viernes 31 de julio de 2009

Tinto de Verano: Inocencia

Inocencia y bondad no son términos sinónimos. Los niños, en su inocencia, suelen ser extremadamente crueles: con sus hermanos, con otros niños, con los animales, con los "otros".... Lo digo por experiencia. Yo, con seis o siete años, cazaba gorriones con tirachinas, disparaba a los gatos con escopetas de perdigones, prendía fuego a las filas de orugas que circulaban por el jardín y organizaba fogatas en las cuadras para espantar a los caballos. Con nueve años me escape de clase durante un mes, en pleno invierno. Y con diez, viviseccionaba lagartijas, sin anestesia... Ahora soy incapaz de matar una mosca... He reflexionado sobre ello leyendo el relato de la escritora Nuria Labari en El País de hoy. Se titula "El País de las Hadas Muertas", y va sobre la tremenda crueldad de la que puede ser capaz un niño, en su inocencia.... Espero que les guste. El dibujo, original como siempre para estos relatos, es de César Fernández-Arias. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)





La escritora Nuria Labari




"EL PAÍS DE LAS HADAS MUERTAS", por Nuria Labari
EL PAÍS - 31-07-2009

El se ha quedado dormido en su silla del jardín. La camisa se le abre un poco en la panza. Tu madre recoge la mesa sin hacer ningún ruido. Ella tampoco quiere que despierte. El calor derrite vuestra casa como un helado que nadie quiere comer. A ti te gusta ese calor porque lo deja tieso. Coges la aguja y te vas. Sales corriendo hasta el lugar donde brincan las alas azules y allí te quedas quieta mirando hasta que atrapas la primera. Muy despacio, arrancas una de sus alas y posas el cuerpo mutilado de la libélula sobre la tierra. Le colocas una piedrecilla encima para que no arrugue las otras con sus estertores. Coges la aguja y ensartas el ala en tu collar de hada. Cuando empezaste a hacerlo pensabas que sería azul transparente. Ahora algunas alas son verde oscuro y marrones, como pétalos secos. Es el collar de un hada muerta, pero te gusta.

Prefieres las heridas a los moratones. Todos los niños tienen heridas y algunas niñas también. Los moratones, sobre todo los de la espalda, no hay quien los explique.

Las lagartijas las llevas en el bolsillo pequeño de la mochila. Lo mejor es que mueran asfixiadas porque así no se estropea su piel ni les faltan las patas o la cola. Las que matan los chicos se quedan totalmente espachurradas. En tu habitación sacas el cutter y divides al primer animal en dos con una incisión que lo recorre de la cabeza a la cola. Sacas las tripas con cuidado. Casi no hay sangre. No gotea como una herida humana, pero las vísceras sí son rojas. La vacías hasta que puedes extender su piel como una hoja sobre tu escritorio. Es hermosa y perfecta. Colocas dos tomos de la enciclopedia Larousse sobre la piel escamada y esperas mientras se prensa junto a las demás. Serán alfombras en tu casa de muñecas. Todas durarán siempre.

Él quiere al gato tanto como a sus herramientas. Lo encontró dentro del motor de la camioneta y lo llamó Alicates. Hoy Alicates ha salido de la casa y lo encuentras cerca del río. El animal casi nunca sale porque él nunca olvida cerrar una puerta. Cierra y volverá más tarde, cierra y ya no puedes salir, cierra y ya está en casa. El gato no está alerta. Lanzas y la piedra lo atiza en la cabeza. Alicates gime como un chiquillo. Y sangra. No huye, sólo chilla y se lame la herida, como si pudiese beber toda la sangre que brota. Quieres ayudarlo. Coges su cuerpecillo y lo metes en el río para lavar la herida. Pero Alicates se revuelve y lanza gemidos afilados. Sumerges su cabeza y así Alicates se tranquiliza. Inmediatamente deja de chillar y sus movimientos se vuelven lentos debajo del agua. Hasta quedarse completamente quieto. Por fin Alicates no siente nada.

Ha vuelto a olvidar cerrar una puerta. Baja por las escaleras al garaje. Ves su nuca y agarras la misma pala con la que enterraste a Alicates. Sabes que será más fácil que matar al gato.





Dibujo original para este relato de César Fernández-Arias



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La versión definitiva del mismo puede leerse en: http://harendt.blogspot.com
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura", (Voltaire).




Entrada núm. 1201 (.../...)

jueves 30 de julio de 2009

Chimérica

Hace muy pocos días la prensa se hacía eco de los intentos del presidente Obama por ligar a China y Estados Unidos en una especie de "alianza estratégica" de largo alcance y calado de la que ha hecho fortuna su sobrenombre de "Chimérica".

La primera vez que leí ese término, Chimérica, fue en un extenso y documentado artículo de Julio Aramberri, sociólogo y profesor de la Universidad Drexel de Filadefia (USA), en el número del pasado mes de junio de Revista de Libros. Se titula "El imperio deudor" y ya hablé de él en su momento en este mismo blog y a dicho comentario les remito (1).

El inventor del mismo fue el historiador británico Niall Ferguson, que lo empleó en su libro "The Ascent of Money. A Financial History of the World" (The Penguin Press, Nueva York, 2008), y del que Julio Aramberri dice en su artículo citado (2), que lo creó para denominar la relación entre los dos colosos económicos del mundo.

En su blog "Del alfiler al elefante", el periodista Lluís Bassets, responsable de la sección de Internacional de El País, escribe hoy sobre el mismo asunto un artículo titulado "Quimérica Chimérica", que pone en duda la posibilidad de que cuaje en algo fructífero y positivo esa conjunción chino-americana.

Tomando como punto de partida el propio concepto de "quimera": monstruo imaginario que, según la fábula, vomitaba llamas y tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón, y aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo, Bassets juega con las dos palabras del título, tan similares fonéticamente, para plantear que hay elementos en esa alianza que se repelen por sí mismos, y que para que esa "Quimérica Chimérica" tenga larga vida y sea la superpotencia del siglo XXI no basta con una buena ecuación entre intereses mutuos, sino que hace falta algo más de equilibrio y una cierta convergencia económica y política, que hoy por hoy resulta de difícil conjunción.

Espero haberles incitado a la lectura de ambos artículos, los de Bassets y Aramberri, y haber despertado su interés. Estoy seguro que los disfrutarán. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)


Notas:
(1) http://harendt.blogspot.com/2009/06/obama-en-oriente-medio.html
(2) http://www.revistadelibros.com/articulo_completo.php?art=4359




El presidente chino, Hu Jintao, y el norteamericano, Barack Obama





"Del alfiler al elefante"
30 julio, 2009 - Lluís Bassets
QUIMÉRICA CHIMÉRICA

Una quimera es un ser mitológico y fantástico, mezcla de dos especies animales distintas. El término se utiliza también en ingeniería genética para designar los seres producidos en el laboratorio con la mezcla de células de animales diferentes. Para la Real Academia es "lo que se propone como posible o verdadero no siéndolo". El británico Niall Ferguson es el inventor de una quimera que además enuncia su propio nombre: Chimérica, palabra que utiliza para designar a un país imaginario formado por China y América, a las que llama respectivamente Chimérica oriental y Chimérica occidental, y que en inglés significa exactamente quimérica.

"Los chiméricos orientales son ahorradores; los chiméricos occidentales son consumidores. Los orientales se dedican a la manufactura; los occidentales a los servicios. Los orientales exportan; los occidentales importan. Los orientales acumulan reservas; los occidentales gestionan déficits y producen bonos denominados en dólares que son codiciados por los orientales". Así es como este imaginativo historiador y periodista explica el funcionamiento de este coloso dual que domina y conduce el mundo, aunque sólo sea por la fuerza de las grandes magnitudes: cuenta con un 13% del territorio mundial, una cuarta parte de la población y un tercio del PIB del planeta.

Hay complementariedad en la quimera de Ferguson, y a ella se debe precisamente el crecimiento de la economía global en los últimos años. Pero también hay elementos que se repelen por su naturaleza misma. Las estructuras de poder en una y otra Chimérica no son tan sólo distintas, sino abiertamente incompatibles. Los chiméricos orientales se rigen por un sistema oscurantista y secreto, en el que no se conocen las reglas y los sistemas de ascenso y selección, que se producen en reuniones cerradas, seguidas de crípticos comunicados y silenciosos gestos de asentimiento. Los chiméricos occidentales en cambio nada pueden hacer si no es a plena luz y bajo el escrutinio público, de forma que quien quiere ascender debe someterse a un examen pormenorizado sobre su vida, sus opiniones e incluso sus parientes y amigos (véanse estos días los prodigiosos interrogatorios parlamentarios a la juez Sonia Sotomayor, designada como juez del Supremo por Barack Obama). Los primeros sacrifican todo, incluso la libertad personal, a la estabilidad del sistema, al prestigio de la autoridad única del partido y a la cohesión nacional. Los segundos, en cambio, ponen la libertad individual por encima de todo y sólo confían en las autoridades públicas sometidas al control de organismos independientes, y a la división y al equilibrio entre poderes.

Hay que subrayar que la parte oriental de Chimérica no ha hecho más que ganar peso respecto a la occidental en los últimos años, principalmente durante la etapa de Bush en la Casa Blanca. Pero es el actual presidente de Chimérica occidental el que tendrá que soportar la desventaja concedida. En la cumbre celebrada estos días en Washington, la preocupación de Pekín por el descontrol del déficit público americano y sus consecuencias en el valor de los bonos acumulados se ha hecho notar mucho más que el desasosiego de Obama por la escasa consideración hacia los derechos de las minorías y las libertades individuales por parte de las autoridades chinas.

Para que Chimérica tenga larga vida y sea la superpotencia del siglo XXI no basta con una buena ecuación entre intereses mutuos, sino que hace falta algo más de equilibrio y una cierta convergencia económica y política. Su primer y mayor servicio al conjunto del planeta, con el que deberá demostrar su propia consistencia, será reducir sus emisiones de gases a la atmósfera, de la que es líder absoluto y por ello principal responsable de los males que se vinculan al calentamiento global: el 40% de las emisiones le pertenecen, y si su parte occidental es ahora el primer emisor con el 22%, la oriental es el segundo con el 18,5% y pronto se convertirá en el primero.

Chimérica es también el nombre que podemos darle a un mundo gobernado, la otra denominación del G-2, la institución que va a sustituir al G-8 y al G-20 si los otros, también los europeos, no espabilan. Pero mundo y gobernado son por el momento términos tan quiméricos como la propia Chimérica. Para que funcionen en el futuro uno y otra, los actuales términos tan desproporcionados de la ecuación que han sido la garantía de éxito deben empezar a invertirse. Y por este lado, el económico, son los occidentales quienes deben realizar el mayor esfuerzo. Pero la mayor convergencia debe ser política, y ahí el esfuerzo corresponde a los chiméricos orientales, aunque algo tendrá que hacer Obama para animarles. Sin pluralismo político, sin un sistema judicial independiente y una democracia parlamentaria eficaz, sin medios de comunicación libres en su parte oriental, Chimérica seguirá siendo una quimera, que en cualquier momento puede desarrollar sus reflejos más monstruosos y amenazantes.





El historiador británico Niall Ferguson



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Entrada núm. 1200 (.../...)

Tinto de Verano: Fortuna

No se puede desafiar impunemente a la diosa Tyké, la Fortuna romana. Es una temeridad. Los antiguos lo sabían y por eso la levantaron un templo fastuoso en donde hoy está el Quirinale, el palacio del presidente de la república italiana, en Roma... Pero algunos no aprenden ni a pedradas... Reanudo mi Tinto de Verano con este precioso relato corto de la escritora Lola Beccaria, titulado "Muerte de un single". Lo publica hoy el diario El País. El dibujo, como siempre, de César Fernández-Arias, es original para este relato. Que lo disfruten. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)





La escritora Lola Beccaria




"MUERTE DE UN SINGLE", por Lola Beccaria
EL PAÍS - 30-07-2009

Estoy caído contra el suelo y apenas puedo moverme. El navajazo me ha atravesado el pecho, pero respiro bien y no sangro por la boca. Veo el líquido oscuro invadiendo despacio las baldosas. Si corriera rojo brillante, inundándolas a chorro, moriría enseguida. Significa que la hemorragia no es arterial y que tengo cierto margen. Sólo necesito aguantar un poco más. Hasta que llegue Carol. ¿Qué hora es? Casi no puedo levantar la mano. El reloj marca ahora las ocho y media. Ya tendría que estar aquí. Qué fatalidad, justo hoy llega tarde... Carol, si no vienes pronto, no me encontrarás ni podrás ayudarme; si no vienes, nadie me encontrará y moriré aquí tirado, con un agujero en el tórax, desangrado y solo. Siempre vienes a esta hora, porque es verano y porque vives cerca de la clínica y porque te gusta dar un paseo cuando todavía es de día. Si fuera invierno no vendrías, pero tengo la suerte de que es verano y de que te gusta venir a buscarme antes de que anochezca... Qué dulce eres, Carol... Si no fuera verano, y si no amases los jazmines que bordean el camino, y si su olor no anunciara el atardecer, si no amases entrar por la puerta y besarme, hoy yo moriría.

