viernes, 30 de noviembre de 2012

Estamos en guerra








Dicen que cada cierto tiempo es necesaria una guerra para cambiar los valores y renacer cual ave fénix. No se oyen cañones, no hay tanques en las calles y tampoco sentimos que podamos morir. Pero lo cierto es que algo está rugiendo, los ánimos se caldean y ya hay bajas. Estamos en guerra pero no la reconocemos como tal. En lugar de fusiles se usan teléfonos que llaman y llaman para recordar lo que se debe. Los números no llegan, cada vez entra menos dinero y sale más; y no sale porque se gaste, sale porque en lugar de facilitar una solución prefieren cobrar regargos, quitar casas y de paso alguna vida. Y claro que sale el listo que dice: "La gente gastaba más de lo que tenía, ahora que se joda y pague". De mi parte: ¡Anda y que te jodan donde más te duela, cabrón! Se gastaba porque se podía, había trabajo y entraba el dinero, pero las cosas empezaron a ir mal, algunos se quedaron sin trabajo, y en otras casas lo perdieron los dos o los tres. Y supongo que ese listo que hace tal afirmación no ha perdido su trabajo y tiene saneada su cuenta. Pero tranquilo, que ya lo perderás, y verás que no puedes pagar, y llorarás. Sí que vas a llorar. Cuando veas que ya nadie te hace caso, que no puedes quedar para tomar un café, y que tus amigos del banco te cobran por devolver los recibos que antes sí pagabas y ahora no te llega.

Volvemos a los tiempos del colegio donde los abusones siempre se salían con la suya, bajabas la cabeza y no te chivabas al profe por miedo a que el día siguiente fuera peor. Era mejor ver los insultos escritos en la mesa que el temor a que fueran gritados. Ellos no razonan, solo quieren lo suyo y no entienden la situación, no se puede más. Si no puedes pagar el recibo menos podrás pagar la devolución; si no puedes con la hipoteca, menos con la hipoteca y un alquiler porque te han echado de tu casa. ¿Para qué rebajar las mensualidades? ¿Por qué dejar vivir a la gente? Así seremos más grandes y ellos más pequeños; además como tengo a los partidos y sindicatos cogidos por lo huevos, ellos me dan el dinero a mí para que yo tenga todo al día y con un interés bajísimo.

La desesperación nos lleva a pensar cosas absurdas, a quitarnos de en medio; ¿cuál héroe?, mejor cuál desesperado. La vista se nubla, no se ve la salida, no la hay. Solo esperar un milagro, un trabajo, una lotería o una bofetada bien gorda a algún cabrón para poder sentirnos aliviados por un instante. Hasta las guerras se sabe que tienen un final antes o después, pero ésto... Primero terminaba en el 2012, ahora empeoraremos hasta el 2014. ¿No sería mejor sacar los fusiles? Soñaríamos con la paz, con dormir de un tirón porque no escuchamos bombas; ahora no dormimos porque no nos deja la conciencia. El temor a vernos en la calle, pensando en nuestros hijos, sin medios para ir a la universidad, sin dar a los nietos lo que les quieres. Estamos en guerra, una guerra de hoy, de los países modernizados, que se hace con embargos y tarjetas de crédito.

Queremos paz, buscar un alto el fuego, una bandera blanca que nos deje llegar a mañana. 

Ruth Campos








Entrada núm. 1761
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"Tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)
"La historia del mundo no es un suelo en el que florezca la felicidad. Los tiempos felices son en ella páginas en blanco" (Hegel)

martes, 27 de noviembre de 2012

La Galinha Pintadinha: Canciones infantiles (en portugués)







No todo va ser política, filosofía, historia, economía, libros o teología. Los más pequeños también cuentan en este blog; mis nietos, lo saben. Les dejo este precioso enlace a la página brasileña de "La Galinha Pintadinha", con una buena cantidad de vídeos de canciones infantiles. Están en portugués. Pero seguro que a sus hijos y nietos más pequeños el idioma en que estén cantadas no les va a importar mucho... Disfrútenlas. 

Y sean felices, por favor, a pesar del gobierno que padecemos. Tamaragua, amigos. HArendt








Entrada núm. 1760
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domingo, 25 de noviembre de 2012

¿Dios, existe?: Un debate inacabable




El filósofo Antony Flew (1923-2010)




Lo primero que uno debería hacer a la hora de plantear un diálogo es esperar que todos los participantes en él compartan, al menos, el significado de los conceptos sobre los que van a hablar. Y después, como Platón pone en boca de Sócrates en la República, debemos seguir la argumentación hasta donde quiera que nos lleve.

En los hispanohablantes una forma de hacerlo es recurrir a las definiciones del Diccionario de la Real Academia Española. No son infalibles, se modifican a menudo, pero son un punto de partida. Así pues, vamos a revisar algunos de los conceptos claves del asunto que nos ocupa, y luego, puestos de acuerdo, proseguimos.

1. Ateo: El que niega la existencia de Dios; 2. Agnóstico: Actitud filosófica de todo aquel que declara inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende a la experiencia; 3. Teísta: El que cree en un dios personal y providente, creador y conservador del mundo; 4. Fe (en sentido religioso): Conjunto de creencias en una religión; 5. Dios: Ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo.

Si estamos de acuerdo en el sentido de las palabras citadas, comenzaré por decir que, entonces, yo no soy ateo, ni agnóstico, ni teísta, ni tengo fe, ni creo en Dios. ¿Negatividad absoluta, pues? Pues no, tampoco eso.

La razón de esta entrada tan personal, subjetiva, y probablemente inconveniente, obedece a la lectura de un libro con el que he disfrutado mucho. Me ha gustado por su estilo autobiográfico agil y claro, pero su lectura no ha conseguido provocar cambio alguno en mi opinión sobre el fenómeno religioso, y más concretamente sobre el problema de la existencia o inexistencia de Dios. 


