Mostrando entradas con la etiqueta J.Marichal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta J.Marichal. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de mayo de 2013

Políticos: ¿Señores o empresarios del poder?




Consejo de Ministros
Palacio de La Moncloa (Madrid)
¿La sede del poder?




Los artículos que aparecen semanalmente en el blog "Vitrinas", publicado por "Revista de Libros", constituyen para mí una fuente inagotable de lectura satisfactoria, inspiración e incitación a la escritura de numerosas entradas de "Desde el trópico de Cáncer". Algo que los lectores del mismo habrán percibido sin duda.

El pasado 18 de abril aparecía en "Vitrinas" un artículo del profesor Rafael Núñez Florencio, titulado "Los empresarios del poder", comentando el libro del también profesor de Historia, José Varela Ortega, titulado "Los señores del poder y la democracia en España: entre la exclusión y la integración" (Círculo de Lectores, Barcelona, 2013). 

De entrada, me llamó la atención la notable diferencia semántica entre el título de la reseña y el del libro. ¿Mera argucia publicitaria? No lo creo, más bien, supuse, tras la lectura de la misma (a la que pueden acceder en el enlace de más arriba resaltado en rojo), perspectivas distintas sobre el análisis de un mismo fenómeno histórico: el ejercicio del poder político por las élites que lo conforman.

Ese mismo día envié por internet una desiderata a la Biblioteca Pública del Estado en Las Palmas para ver si podían adquirirlo, algo complicado en los tiempos actuales por mor de las restricciones presupuestarias. Me equivoqué de nuevo. La responsable de adquisiciones de la Biblioteca me respondía al siguiente día que la propuesta había sido admitida y que me avisarían en cuanto tuvieran el libro. Ayer me avisaron de que había llegado y por la tarde, sentado en un banco del parque de San Telmo, al calor tibio de un día soleado y ventoso mientras esperaba para recoger a mi nieto a la salida del colegio comencé a leerlo. Nada más hacerlo, tras el magnífico prólogo del también historiador,  hispanista y exembajador de Israel en España, Shlomo Ben-Ami, y el capítulo introductorio del propio autor, afloraron a mi mente las percibidas perspectivas distintas de autor y reseñador que se vislumbraban, ímplícitas algunas, y explícitamente otras, en el artículo de "Vitrinas".

Como no he pasado de la página 50 del libro no puedo dar una opinión ni siquiera aproximada del mismo, pero si me voy a atrever a transcribir la contraportada, que supongo es un resumen elaborado por el editor, y del esbozo biográfico de su autor, el profesor Varela Ortega. 

El currículum del profesor Varela es impresionante: Doctor en Historia por las universidades de Oxford y Complutense de Madrid, catedrático en las de Santiago, Valladolid, Rey Juan Carlos y Oxford, director del Colegio de España en París, presidente de la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, y autor de prestigiosas publicaciones que se citan en la reseña del profesor Núñez Florencio.

"Este libro -dice la contraportada del mismo- es un magistral ensayo interpretativo de la historia contemporánea de España desde la invasión francesa hasta la democracia post-franquista, pasando por la Restauración, la Dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República y la Guerra Civil. En su recorrido a través de los grandes hitos de este largo devenir histórico, José Varela Ortega nos deja reflexiones y análisis originales e instructivos sobre la imagen, o el estereotipo, de España en la literatura occidental, los diferentes sistemas políticos que se instauraron en España, los grandes debates historiográficos en torno a ellos, el uso y abuso del tan debatido tema de la "memoria histórica" en estos días, y el papel del ejército en la España contemporánea, no sin desarrollar en el proceso una tipología del pronunciamiento y un recorrido histórico comparativo del violento flirteo de los militares con la política desde la Roma de Sila hasta el fallido golpe de 1981 en España. Un recorrido hilvanado por la aventura de algunos políticos profesionales que ambicionaron el poder con pasión y se dedicaron a maximizarlo con empeño. En ocasiones, lo hicieron en alianza con el demos, extendiendo e impulsando derechos. Pero a veces -continúa- sus querellas les llevaron hasta su propia descalabro, arrastrando con ellos a los ciudadanos a quienes decían representar o beneficiar. Por eso es también la conmovedora historia de quienes aprendieron de las catástrofes que generó su propia incompetencia. Decía Ortega -y concluye con el texto que estoy reseñando- que de la Historia, lo más interesante era aprender de los errores. Y, no obstante, demasiados políticos, en lugar de interpretarla como fórmula de comprensión, se aferran a Clio con voluntad anacrónica, cual maza de alabardero, que es un símbolo de poder".

Una última reflexión personal, y termino por hoy: No hay un "caso España" en la historia de Europa ni del mundo. No somos una excepción a lo vivido en otras sociedades y épocas alejadas y contemporáneas. Lo deja claro el autor del libro desde esas primeras páginas que sí he leído. Con él coinciden otros muchos historiadores españoles y extranjeros, por citar algunas publicaciones recientes, las de Juan Pablo Fusi y Juan Marichal, ya reseñadas por mí en el blog. También es mi opinión: no somos ni peores ni mejores que los demás pueblos y sociedades que han luchado a lo largo de su historia por su libertad.