Carol, ¿dónde estás, qué te ha retenido, cómo te alejas de mí en este trance? Moriré aquí, en este lugar aislado por donde nadie ha de pasar si no eres tú. Si ahora llegaras, todavía habría tiempo: te daría instrucciones, controlarías la hemorragia y pedirías ayuda.

Pero no estás aquí... Ahora me doy cuenta de que ni vienes ni vas a venir jamás, Carol. Tú, que habrías sido mi salvación. No vas a venir, seamos realistas. No vas a venir porque un día te dije que si seguía viéndote acabaría enganchándome, y que no quería nada serio, que estaba muy cómodo así, y por ese motivo dejé de verte y corté de raíz nuestra relación. No vendrás porque decidí estar solo, porque la vida es muy larga y ya habría tiempo de vivir un amor, porque creía que si te perdía, en cualquier momento podría llegar otra como tú, porque no sabía que los dioses ponen precio al tiempo desperdiciado y se cabrean si rechazas sus preciosos regalos... Y si no hubiera estado ciego creyendo que en solitario habría de vivir más, y más felizmente, ahora estaría ante el resto de mi vida y no en su triste remate final. Con tu amor, habría superado este dolor en el pecho, me habrías cosido a besos, me habrías amado y ese amor mismo habría vuelto la sangre a mis venas y habría cauterizado la herida...

-¿Carol? ¡Carol...! ¡Has venido! No puedo creerlo...

-Sí, Frank, así es. No he abandonado mis paseos, y lo he visto todo a través de la ventana.

-Eres mi ángel de la guarda.

-No, querido. Uno no mata a su ángel de la guarda, y tú me mataste. Sólo soy un espíritu errante que no tendría que estar aquí.

-Pero...

-Adiós, Frank. Cuídate.




Dibujo original de César Fernández-Arias para este relato



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Entrada núm. 1199 (.../...)

martes 28 de julio de 2009

Cuba, sobre el abismo

Desde niño me interesó la política internacional. Más que la española, que no dejaba muchas opciones en los años de mi infancia. Mis primeros recuerdos se enmarcan en el apasionado interés que despertaron en mi las guerras de esa época: Indochina (1945-1954), Corea (1951-1953), y Argelia (1954-1962). Mi idealismo se puso de manifiesto con la Revolución cubana (1953-1959) y la guerra de los "Seis días" árabe-israelí (Junio, 1967), y cayó por los suelos con la guerra de Vietnam (1958-1973), ya superada con creces la adolescencia. Tardé en caerme del guindo, pero me caí con estrépito.

Sobre Cuba recuerdo haber vivido apasionadamente la entrada de Castro en La Habana, el primero de enero de 1959. Lo vi por televisión, mientras comíamos en casa toda la familia reunida por el Año Nuevo. Hicimos apuestas (yo tenía 13 años) sobre si aquella explosión de felicidad iba a durar o no. Para mi, la felicidad duró muy poco, justo el tiempo de saber que la revolución imponía sus criterios a sangre y fuego, con fusilamientos masivos de los disconformes. El segundo acontecimiento relacionado con la revolución cubana que me impactó fue el de la denominada "Crisis de los misiles" (octubre, 1962), provocando uno de los momentos más álgidos de la "guerra fría" soviético-americana. El último hecho, revelador del auténtico rostro de la dictadura castrista, fue justamente hace veinte años, el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa, el militar más prestigioso del ejército cubano, tras una farsa de juicio sumarísimo, orquestada como respuesta a su "traición" a la revolución y el pueblo cubano.

Nunca he entendido muy bien la fervorosa y a-crítica adhesión de buena parte de la izquierda española y europea a la revolución cubana. Lo curioso del caso es que todavía hay multitud de ingenuos que creen en el mito de la misma, cuyos desmanes justifican, aún hoy, con el recurrente discurso al "intolerable bloqueo" de la "isla mártir" por parte de los Estados Unidos.

Un profesor mio en la Facultad de Geografía e Historia, un excelente profesor de Historia por otra parte, desbarraba en elogios a la "revolución", a finales de los 80, con lucubraciones tales como que Cuba era una auténtica democracia, donde el pueblo intervenía y decidía en los todos los aspectos de la vida política, y su Constitución, un ejemplo de libertades y democracia para todo occidente...

No hay "islar mártir". Los únicos responsables de la situación de Cuba son los hermanos Castro y su régimen. Quien desee conocer la realidad del día a día de los cubanos sólo tiene que darse una vuelta a diario por blogs como el de Yoani Sánchez, "Generación Y" (1), o el de Claudia Cadelo, "Octavo Cerco" (2), ambos escritos desde Cuba, por dos jóvenes que no hablan de política más que indirectamente, ¿podía ser de otra manera?, pero con valor y deseos de libertad. Por cierto, el Blog de Yoani Sánchez ha recibido en dos ocasiones el premio al mejor blog de habla española. Les aconsejo su lectura.

En "El País" de hoy escribe sobre la ejecución del general Ochoa y la situación de Cuba el que fuera corresponsal de televisión española y escritor, Vicente Botín, en un artículo titulado "Cuba: el sable del general Ochoa". También lo hace en su blog, "Mira que te lo tengo dicho", sobre el mismo asunto, el escritor y periodista canario Juan Cruz, con un post titulado "Cubana". Les dejo con ellos, y con la respuesta que a Juan Cruz le da, en su mismo blog, el también periodista canario Diego Talavera. Espero que les resulten interesantes. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)




El general Arnaldo Ochoa


Notas:
(1) http://www.desdecuba.com/generaciony/
(2) http://octavocerco.blogspot.com





















Las blogueras cubanas Claudia Cadelo y Yoani Sánchez







"CUBA: EL SABLE DEL GENERAL OCHOA", por Vicente Botín

EL PAÍS - Opinión - 28-07-2009

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba (FAR) nunca han utilizado sus fusiles para reprimir a la población. El eficaz aparato policial de la dictadura ha hecho hasta ahora innecesaria su intervención. Pero el grado de insatisfacción de los cubanos es cada vez mayor. El Gobierno teme que se produzca una revuelta popular como el maleconazo de 1994, sólo que esta vez no sería para pedir democracia y libertad, sino el final del permanente periodo especial en que vive la isla desde el hundimiento de la Unión Soviética, y que se ha agravado en los últimos meses por la escasez de alimentos y los cortes de luz. En las calles de La Habana han comenzado a aparecer carteles con la leyenda "Abajo Raúl".

El dilema es cómo van a responder las FAR en el caso de que miles de personas se lancen a la calle para pedir alimentos. Salvo la cúpula militar que goza de las mismas prebendas que la nomenclatura, los oficiales del Ejército cubano y sus familias sufren las mismas penalidades de la población civil. Por si fuera poco, no se han recuperado todavía del malestar que les produjo el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa, el militar más popular, el más condecorado, el vencedor de la guerra de Angola, distinguido con el galardón de Héroe de la República de Cuba, que fue ejecutado como un delincuente hace 20 años, el 13 de julio de 1989.

El general Ochoa y tres altos oficiales, el coronel Antonio de la Guardia, el mayor Amado Padrón y el capitán Jorge Martínez Valdés, fueron procesados en un juicio sumarísimo por el delito de alta traición a la patria y a la revolución y ajusticiados. La conmoción que produjeron aquellas ejecuciones y las subsiguientes purgas que se llevaron por delante, entre otros, al poderoso ministro del Interior, el general José Abrantes, permanece en el inconsciente colectivo. Con aquellas muertes, los hermanos Castro reforzaron su poder al matar dos pájaros de un tiro: por un lado, borraron las huellas que implicaban al Gobierno cubano en el narcotráfico; y por otro, se deshicieron de un rival en un momento muy peligroso para la revolución, tres meses después de la visita a la isla de Mijaíl Gorbachov, cuando la perestroika se discutía abiertamente en los cuarteles.

En 1975, Cuba desplegó el primer contingente de los más de 40.000 soldados que fueron enviados a luchar a la lejana Angola. La muerte del Che Guevara en Bolivia y el fracaso de la insurgencia apoyada por Cuba en América Latina llevaron a Fidel Castro a dirigir a otras tierras el concurso de sus "modestos esfuerzos". Las legiones cubanas se desplegaron en el Congo, Eritrea y sobre todo en Angola. Pero el Gobierno cubano, a pesar de la ayuda soviética, no contaba con los recursos necesarios para financiar esas guerras. El coronel Antonio de la Guardia dirigía entonces el Departamento MC (Moneda Convertible) del Ministerio del Interior. Desde Panamá, donde operaba, había tejido una compleja trama de sociedades comerciales para aprovisionar a Cuba de equipos y tecnología, difíciles de conseguir debido al bloqueo estadouniden

-se. Todo ese entramado sirvió de sostén a las tropas expedicionarias en Angola, que se autofinanciaron con el contrabando de oro, diamantes, marfil y también con droga, algo común en las guerrillas de América Latina.

En su libro Dulces guerreros cubanos, Norberto Fuentes asegura que Fidel Castro estaba al tanto de las operaciones de narcotráfico y pone en boca de su hermano Raúl estas palabras: "Fidel dice que en definitiva todas las guerras coloniales en Asia se hicieron con opio. Entonces nada más justo que los pueblos devolvamos la acción, como venganza histórica".

En 1983, el presidente de Estados Unidos Ronald Reagan afirmó que funcionarios cubanos de alto rango estaban involucrados en el narcotráfico. Fidel Castro dio la callada por respuesta. Pero seis años después, a comienzos de 1989, la DEA, la agencia antidroga del Gobierno estadounidense, descubrió que el departamento MC del Ministerio del Interior cubano estaba implicado en una operación del cartel colombiano de Medellín, dirigido por Pablo Escobar, para enviar un cargamento de cocaína a Estados Unidos. La bomba tanto tiempo oculta podía estallar de un momento a otro. Fidel Castro podía ser acusado de complicidad en el tráfico de drogas. El comandante tenía que hacer algo sonado para despejar cualquier duda sobre su honorabilidad.

El 12 de junio de 1989 el general Arnaldo Ochoa y sus más próximos colaboradores fueron detenidos y acusados de narcotráfico. La sorpresa, sobre todo en los cuarteles, fue general. Sólo unos pocos enterados estaban al tanto de los hechos y se imaginaron que era una maniobra de distracción. Dariel Alarcón Ramírez, alias Benigno, superviviente de la guerrilla del Che en Bolivia, entonces muy cercano al poder, escribió en su libro Memorias de un soldado cubano. Vida y muerte de la Revolución que "corría el rumor por todo el Palacio de que iban a juzgar a Arnaldo (Ochoa), Tony (Antonio de la Guardia) y los demás para aplacar a los norteamericanos y, sobre todo, para sacar a Fidel del atolladero. Después los escondería en algún sitio, bien protegidos. Se habló mucho de Cayo Largo para Ochoa. La verdad es que no estábamos preocupados".

Durante el juicio, retransmitido por televisión, el propio Ochoa se mostró despreocupado al principio y luego arrepentido. "Creo que traicioné a la patria y, se lo digo con toda honradez, la traición se paga con la vida", le dijo a su conmilitón, el general Juan Escalona Reguera, fiscal de la causa.

La autoconfesión del general Ochoa, algo común en todos los procesos estalinistas, como ha ocurrido recientemente con Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, formaba parte de la farsa. Pero contra todo pronóstico, Arnaldo Ochoa y sus compañeros de armas fueron condenados a muerte y fusilados. La sorpresa fue mayúscula. Brian Latell, analista de la CIA en temas cubanos, escribió en su libro Después de Fidel. La historia secreta del régimen cubano y quién lo sucederá que Fidel Castro urdió la crisis. "El único crimen de Ochoa -escribe Latell- fue cuestionar la autoridad de Castro (...) Fidel pensó que Ochoa debía ser condenado por crímenes realmente horribles (...) para así excluir toda posibilidad de alguna reacción violenta de los militares (...). Los cargos de narcotráfico eran una cortina de humo".

