cuando todo aquello en lo que creíamos cede ante nuestros pies, nos queda la palabra. ¿No es eso a fin de cuentas lo que nos está diciendo Blas de Otero en los versos que encabezan esta entrada? No dejemos pues de usarla. Cada uno a su manera. En la medida de sus posibilidades.

En este vídeo [4] pueden escucharlos en la música y la voz del cantante Paco Ibáñez.

Les animo a una lectura sosegada y crítica de los enlaces reseñados. Estoy seguro de que les resultarán provechosos. Y sean felices, por favor, a pesar de todo. Y como decía Sócrates, "Ιωμεν". Tamaragua, amigos. HArendt














Entrada núm. 1867
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sábado, 18 de mayo de 2013

18 de mayo: Día Internacional del Museo (Del blog "Pensando en la estación")









18 de mayo. Día Internacional del Museo

Según el ICOM (Consejo Internacional de Museos)  define el museo como una organización sin fines de lucro, una institución permanente ...




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jueves, 16 de mayo de 2013

Gran Canaria: Paseo virtual por una isla mágica




El Roque Nublo y el Teide


Unas líneas más abajo voy a invitarles a compartir conmigo un paseo virtual por la isla en la que vivo, Gran Canaria. Pero antes permítanme, por favor, comentarles algunas otras cosas que me parecen de interés. 

La cuestión, como digo en el apartado del blog que dedico a reseñar las entradas que tengo en elaboración, es que me encuentro en dique seco; es decir, falto absoluto de ideas que plantear o programa a desarrollar. No es solo por lo que expongo allí, que sí. Influye también, como no, el agostamiento al que hacía referencia en mi última entrada. Y las razones que aduce la escritora Elvira Lindo, que comparto, en uno de sus últimos artículos en El País, entre otras, la alergia que le provoca repetirse o  comentar los mismos asuntos que todos están comentando al mismo tiempo y en todos lados.  

Un solo ejemplo de todo lo dicho hasta ahora, y lo dejo, para no "repetirme". Todos los años, desde 2008, publico el 9 de mayo una entrada dedicada al Día de Europa, una fecha en la que se conmemora la "Declaración Schuman", formulada ese día de 1950, que puede ser considerada como el germen del que nació la Unión Europea. Por más esfuerzos que hice, por primera vez en seis años no encontré ni una sola razón para celebrarlo y mucho menos llevar esa celebración hasta el blog. Si eso es lo que siente un europeísta confeso y convencido como yo, me da pavor imaginar lo que estarán sintiendo aquellos que solamente ven, perciben y sufren la incompetencia y desidia de unos presuntos líderes que gobiernan las instituciones de una Unión y de sus Estados miembros. Unión por la que, a pesar de todo, yo sigo apostando, quizá con un optimismo no exento de irracionalidad. Al final, me he decidido por reproducir la alegoría clásica del "rapto de Europa" -nunca dicho con mejor intención- interpretada por la pintora Lucía García. Pueden verla más abajo.

Vuelvo a mi invitación del comienzo. Embárquense conmigo en un interesante viaje virtual por la isla de Gran Canaria. Pueden hacerlo desde este enlace. Es un viaje a través de fotografías activas, que giran 360 grados y que pueden alejarse o acercarse a voluntad y observarse desde distintos, puntos de vista, de algunos de los lugares más emblemáticos de Gran Canaria, tales como el Roque Nublo, en la cumbre central de la isla; las Dunas y la playa de Maspalomas, el puerto de Mogán, y las "presas" de  Soria y Las Niñas al sur de la misma; la localidad norteña de Arucas; o su capital, Las Palmas, con vistas de su catedral y plaza de Santa Ana y del  núcleo fundacional de la ciudad, el barrio de Vegueta; la modernista calle de Triana; la playa de Las Canteras, con el auditorio Alfredo Kraus, o la zona del Puerto de La Luz. Pueden hacerlo desde los enlaces que se abren en la parte superior derecha de la pantalla. Espero que disfruten del paseo.

Ya puestos, si me permiten la redundancia, dense una vuelta por esta otra entrada del blog, de diciembre de 2010, dedicada también a Gran Canaria, que ha resultado ser una de las diez más vistas y apreciadas por los lectores de Desde el trópico de Cáncer, con diversos reportajes fotográficos realizados sobre nuestra isla en el ámbito familiar.

Y sean felices, por favor, a pesar de todo. Y como decía Sócrates, "Ιωμεν". Tamaragua, amigos. HArendt






El rapto de Europa, por Lucía García







Entrada núm. 1865
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domingo, 12 de mayo de 2013

Ciencia, Fe, Filosofía





Simone Weil (1909-1943)




Dentro del mundo científico -del que no formo parte- a la hora de publicar se distingue con bastante claridad entre el estudio académico, el ensayo y el mero artículo, teniendo en cuenta el aparato erudito, las referencias y las notas incorporadas al texto en cuestión. Así pues, sin ninguna  pretensión de rigor científico o académico, las opiniones vertidas en este blog deben tomarse por parte de sus amables lectores como lo que realmente son: meras opiniones personales de su autor que no pretenden convencer de nada ni a nadie, a salvo de la credibilidad o confianza que les merezcan los enlaces externos a los que remito.