Les animo de nuevo a leer la reseña del profesor Núñez Florencio, y por supuesto, si pueden y se animan a hacerlo, el libro del profesor Varela. Y espero que esta entrada de hoy les haya resultado interesante, pues dicho sea con sinceridad y reconocimiento de culpa, el blog anda algo alicaido desde hace un tiempo.

Sean felices, por favor, a pesar de todo. Y como decía Sócrates, "Ιωμεν". Tamaragua, amigos. HArendt




El profesor Varela y los príncipes de Asturias






Entrada núm. 1870
http:/harendt.blogspot.com
"Tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)
"La historia del mundo no es un suelo en el que florezca la felicidad. Los tiempos felices son en ella páginas en blanco" (Hegel)
"Todas las penas pueden soportarse si las ponemos en una historia o contamos una historia sobre ellas" (Isak Dinesen)

martes, 30 de noviembre de 2010

Diario de Sesiones de las Cortes de Cádiz, Octubre de 1810




El puente Zuazo sobre la bahía de Cádiz



En este enlace pueden acceder a la segunda entrega del Diario de Sesiones de las Cortes de Cádiz, la correspondiente al mes de octubre de 1810, que viene publicando en su página electrónica el Congreso de los Diputados español. 

¿Se imaginan ustedes el pedazo de serie televisiva que la HBO norteamericana o la BBC británica podrían hacer con esos mimbres relatando las vicisitudes que llevaron a los españoles en 1810 a convocar a Cortes a los diputados de la península y de America, para en plena guerra contra el imperio de Napoleón ponerse a la tarea de redactar la primera Constitución liberal de Europa?

¡Quiá!, dirán algunos, aquí lo que hacemos es financiar bodrios televisivos como "Águila Roja" o cinematográficos como "La conjura de El Escorial", que Dios guarde, y que es lo que vende... El 20 de abril del pasado año publiqué en el Blog una carta abierta a la Ministra de Cultura de España invitándole a estudiar si era posible que el ministerio subvencionara la realización de una serie, por parte de la televisión pública española, ahora que se acercaba el bicentenario de los acontecimientos que estamos relatando... Ni acuse de recibo, oigan; y eso que la ministra viene del mundo del cine...

Hace unos meses murió en México el historiador español, canario de nacimiento, Juan MarichalHabía nacido en 1922 y marchó al exilio como tantos otras familias republicanas en plena guerra civil. Formado en los Estados Unidos, fue durante muchos años profesor de la prestigiosa universidad de Harvard, sin duda alguna, la mejor del mundo. Fue sobre todo un inmenso intelectual que destacó en la historia de las ideas, al que tuve el honor de conocer en un congreso de Historia celebrado en Madrid a finales de los 80.

En uno de sus libros más famosos: "El secreto de España. Ensayos de historia intelectual y política" (Taurus, Madrid, 1995), que le valió al año siguiente el Premio Nacional de Historia, habla el profesor Marichal de los dos siglos que van de la Revolución Francesa a nuestro tiempo y de figuras tan dispares en el periodo como las de Jovellanos, los doceañistas de Cádiz, Larra, Giner de los Ríos, Unamuno, Azaña, Ortega, o Tierno Galván, y dice de ellos que compartieron una voluntad semejante de adelantar la civilización en España; de hacer que los españoles, conscientes de su historia, se afanasen por hacer de su patria un país de seres humanos libres y "benéficos", como candorósamente pedían los "padres" de la Constitución de 1812. 

Para los que vienen aquí de una sociedad tan profundamente agrietada como la norteamericana, sociedad que él conocía muy bien, España sorprende -dice- por su patente cohesión interna, pese a lo que parezcan revelar sucesos bien conocidos. Cohesión que emana, según él, de ese sentimiento cordial de la vida, reflejo de un espontáneo sentimiento de igualdad que siempre ha caracterizado a los españoles, y que ahora se sustenta en una realidad democrática. Una realidad, añade, que tiene su fundamento en esa parte considerable del pueblo español que vivió muchos años, desde 1939, con el recuerdo de su capacidad para regirse a sí mismo. Porque el pueblo español, concluye, tiene una historia antigua de defensor de sus libertades y sabe que ha dado mucho más de lo que ha recibido, y que quizá sea ahí donde reside "el secreto de España".

La fotografía que acompaño es la del histórico puente Zuazo, que unía la isla de León a Cádiz y convertía a la bahía gaditana en una fortaleza inexpugnable desde tierra.

Sean felices, por favor, al menos inténtenlo aunque sean tiempos de zozobra. Tamaragua, amigos. HArendt





    El historiador Juan Marichal (1922-2010)






-- 
Entrada núm. 1326 -
http://harendt.blogspot.com
"Pues, tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)