Durante los 20 años que han transcurrido desde aquellas ejecuciones, los oficiales del Ejército cubano, principalmente los capitanes y comandantes educados en los ideales que encarnó el general Ochoa, han visto cómo los hermanos Castro y los altos oficiales de las FAR han seguido celebrando el banquete de la victoria, mientras el pueblo cubano iba de peor en peor. Ahora que la fiesta toca a su fin, los oficiales jóvenes temen perder su derecho de primogenitura sin la esperanza de poder ocupar las vacantes que inexorablemente van a dejar los viejos generales. Asisten, como el resto de la población, a los funerales de una revolución que les ha condenado a vivir miserablemente en casas ruinosas, castigados por los apagones y la falta de agua; padecen las deficiencias de un sistema de salud seriamente enfermo, y hacen largas colas en las bodegas para comprar los productos cada vez más escasos de la libreta de racionamiento. Y tienen también que resolver, es decir tienen que robar como los civiles para poder sobrevivir. En medio de esa debacle crece cada vez más la posibilidad de un estallido social o de un nuevo éxodo hacia Estados Unidos, y con ello la probabilidad de que les ordenen salir a la calle para "defender" a la revolución de las víctimas que ha creado la propia revolución.

El general Arnaldo Ochoa murió fusilado hace 20 años, sin que su sable hubiera sido utilizado nunca contra la población civil. Los que llegado el caso se vean obligados a empuñarlo tendrán que decidir en qué dirección van a dirigir el mandoble.




El escritor Vicente Botín




"Mira que te lo tengo dicho"
El Blog de Juan Cruz
28 julio, 2009 - 10:53
"CUBANA"

Mi amigo Diego Talavera, uno de los grandes periodistas que ha dado Canarias, se empeñó en 1990 que fuéramos a Cuba, y fui con él. Era un tiempo complicado, como lo ha sido siempre, de la isla, pero nosotros aún disfrutábamos de ciertos arrestos juveniles y al menos yo quise reconstruir en mi mi memoria, viéndola, la fascinación que a muchos niños canarios nos había causado la Cuba que nos contaban durante nuestra infancia. Paseamos por la isla, conocimos a mucha gente, vivimos algunos incidentes, muchos parecidos a los que nos hubieran pasado en Canarias, cuya idiosincrasia tanto se parece a la cubana, y nos marchamos. Diego ha vuelto muchas veces, y ya había ido antes, pero yo decidí no volver más, hasta que no se acabara una lacra que a mi me pareció apestosa: que los cubanos no pudieran entrar a los sitios donde entrábamos los turistas. Había muchos más problemas, como todo el mundo sabe, pero ese me pareció simbólico de una discriminación que mucha gente explica pero que yo sigo sintiendo como inexplicable. Pero se quedó en mi memoria, sobre todo, un incidente que ahora nos da risa pero que entonces fue escalofriante, y que me ha venido a la memoria esta mañana cuando he leído en EL PAÍS el artículo de Vicente Botín (ex corresponsal de TVE en Cuba, y autor de un estupendo libro sobre Castro y su sucesión) acerca del veinte aniversario de la ejecución de Ochoa, en un cuartel cerca de La Habana. La historia es muy conocida, y además Botín la cuenta muy bien, así que déjenme contarles por qué me ha venido a la memoria ahora este otro incidente. Estábamos Diego y yo admirando algunos paisajes cubanos, y concreto quisimos pararnos en un pequeño muelle con pueblo, cerca de la playa del Salado. Nos bajamos del coche, y uno de nosotros tomó fotografías; en seguida nos metimos de nuevo en el coche y uno de los dos comentó que no se percibía tanta seguridad en los sitios como algunos de nuestros amigos nos habían predicho. En ese mismo instante, por la ventanilla del conductor se metió un mosquetón, y la voz de un soldado muy joven nos mandó a salir otra vez del vehículo. Salimos. No se podían tomar fotografías en ese lugar, era un sitio militar, o militarizado. ¿Y dónde dice que está prohibido? La respuesta del soldado fue rápida, y en ese momento movía a risa, aunque luego se nos congeló la mueca. El soldado dijo: "Ahí hay un cartel, pero lo tapó la hierba". De inmediato, el soldado nos condujo, detenidos, a un cuartel, donde hubo todo tipo de escenas: yo traté de rebuscar en mi memoria números de teléfonos de amigos cubanos, Diego quiso que le prendieran si estábamos presos, cosa que no estaba muy clara, y el soldado se paseaba tan nervioso como nosotros, hasta que pasó alguien de una graduación mayor, hizo un gesto con la cabeza y facilitó nuestra marcha. Dos horas duró el cautiverio, pero en la memoria ha vivido mucho más el escalofrío que nos dio cuando supimos que aquel era el cuartel donde habían ajusticiado a Ochoa. Y hoy Botín me ha llevado a ese momento, casi veinte años después.




El escritor Juan Cruz




Querido Juan:
Tu blog de hoy me trae bellos recuerdos y han pasado ya 19 años. Tu no has querido volver a Cuba a pesar de mi insistencia. Yo he vuelto muchas veces y creo que me quedan muchas más en el futuro. Soy consciente de que el pueblo cubano padece una dictadura pura y dura, pero opino que nuestra presencia allí para compartir experiencias con tantos amigos cubanos que han escogido el exilio interior, igual que ocurrió con muchos intelectuales en la España franquista, es una bocanada de aire fresco. Para ellos y para los que seguimos viajando a a la Isla. Un ejemplo: acompañé al Aeropuerto José Martí al poeta Manuel Díaz Martínez y a su esposa Ofelia Gronlier cuando abandonaron para siempre Cuba en medio de una situación muy tensa. Lo que para mi era un gesto de cortesía, para él fue algo más y así lo escribió en su excelente libro de memorias "Solo un leve rasguño en la solapa". Y te podría contar muchas más anécdotas parecidas a ésta, pero la brevedad del comentario no lo aconseja. Lo hablaremos en tu próximo viaje a la otra Isla. Con el cariño de siempre, Diego.

Publicado por: DIEGO TALAVERA | 28/07/2009 13:35:25



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Entrada núm. 1198 (.../...)

lunes 27 de julio de 2009

Un centenario trágico

Ayer, 26 de julio, se cumplieron 100 años justos del inicio de los trágicos sucesos que, con motivo de las levas de reclutas llevadas a cabo por el gobierno de España para sostener las guerras en Marruecos, sacudieron la ciudad de Barcelona conmovieron a España y Europa y pasaron a la historia con el sobrenombre de la "Semana Trágica" (1).

Un interesante artículo del controvertido historiador, sacerdote y monje benedictino de Montserrat, Hilari Raguer (2), daba cuenta del aniversario en "El País" de hace dos días, centrando su comentario no tanto en los hechos en sí, que expone sucintamente, sino en los sentimientos que esos acontecimientos suscitaron en el gran poeta catalán Joan Maragall(3), contemporáneo de los hechos. Y sobre todos ellos, el proceso, condena y ejecución del pedagogo Francisco Ferrer i Guardia (4), fundador de la "Escuela Moderna", al que el gobierno de Maura hizo responsable de los disturbios que dieron origen a la "Semana Trágica".

El artículo de Raguer se centra en los infructuosos esfuerzos que Joan Maragall realizó a través de tres famosos artículos de prensa para obtener el indulto de los condenados por los Consejos de Guerra sumarísimos organizados por el gobierno, artículos que motivaron una espectacular campaña en toda Europa a favor del indulto, y que recuerda la acaecida en 1976 con motivo de las ejecuciones llevadas a cabo en las postrimerías del franquismo, las últimas habidas en España.

En el tercero y último de los artículos de Joan Maragall, publicado el 18 de diciembre de 1909 en "La Veu de Catalunya", y titulado "La iglèsia cremada", cuenta el gran poeta catalán el fuerte impacto que, días después de la "Semana Trágica", le produjo una misa celebrada en una iglesia quemada: "Yo nunca había oído una misa como aquélla". Tres veces lo repite, dice Raguer, encabezando otros tantos párrafos, y a la cuarta añade: "... y, en comparación, puedo decir que nunca había oído misa". Aquel día entendió qué es la misa, y lo que la misa le exige a cada cristiano y a toda la Iglesia, añade Raguer.

Las conmovedoras reflexiones de Maragall sobre el mensaje cristiano que traslucen sus palabras me han hecho recordar un artículo leído hace unos días en el último número de Revista de Libros (5) escrito por la catedrática de Filosofía Moral y Política de la Universidad Autónoma de Barcelona Victoria Camps (6), en el que hablando del también filósofo italiano Gianni Vattimo (7), dice de él que practica un cristianismo muy "sui generis", al que "no le interesa la existencia de Dios ni la resurrección de los muertos, dice no a la teodicea, al paraíso, al infierno y al purgatorio, pero que no renuncia a proclamarse cristiano, no por inercia, sino porque le parece que algo interesante tiene que decir aún la religión y que no es legítimo eliminarla del todo".

¿Se puede ser cristiano sólo con Cristo, sin necesidad de Dios ni de la iglesia? Yo diría que sí. Y si nos guiamos por el ejemplo que muchos de los pastores de la iglesia dan, sobre todo en cuanto a caridad y amor al prójimo se refiere, tengo la impresión de que sus acciones no están a la altura de aquél al que dicen seguir... Espero que les resulte interesante el artículo. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)




Imágenes de la Semana Trágica (Barcelona, 1909)




Notas:
(1) http://es.wikipedia.org/wiki/Semana_Tr%C3%A1gica_(Espa%C3%B1a)
(2) http://es.wikipedia.org/wiki/Hilari_Raguer
(3) http://es.wikipedia.org/wiki/Joan_Maragall
(4) http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Ferrer_Guardia
(5) http://www.revistadelibros.com/articulo_del_mes.php?art=4394
(6) http://es.wikipedia.org/wiki/Victoria_Camps
(7) http://es.wikipedia.org/wiki/Gianni_Vattimo




El poeta Joan Maragall




"JOAN MARAGALL Y LA SEMANA TRÁGICA", por Hilari Raguer
EL PAÍS - Opinión - 25-07-2009

Tras la insurrección de 1909 en Barcelona, el poeta escribió tres artículos capitales. Se oponía a la venganza, defendía el amor solidario y denunciaba proféticamente la actitud que la Iglesia adoptaría en la Guerra Civil.

Del 26 de julio al 2 de agosto de 1909 se sucedieron en Barcelona unos días de violencia que han pasado a la historia con el nombre de Semana Trágica. Su centenario se está conmemorando con libros, artículos, conferencias y hasta un congreso. Aquí me ceñiré a los tres artículos que entonces escribió Joan Maragall.

Barcelona vivía momentos de aparente esplendor, y de pronto descubrió que dormía sobre un volcán. En Marruecos, una operación militar para proteger a los trabajadores del ferrocarril de las minas desencadenó un conflicto generalizado. El ministro de la Guerra, Asensio Linares, movilizó a 40.000 reservistas. Eran hombres de una cierta edad, muchos casados, pobres que no habían podido pagar aquella "cuota" con la que los ricos se eximían del servicio militar.

Cuando el 11 de julio empezó el embarco de tropas en Barcelona, las madres y esposas de los movilizados multiplicaron los actos de protesta, mientras las damas de la burguesía repartían medallas y rosarios a los soldados. Una multitud furiosa se adueñó de la ciudad y se ensañó con los edificios religiosos, sobre todo las escuelas de la Iglesia. Tres sacerdotes fueron asesinados, se destruyeron unos 80 edificios religiosos (la mitad aproximadamente de los entonces existentes) y en un convento se desenterraron momias de monjas.

El Gobierno de Maura actuó con la máxima energía, y la insurrección se disolvió tan rápidamente como había estallado. El 2 de agosto, los obreros volvían a las fábricas y empezaba la represión. Se dictaron 17 penas de muerte, de las que cinco fueron ejecutadas. De éstas, dos tendrían especial resonancia. Una fue la de Ramón Clemente García, un deficiente mental que había bailado con una momia de monja: sería para la memoria posterior el episodio más emblemático de la Semana Trágica. La otra fue la de Francisco Ferrer Guardia, creador de la Escuela Moderna, acusado de ser el promotor de los incendios de iglesias y escuelas. La campaña internacional en su defensa acabaría derribando al Gobierno de Maura.

Tal es el contexto histórico de los tres artículos de Joan Maragall. Él y su buen amigo el obispo de Vic, Torras i Bages, mentor del catalanismo moderado, se exhortaban recíprocamente a escribir sobre lo ocurrido, pero no lo veían igual. En una pastoral, Torras i Bages calificó los hechos de "espectáculo diabólico, eco de la rebelión primitiva de los ángeles y de los hombres contra su Creador y Señor", y rechazó la acusación de inconsciencia social: "No ha sido aquella explosión de odio una manifestación de antagonismo del trabajo contra el capital, ni de un sistema político contra otro al que se acusa de tener la protección de la Iglesia; la persecución ha manifestado que lo que pretendía era borrar el Nombre de Dios de la sociedad humana, como los masones que gobiernan Francia lo borran de todos los libros de las escuelas de chicos y chicas de aquella nación". Diríase la carta colectiva de 1937 avant la lettre.

El 1 de octubre publica Maragall en La Veu de Catalunya, órgano de la Lliga de Prat de la Riba y Cambó, su primer artículo, Ah!, Barcelona... Su título y su tenor recuerdan los ayes de los profetas Amós, Isaías y Miqueas cuando en tiempos de aparente prosperidad denunciaban la injusticia social imperante, o a Jesús llorando por Jerusalén y anunciando que va al desastre. Ante el general deseo de venganza, Maragall exclama: "¿No veis acaso que lo que nos falta es amor?". Como si previera lo que sucederá treinta años más tarde, exclama: "Cataluña, Barcelona, has de sufrir mucho, si quieres salvarte. Has de aceptar las bombas, y el luto, y los robos, y el incendio: la guerra, la pobreza, la humillación, y las lágrimas, muchas lágrimas". Si no se convierte al amor solidario va al desastre, y entonces "al mirar Barcelona desierta, Cataluña desolada, cualquier viajero podría decir: aquí hubo tal vez una gran población, pero ciertamente no hubo nunca un pueblo".

En su segundo artículo, La ciutat del perdó, Maragall pide el indulto de los condenados a muerte, con palabras que podrían hacer suyas los que hoy luchan contra la pena capital: "¿Cómo podéis estar así tranquilos en casa y con vuestros asuntos sabiendo que un día, al buen sol de la mañana, allá arriba de Montjuïc, sacarán del castillo a un hombre atado y lo pasarán delante del cielo y del mundo y del mar, y del puerto que trafica y de la ciudad que se levanta indiferente, lo llevarán a un rincón del foso, y allí se arrodillará de cara a un muro, y le meterán cuatro balas en la cabeza, y él dará un salto y caerá muerto como un conejo?".

Prat de la Riba, director de La Veu de Catalunya, no permitió que este artículo se publicara y aplazó hasta el 18 de diciembre la publicación del tercero y más famoso, La iglésia cremada. Cuenta en él Maragall el fuerte impacto, que yo calificaría de experiencia mística, que, días después de la Semana Trágica, le produjo una misa celebrada en una iglesia quemada. Empieza diciendo: "Yo nunca había oído una misa como aquélla". Tres veces lo repite encabezando otros tantos párrafos, y a la cuarta añade: "... y, en comparación, puedo decir que nunca había oído misa". Aquel día entendió qué es la misa, y lo que la misa le exige a cada cristiano y a toda la Iglesia. Describe aquel templo con la bóveda caída, las paredes ennegrecidas, una mesa de madera por altar, sin bancos, con los fieles de pie, y una nube de moscas danzando en el rayo de sol que atravesaba el espacio. "Parecía que oíamos misa en mitad de la calle".

Aquella iglesia en ruinas le sugiere una Iglesia sin más fuerza que la que mana del Crucificado: "El Sacrificio estaba allí presente, vivo y sangrando, como si Cristo muriera de nuevo por los hombres, y otra vez hubiera dejado en el Cenáculo su Cuerpo y su Sangre en el Pan y el Vino. El Pan y el Vino parecían recién hechos: la Hostia parecía palpitar, y el vino, al verterse en el cáliz, a la luz del sol, parecía sangre que chorreaba".

Maragall sueña con una liturgia en la lengua del pueblo, en la que "fuesen leídas, gritadas al pueblo las palabras de fuego de las Epístolas de san Pablo" y el Evangelio se proclamara "en su divina simplicidad", y los fieles entendieran al sacerdote cuando "les muestra el Pan y el Vino temblando y haciéndoles temblar".

El comulgatorio, la barandilla ante la que se arrodillaban para comulgar, se le antoja "espesísima muralla que no deja pasar ni una centella de aquel fuego sagrado, ni un rayo del Santo Misterio que en el altar arde y brilla". Se imagina entonces que el sacerdote, que estaba de espaldas al pueblo, se da la vuelta y dice a los fieles: "Y he aquí vuestro mal: que en la Iglesia de Cristo buscáis demasiado la paz, que entráis sin amor, que os dormís, ¡que se os está muriendo la fe! Pensadlo bien: ¿qué le vais a pedir vosotros a Cristo en su Iglesia? Le pedís paz, quietud, olvido, que aparte de vosotros la tribulación y la amargura, que os dé un buen sueño. ¡Pues no es ésta la paz de Cristo!".

Y dice a los que desde la calle ven el espectáculo: "Entrad, entrad: la puerta está bien abierta; vosotros mismos os la habéis abierto con el fuego y el hierro del odio. Destruyendo la iglesia habéis restaurado la Iglesia, la que se fundó para vosotros, los pobres, los oprimidos, los desesperados". Y hablando de nuevo a los de dentro: "No se la volváis a quitar [la iglesia a los que la han quemado] reedificándola; no queráis alzar de nuevo sus paredes más fuertes, ni la bóveda más bien cerrada, ni le pongáis puertas mejor forradas de hierro, que no está en esto su mejor defensa, y volveríais a dormiros en ella; ni tampoco pidáis la protección del Estado para ella, que demasiado parecía ya una oficina a los ojos del pueblo en ciertos aspectos; ni queráis mucho dinero de los ricos para rehacerla, que los pobres no puedan pensar que es cosa de los otros".

Estas palabras de Maragall denunciaban proféticamente en 1909 la actitud general y oficial de la Iglesia y de los vencedores en 1939.




El historiador y benedictino Hilari Raguer



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Entrada núm. 1197 (.../...)

sábado 25 de julio de 2009

Tinto de Verano: Las corrupciones

La corrupción de menores ha existido siempre. Pero antes todo era como mucho más rústico... La irrupción de Internet en nuestras vidas ha modificado sustancialmente la imagen del corruptor. Su método, la suplantación de personalidad; su arma, la soledad del candidato ante una pantalla de ordenador... Hoy va de ello este Tinto de Verano: "El hombre de las letras azules", del escritor Lorenzo Silva. Lo publicaba El País de ayer. El dibujo, original como siempre para estos relatos, de César Fernández-Arias. Disfrútenlo. Y sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)




El escritor Lorenzo Silva




"EL HOMBRE DE LAS LETRAS AZULES", por Lorenzo Silva
EL PAÍS - 24-07-2009

Nerea releyó el mensaje instantáneo que acababa de recibir. Lo hizo con una punzada de inquietud. Sabía que atender aquella petición era, en cierto modo, pasar la raya.

-Conéctalo, por favor. Insistió él.

Nerea miró al techo. Luego a izquierda y derecha. Pero sus dudas eran un puro trámite. Sabía lo que al final iba a hacer. Lo que, pasara lo que pasara, ya estaba resuelta a otorgarle.

-Tengo que hablar muy bajo, mis padres están al lado.

Se resistió ella, aún. La respuesta llegó rauda:

-No importa, como puedas, lo que puedas.

No lo disuadía el peligro de que pudieran sorprenderla in fraganti. Como no lo había disuadido el que ella le dijera que tan sólo tenía quince años, es decir, treinta menos que él. A pesar de eso llevaban ya una semana chateando a diario, y desde el primer día el tono de sus conversaciones no podía ser más inequívoco. Le había pedido que le pasara fotos, a lo que ella había accedido. Total, unas fotos inocentes no comprometían a nadie. Pero ahora él pedía más. Quería pruebas, y quería dar el paso. El Gran Paso. Y ella, le había dicho, estaba dispuesta.

Así que no tenía sentido eludirlo. Conectó el micrófono.

-Dime algo, no te oigo.

La impaciencia, la codicia, le arrojaban aquellas letras azules a la velocidad del relámpago. Nerea apenas susurró:

-Hola, ¿me oyes?

-Sí, te oigo... Oye, ¿tienes calor?

-Sí. Este verano está siendo terrible.

Lo que vino después, Nerea lo había imaginado vagamente. Darle forma concreta era otro cantar. Las letras azules saltaban a la pantalla a borbotones, a medida que ella hablaba. Si había de creerlas, lo estaba sacando de sí. Nunca antes su escritura había sido tan febril, tan desproporcionada, tan procaz.

Al final, Nerea cortó de golpe el micrófono.

-¿Lo has cortado?

-Perdona, pero mi madre acaba de llamarme antes de irte..., el jueves entonces..., frente al Ángel Caído.

-Sí.

-A las cinco en punto..., ¿sabes dónde está, seguro?

Nerea sabía perfectamente dónde estaba el Ángel Caído, como sabía que un jueves de agosto, a las cinco de la tarde, en ese rincón del parque del Retiro habría muy poca gente aparte de un hombre que llevaría un polo azul celeste, un pantalón azul marino y una visera del mismo color. No habría pérdida.

No la hubo. Allí estaba, en el banco. Era como lo había imaginado. Bien vestido, agradable. Aparte de él, tan sólo un par de tipos que parecían tan chiflados como para salir a hacer jogging a esa hora en la que caía plomo derretido sobre Madrid. Nerea, como había planeado, se le acercó por detrás. Ciertas cosas causan más impacto si llegan de sorpresa. Le puso una mano en el hombro y, cuando él se volvió, la otra ya le mostraba la placa:

-Guardia Civil.

Al ver a aquella mujer, y luego a los dos fornidos corredores que le cortaban la retirada, el notario Robles comprendió, con alivio, que su carrera como ciberpredador había terminado.




Dibujo original de César Fernández-Arias



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"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura", (Voltaire).




Entrada núm. 1196 (.../...)

viernes 24 de julio de 2009

El portazo

Después de un año de negociaciones se rompe con un estruendoso y sonoro portazo el llamado "diálogo social" entre sindicatos, patronal y gobierno. Sin el menor atisbo de encuentro, ha sido el propio presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien lo ha oficializado esta tarde con un durísimo, por lo insólito, ataque a la postura de la CEOE, y más en concreto a la persona de su presidente. Si lo que se pretendía era unos reactualización de los "Pactos de La Moncloa" de hace tres décadas para hacer frente a la gravísima situación económica, y sobre todo, a los alarmantes índices de paro, parece claro que les ha faltado cintura política a los interlocutores. No seré yo quien achaque responsabilidades a unos u otros. Todos la tienen, pero lamentablemente, y como siempre, lo pagarán los más débiles: los trabajadores. Y es responsabilidad del Gobierno evitar que sean los únicos paganos de la situación, sin caer en el socorrido recurso de "mal de muchos, consuelo de tontos". .

Un nuevo artículo del escritor y periodista Xavier Vidal-Foch, titulado "Yes, we can", en El País de ayer, hablaba de la indudable capacidad española para remontar la adversidad y del importantísimo papel que empresas españolas están llevado a cabo en sectores estratégicos como los de ingeniería civil, energía y medio ambiente, tratamiento de aguas y residuos, construcción ferroviaria y de plantas industriales, tecnología aérea y biotecnología. ¿Un margen de esperanza? El autor del artículo piensa que sí... Me gustaría saber si hoy sigue creyendo lo mismo...

Un día antes, también en El País, el editor, periodista y director de la Fundación Santillana, Basilio Baltasar, escribía otro artículo, "El malestar español", mucho más crítico y desalentador, que el de Vidal-Foch sobre la situación española. Achacaba ésta no a razones coyunturales sino a profundas razones históricas y seculares de atraso intelectual, cultural y material de la sociedad española, de las que responzabiliza al desastre nacional que supuso la expulsión de los judíos en las postrimerías del siglo XV.

Dice Baltasar que, históricamente, España ha sido el único país de Europa donde no ha habido judíos en más de quinientos años. Toda una singularidad que ha pesado como un lastre sobre la "inteligencia" española. Estoy de acuerdo con él, y ya he hablado en ocasiones anteriores en el Blog sobre el papel de los judios (y de los conversos) en el denominado Siglo de Oro de las letras hispanas como para insistir de nuevo en ello. Tampoco voy a añadir nada nuevo a lo ya sabido sobre el trágico papel de la iglesia católica en la desculturalización de España, debido entre otras cosas a la inexistencia de un rival interior con el que combatir y discutir sobre cuestiones de fe, dado que los escasos focos protestantes, o erasmistas, surgidos a la luz de la Reforma, fueron extirpados a sangre y fuego. Otra singularidad más... Espero que ambos artículos les resulten interesantes. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)





Romeu en El País (11/07/09)




"YES, WE CAN", por Xavier Vidal-Foch
EL PAÍS - Economía - 23-07-2009

El debate sobre los brotes verdes dentro de la recesión versa sobre si podemos salir de la crisis, y cuándo. Pertenece a la prospectiva, a la profecía, al calendario, más bien macroeconómicos. Por supuesto, we can.