La lectura, ayer mismo, de un artículo al que me refiero más adelante, me anima a plantear de nuevo la vieja -para muchos, pero siempre actual- controversia entre ciencia, fe y filosofía, que ya expusiera en septiembre de 1942 la joven filósofa francesa de origen judío, Simone Weil, en un pequeño y trascendental librito de apenas setenta páginas titulado "Carta a un religioso" (Trotta, Madrid, 1998).

Sé que me repito, pero quién no, después de mil ochocientas sesenta y cuatro entradas y siete años de escribir casi a diario en este "Desde el trópico de Cáncer" de mis desventuras... 

El artículo que citaba más arriba es uno del profesor Antonio Piñero, catedrático de Filología Griega en la madrileña Universidad Complutense, titulado "Más allá de la muerte". Publicado en marzo pasado en el blog "Vitrinas", que edita "Revista de Libros", constituye una reseña crítica del libro del también profesor y filósofo Javier Gomá Lanzón titulado "Necesario pero imposible. O ¿qué podemos esperar?", (Taurus, Madrid, 2013).

La cuestión que plantea la crítica del profesor Piñero al libro de Javier Gomá es la siguiente: ¿de qué hablamos cuando hablamos del fenómeno, auténticamente universal de la figura de Jesús de Nazareth; de fe, de ciencia o de filosofía? ¿Se puede creer a la luz de los testimonios históricos existentes en la resurrección real y física de Jesús? Curiosa polémica viniendo de un filólogo y un filósofo y no de unos teólogos como podía resultar más pertinente. Les aconsejo no dejen de leer los comentarios suscitados en la entrada del blog por el artículo en cuestión, entre ellos, la amistosa pero contundente réplica que formula a la reseña el propio autor del libro, el profesor Gomá. 

Pero  vuelvo a la cita que hacía al comienzo de la entrada a Simone Weil y su libro "Carta a un religioso". Yo, que no soy creyente si por creyente se entiende la aceptación de una vida después de la muerte, la resurrección de los muertos en el mundo futuro o en la existencia de un Dios eterno, inmutable, preexistente y creador del universo, confieso que no tengo empacho en declararme cristiano si por cristiano entendemos únicamente el mensaje que dejó a los hombres el hombre histórico Jesús de Nazareth.

Hay una frase en el libro de Simone Weil que me impresionó profundamente desde el primer momento que la leí. Está al final de la página 47 de la edición que cito, y dice así: "Si el Evangelio omitiera toda mención de la resurrección de Cristo, la fe me sería más fácil. La Cruz sola me basta". Al comienzo del libro, que no es en realidad mas que la publicación de la carta que enviara poco antes de su muerte, a los treinta y cuatro años de edad, al sacerdote dominico Jean Couturier, dice Weil: "Cuando leo el catecismo del Concilio de Trento, me da la impresión de que no tengo nada en común con la religión que en él se expone. Cuando leo el Nuevo Testamento, los místicos, la liturgia, cuando veo celebrar la misa, siento con alguna forma de certeza que esa fe es la mía o, más exactamente, que sería la mía sin la distancia que entre ella y yo pone mi imperfección. Me gustaría que ésta fuese no menos penosa, pero sí más clara. Cualquier sufrimiento es aceptable en la claridad". La carta de Simone Weil al padre Couturier, con el que había llegado a entrevistarse en Nueva York, nunca obtuvo respuesta.

En una obra suya anterior ("Cuadernos, XI") que cita el prologuista de "Carta a un religioso", Carlos Ortega, Weil había dicho: "La Iglesia ha sido un gran animal totalitario. Fue la iniciadora de la manipulación de toda la historia de la humanidad con fines apologéticos [...] Nunca se ha hecho una limpieza filosófica de la religión católica. Para hacerla, habría que estar dentro y fuera de ella".

En la misma obra citada dice también: "No creer en la inmortalidad del alma, sino contemplar la vida entera como algo destinado a preparar el instante de la muerte; no creer en Dios,sino amar siempre el universo como se ama una patria, aun desde la angustia del sufrimiento, ése es el camino de la fe por la vía del ateísmo".

Termino. Sobre lo de que para hacer una limpieza filosófica de la religión católica habría que estar dentro y fuera de ella, sabe bastante el teólogo católico y profesor en la universidad de Tubinga, Hans Küng. En un artículo publicado en El País del pasado viernes: "¿Es el papa Francisco una paradoja?", el controvertido teólogo, compañero como consultor del Concilio Vaticano II del también teólogo Josep Ratzinger, más tarde papa con el nombre de Benedicto XVI,  expresaba su esperanza en que los gestos del nuevo papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio, hagan posible otra iglesia católica abierta a la pobreza, la humildad y la sencillez que predicaba Francisco de Asís. Si no es así, concluye, la iglesia católica corre el riesgo de vivir una nueva era glacial en lugar de una primavera y quedarse reducida a una secta grande de poca monta. Yo también lo pienso, y tampoco lo deseo.

Posdata: Sobre la última obra de Hans Küng, "¿Tiene salvación la Iglesia?" (Trotta, Madrid, 2013), el profesor Fernando Bermejo Rubio, publicó el 23 de mayo en el blog "Vitrinas" de Revista de Libros, un artículo muy crítico con Kung, titulado "Hans Küng, en la puerta de Rashomon", que estoy seguro les resultará muy interesante.

Posdata: En el numero de junio/julio de Revista de Libros, el profesor Antonio Piñero publica de nuevo un interesante artículo titulado "La divinización de Jesús" (que pueden leer aquí) comentando las recientes aportaciones de otros especialistas como William Horbury, Larry W. Hurtado, James D.G. Dunn o Daniel Borain en torno a la decisiva cuestión del proceso a través del cual las primitivas comunidades judeo-cristianas llegaron a la convicción de que Jesús era el mismo Dios bíblico de Israel.

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Página manuscrita de "Carta a un religioso"








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jueves, 9 de mayo de 2013

La colección (Del blog "Pensando en la estación")











La colección

Cada vez que llegaba una fecha señalada para regalar, ya fuera cumpleaños, navidad o el día J, el regalo siempre era el mismo; frasco...






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"La historia del mundo no es un suelo en el que florezca la felicidad. Los tiempos felices son en ella páginas en blanco" (Hegel)
"Todas las penas pueden soportarse si las ponemos en una historia o contamos una historia sobre ellas" (Isak Dinesen)

Andares (Del blog "Pensando en la estación")









Andares

Hay quien dice que a veces hace falta ir hacia atrás para coger impulso o pararse para seguir el camino. También están los que nunc...





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"Tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)
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"Todas las penas pueden soportarse si las ponemos en una historia o contamos una historia sobre ellas" (Isak Dinesen)

viernes, 3 de mayo de 2013

Mapa de Grecia




Mapa de Grecia




Al Norte, las cavernas del meltemi,
el encumbrado viento del Egeo.
Al Sur, el mar de Creta, que sostiene
el inicio del mundo en una isla.
Al Este, los joyeles de islas plácidas
en creación, amor y vinos cálidos.
Al Oeste, Corfú, Ítaca, Zante...,
las bien bordadas por las aguas jónicas.
Y en el Centro, las Cícladas alzadas
para llegar al centro de la luz.
¡Y toda Grecia es centro de la luz!
Y más que nunca pregunté, pregunto
qué comienza y qué acaba en la belleza.

"Los límites de Grecia", de Enrique Badosa.




Cuando ando desorientado suelo recurrir a la poesía. A su lectura, me refiero. Hoy, husmeando por los rincones recónditos de la biblioteca familiar, me encuentro un pequeño librito de poemas: "Mapa de Grecia" (Plaza y Janés, Barcelona, 1979), del poeta Enrique Badosa, que ni tan siquiera tenía fichado, aunque sí con el "ex libris" familiar grabado, que se abre con el poema que reproduzco más arriba.

Profundo y rendido admirador de la cultura griega, desde Homero a Tucídides, pasando por Safo de Mitilene, Platón, Aristóteles, Heródoto, Sófocles, Eurípides, Aristófanes, Esquilo, Plutarco, Luciano o Apolonio de Rodas, me produce una inmensa tristeza el desconocimiento de un idioma en el que se escribieron obras que constituyen el fundamento de la cultura occidental. A estas alturas de la vida las tentaciones ya no son lo que eran: moriré sin conocerlo, pero para algo están las traducciones. 

De una nueva traducción de la "Ilíada" homérica, en una edición bilingüe griego-española editada por F. Javier Pérez para Abada (Madrid, 2012), trata el artículo que en el último número de "Revista de Libros" (abril-mayo, 2013) firma Emilio Crespo Güemes, traductor y editor de la versión de la "Iliada" para el Círculo de Lectores (Barcelona, 1995) que yo más veces he releído y que me parece magnífica.

Pero puestos ya a ello, y si me permiten una recomendación más, me animo a proponerles la lectura de "La fragilidad del bien. Fortuna y ética en la tragedia y la filosofía griega" (Antonio Machado, Madrid, 2004), de la profesora estadounidense Martha C. Nussbaum, Premio "Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales 2012". Una obra ya clásica en el análisis de las relaciones entre la ética, la filosofía y la tragedia en las obras y autores clásicos griegos. Estoy seguro de que no les defraudará.

Y sean felices, por favor, aunque se que a veces, muchas veces, duele y cuesta; pero hay que intentarlo. A pesar de todo, del pesimismo, de ia impotencia, del desánimo y la desesperanza. De Rajoy y de Merkel, de los déspotas e incompetentes que nos degobiernan y de los que aspiran a gobernarnos. Pero ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν". Tamaragua, amigos. HArendt




La muerte de Aquiles (Corfú, Grecia)





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"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)
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