Me refiero al libro Dios existe (Trotta, Madrid, 2012) escrito por el filósofo británico Antony Flew (1923-2010). Considerado como el representante más destacado del ateísmo filósofico anglosajón en la segunda mitad del pasado siglo, el profesor Flew mantuvo al respecto una posición inflexible y crítica durante más de cincuenta años. Hasta mayo de 2004, cuando en el transcurso de un debate público en la New York University, anunció su conversión al teísmo y su aceptación de la existencia de Dios. Y ello, dijo, a consecuencia de los nuevos avances científicos sobre la estructura del ADN, y sul reconocimiento de la racionalidad intrínseca del hecho de la existencia de Dios.

Escrito en 2007 tras su conversión, a modo de justificación racional del cambio radical de su posicionamiento filosófico anterior, el libro está divido en dos partes muy similares en extensión. 

En la primera, "Mi negación de lo divino", de marcado carácter autobiográfico, hace un recorrido expositivo sobre sus primeros años de vida en el seno de una familia de profunda raigambre religiosa metodista, que él -dice- no compartió nunca, su formación académica en la Universidad de Oxford, y su temprana adscripción al ateísmo filosófico. Sus estudios y escritos le llevaron a mantener y defender vigorosamente el ateísmo filosófico durante más de cincuenta años, a lo largo de una dilata vida académica en universidades de Gran Bretaña, Canadá y Estados Unidos. Los títulos de los apartados que componen esta primera parte son significativos por sí mismos: 1. La creación de un ateo; 2. Donde lleve la evidencia; y 3. El ateísmo detenidamente considerado.  

La segunda parte, "Mi descubrimiento de lo divino", la dedica a explicar su cambio de posición, las razones que le llevaron hasta él, y los fallos que, ahora, reconocía en sus obras anteriores más significativas, como Teología y falsificación, Dios y filosofía, o La presunción de ateísmo. De nuevo los diferentes apartados que conforman esta segunda parte de su libro dan una idea bastante clara de los argumentos que la sostienen: 1. Una peregrinación de la razón; 2. ¿Quién escribió las leyes de la naturaleza?; 3. ¿Sabía el universo que nosotros veníamos?; 4. ¿Cómo llegó a existir la vida?, 5. ¿Salió algo de la nada?; 6. Buscando un lugar para Dios; y 7. Abierto a la omnipotencia.

Muy interesante también, y oportuno, el prólogo a la edición española del libro, escrito por Francisco José Soler Gil. En él se destaca, con sumo acierto a mi juicio, el escaso interés que las cuestiones teológicas han suscitado siempre en España entre el público culto y los ambientes académicos, contrariamente a lo que ocurre en el mundo anglosajón, en el que gozan de una enorme relevancia e interés. Falta de interés que, personalmente, yo achaco a la precaria, por no decir nula, formación religiosa y no digamos teológica, de la mayoría de los españoles. 

Lo mismo me cabe decir del apéndice "B" del libro, escrito por N.T. Wrigth y el propio Flew, que lleva el sugestivo título de "La autorrevelación de Dios en la historia humana: Un diálogo sobre Jesús", centrado en la problemática de la demostración de la existencia real e histórica del mismo, de su carácter de personificación de la divinidad, o sobre la cuestión de su resurrección física y real después de su muerte.

Por el contrario, poco o nada, me ha gustado el prefacio del libro y el apéndice "A" del mismo: "El nuevo ateísmo: Una aproximación crítica a Dawkins, Dennet, Wolpert, Harris y Stenger", escrito por Roy Abraham Varghese, y dedicado en un tono bastante vulgar, provocador y a menudo insultante, a desacreditar las posiciones de los más significados defensores del ateísmo filósofico.

Pienso que va siendo hora ya de volver al planteamiento que formulaba al inicio de esta entrada: ¿Si no soy ateo, ni agnóstico, ni teísta, ni tengo fe, ni creo en Dios, que soy o en qué creo? No se si acertaré a explicarlo pero voy a intentarlo de la forma más clara posible.

Una de las entradas más visitadas del blog es la titulada "Dios somos nosotros", que escribí en abril de 2009, y en la que dejaba constancia de mi interés, desde siempre, sobre el fenómeno religioso, y en concreto por el cristianismo. Y es que, a pesar de mi convicción de la inexistencia de Dios, la vida después de la muerte, o la resurrección de Cristo, creo firmemente en el mensaje de alcance universal que los Evangelios transmiten sobre la persona real y humana del Jesús de Nazareth histórico. 

En ese sentido, hago mia la afirmación del teólogo español Juan José Castillo, en su obra La humanidad de Dios (Trotta, Madrid, 2012), cuando afirma que la esencia del cristianismo no es Dios sino Cristo. Y asumo por igual, y con el mismo énfasis que ella, la dolorosa declaración de la filósofa francesa Simone Weil (1909-1943), cuando en su obra Carta a un religioso (Trotta, Madrid, 1998) afirma que si el Evangelio omitiera toda mención de la resurrección de Cristo, la fe le sería más fácil, pues la Cruz sola le bastaba. A mí me pasa lo mismo.

El vídeo que acompaña la entrada recoge el debate sobre la existencia o inexistencia de Dios celebrado en 1998 en la Universidad de Wisconsin, en Madison, ante más de cuatro mil personas, entre el filósofo teísta William Lane Craig y el propio Antony Flew, entonces ateo. Un debate llevado a cabo con ocasión del cincuentenario de la también famosa controversia sobre este mismo asunto entre los también filósofos Frederick Copleston, a favor de la existencia de Dios, y Bertrand Russell, en contra de la misma. Está en inglés y puede leerse subtitulado en ese mismo idioma. Espero que les resulte interesante.

Y sean felices, por favor, a pesar del gobierno que padecemos. Tamaragua, amigos. HArendt









Entrada núm. 1759
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sábado, 24 de noviembre de 2012

El Bosón de Higgs: Punto y final (ahora, sí)




El físico británico Peter Higgs


El pasado 4 de octubre, a raiz de los últimos descubrimientos realizados por el CERN, el Centro Europeo para la Investigación Nuclear, en Ginebra (Suiza), sobre el denominado Bosón de Higgs, publiqué una entrada en el blog titulada El Bosón de Higgs: Punto y final, (de momento...) en la que relataba la historia del dichoso Bosón en "Desde el trópico de Cáncer", que se remontaba nada menos que al año 2009, y al protagonismo que en dicha historia (la del Bosón en mi blog) tenía por méritos propios mi amiga  Inesuja, castellano-manchega nacionalizada canaria, y física de vocación y profesión.

En dicha entrada, que pueden releer en el enlace de más arriba, invitaba a mi amiga a que nos diera su opinión sobre dichos descubrimientos, algo que ella sabe hacer con humor y sin perder un ápice de rigor científico. 

Ha tardado un poco en ponerse a ello pero hoy, 24 de noviembre, por fín ha puesto en su blog "Una astronauta en la isla de Lobos", el comentario que la había invitado a realizar y que ella ha titulado Hoy voy a hablar de Física: La puñetera partícula, que yo me permito invitar a ustedes a leer porque les aseguro que merece la pena. Muchas gracias, de nuevo, querida amiga. 

No creo que el recitado Bosón vuelva a tener protagonismo de nuevo en este blog, de ahí el título de la entrada, que espero cierre la saga del susodicho. En todo caso, y para mayor abundamiento final (ya saben, eso de que lo que no mata engorda) les dejo este otro enlace sobre la figura del papá del Bosón, el físico británico Peter Higgs.

El vídeo que acompaña la entrada es un documental de la cadena de televisión Euronews, de julio de este año, explicando que es el Bosón de Higgs. Espero que la explicación de Inesuja, las entradas anteriores sobre el mismo asunto y el vídeo reseñado les hayan aclarado sus dudas... Yo no las tengo todas conmigo, pero de verdad de la buena que este es el final.

Y sean felices, por favor, a pesar del gobierno que padecemos. Tamaragua, amigos. HArendt









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viernes, 23 de noviembre de 2012

La crisis de la democracia




La Libertad guiando al pueblo (E.Delacroix, 1830)


Si alguien me preguntara porqué me ocupo tanto en el blog de la crisis de la democracia la verdad es que no sabría qué contestarle; ni como ciudadano, ni como demócrata ni como apasionado de la teoría política. Es muy posible que acabara diciéndole que me ocupo de ella porque me preocupa el mundo y la sociedad que estamos dejando a nuestros hijos y nietos. Una situación que quizá solo consigamos reconducir profundizando en los mecanismos e instituciones de representación y participación política de nuestras maltrechas democracias y recuperando valores tradicionales de las mismas, como los de tolerancia y respeto a la discrepancia y la pluralidad de opiniones. 

Supongo que es mera coincidencia que el mismo día que termino la lectura del libro del profesor de la Universidad Carlos III de Madrid, Andrea Greppi, del que les hablaba en una entrada anterior, libro titulado La democracia y su contrario. Representación, separación de poderes y opinión pública (Trotta, Madrid, 2012), y que me ha provocado una profunda impresión, reciba una invitación para asistir al 10.º Seminario Internacional de Comunicación Política, a celebrar el próximo 14 de diciembre en Madrid. Se trata de un seminario organizado por la The George Washington University y Mas Consulting Group, con el patrocinio de la revista Foreing Policy en español, dedicado al estudio de las "Claves para el futuro de la Comunicación de Líderes, Gobiernos y Partidos". Lástima que circunstancias personales que no vienen al caso me impidan la asistencia. Estoy seguro de que lo hubiera disfrutado. En todo caso, y como buen pagano que soy, consciente de que la diosa Fortuna es veleidosa por naturaleza, no pierdo la esperanza de un cambio de las circunstancias que me obligan a renunciar a él.

En el penúltimo capítulo del libro del profesor Greppi citado anteriormente, hay reflexiones muy críticas con el funcionamiento de nuestras "democráticas" sociedades, críticas que comparto plenamente. Dice al respecto (pág. 136): "las democracias actuales, las más y las menos avanzadas, han quedado atrapadas en el círculo perverso de la deseducación democrática. [...] Asistimos, de un lado, a la erosión de la regularidad de los procedimientos, que cada vez están más lejos de proporcionar garantías efectivas de igualdad política. De otro lado, nos enfrentamos a una acelerada degradación de la cultura política democrática. [...] Es razonable suponer que las mayorías deseducadas acabarán votando contra  sus intereses, eligiendo a los gobernantes peores, los más hábiles en fomentar, en beneficio propio, la deseducación sistemática del público".

Unas líneas más adelante (pág. 137), propone una posible solución: "La democracia tendrá un futuro solo si los ciudadanos apuestan por ella. [...] En su núcleo más irreductible, esa apuesta implica el reconocimiento mutuo de una condición básica de igualdad entre todos los ciudadanos. ¿Igualdad en qué? -se pregunta- Con todos los matices que se quieran poner -dice-, en el derecho a tomar parte en la formación de la voluntad colectiva".

Creo firmemente que ningún demócrata convencido discutiría la premisa básica de que la democracia es tanto procedimiento como fin en sí misma. "Necesitamos (dice en la pág. 181) una reconstrucción del ideal democrático que atribuya a los procedimientos la capacidad para ser sensibles al peso de las razones, porque si la democracia es valiosa para nosotros, hasta el punto de que merece dar la vida para defender sus instituciones, es porque sabemos que el procedimiento no acaba premiando siempre la opinión del más fuerte o de quien ocupa una posición de privilegio que le permite hablar más alto que el resto".

Las palabras finales con que cierra el capítulo (pág. 187) lo dejan meridianamente claro: "La democracia solo puede tener futuro si nos tomamos en serio las reglas del juego. Una apuesta arriesgada. En el fondo  siempre lo ha sido". Resulta difícil no estar de acuerdo con el diagnóstico. Y en ello estamos empeñados.

En el vídeo que acompaña la entrada, el profesor Luigi Ferrajoli, de la Universidad Roma III, uno de los más importantes teóricos del Derecho y de la Democracia, habla de la crisis de uno y otra, considerada desde el punto de la vista de la globalización y el sometimiento de la política a la economía.

En la barra inferior del vídeo, pulsando el primer botón de la zona derecha de la misma, puede accederse a la subtitulación en español. Espero que les resulte interesante.

Y sean felices, por favor, a pesar del gobierno que padecemos. Tamaragua, amigos. HArendt








Entrada núm. 1757
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jueves, 22 de noviembre de 2012

Erykah Badu canta "Windows Seat" (Dallas, 2010)




Erykah Badu


Esta entrada complementa la de esta misma fecha, la número 1755, dedicada a conmemorar el aniversario del asesinato del presidente de los Estados Unidos de América, John F. Kennedy, acaecido en Dallas, Texas, tal día como hoy de hace cuarenta y nueve años.

El 31 de marzo de 2010 una famosa cantante estadounidense, Erykah Badu, nacida en Dallas en 1971, provocó un enorme revuelo al grabar y publicar un vídeo en el que, mientras recorre a pie las calles de su ciudad natal por las que transcurrió la caravana del presidente Kennedy aquel 22 de noviembre de 1963, va desprendiéndose de su ropa mientras canta la canción "Window Seat", para caer desplomada al suelo, desnuda, a causa de un simulado disparo, en el mismo lugar en en que cayera asesinado John F. Kennedy.  

Censurado por algunos de sus compatriotas, aplaudido por otros muchos más, estuvo prohibido durante bastante tiempo en Youtube. Lo reproduje en su día, en una entrada anterior, y critiqué con dureza la simpleza mental de los censores cuando lo borraron por inmoral e inconveniente. Me pareció en su momento, y me sigue pareciendo ahora una bella canción. Y un hermoso y valiente gesto por parte de Erykah Badu para recordar aquel hecho histórico. ¿Fue solo un gesto publicitario? Es posible, pero, ¿hay algo ya que no sea publicidad?

Recuperado el vídeo por fortuna en Youtube, pueden verlo en esta misma entrada. Espero que lo disfruten. 

Y sean felices, por favor, a pesar del gobierno que padecemos. Tamaragua, amigos. HArendt









Entrada núm. 1756
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John F. Kennedy, asesinado (Dallas, 22-11-1963)




Una fecha y un acontecimiento que en cierto modo marcaron mi juventud y mi vida para siempre. Ocurrió en la ciudad de Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963, el día en que fue asesinado el presidente de los Estados Unidos de América, John F. Kennedy, cuando visitaba la gran metrópoli sureña.

Para mi, con mis 17 años, el impacto fue brutal. Lo he contado ya anteriormente en el blog, y les remito a esa entrada: JFK: Tal día como hoy de hace no se cuantos años... en la que rememoro el que fue, sin duda, "mi día más largo".

En el vídeo que acompaña la entrada, magnífico como casi todos los realizados por la BBC, pueden seguir una fidedigna reconstrucción de los hechos que se vivieron ese día. Y en la entrada siguiente, la número 1756, pueden disfrutar de otro famoso vídeo, protagonizado por la cantante Erykah Badu, nacida en Dallas, que guarda una estrecha relación con los hechos que nos ocupan. Se los recomiendo encarecidamente.

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Entrada núm. 1755
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jueves, 15 de noviembre de 2012

Profundizar en la democracia, cuestión de supervivencia




Platón (427-327 a.C.)


Me pongo al teclado al instante mismo de concluir (hora insular canaria) la jornada de huelga general vivida en España el día de ayer. No lo hago bajo ningún tipo de presión especial (emocional, patriótica, política o ciudadana) sino más bien movido por el impulso de descargar a través de la escritura un difuso sentimiento contradictorio de alegría y pesar al mismo tiempo. Comprendo, y me pongo, en su lugar, a aquellos trabajadores que no han secundado la huelga acuciados por la imperiosa necesidad de dar de comer a sus hijos, pagar su hipoteca o alquiler y atender a sus demás necesidades vitales mínimas y perentorias; y también comprendo, y estoy de su parte, a aquellos otros que sí se han lanzado a la calle a reclamar un cambio de política a riesgo de recibir las indiscrimanadas y democráticas patadas y porrazos de los antidisturbios y los insultos procaces, deslenguados e hipócritas del gobierno. A mi manera, modestamente, y en la medida de mis posibilidades y saberes, espero haber contribuido con mi granito de arena en el desarrollo de la jornada de protesta. Ahora toca reflexionar.

Reformar los mecanismos de representación política se ha convertido ya en cuestión de supervicencia para la democracia. Si queremos salvarla, la política tiene que estar por encima de la economía. Es la tesis central del artículo de hoy en El País: "Huelga general y democracia", de Fernando Vallespín, catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Madrid. La misma idea, más elaborada, subyacía en otro artículo de hace unos días: "¿Se puede reformar la política? ¿Cómo?", también en El País, de José Antonio Gómez Yañez, profesor de Sociología en la Universidad Carlos III de Madrid. Les recomiendo encarecidamente su lectura.  

La democracia siempre ha tenido críticos y enemigos. El más famoso y más antiguo de todos ellos, Platón, en el siglo IV a.C. Una crítica y enemistad que se hace manifiesta en su República, y se suaviza en Las Leyes, probablemente a causa del fracaso vital de su propia experiencia como reformador político. Claro que de Platón para acá ha llovido mucho, sobre el mundo y sobre la democracia, sobre la cual han caído críticos y enemigos mucho más furibundos y peligrosos que él. Hay un libro, convertido ya en un clásico de la ciencia política: La democracia y sus críticos (Paidós, Barcelona, 1993), del politólogo estadounidense Robert A. Dahl, que lo deja bastante claro. Lo leí por vez primera hace justamente trece años, en noviembre de 1999, y vuelvo a él a menudo, por su claridad expositiva, y sobre todo, por su capítulo final, clarividente, que lleva el título de "Hacia una tercera transformación [de la democracia]. La democracia en el mundo del mañana. Bosquejos para un país democrático avanzado".

El libro de Dahl, lo nombra y cita elogiosamente el también profesor de la Universidad Carlos III madrileña, Andrea Greppi, un reconocido experto en el estudio de la obra y el pensamiento de Norberto Bobbio. Lo hace en su libro La democracia y su contrario. Representación, separación de poderes y opinión pública (Trotta, Madrid, 2012), que estoy leyendo ahora mismo con enorme satisfacción. A falta de esa lectura completa en curso, aprovecho para reproducir algunos párrafos de su capítulo inicial: "La democracia sin enemigos. Diagnóstico inicial: la tercera transformación. ¿Hemos tocado techo?" (págs. 9/17).

"Hasta hace unos años, al menos en la parte del mundo que se decía libre, la hipótesis tácita que orientaba la teoría y la práctica de la democracia venía a ser aproximadamente está: una democracia próspera, en la que se cumplen una serie de condiciones básicas de libertad, genera por sí misma la energía y los recursos que ella misma necesita para mantenerse en equilibrio y avanzar hacia el logro de nuevas fronteras de desarrollo democrátrico. Esta hipótesis permitía trazar programas de investigación teórica y de intervención política de largo alcance. Identificados los factores que hicieron históricamente posible la difusión de la democracia en el mundo civilizadose pensaba que habría sido posible reproducirlos en otros lugares distintos, replicando la misma experiencia. La estrategia era atractiva y prudente pero, vista en perspectiva, no deja de suscitar un profundo recelo: ¿estamos seguros de que los tiempos son propicios para seguir confiando en la hipótesis del progresivo avance de la democracia?" (pág. 13). Una buena pregunta, desgraciadamente, sin respuesta por el momento.

En la página siguiente comienzan las desagradables certidumbres: "En estos años, la cuestión de los desafíos y las fronteras de la democratización ha sido una constante en la agenda teórica y en la práctica política. No obstante, como se decía más arriba, la seguridad de hace unas décadas ha dado paso a una difusa sensación de desconcierto. El entusiasmo ha quedado relegado a los documentos diplomáticos o a las más burdas operaciones de propaganda. No es fácil resumir en pocas palabras de dónde vienen las dificultades, ni explicar por qué nadie las había previsto. Hay interpretaciones para todos los gustos", añade al final.

Más problemas. En la página 15, explicita algunos: "Hemos caído en la cuenta de que la frontera de la democratización ya no pasa por la sustitución de los últimos regímenes autoritarios o por la celebración de elecciones libres y regulares en los lugares más recónditos del planeta, sino más bien por la capacidad que pueda tener esta democracia [se refiere a la democracia representativa], la única que existe, para hacer frente a la emergencia de nuevos poderes autoritarios, radicalmente antidemocráticos porque son capaces de actuar al margen y por encima de las leyes. Un desafío que no es solo práctico, sino también teórico". Bien, ya hemos identificado al enemigo, y ahora ¿qué?, podemos preguntarnos...

Nueva reflexión del autor en la siguiente página: "¿Estamos realmente, como parece, en una situación de cambio paradigmático en el proceso de democratización? Y, en este caso, ¿tenemos la posibilidad real de orientar el proceso de cambio, de incidir conscientemente en su desarrollo?". Preguntas sin repuesta, al menos de momento, que se irán planteando a lo largo del libro.

Termino con el párrafo final del capítulo, dónde se plantea la cuestión primordial a dilucidar por la ciudadanía: "La regeneración de las instituciones democráticas -o, como se decía antaño, la profundización dela democracia- no es un lujo del que podamos desprendernos. Si los ciudadanos no tienen opinión propia, si no disponen del poder para pensar con su propia cabeza, la celebración de elecciones y los demás rituales previstos en constituciones democráticas están destinados a transformarse en contenedores huecos. Y esto es algo que no nos podemos permitir. Corremos el riesgo de que, imperceptiblemente, la diferencia entra la democracia y su contrario empiece a volverse cada vez más estrecha, hasta resultar inapreciable. Pero ¿qué es lo que tiene que suceder o qué es lo que se puede hacer para que ese pronóstico no llegue a cumplirse?". No tengo la repuesta, pero espero que la lectura de esta entrada haya suscitado su interés y su preocupación por devolver a la política y a la democracia su supremacía. En ese empeño, creo estamos de acuerdo la mayoría de los ciudadanos españoles y europeos.

El vídeo que acompaña la entrada recoge la conferencia pronunciada en abril del pasado año en Oviedo, titulada "¿Qué es la democracia?", por el controvertido profesor y filósofo español Gustavo Bueno.

Y sean felices, por favor; a pesar del gobierno. Tamaragua, amigos. HArendt










Entrada núm. 1754
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lunes, 12 de noviembre de 2012

Por una España y una Europa federales




El rapto de Europa (Max Beckmann, 1933)


Se dice, y con razón, que en el matiz está la diferencia. Quién no entienda las diferencias de matiz, pero fundamentales, que hay entre Estado autónomico y Estado federal (en el primero la soberanía es única y está residenciada en el Estado federal y el pueblo en su conjunto; en el segundo la soberanía es compartida entre el Estado federal, los Estados federados, el pueblo de la Federación y el pueblo de los Estados federados) es que no ha entendido nada del asunto en cuestión. Les recomiendo la lectura de un libro clásico al respecto: El Federalista (Fondo de Cultura Económica, México, 1994) escrito por tres "ilustrados" estadounidenses, Alexander Hamilton, John Jay y James Madison a finales del siglo XVIII.

Sobre el federalismo como teoría política y las posibilidades de organizar España y Europa como entidades federales vengo escribiendo en el blog con asiduidad. Me gustaría destacar solo dos de mis entradas al respecto: "España: crisis total o reforma constitucional" y "Federalismo mejor que nacionalismo", e invitarles a su lectura.

Precisamente hoy hace un mes "El Hufgington Post" escribía sobre  la presentación en la sala central de la London School of Economics, llena a rebosar, de una propuesta de federalización de la Unión Europea: "Manifiesto por una Europa postnacional y federal" que permitiría sacar a la Unión del marasmo y la inoperatividad e ineficacia en que se encuentra sumida. La presentaban conjuntamente los eurodiputados Guy Verhofstadt, líder del grupo liberal y exprimer ministro de Bélgica, y Daniel Cohn-Bendit, líder de los Verdes y antiguo y combativo mayo-sesentaochista con el apelativo de Dany el Rojo. Unos días después, y sobre el mismo asunto, publicaba "El País" un artículo titulado "¿Qué es exactamente la unión política?", firmado por Olaf Cramme, director de "Policy Network", y la profesora Sara B. Hoboit, catedrática de Instituciones Europeas en la London School of Economics. 

Sobre las posibilidades y dificultades de ese proceso de federalización de España y Europa me gustaría animarles a la lectura de otros dos textos. El primero, de nuevo en "El País", con el título de: "¿Federalismo sin federalistas?", de Pablo Beramendi, profresor de Ciencias Políticas en la Duke University; sin duda el mejor y más certero análisis que he leído en bastante tiempo al respecto. El segundo, hoy mismo, en el diario "Público": "Cinco propuestas para una España federal", del profesor de Derecho Constitucional y exdiputado socialista, Elviro Aranda. Son opiniones con las que coincido en gran manera.

No quiero hacer de glosador de unos textos a los que ustedes mismos pueden acceder, así que a ellos les remito. El vídeo que acompaña la entrada y que pueden ver a continuación, recoge la presentación, de la que les hablaba al comienzo, del "Manifiesto por una Europa postnacional y federal", en la London School of Economics.

Y sean felices, por favor, a pesar del gobierno. Tamaragua, amigos. HArendt







Entrada núm. 1753
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"Tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)
"La historia del mundo no es un suelo en el que florezca la felicidad. Los tiempos felices son en ella páginas en blanco" (Hegel)

sábado, 10 de noviembre de 2012

Sobre utopías y otras cosas...




El teólogo Juan José Tamayo



Utopía: palabra griega que significa "lugar que no existe"... Una buena amiga de muchos años con la que he compartido vida académica, estudios, intimidades, complicidades y muchas otras cosas, tenía la palabra "utopía" grabada a fuego en su corazón. Yo, no; me resulta imposible después de ver lo que las dos grandes utopías del pasado siglo, el fascismo y el comunismo le han hecho a la humanidad. A pesar de ello, pienso, como mi amiga, que no se puede vivir sin ella.

El libro Invitación a la utopía. Estudio histórico para tiempos de crisis (Trotta, Madrid, 2012), escrito por el teólogo español Juan José Tamayo,  que acabo de leer hace unos días, comienza su primer capítulo con una cita del escritor británico Oscar Wilde, que no me resisto a trascribir: "Un mapa del mundo que no incluya Utopía, no merece la pena ni echarle un vistazo, pues deja fuera el país en el que la Humanidad está siempre desembarcando. Y al desembarcar allí la Humanidad y ver un país mejor, vuelve a poner proa hacia ella. El progreso es la realización de las utopías".

Quizá sean las citas de otros autores, que Tamayo pone encabezando los distintos capítulos de su obra, y algunas de las otras que aparecen a lo largo de la misma, lo que más me ha gustado de ella. Iré poniéndolas a lo largo de mi comentario.

El capítulo que me ha resultado más interesante es el primero: "Viaje in terram utopicam" (págs. 15/142), un recorrido por lo que ha sido y significado la utopìa a lo largo de los siglos, desde Platón en la antigüedad,  a los medievales Joaquín de Fiore, Agustín de Hipona o Pedro Valdo, y de estos a los renacentistas Campanella, Müntzer, Moro o Bacon. Interesantísimas también las reflexiones sobre Owen, Saint-Simon, Fourier, Marx, Proudhon y Bakunin, todos ya en el siglo XIX,  así como las utopías sobre la liberación femenina, protagonizadas por Olympia de Gouges, Elizabeth Cady, Mary Wollstonecraft, la "Declaración de Seneca Falls", o más modernamente por Simone de Beauvoir. 

En la página 108 hay una reflexión sobre el marxismo que me parece necesario citar en su integridad: "El marxismo en sus orígenes fue una utopía racional vinculada a la lucha de los trabajadores por una sociedad más justa. Ahora bien, el marxismo incurriría en irracionalidad si, tras la caída del socialismo real mantuviera intacta su formulación originaria. El socialismo como utopía puede resumirse hoy en los siguientes principios: compromiso con la libertad y la democracia, la justicia y la igualdad, fortalecimiento del Estado de derecho y su papel redistributivo; participación de la ciudadanía en la vida política a través de una democracia participativa de base, y no solo representativa; protección especial de los sectores más desfavorecidos del capitalismo". Una reflexión inobjetable.

El capítulo se cierra con un interesante apartado dedicado a las distopías, las utopías "contrautópicas", centrado como era de esperar en Zamyatin, Huxley y Orwell.

El segundo capítulo: "La utopía en la reflexión filosófica" (págs. 143/182)   viene encabezado por una cita de Ernst Bloch, que va a ser en gran medida el eje conductor del capítulo: "La razón no puede florecer sin esperanza; la esperanza no puede hablar sin razón". Ha sido para mi el más complejo de leer dada mi escasa formación filósofica. La obra del filósofo  citado, el alemán Ernst Bloch, y su denominado "principio esperanza" es como decía, el tema central del capítulo, sin que falten referencias y comentarios a la obra de Marcurse, Mannheim, Davis, Kolakowski, Horkheimer, Tillich, Alves,  Ricoeur, Adorno o los españoles Ortega, Muguerza y Cortina.

En la página 150 hay una cita muy interesante de Marcuse: "Yo creo que esta concepción restrictiva de la utopía debe ser revisada, y que la revisión aparece insinuada, e incluso exigida, por la evolución concreta de las sociedades contemporáneas. La dinámica de su productividad despoja la utopía de su tradicional contenido irreal: lo que se denuncia como utópico no es ya aquello que no tiene lugar ni puede tenerlo en el mundo histórico, sino más bien aquello cuya aparición se encuentra bloqueada por el poder de las sociedades establecidas".

El capítulo tercero: "La utopía en la Biblia y en la reflexión teológica" (págs. 182/236), sin cita de encabezamiento, está dedicado a estudiar y plantear el innegable contenido utópico de gran parte de la Biblia hebreo-cristiana. Renglón aparte merece su comentario sobre la persona y el mensaje de Jesús de Nazareth y el contenido utópico-mesiánico del mismo. La mención de autores como Metz, Moltmann, y de nuevo Bloch, resulta imprescindible. El último apartado del capítulo está dedicado a la "Teología de la Liberación" como utopía y esperanza de los pobres, y es, quizá, el más interesante del capítulo.

Para Tamayo, la teología de la liberación nace como tal en 1968, un año "emblemático" -dice- por muchos otros acontecimientos, con la celebración en la ciudad colombiana de Medellín de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. La figura central del apartado es el jesuita español, asesinado en noviembre de 1989 en San Salvador, Ignacio Ellacuría. En la página 229 hay una cita sobre el pensamiento de Ellacuría que dice así: "Ellacuría recurre al lenguaje utópicode la Biblia y habla de la creación de un nuevo ser humano, una nueva tierra y un nuevo cielo. El ser humano nuevo se caracteriza por la solidaridad con la causa de los oprimidos, la protesta activa y la lucha permanente contra la injusticia estructural, además de por la misericordia y el amor como motores de la lucha, la esperanza en las posibilidades de construir un mundo más justo, la aoertura a otros proyectos utópicos liberadores, el respeto a la naturaleza y la actitud comtemplativa".

El capítulo termina con un comentario sobre las utopías de los pueblos originarios americanos, que algunas comunidades indígenas intentan revivir, tales como la andina "Sumak Kawsay" (la utopía del Buen Vivir), o la guaraní "Abya Yala" (la utopía de la Tierra Sin Mal).

"Críticas contra la utopía" (págs. 237/257) es el título del penúltimo capítulo. Lo encabeza una cita de Mario Benedetti: "Si tenemos ánimo, paciencia y un poco de ilusión, podemos navegar en la barcaza de la utopía, pero no en el acorazado de lo imposible". Esas críticas que Tamayo reseña están centradas en la obra de filósofos y escritores como Comte, y contemporáneos como Cioran, Hinkelammert, Popper, Berger, Hayek, Vattimo o Saramago; y muy especialmente en Günther Anders, el que fuera primer marido de mi admirada Hannah Arendt. De él es una cita (págs. 238/239) que dice así: "La nueva condición humana se caracteriza por una excesiva confianza en el progreso y la máquina, y tiene que responder a un nuevo imperativo: Actúa de tal manera que sirva a la necesidad de la máquina. Los seres humanos se convierten así, en piezas de la máquina, las noticias son mercancía y quienes nos las transmiten componen un todo falso a partir de verdades parciales. Resultado: el mundo no es otra cosa  que una cárcel de siervos felices". ¿Será casualidad que esa misma expresión de "esclavos felices" es la que daba título al artículo de Raimundo Ortega que comentaba en mi entrada del blog de hace unos días titulada "¿Capitalismo y Estado de Bienestar, son incompatibles?" No lo creo...

De Popper hay otra cita que me parece muy signiticativa: "No podemos construir el cielo en la tierra. ¿Qué hacer, entonces? Algo tan vaporoso como lograr que la vida sea un poco menos injusta en cada generación, resolver, al menos parcialmente, los problemas más acuciantes de la humanidad, trabajar para eliminar los males concretos y no para realizar los bienes abstractos. ¿Y algo más? Sí, ayudar a aquellos que necesitan nuestra ayuda, pero no... hacer felices a los demás, puesto que esto no depende de nosotros y más de una vez significaría una intrusión en la vida privada de aquellos hacia quienes nos impulsan nuestras buenas intenciones".

Y llegamos al último capítulo: "Rehabilitación crítica de la utopía" (págs. 259/271), que se abre con dos citas. Una, de Eduardo Galeano: "¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve... Para caminar". La otra, de Adela Cortina: "Sin futuro utópico en elque quepa esperar y por el que quepa compromoterse, carece de sentido nuestro actual presente". En este quinto y último capítulo Tamayo se va a centrar en autores como Jonas, Boff,  Rawls, Lévinas, Benjamin o West.

Al inicio del mismo (págs. 259/260) hay dos largos párrafos de Juan José Tamayo que me resulta imposible soslayar. Dice el primero: "¿Qué hacer ante las críticas? Creo que hay que tomarlas en serio, analizar su fundamento, valorarlas en su justo término, saber de dónde vienen y qué intereses las mueven. A su vez, caben varias actitudes ante la utopía. Una muy extendida hoy consiste en declararla muerta, y no hacer nada por su recuperación, ya que se mueve en el horizonte de los grandes mitos a los que debemos renunciar. Yo creo, sin embargo, que a pesar de las críticas, algunas de ellas bien fundadas, la utopía no está tan muerta como se nos quiere hacer ver. Esa es precisamente la estrategia del pensamiento antiutópico: alegar que ya no es necesaria la utopía porque se ha hecho realidad y ya no cabe esperar más. Pero la utopía está suficientemente enraizada en la realidad y en el ser humano como para que pueda morir, y menos aún por un decreto del neoliberalismo, su principal adversario hoy".

El segundo, unas líneas más adelante, lo dedica nuestro autor a explayar cuál "debe" ser la función de la utopía en nuestro tiempo: ""La utopía debe responder a una visión dialéctica y abierta, no determinista, de la realidad, como ya indiqué en el capítulo segundo al hablar de la filosofía de la esperanza. Ha de responder, y mantenerse fiel, a la intención ética que la anima, consciente de la distancia entre cómo es el mundo y cómo debe ser, pero con el propósito de aproximar el ser al deber ser. Intención ética que debe traducirse en imperativo ético según las diferentes formulaciones que ha recibido en las distintas filosofías morales. La más conocida es la de Kant, en sus varias fórmulas: Actúa de tal manera que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre y en todo tiempo como fin y nunca como simple medio, actúa de tal manera que la máxima de tu acción se convierta por tu voluntad en ley universal. El imperativo ético para Kant no es hipotético, es decir, no somete el bien a un deseo, ni hace depender el deber del interés que pueda sacarse de su cumplimiento, sino categórico. Obliga tanto a uno mismo como a los demás, y tiene carácter universal e incondicional".

Y unas líneas antes de la conclusión de su libro (pág. 278), una frase que me deja absolutamente descolocado y con un sabor amargo en la boca: "Utopía descolonizada: por ahí parece avanzar el socialismo del siglo XXI en países latinoamericanos como Venezuela, Ecuador y Bolivia". No entiendo que ha querido decir...

El vídeo que acompaña la entrada lleva el título de "Siete utopías para cambiar el mundo". Está realizado por la Universidad Nacional de Educaciín a Distancia (UNED) en 2011. Espero que entrada y vídeo les resulten de interés.

Y sean felices, por favor, a pesar del gobierno. Tamaragua, amigos. HArendt







Entrada núm. 1752
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viernes, 9 de noviembre de 2012

Y Dios se equivocó de nuevo con Obama...




El reverendo Jesse Jackson


En el verano de 2008, en plena efervescencia de los dos grande partidos tradicionales estadounidenses, el demócrata y el republicano, por designar sus candidatos a la presidencia de la Unión a través de sus primarias respectivas (un ejemplo de democracia partidista impensable en España), circuló en los mentideros políticos de Washington una historieta o cuento con moraleja que tenía como protagonistas al mismísimo Dios nuestro Señor y al reverendo Jesse Jackson, que era, y es, uno de los prebostes del partido demócrata.

El caso es que el reverendo Jackson, acuciado por el deseo de saber quien saldría ganador en las primarias de su partido, se había dirigido a a Dios para pedirle una respuesta. Y esta fue, más o menos, la conversación entre el reverendo y su Creador:

-Señor, quien ganará las elecciones, ¿una mujer o un afroamericano?
-¿Una mujer?, se pregunta Dios, -Eso no lo verás tú, le contesta.
-Entonces, ¿las ganará un afroamericano?, inquiere de nuevo.
-¿Un afroamericano?, responde el Señor, -Eso no lo veré Yo...

Pues bien, parece que Dios, se equivocó de nuevo con Obama...

Les dejo unos interesantes enlaces de El País y El Huffington Post relativos a las elecciones estadounidenses, un más que interesante recopilatorio sobre las elecciones presidenciales de los último cincuenta y dos años, desde 1960 (Kennedy) hasta hoy (Obama) y un artículo del profesor de la UNED José Ignacio Torreblanca, titulado "Después de la batalla", una reflexión acerca de lo que puede esperarse de este segundo y último mandato de Barack Obama en orden a resolver esa eterna batalla política entre los que defienden el papel del Estado y los que pretenden reducir ese papel a su mínima expresión. 

El vídeo que acompaña la entrada recoge el emocionante momento en que un emocionado Obama agradece a los miembros de su campaña el enorme esfuerzo realizado durante la misma.

Y sean felices, por favor, a pesar del gobierno. Tamaragua, amigos. HArendt







Entrada núm. 1751
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