España demostró en la historia su capacidad de remontar la adversidad. Casi siempre usando parecidas recetas: liberalizando la economía, abriéndola al exterior, a condición de un liderazgo claro y de un consenso general que reparta los costes de apretarse el cinturón. Así ocurrió con el Plan de Estabilización de 1959 (entonces, con poco reparto del coste, imperaba el caudillismo), con los Acuerdos de la Moncloa, con el acceso a la Europa comunitaria y con el ingreso en el euro.

De modo que ampliemos el foco de discusión, de los embriones de brotes verdes a las actuales ramas verdes, existentes aunque oscurecidas por el ambiente funerario general. No sobre cuándo salimos, sino sobre con qué y cómo salimos. De las tendencias macro a las realidades micro.

Disponemos de algunos trampolines (seguramente, ay, demasiado pocos) de primer rango mundial. De unas docenas de empresas internacionalizadas, capaces de competir, y bien, con las líderes de las grandes potencias mundiales en sectores punta, emergentes, tecnológicos. Son, claro, la otra cara del desastre.

Así ocurre con las divisiones de ingeniería civil de las constructoras (nada del ladrillo residencial), especializadas en crear y gestionar infraestructuras y transportes. Seis de los 10 principales proyectos mundiales en este ámbito son españoles. De Abertis, ACS, Ferrovial, Sacyr, FCC y OHL. O con la construcción ferroviaria o de plantas industriales (de CAF y Talgo a Técnicas Reunidas).

En energía y medio ambiente destaca el empeño por las renovables. En energía solar, España es la tercera productora mundial, tras EE UU y Alemania; la primera contando per cápita. Y la primera también en energía eólica. Acciona, Gamesa e Iberdrola Renovables compiten en la primera división global.

Igual sucede en el tratamiento de aguas y residuos. Las dos principales plantas desalinizadoras europeas por ósmosis inversa son españolas. Y compañías como Inima, Aqualia, Befesa, Cadagua, Cobra, Pridesa, Sadyt o Seta compiten con éxito en la India, Oriente Próximo y las Américas. En tecnología pura, al menos un 25% de los vuelos mundiales usan los sistemas de navegación de Indra. Y varias suministradoras locales están involucradas en los proyectos de EADS-Airbus.

El sector biotecnológico crece en este país un 17% más rápido que el promedio de la UE a 15. Abengoa es el primer productor de bioetanol en Europa, el quinto en EE UU. Y destacan otras compañías entre la biotecnología y la farmacéutica, de Grífols a Celerix, del consorcio investigador Nanofarma (Zeltia, Rovi, FaesFarma, Lipotec y Dendrico) al Instituto de Investigación Biomédica (IRB/Barcelona).

Estas compañías y sectores no son de invención o selección propia, sino espigados entre lo mejor con el apoyo del vicepresidente del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), Miguel Ángel Martín Acebes, y su director de Productos Industriales, Enrique Verdeguer. Corresponden al gran año depresivo de 2008. Y el ICEX los tiene contrastados con el mítico MIT, Massachusets Institute of Technology. Véase en la Red: technologyreview.com/spain.

Todo ello sin contar con sectores tradicionales / maduros pero adaptados al entorno global. Estas ramas verdes deberían convertirse en más frondosas con la ayuda de la Ley de Economía Sostenible anunciada hace dos meses por el presidente Zapatero. Con perdón: yes, we can.





El escritor Xavier Vidal-Foch




"EL MALESTAR ESPAÑOL", por Basilio Baltasar
EL PAÍS - Opinión - 22-07-2009

Se han desplomado sin estruendo las banales ilusiones españolas: nunca hubo nada parecido a la prosperidad anunciada por los publicistas gubernamentales y nunca estuvimos asentados con firmeza en algún sólido cimiento. Ni antes con Aznar, ni ahora con Zapatero.

La estafa financiera global ha dejado al descubierto la tramoya de una economía sostenida por una ficción contable: el país se enriquecía vendiéndose a sí mismo casas que no podía pagar. El hallazgo ha provocado un aterrorizado pasmo y, como si hubiera llegado la hora de enmendar el descarriado rumbo de nuestra generación, algunos se atreven a preguntar en qué nos equivocamos.

La inminencia del desastre espolea una desorientada reflexión sobre cómo podrá España salir del atolladero en el que se ha metido y, tímidamente, se llega a una desesperante conclusión. La competitividad y la formación de nuestros ciudadanos son el más lamentable saldo que cabe imputar a los 30 años de democracia consumidos, sin alcanzar en rendimiento y excelencia ni al más rezagado de nuestros vecinos europeos.

Aunque resulta incómodo asegurar que nos enfrentamos por ello a la posibilidad de un sonoro fracaso histórico, lo cierto es que ésta puede ser la última oportunidad que tengamos para entender de dónde procede nuestra incapacidad.

A los que reclaman para sí el rango de dirigentes y se ofrecen a resolver nuestra penuria, les corresponde corregir las carencias estructurales más flagrantes, discernir alguna alternativa factible a nuestro pobre tejido industrial y movilizar las innumerables voluntades que harán falta para rehabilitar a una España nuevamente desolada.

Pero mientras se gesta la resolución que inspire alguna respuesta eficaz a la magnitud de un desafío inaplazable, no estará de más remontarse hasta el origen de nuestra decepcionante singularidad. ¿Por qué somos la sociedad menos competitiva de la Europa moderna? ¿Qué rasgo de nuestro carácter nos ancla en la complacencia arcaica de un mundo autárquico? ¿Por qué nos fastidia el juego de la emulación y la competencia? ¿Qué nos molesta tanto de la modernidad? Y, sobre todo, ¿por qué nos negamos a aceptar la responsabilidad de la emancipación ciudadana?

Si evitamos las especulaciones metafísicas que en otro tiempo nos hicieron sonreír, y dejamos de lado la mascarada de nuestra errática identidad, adquiere una destacada importancia el acontecimiento histórico que nos distingue de nuestro entorno europeo: España ha sido el único país sin judíos.

La participación de la comunidad judía en el impulso ilustradopermite evaluar los efectos perversos que su ausencia tuvo entre nosotros.

La desgraciada ocurrencia de la expulsión nos privó, en el crucial instante del renacimiento europeo, de una fuerza que se revelaría decisiva en el proceso de reinvención cultural propio de la modernidad. La elaboración de las ideas que cambiaron el aspecto del mundo, la insurgencia que renovó la naturaleza del pacto social y la construcción del individuo inteligente como sujeto central de la Historia deben mucho a los miembros de una comunidad inclinada por necesidad y vocación a impugnar los dictados de la tiranía.

Para hacernos una idea del legado que los judíos no dejaron en España debemos imaginar la influencia que habría tenido entre nosotros la erudita disputa de los rabinos (con su radical veneración por el libro, la letra y la palabra) y las consecuencias culturales de su pasión polémica. Las vehemencias patriarcales de los judíos en la sinagoga habrían dado a nuestro paisaje intelectual una productiva intensidad. Y no sólo por la caudalosa genealogía de sus saberes. Allí donde pudo subsistir, la pluralidad de creencias ayudó a reconocer la soberanía moral del conocimiento y la familiaridad con otras lenguas, otros ritos, otras concepciones del mundo, sembraba una duda de alto valor pedagógico al que no podía ser ajeno un curioso y tolerante observador.

Pero la comunidad judía contribuía al dinamismo de la Historia con aportaciones paradójicas que resultarían esenciales al espíritu del hombre moderno. La tenacidad de sus infatigables discusiones extendía entre la sociedad de su tiempo una deslumbrante oleada de herejías y disidencias. ¡Ojalá hubiéramos tenido entre nosotros al Spinoza que los rabinos de Ámsterdam expulsaron con furiosos anatemas de la sinagoga! ¡Quién hubiera oído entonces sus ácidas sentencias filológicas contra la Biblia! ¡Y las lecciones escépticas de Francisco Sánchez en Toulouse! Y así hasta llegar, siguiendo las huellas de la fertilizante estirpe sefardita, a las recientes reflexiones multidisciplinares del pensador Edgar Morin.

Sin embargo, a pesar de ser tan notable la contribución de los judíos al desarrollo cultural de las naciones -sobre todo desde la Revolución Francesa, cuando tantos de ellos abandonaron sus creencias seculares para incorporarse al prometedor cosmopolitismo laico de los gentiles-, no ha sido sólo su ausencia la que ha conformado nuestra áspera relación con los valores del mundo moderno.

La obsesión por extirpar de España cualquier atisbo de influencia judía dio a la Inquisición siglos de potestad para modelar a su antojo el alma macilenta de un país atemorizado por la epidemia emocional de las delaciones. Pero la amenaza del deshonor y la hoguera no cercó tan sólo a los conversos, metódicamente humillados para ejemplo de todo cuanto súbdito se atreviera a desobedecer la sumisión dominante.

En algún pliegue de nuestra hélice genética debe estar inscrita la lección aprendida a lo largo de estos siglos de vilipendio. Un escarmiento dolorido que, ciertamente, sólo aparece en forma de resentimiento: esa fuerza rencorosa que impide al individuo consumar su razón de ser. Pues lo singular entre nosotros es que la costumbre de la desconfianza sólo pudo forjarse mediante una convicción tan fervorosa como asustada. El hábito de cercar al prójimo con la sospecha que lo incrimina, el recelo que le reprocha ser lo que es, brota instintivamente contra las cualidades de cooperación y competencia del individuo libre. La sospecha y la desconfianza implantadas por la demoledora maquinaria inquisitorial se transformaron en esa presuntuosa filosofía popular que configura el más acentuado rasgo de nuestro carácter, precisamente el que arruina las potencias liberadas por la Modernidad.

¿Será posible liquidar algún día la estéril herencia nacional? ¿Cuándo podrá la sociedad española dar a sus fuerzas creativas la plenitud productiva que vemos florecer en tantos lugares? El sarcasmo que dedicamos al mérito ajeno enmudecería y nos acostumbraríamos a emular la competencia individual que hace prosperar a las naciones. En lugar de confiar en la suerte, la prebenda o el favor, el español abandonaría la atribulada dote de sus antepasados para asumir la responsabilidad personal de la emancipación moderna.





El escritor Basilio Baltasar




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Nota:

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"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura", (Voltaire).





Entrada núm. 1195 (.../...)

jueves 23 de julio de 2009

Tinto de Verano: Un trabajo

Quinta entrega de mi Tinto de Verano. Un relato de la escritora Ana María Shua, titulado "Profesional", que publica El País de hoy en su sección "Fundido en negro". Magnífico. Un asesinato narrado en primera persona por el asesino, un profesional del crimen, al que le encargan un trabajo pero que muy especial. No tanto por la víctima ni por el ejecutor, sino por el solicitante... Disfrútenlo. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)





La escritora Ana María Shua




"Profesional", por Ana María Shua
EL PAÍS - 23-07-2009

La gente común tiene muchas fantasías acerca de nuestro trabajo que es, en realidad, bastante rutinario y no se parece a lo que muestran las películas. Los encargos con los que debutamos en el oficio son, quizás, los más recordables. Al revés de lo que piensan todos, la gente con experiencia rechaza los trabajos incómodos, difíciles, desagradables. Que caen, como es natural, sobre los pobres principiantes. Siempre se puede encontrar a un muchacho necesitado, dispuesto a matar a un abuelito a garrotazos por cien euros.

Y yo era un inexperto principiante cuando encaré a mi primer cliente, la señora Mercedes de Ulloa. Estaba nervioso. Por supuesto, había matado a otras personas, incluso por la espalda, pero siempre en robos a mano armada o guerra de pandillas. Tenía una ventaja importante para iniciarme en el oficio: nunca había estado preso.

La señora me citó en su casa, de noche. Los clientes odian tratar con nosotros en directo, pero en esta era de las comunicaciones, nada deja menos rastros que una entrevista personal. Era importante que nadie me viera entrar. Me dejaría la puerta abierta para no estar allí parado tocando el timbre.

La casa estaba llena de fotos que contaban la historia de una pareja. En las fotos, todos parecen felices. Mercedes estaba en su estudio, en penumbras, detrás de un gran escritorio de nogal. Vieja, hinchada, pintarrajeada, maloliente y sin embargo reconocible: la mujer de las fotos. Todo el ambiente estaba impregnado con ese olor dulzón. No podía creer que alguien pagara por oler así. No perdió tiempo. Tenía preparado allí mismo, sobre el escritorio, la mitad del dinero.

-Quiero que mate a mi marido. Ahogado en la bañadera. Ojo por ojo.

La interrumpí. Sus motivos me importaban poco.

- Muy bien.-le dije- En los próximos días...

-Ahora mismo. Ése es el cuarto de baño.

Esta mujer está loca, pensé. Y además... Matar en la bañadera es un trabajo sucio, difícil. Se toma a la persona de los tobillos y se da un tirón hacia arriba, enérgicamente. Por lo general (pero nunca se sabe) no tiene de dónde agarrarse y la cabeza se hunde. Eso sí: alguien que se está ahogando patalea con fuerza descomunal. Pero por otra parte el hombre era un viejo y yo tenía el entusiasmo desaprensivo de la juventud. Sin pensarlo demasiado, con los billetes calentándome el bolsillo, entré al baño. A pesar de mis prevenciones, fue sencillo.

Salí con la ropa bastante mojada. El resto del dinero me esperaba sobre el escritorio. Busqué a mi clienta por toda la casa, pero se había ido. Quizás para no escuchar los ruidos desagradables que venían del cuarto de baño.

La muerte del viejo pasaba sin esfuerzo por un accidente. Nada que pudiera interesar a los diarios. Sin embargo, unos días después apareció una breve nota en la página de policiales. Un anciano había sufrido un accidente en la bañadera. Intrigados por su desaparición, los vecinos alertaron a la policía, que encontró el cadáver en avanzado estado de descomposición. El hombre era viudo y no tenía hijos. Ya decía yo que la señora Mercedes olía mal.




Dibujo original para este relato de César Fernandez-Arias



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Nota:

Este comentario se publica simultáneamente en las páginas electrónicas de El País:
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y Cadena Ser:
http://lacomunidad.cadenaser.com/desde-el-tropico-de-cancer.
La versión definitiva del mismo puede leerse en:
http://harendt.blogspot.com

"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura", (Voltaire).





Entrada núm. 1194 (.../...)

miércoles 22 de julio de 2009

La memez de Gibraltar

Por una vez, y sin que sirva de precedente, me parecen igual de memos el Gobierno de España y el principal partido de la Oposición. Definir como "traición histórica" la visita de un ministro español a la colonia de un estado aliado y miembro de pleno derecho de la Unión Europea, me parece una estupidez y una solemne gilipollez. Y viniendo de quien viene la denuncia, un ejercicio de cinismo y desvergüenza; algo, por cierto, a lo que recurren un día sí y otro también.

El contencioso sobre Gibraltar no es sólo una memez, es una anacronismo histórico que debería estar resuelto hace ya mucho tiempo, y no con la reincorporación a España (que no quieren los gibraltareños) o a la Gran Bretaña (que no quieren los británicos), sino con la independencia de Gibraltar, aceptada y promovida por España y Gran Bretaña.

San Marino, Mónaco y El Vaticano (por no meter en el mismo saco a Andorra o Liechtenstein) son "estados" que reportan más beneficios a su entorno que a sí mismos. Un Gibraltar independiente, de fronteras abiertas, sería un formidable reclamo turístico y económico para el Campo de Gibraltar, Cádiz y toda Andalucía. Una fuente de riqueza para la zona. Y el final de muchos negocios sucios realizados al amparo de su opacidad fiscal y del contrabando.

Por una vez seamos sensatos y pensemos con el cerebro. Señoras y señores del Gobierno, ilustres miembras y miembros de la Oposición, dejen de hacer ostentación de sus atributos patrióticos, métanselos dentro de los calzoncillos o bajo el tanga, y déjense de decir gilipolleces: Gibraltar nunca será español contra la voluntad de sus habitantes. ¿No sería mucho más razonable que fueran gibraltareños, y aquí paz y después gloria para todos?

El texto que precede a estas líneas fue escrito el 22 de Julio y publicado en el Blog a las 10 horas y diez minutos de la noche de ese día. En la edición del jueves 23 de julio del diario El País, el escritor, filósofo y periodista Josep Ramoneda escribe un interesante artículo titulado "Trescientos años de inutilidad", en el que se refiere en términos muy similares a los empleados por mi al contencioso gibraltareño, argumentación que tengo la seguridad que es secundada por buena parte de los ciudadanos de este país que están ya hartos de las ínfulas patrioteras de una derecha casposa, meapilas y reaccionaria, y de la cobardía y temor de una izquierda que parece quisiera hacerse perdonar cualquier política progresista que propicia. Me congratulo de molestar a esa derecha y de coincidir, desde posiciones no muy distantes, con lo expresado por el señor Ramoneda. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)


Notas:
(1) El contencioso sobre Gibraltar en:
http://es.wikipedia.org/wiki/Gibraltar




Gibraltar (al fondo) y España




"Primera visita oficial española al Peñón. El PP habla de "traición histórica"

A. D. / M. G. - Madrid / Gibraltar
EL PAÍS - España - 22-07-2009

"La mayoría de los españoles tienen claro que Gibraltar es español, y nosotros defenderemos esa soberanía; nos gustaría saber cuál es la posición del Gobierno y si ha cambiado su posición". Estas fueron las consideraciones que ayer hizo la portavoz parlamentaria del Grupo Popular, Soraya Sáenz de Santamaría, para justificar la petición "urgente" de comparecencia en el Congreso del ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, por haber cruzado la verja de Gibraltar. Lo cierto es que el PP siempre se ha opuesto a todos los pasos de distensión que ha dado el Gobierno socialista, como fue la creación del Foro de Diálogo tripartito, que nació en 2004.

De nada ha servido la explicación de Moratinos de las razones del viaje a Gibraltar. Por mucho que el Gobierno haya insistido en que en esta visita no se tratará en absoluto de la soberanía del Peñón, el portavoz del PP, Esteban González Pons, reprochó ayer al Ejecutivo "haber bajado la bandera de la reivindicación de la soberanía". Desde el PSOE, la diputada y responsable federal de Política Internacional, Elena Valenciano, pidió al PP que "no debilite la posición del Gobierno de España y un esfuerzo por mantener algo de lealtad".

El secretario general del PP andaluz, Antonio Sanz, acudió a las inmediaciones de la Verja, poco antes de que la traspasara el ministro, para mostrar su rechazo ante la "traición histórica" que representaba la visita de Moratinos. Sanz la calificó como la "mayor renuncia" que jamás haya hecho un Gobierno de España a la soberanía sobre el Peñón. "Es un paso atrás definitivo del Gobierno español en la renuncia a la lucha por la soberanía de España sobre Gibraltar", proclamó junto a los alcaldes del PP del Campo de Gibraltar.




Una frontera que sobra en Europa




"Trescientos años de inutilidad", por Josep Ramoneda
EL PAÍS - España - 23-07-2009

Moratinos visita Gibraltar y el nacionalismo español ruge. "Traición histórica", dice el PP. Y en los foros de la derecha pueden leerse frases como "el Gobierno dilapida 300 años de lucha" o pone fin "a siglos de firmeza anticolonialista". Por lo menos, tendrán que reconocer que tanta lucha, tanta firmeza han sido más bien estériles: los resultados están a la vista. ¿A los que han desempolvado el viejo grito de "Gibraltar español" no se les ha ocurrido pensar que una estrategia que lleva 300 años de fracaso o no es la adecuada o está fuera de tiempo? Ciertamente hay posiciones políticas que se autojustifican no tanto por lo que consiguen sino por la capacidad de aire de sus pulmones. "Rendición humillante", "la foto de la vergüenza", son otros calificativos con los que el nacionalismo español premia un encuentro que, simplemente, sustituye el ruido patriótico por el pragmatismo, como corresponde a una relación con un apéndice de un país que está en el mismo barco europeo.

Casi siempre que alguien apela al honor y a la dignidad patriótica es por una de estas dos razones: porque sabe que las relaciones de fuerza no le son favorables, o dicho de otro modo, que tiene pocas posibilidades de ganar el envite; o porque prepara alguna vileza de gran tamaño (por ejemplo, una guerra). Naturalmente, el caso de Gibraltar y el nacionalismo español entra de pleno en el primero de los tipos. Pero después de 300 años de presunta lucha sin éxito alguno, el griterío patriotero ya no confunde. Es la canción de la impotencia.

Con lo cual parece mucho más sensato hacer las cosas como se hacen en la Europa del siglo XXI: hablando, tratando de resolver los problemas concretos que afectan a los ciudadanos y dejando que la batalla de los grandes conceptos -soberanía, en este caso- madure con la propia evolución del entorno europeo. Porque muchos de los grandes melodramas históricos de los nacionalismos hispánicos pueden encontrar salida muy natural por poco que la Europa política se consolide.

En el caso de Gibraltar, el nacionalismo español está atrapado en sus propias contradicciones. Si el argumento de reivindicación de Gibraltar es el soberanismo geográfico -la unidad del territorio- y, como dicen algunos periódicos, la lucha contra el colonialismo, el argumento sirve para España, pero también sirve para Marruecos en el caso de Ceuta y Melilla. Y es realmente difícil, por más requiebros que se hagan con la historia, defender que lo que vale para Gibraltar no vale para Ceuta y Melilla. O sea que para defender este principio se tiene que estar dispuesto a decir una cosa o la contraria según se mire a un lado o a otro del Estrecho.

Si en vez de apelar a la soberanía territorial se apela a un argumento mucho más moderno como es el de la autodeterminación, es decir, que sean los ciudadanos que viven en un territorio los que decidan dónde quieran estar, aparecen entonces los fantasmas interiores del nacionalismo español.

Todos los indicios apuntan a que probablemente Gibraltar diría sí a Reino Unido, como ya ha hecho en circunstancias que, aunque puedan considerarse no homologables, no dejan de ser significativas. Y por el principio de que los ciudadanos, si han de escoger, tienen tendencia a inclinarse por el país más próspero, hay razones para imaginar que en Ceuta y Melilla la autodeterminación sería favorable a España. Pero este tema no quiere ni tocarse porque es el gran tabú del nacionalismo español. En el momento en que se oye la palabra autodeterminación ya nadie piensa ni en Gibraltar, ni en Ceuta, ni en Melilla. Aparecen Cataluña y el País Vasco vestidos de oníricos fantasmas. Y así se cometen estrepitosos ridículos como la negativa del Gobierno de Zapatero a reconocer a Kosovo.

Si el argumento de soberanía territorial obliga al doble lenguaje, porque lo que vale para Gibraltar no vale para Ceuta y Melilla, y si la palabra autodeterminación provoca el pánico, se comprende que el nacionalismo español tenga una sola manera de afrontar la cuestión de Gibraltar: el griterío patriótico, Gibraltar español. Trescientos años de lucha inútil les contemplan. Y así seguirá, con gran firmeza en los principios, por supuesto, por los siglos de los siglos.

Con lo cual, no es de extrañar que un Gobierno algo descreído en religión patria opte por el pragmatismo y el sentido común. Al fin y al cabo, tiene bastante margen, por lo menos hasta igualar los trescientos años de inutilidad, para que se le pueda criticar por los resultados.




El escritor Josep Ramoneda




Nota:

Este comentario se publica simultáneamente en la página electrónica del diario El País (http://lacomunidad.elpais.com/ccampos1946) y de la Cadena Ser (http://lacomunidad.cadenaser.com/desde-el-tropico-de-cancer). La versión definitiva del mismo puede leerse en: http://harendt.blogspot.com




Entrada núm. 1193 (.../...)

martes 21 de julio de 2009

Tinto de Verano: Traiciones

La traición siempre tiene un precio que pagar. Al menos en la novelas de género negro. En un relato corto como el que nos ocupa: "Círculo", de Ricardo Menéndez Salmón (El País, 20/07/09), tampoco podía ser de otra manera. La traición siempre se paga. La cuestión está en saber "quién" la paga... El dibujo, original para este relato, es de nuevo de César Fernández-Arias. Disfrútenlos. Y sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)




El escritor Ricardo Menéndez Salmón




"CÍRCULO", por Ricardo Menéndez Salmón
EL PAÍS - 20-07-2009

Siete palabras: "Un trabajo limpio. Sin riesgos, sin testigos". De mañana, cuando un mensajero lo despertó para conducirlo hasta el macelo, sus piernas temblaban. Supuso que Weiss había descubierto su juego con Claudia y que iba a cortarle la lengua. Fue por eso que, al recibir el dinero y la dirección a la que debía acudir para cumplir el encargo, experimentó un inmenso alivio.

La Walther consuela. El miedo lastima menos con una pistola por compañía. Atento a la conducción piensa en Claudia, en el amor clandestino que ambos alimentan desde hace tiempo, flirteando con la muerte como funambulistas ciegos, jugándose el pellejo cada viernes en un cuartucho de las afueras.

Cercado por la nostalgia aparca a dos manzanas de su destino y alcanza los cigarrillos. Confirmada la serenidad del semblante en el retrovisor, cierra el coche y se concede un pitillo. En pocos minutos alcanza el portal. Huele a gas butano. En el patio interior, sentado en una silla de tijera, un hombre dormita. Se escuchan ronquidos sincopados, niños imitando la furia de apaches hambrientos. Una erección lucha por imponerse en sus pantalones. Son el catastro de olores, sonidos e imágenes que recapitulará en la ducha una hora después, cuando se arranque de la piel los últimos gestos de la víctima.

Con una ganzúa abre la puerta. Antes de penetrar deja que transcurra medio minuto. Entonces se quita los zapatos y aspira repetidas veces por la nariz, hasta sentir un leve mareo. Nadie en el recibidor. Avanza acostado sobre la pared, las piernas separadas, la Walther en la diestra y la mano libre cerrada en forma de puño. Asomando la mirada al ángulo recto que el pasillo forma, descubre tres huecos, dos a su izquierda y el último a la derecha. Al fondo, el baño. La cocina está vacía. En el fregadero, restos de comida. Regresa al pasillo. La erección es ya incómoda. Tampoco en el salón hay suerte. Encendido aunque sin volumen, el televisor muestra a jóvenes apuestos que anuncian perfumes. Las ventanas están abiertas. Al hombre que dormita en camiseta se le ha unido un perro. La puerta del último hueco está cerrada, así que aguza el oído pero no oye nada. Tomando aliento golpea con brutalidad, plantándose en mitad de la estancia, el arma apuntando al frente como una prótesis siniestra. En el dormitorio reina el caos. El papel de las paredes ha sido arrancado, hay una estantería volcada, las lunas del armario están rotas. Un rayo de luz se filtra por la claraboya del techo hasta mecerse en un espejo, donde vibra como la cuerda quebrada de un violín. La erección ha desaparecido.

Atada de pies y manos a la cama, desnuda, el cráneo al cero, los pechos quemados con colillas y sobre la tenue línea de los labios una mordaza de cinta aislante, Claudia -la bella, la fragante, la dulcísima niña-, con la cruz de los traidores grabada en la frente, aguarda resignada y sin pavor la bala que al quebrar su carne certifique que el círculo se ha cerrado.




Dibujo de César Fernández-Arias




Entrada núm. 1192 (.../...)

La Luna, cuarenta años después

Pues La Luna, cuarenta años después, sigue donde estaba: en el firmamento... Igual de solitaria aunque con un poco más de basura terrestre... Igual de hermosa en su pleniluinio... Igual de enigmática para el común de los mortales, aunque haya perdido un cierto aura... Me remito a lo escrito hace un año en este Blog en la entrada correspondiente al 20 de julio de 2008. Hoy, igual de emocionado que entonces ante el recuerdo de lo ocurrido aquel día de hace cuarenta años, me lo tomo con un poco más de humor y les dejo con la viñeta que Erlich publica en El País. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)




Erlich (El País, 21/07/09)




Entrada núm. 1191 (.../...)

domingo 19 de julio de 2009

Los Jueces del Supremo

Sonia Sotomayor, 54 años, portorriqueña, criada en el Bronx neoyorquino, divorciada, sin hijos, estudiante de Leyes en las universidades de Princeton y Yale, Jueza de Apelaciones en el Segundo Circuito Federal de los Estados Unidos, salvado el trámite de la Comisión del Senado y a la espera de la votación final del pleno de la Cámara Alta norteamericana, está ya a punto de ser la primera mujer de origen hispano en sentarse en el más exclusivo de los ámbitos judiciales del mundo: la Corte Suprema de los Estados Unidos de América (1), junto a los otros ocho miembros que, de por vida, y "mientras observen buena conducta" (art. III, Sección I, de la Constitución de los Estados Unidos), componen dicho Tribunal.

Una noticia de El País, firmada por la periodista Yolanda Monge, y publicada el 14 de julio pasado, dejaba constancia del "estado de la cuestión" en ese preciso momento del proceso de designación. Otro artículo, el día 9, del catedrático de Derecho Civil de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, Pablo Salvador Coderch, ilustraba algunas de las las características que convierten en algo más que peculiar a ese Tribunal y a sus miembros. Pueden leerlos más adelante, y espero que los disfruten.

Si hay algo que caracteriza al sistema político norteamericano no es la estructura federal del poder, el presidencialismo, la estricta división de poderes, la libertad religiosa, o el derecho de los ciudadanos a portar armas. No, la característica más peculiar de dicho sistema es la instauración por vez primera en la historia de la facultad de revisión por el Poder Judicial (La Corte Suprema) de todos los actos y leyes contrarios a la Constitución. Era algo que estaba latente en la Constitución (nada dice sobre ello su artículo III, Sección II) aunque ya se proponía (2) en "El Federalista" (Fondo de Cultura Económica, México, 1994). Lo hacía Alexander Hamilton (3), uno de sus primeros comentaristas y promotores, en su famoso artículo LXXVIII, escrito en abril de 1788. al decir que "no hay proposición que se apoye sobre principios más claros que la que afirma que todo acto de una autoridad delegada, contrario a los términos del mandato con arreglo al cual se ejerce, es nulo. Por lo tanto, -añade-, ningún acto legislativo contrario a la Constitución puede ser válido. Negar esto, afirma Hamilton, equivaldría a afirmar que el mandatario es superior al mandante, que el servidor es más que su amo, que los representantes del pueblo son superiores al pueblo mismo y que los hombres que obran en virtud de determinados poderes puden hacer no sólo lo que éstos no permiten, sino incluso lo que prohiben".

Por favor, no hagan comparaciones con el comportamiento de nuestros políticos, pues no era mi intención fastidiarles el domingo. Pero volviendo al tema que nos ocupa, sólo hacía falta que un jurista del prestigio del Juez Marshall, presidente de la Corte Suprema de 1801 a 1835, lo desarrollara y aplicara en el famoso caso "Marbury versus Madison" (4), para que la "judicial review" se convirtiera en el rasgo más distintivo del sistema constitucional norteamericano. Buena tarde de domingo. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)





La Jueza Sotomayor en la audiencia del Senado


Notas:
(1) Tribunal Supremo de los Estados Unidos, en:
http://es.wikipedia.org/wiki/Corte_Suprema_de_los_Estados_Unidos
(2) Texto íntegro de "El Federalista", en:
http://www.historiayderecho.com.ar/constitucion/hamilton_madison%20el%20federalista.pdf
(3) Alexander Hamilton, en:
http://es.wikipedia.org/wiki/Alexander_Hamilton
(4) Caso Marbury contra Madison, en:
http://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Marbury_contra_Madison





Corte Suprema de los Estados Unidos (Washington, D.C.)




"SOTOMAYOR AVANZA HACIA EL SUPREMO DE EE.UU.", por Yolanda Monge
EL PAÍS - 14-07-09

La jurista aspira a convertirse en la primera hispana que alcanza la máxima instancia judicial estadounidense.

Los senadores demócratas la han alabado y los senadores republicanos han cuestionado su imparcialidad. Desde ahora, Sonia Sotomayor, 55 años, mujer, latina, elegida por el presidente Barack Obama para ocupar un sillón en el Tribunal Supremo de Estados Unidos, se enfrenta a su confirmación en el Senado. No será fácil -nunca lo es, los 19 senadores (12 demócratas; 7 republicanos) que conforman el Comité de Asuntos Judiciales suelen 'freír' -el término en inglés es 'asar': 'grill') al candidato, que en algunos casos no ha superado la prueba-. Todo apunta a que este no será el caso. Sotomayor soportará días de preguntas y escrutinio sobre su pasado, su experiencia en la magistratura, sus ensayos, su juventud, su moral y su interpretación de la Carta Magna americana.

Pero como ha dicho el senador republicano Lindsey Graham, "a menos de que usted se derrumbe, va a ser confirmada". Los analistas políticos son de la misma opinión: a no ser que aparezca algo completamente fuera de lo normal, pasará la prueba y de forma abrumadora. Además, en principio los demócratas tienen los votos suficientes en el Senado (60 sobre 100) para que Sotomayor sea ratificada como la primera juez hispana de la historia de la máxima corte estadounidense.

Con halagos profesionales ha abierto la sesión el presidente del Comité, el demócrata Patrick Leahy. "Las cualificaciones de Sotomayor son fuera de lo común. Tiene más experiencia en el sistema judicial federal que ningún otro nominado para el cargo en los últimos 100 años". Leahy ha comparado a la juez que superó la barrera económica que le impuso una familia emigrante puertorriqueña y el Bronx neoyorquino con otros pioneros del Tribunal como Thurgood Marshall -el primer negro que se sentó en el Supremo-, Louis Brandeis -el primer judío- y Sandra Day O'Connor -la primera mujer-.

Donde los republicanos encontrarán terreno más abonado para la polémica será en las declaraciones que en el pasado la juez ha hecho sobre temas como la raza o el origen étnico. La frase más recordada y que hará sudar durante su confirmación a Sotomayor será aquella en la que dijo que "una latina inteligente" podría tomar mejores decisiones que un "hombre blanco" que ha carecido de las experiencias vitales de esa mujer. Eso lo dijo en 2001 y desde que se supo que Sotomayor ocuparía el puesto dejado vacante por David Souter, no se ha dejado de reproducir.

La posición de la magistrada, con 17 años en el sistema judicial y una carrera forjada en Princeton y Yale, en una sentencia contraria a una demanda por discriminación racial durante un proceso de ascensos de los bomberos de New Haven (Connecticut) será el otro caballo de batalla de los republicanos para torpedear su confirmación. El control sobre las armas y su posición sobre el aborto -un manifestante contrario a la interrupción voluntaria del embarazo tuvo que ser ayer evacuado de la sala debido a sus gritos sobre la juez- serán también asuntos que aprovecharán los conservadores para poner en duda las credenciales de Sotomayor.

Aunque no abiertamente, los republicanos admiten que atacar a la juez puede alejarlos más de los votantes hispanos, un 67% de los cuales votaron por Obama en las pasadas elecciones -sólo el 31% lo hizo por John McCain-. Los hispanos son la minoría que más rápido crece dentro de Estados Unidos y tienen un peso determinante en Estados electorales clave como California, Arizona o Nuevo México.

En su defensa, Sotomayor ha dicho que su filosofía judicial era "la fidelidad a la ley". "La tarea de un juez no es hacer la ley, si no aplicarla", ha dicho ante el Comité del Senado. Su discurso ha sido breve. Lo ha aprovechado para hacer un resumido repaso de su vida, desde sus humildes orígenes en el Bronx, cuando se quedó huérfana de padre a los nueve años y su madre se vio obligada a sacar a dos hijos adelante con el sueldo de una enfermera, hasta sus días en las prestigiosas universidades de Princeton y Yale y sus nominaciones para la judicatura de dos anteriores presidentes, George Bush padre y Bill Clinton. Será con un tercer presidente con quien Sotomayor alcance la culminación del sueño americano, de una cuna pobre a juez del Supremo. "Es nuestra Constitución la que hace posible ese sueño y lo que yo trato ahora es de respetar nuestra Constitución como juez del Tribunal Supremo".




Portada de El Federalista




"GERONTOCRACIA JUDICIAL EN ESTADOS UNIDOS", por Pablo Salvador Coderch
EL PAÍS - Opinión - 09-07-2009

Pensada para garantizar la independencia, la condición vitalicia de los jueces del Supremo de EE UU se ha convertido en un lastre. Sonia Sotomayor puede sobrevivir décadas al final de la presidencia de Obama

Cuando Judith S. Kaye se retiró de su cargo como juez en jefe del Tribunal de Apelaciones del Estado de Nueva York acababa de cumplir 70 años de edad y 25 de servicio a la judicatura. Durante su mandato, esta mujer formidable había convertido a Nueva York en la primera jurisdicción de su país -es decir, del mundo- para solucionar conflictos contractuales entre empresas, uno de esos logros caracterizados por la discreción de lo perdurable. Como el resto de sus colegas, había sido nombrada por el gobernador y confirmada por el Senado estatal para un mandato de 14 años, que fue renovado. Retirada, que no jubilada, la incansable señora Kaye trabaja ahora para Skadden-Arps, uno de los grandes despachos de abogados de Estados Unidos.

En cambio, el panorama que ofrecen los jueces de los tribunales inferiores de Nueva York es sombrío: elegidos también por 14 años, los candidatos están al albur de las organizaciones locales de los partidos -Demócrata y Republicano-, los cuales se rascan mutuamente las espaldas antes de ponerse de acuerdo sobre los seleccionados. Poco edificante, pero constitucional, según decidió el Tribunal Supremo federal el pasado año.

Cada uno de los 50 Estados de la Unión tiene su propio sistema de designación de jueces. Predomina la elección, aunque para los escalones superiores de la judicatura muchos Estados aplican sistemas parecidos al neoyorquino. Así, California deja que el gobernador nombre a los jueces de su Tribunal Supremo, con un mandato de 12 años, pero permite al electorado echarlos a la calle si las sentencias disgustan, algo que votantes airados han hecho más de una vez con jueces vistos como demasiado blandos con la pena de muerte.

Otros Estados importantes, como Texas, aún atan más corto a sus jueces teóricamente supremos a quienes eligen directamente por sólo seis años. No se asombren si luego los magistrados tejanos deciden más en función de sus probabilidades de reelección que en las de acierto sobre la interpretación razonada de la ley. De ello se trata.

Además de la preocupación constante por quedar bien con los electores, están las influencias: los grupos de intereses intentan lo que pueden y más por hacerse valer, por apoyar a tales o cuales candidatos, enviándoles señales sobre lo que se espera de ellos. La más inequívoca es el dinero, la contribución a la campaña electoral del candidato. Este año, el escándalo se ha encarnado en Brent Benjamin, un magistrado del Tribunal Supremo de Virginia Occidental, quien votó impávido a favor de la revocación de una sentencia que había condenado a Massey Energy, una empresa minera, a pagar una indemnización de 50 millones de dólares. Años antes, en 2004, una Massey ya envuelta en el pleito de marras había contribuido a la campaña de Benjamin con tres millones de dólares. Pese a ello, el pertinaz juez se resistió a retirarse del caso hasta que, por fin, ha tenido que terciar el Tribunal Supremo federal para recordarle que "del mismo modo que nadie puede ser juez de su propia causa, razones similares de miedo a la parcialidad pueden concurrir cuando un hombre elige a quien será el juez de su causa" (Caperton v. Massey).

En Virginia Occidental, los jueces de su Tribunal Supremo también se eligen directamente por los votantes, para un mandato de 12 años, tras campañas de un partidismo sonrojante. Casos así dan en qué pensar: abolir las elecciones a jueces es posiblemente una buena idea, pero requiere cambiar las Constituciones de los Estados, algo muy difícil de conseguir.

Más allá de la organización de la Justicia en cada uno de los 50 Estados, está el sistema paralelo de la justicia federal, cuyos integrantes son nombrados por el presidente y confirmados por el Senado de los Estados Unidos, pero -y esto es lo más importante- con mandato vitalicio.

En la cúspide del sistema, están los nueve magistrados del Tribunal Supremo federal, una combinación de Tribunal Supremo y Constitucional. Sus miembros gozan de un poder y una independencia inauditos en cualquier otro lugar del mundo. Sólo los tumban sus genes, su estilo de vida o el clima de Washington. ¿Está eso bien?

Ya no, de ninguna manera. El sistema federal de jueces vitalicios se diseñó para una época en la cual la gente que había conseguido sobrevivir a las infecciones y evitar el cólico miserere se moría, más o menos, a la edad bíblica de los 70 años. Hoy, cáncer aparte, podemos durar hasta los 90 o más, y yo, que ya tengo nietos, creo que cada generación tiene derecho a un cambio hasta de jueces. Por lo menos: el poder casi siempre abusa pero, sobre todo, hastía.

El actual presidente del Tribunal Supremo federal estadounidense, John Roberts (1955), nombrado en 2005 por Bush hijo, tiene ahora 54 años de edad: bien conservado, podría seguir en su cargo otros 30 años más. Esto no puede ser sano. E igual ocurrirá con Sonia Sotomayor (1953), recientemente nombrada por Obama y pendiente de confirmación por el Senado.

De hecho, aunque los medios de información, siempre monótonos, resaltan casi exclusivamente los perfiles étnicos e ideológicos de los designados -Roberts es caucásico y conservador; Sotomayor, latina y progresista-, el rasgo más destacado de ambos, además de su extraordinaria formación y gran experiencia, es la edad: están para quedarse, pues han sido designados para continuar en el Tribunal décadas después de que los presidentes que les pusieron en él hayan cesado. La combinación de la juventud relativa de los jueces con la naturaleza vitalicia de su función es explosiva. Aburrirán a mis nietos.

Un remedio razonable podría ser seguir el ejemplo del más alto tribunal de Nueva York y mantener el nombramiento al presidente, con confirmación del Senado, pero limitar los mandatos a 15 años. Tres lustros son suficientes para permitir que los jueces realmente listos vuelen con independencia de criterio por encima de quienes les ungieron y para que el Tribunal se vaya renovando generacionalmente. Mas Obama nunca hará tal cosa: en un Tribunal Supremo federal con mayoría conservadora, como el actual, Sotomayor sustituirá a otro magistrado liberal y no alterará los equilibrios políticos. Éste es un cambio que, dada la edad de los demás magistrados, el presidente normalmente sólo podría conseguir si ganara un segundo mandato en 2012. Se comprende, pues, que, hoy por hoy, el presidente pretenda rellenar con candidatos a su gusto los huecos que la ley suprema de la vida vaya dejando en el Tribunal. Ya habrá tiempo para reformas de estadista.

¿Quiénes se van a ir? No quiero ser pájaro de mal agüero, pero la gracia de un analista es contar las cosas antes de que sucedan y dejar así al lector con armas letales en la mano: John Paul Stevens (1920), progresista nombrado por un presidente republicano, lleva casi 34 años en el Tribunal, cumplirá 90 en diciembre y prestaría un servicio claro a su país si resolviera retirarse de una vez. Ruth Bader Ginsburg (1933), designada por Clinton y coautora del primer casebook feminista de la historia, está desde hace 16 años, también podría querer irse, pues su salud es notoriamente frágil, pero a esta mujer no la apodan La Magnolia de Acero por capricho. Y quedan otros tres magistrados con más de 70 años cumplidos, aunque -prevengo- en los Estados Unidos de América, la jubilación forzosa es discriminación por razón de edad y está pésimamente vista. En todo caso, el buen ejemplo lo ha dado David Souter (1939), juez de una integridad marmórea, nombrado por Bush padre hace 19 años y que, el pasado abril, anunció que se retiraría al final de este año judicial para volver a su amado New Hampshire. El clima terrible de Washington es un factor, desde luego, pero lo fundamental es que América cuenta con muchos jueces excepcionales. Como David Souter y Judith Kaye.




La Corte Suprema de los Estados Unidos (2006)




Entrada núm. 1190 (.../...)

Tinto de Verano: El baño

Perdonen mi sequía informativa. Estamos en verano. Y no es que no haya noticias u opiniones que comentar, criticar o compartir. La sequía es mía, supongo que por el calor, lo plomizo del cielo en estos días sobre Gran Canaria, la sensación de bochorno, que agobia... Tercera entrega de los relatos de verano de El País, "Miércoles en el río", de la escritora Nuria Barrios. Tercera también de mi Tinto de Verano, hoy teñido de humor más que negro, negrísimo, resuelto con esa soltura que convierten en admirables muchos relatos cortos. Lo mejor para las vacaciones. La vida en quince renglones. Disfrútenlos. El dibujo es de César Fernández-Arias, original para El País junto con el relato citado. La foto de la autora, como siempre, tomada de las "imágenes" de Google. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)






La escritora Nuria Barrios



"MIÉRCOLES EN EL RÍO", de Nuria Barrios
EL PAÍS - 19-07-2009

Las piedras ya estaban calientes cuando el coche apareció. Era un calor agradable que se colaba en los pantalones de los dos hombres, templaba sus muslos largos y sus culos cansados, que la edad había ido enfriando, y recorría su columna vertebral hasta llegar a la cabeza como la caricia de una mano firme y ancha. Las cañas de pescar estaban clavadas en el suelo, a su lado. Se hallaban tan entretenidos charlando que no escucharon el crujido de los guijarros bajo las ruedas, a su espalda.

-¡Eh! ¿Hay mucha profundidad ahí?

El tipo había asomado la cabeza por la ventanilla. Los hombres se giraron hacia él con desgana. Uno de ellos, el de piel más blanca, llevaba una gorra. El otro, muy moreno, iba con la cabeza descubierta. El sol estaba alto y la luz se reflejaba en el BMW gris como en un espejo. A pesar del resplandor, vieron las gafas oscuras, la camisa blanca, la corbata. Las chicharras chillaban. El olor a gasolina se mezcló con el de la tierra caliente.

Los dos amigos sólo iban al río durante las vacaciones. No se levantaban temprano ni acudían con bolsas de pesca ni botas de plástico ni pantalones impermeables. Sólo llevaban unas cañas baratas, tabaco y latas de cerveza. Tan pronto llegaban, metían las cervezas en el río, bien sujetas entre las piedras, y dejaban que la corriente ligera las enfriara. A veces, introducían los pies en el agua y los restregaban suavemente contra el suelo oscuro y viscoso. El leve movimiento agitaba el fondo y sus pies aparecían y desaparecían como pálidas anguilas entre algas azuladas.

Algunos días, cuando el calor apretaba, se quitaban la ropa y nadaban un rato. El río engañaba. La suave orilla dejaba paso enseguida a una poza tan honda que el agua se volvía negra y fría como el ojo sin fondo de un pescado. Al hombre moreno le gustaba nadar allí, sentir el sol ardiente en la nuca mientras abría y cerraba las piernas y los brazos helados. Su compañero daba un par de brazadas sin quitarse la gorra y regresaba a la orilla.

A los dos les agradaba ese río que les regalaba pescado suficiente para justificar el tiempo que le dedicaban. Pero iban a pescar por las historias. Pasaban las horas contándose cuentos que habían vivido o habían oído. Enlazaban una historia con otra mientras reían. A veces, sin darse cuenta, las repetían, pero el placer de oírlas era igual que la primera vez. Cuando el coche se detuvo a su espalda, el de la gorra estaba hablando del zapatero comunista de su pueblo que un día desapareció y dejó en la puerta un cartel que decía: "Me he ido. No me busquéis".

El conductor aguardaba con la cabeza asomada por la ventanilla.

-¿Profundidad? ¡Un huevo!-, contestó el moreno.

El tipo metió la primera y apretó el acelerador. El coche pasó rugiendo junto a los hombres, se mantuvo unos instantes sobre el agua y luego se hundió.




Dibujo original de César Fernández-Arias




Entrada núm. 1189 (.../...)

viernes 17 de julio de 2009

Tinto de Verano: Avaricia

Segunda entrega de mi Tinto de Verano literario. La pública El País de hoy, y es un relato de la escritora Reyes Calderón, titulado "La gala del Diablo". Como toda alegoría que se precie tiene su moraleja. Y va sobre el pecado capital de la Avaricia. La ilustración que he buscado para acompañarlo es del pintor alemán del siglo XVI, Alberto Durero. La fotografía de la autora la he obtenido de la galería de imágenes de Google. Que lo disfruten. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)




La escritora Reyes Calderón




"LA GALA DEL DIABLO", de Reyes Calderón
EL PAÍS - 17-07-2009

La cita es en la cala norte. Se accede por el club de golf. Todos los que se creen alguien juegan al golf. Llegan cuando el sol desciende y la luz muere; la invitación de oro en la mano. Bajan de grandes limusinas blancas, de minúsculos descapotables rojos y de interminables yates de líneas esbeltas.

Escucho rumores de seda y pedrería fina. Yo no pertenezco al club. He sido convocada por el diablo para levantar acta de su espectáculo negro, su color preferido. Llevo puesta mi toga, la que empleo para impartir justicia. Me agazapo bajo la sombra de la noche, aunque nadie me mira. Observo y anoto.

Una voz sibilina y afeminada ordena que todo el que se crea alguien se adentre en la playa. Cuando lo hago yo, no queda nadie fuera. Observo el escenario. Parece un coliseo inacabado, rocas y arena, con el cielo por bóveda. No hay luna ni estrellas. Oprime la oscuridad, justo como a él le gusta. Presiento el peligro, apesta. Me creía preparada para infiltrarme en el mundo Maddoff, pero no lo estoy. Tengo entumecidas las piernas por la espera y el miedo. Sobre todo por el miedo.

Pasan los minutos. