martes, 28 de abril de 2009

Anatomía de un instante

Al final lo compré antes de lo que pensaba. El mismo día 23 de abril, por la tarde, mientras paseaba con mis nietos, por la calle Mayor de Triana en Las Palmas, compré en la Librería Atlántico el libro que da título a este comentario: "Anatomía de un instante" (Mondadori,
Barcelona, 2009), escrito por Javier Cercas. Lo comienzo a leer esa mismo noche y lo termino, emocionado, el día 26 por la tarde bajo el porche de nuestra casa en Maspalomas. No voy a hacer una crítica, ni textual, ni de ningún tipo, del libro en cuestión. Que cada uno de los lectores saque sus propias conclusiones, y que lo disfrute, porque merece la pena leerlo.

Tengo la sacrílega (para algunos) costumbre de rellenar con anotaciones, pensamientos a vuela pluma, preguntas, interrogantes y signos de admiración, amén de subrayados y líneas al margen, las páginas de los libros que leo. Cuando son de mi propiedad, claro está. El número de anotaciones no es signo indiscutible de mi mayor o menor interés sobre lo que estoy leyendo, pero sí de que me ha interesado.

Mi primera anotación al texto de "Anatomía de un instante" la realizo al margen de la página 208 y dice así: "Yo, ese día, lo único que sentí fue una vergüenza inmensa". Y lo que la ha motivado es este párrafo en el que Javier Cercas habla de las similitudes entre la ocupación del Congreso de los Diputados por el teniente coronel Tejero, en 1981, y la de la mítica entrada a caballo en el hemiciclo, en 1874, del general Pavía. Mítica, sí, porque Pavía nunca entró a caballo en el Palacio de la Carrera de San Jerónimo, sino a pie, ante lo cual los diputados republicanos salieron de las Cortes en desbandada. En 1904, Nicolás Estébanez, grancanario como yo, poeta, político liberal, revolucionario republicano que acabó monárquico, y treinta años atrás diputado en las Cortes republicanas, escribiendo sobre ese hecho, comentó: "No rehuyo la parte de responsablidad que pueda corresponderme en la increible vergüenza de aquel día; todos nos portamos como unos indecentes". Y afirma Javier Cercas al respecto: "Aún no han transcurrido treinta años desde la asonada de Tejero, y que yo sepa, ninguno de los diputados presentes el 23 de febrero en el Congreso ha escrito nada semejante". Y en la página siguiente, la 209, afirma con rotundidad: "Ésa fue la respuesta popular al golpe: ninguna. Mucho me temo que, además de no ser una respuesta lúcida, no fuera una respuesta decente". Totalmente de acuerdo con él. Y esa es una más de las razones de mi vergüenza esa fatídica tarde: los españoles (entre los que me incluyo, claro está) ese día nos quedamos sentados ante la radio viéndolas venir... A partir de esa pagina las anotaciones se van a ir sucediendo con profusión.

"Anatomía de un instante" es el relato-crónica pormenorizado, detallista y exhaustivo del golpe de estado del 23 de febrero. Del "por qué", del "cómo" y los "por quién". De la "placenta" del golpe, como la denomina Cercas, de su desarrollo y de sus consecuencias. Y su título hace referencia a ese momento, clave, en que tras los disparos de los guardias civiles en el interior del hemiciclo, como en el fotograma congelado de una película, aparte de los asaltantes, sólo el
presidente del Gobierno, Adolfo Suárez; su vicepresidente, el general Gutiérrez Mellado, y el diputado y secretario general del Partido Comunista de España, Santiago Carrillo, permanecen impertérritos en sus escaños mientras las balas silban a su alrededor. A explicar el "por qué" de ese hecho y a reinvindicar históricamente sus figuras, y el protagonismo y responsabilidad que tuvieron en la génesis del 23-F, está destinado buena parte del libro.

La última de mis anotaciones está en la páginas 434 (el libro tiene 437 sin contar notas y apéndices), y no es tal, sino un subrayado de diez líneas que dicen lo siguiente: "El franquismo fue una mala historia, pero el final de aquella historia no ha sido malo. Pudo haberlo sido: la prueba es que a mediados de los setenta muchos de los más lúcidos analistas extranjeros auguraban una salida catastrófica de la dictadura; quizá la mejor prueba es el 23 de febrero. Pudo haberlo sido, pero no lo fue, y no veo ninguna razón para que quienes por edad no intervinimos en aquella historia no debamos celebrarlo; tampoco para pensar que, de haber tenido edad para intervenir, nosotros hubiésemos cometido menos errores que los que cometieron nuestros padres".

Disfrútenlo, de verdad que merece la pena. Para los que tenemos edad para recordar lo que pasó aquel día, asumiendo nuestra cuota de responsabilidad personal e histórica; para los que no tenían edad para recordarlo y mucho menos comprenderlo, para que aprendan el valor de la libertad, los sacrificios de su conquista, y la facilidad con que ésta puede perderse por la estupidez y la ambición y la soberbia de los hombres. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)




http://desdemirincon.files.wordpress.com/2008/08/adolfo_suarez.jpg?w=444&h=526
El presidente Adolfo Suárez




Imágenes:
(1) Adolfo Suárez, en:
http://desdemirincon.files.wordpress.com/2008/08/adolfo_suarez.jpg?w=444&h=526
(2) Portada de "Anatomía de un instante", en:
http://www.parasaber.com/libros/media/200904/14/20090414psalib_1_Ies_LCO.jpg





http://www.parasaber.com/libros/media/200904/14/20090414psalib_1_Ies_LCO.jpg
Portada de "Anatomía de un instante"




(Entrada 1139) .../...

4 comentarios:

joseurbano dijo...

Me gustó Soldados de Salamina, pero no tenía pensado leer éste por el momento. Tu post me hace recapacitar y a lo mejor lo intento este verano, después de que pase el periodo de lanzamiento. Soy un poco refractario a las promociones de los productos culturales, siempre me da la impresión de que nos quieren vender alguna moto.
Por cierto, ¿dedica el libro algún espacio a la infamante y vergonzosa actitud de los EE.UU. ante el golpe de Tejero?

Saludos.
Jose Urbano

HArendt dijo...

Hola, amigo José. El proceso de promoción "siempre" nos quiere vender una moto... Una de las cosas que me molesta de la promoción del libro de Cercas que comentamos (iba a ponerlo en el comentario pero finalmente preferí obviarlo) es la que insinúa que el rey estuvo detrás del golpe. No hay tal; desde la primera página, Cercas desmonta esa versión; no sólo eso, demuestra que con la complicidad del rey el golpe hubiera triunfado indudablemente. Pero la promoción insinúa lo contrario. ¿Por qué? Sencillamente porque es lo que vende...

Si el libro habla y bastante de la actitud del embajador de los Estados Unidos y del secretario de estado norteamericano antes, durante y después del golpe; no bien, desde luego.

Estoy seguro que te resultará atractivo el libro. Yo he leído casi todo lo publicado sobre el 23-F y me parece el más documentado y el que más hipótesis formula y desmenuza con precisión de entomólogo.

Ramón Luis Risueño dijo...

Realmente dan ganas de cogerlo rápidamente, y espero hacerlo, aunque son ya varios los que tengo en la lista (y algunos más obligatorios que otros). Sin lugar a dudas es fundamental el conocimiento de lo ocurrido para los que, no sólo lo vemos lejano, sino que no lo vivimos, y tenemos que estudiarlo en la Historia. Fundamental, sin lugar a duda, conocer lo ocurrido, para evitarlo. Y quizá sea mejor conocerlo a través de una novela que en una parte en un capítulo de un libro de texto. Lo importante es conocerlo al fin y al cabo, no importa de donde proceda la fuente.

Y sin lugar a dudas, un sacrilegio, pero es una opinión mía. Las maravillas de la propiedad privada.

Un abrazo.

HArendt dijo...

Veo que hoy estás escribidor, amigo Ramón. Y lector, por supuesto. Gracias de nuevo por tus amables palabras. El libro de Cercas no es una novela, pero se lee como tal, por lo bien construido que está. Respecto a los sacrilegios... Los libros, como el amor. necesitan proximidad, contacto, placer, disfrute, huellas, y eso no se hace con la distancia. Un abrazo.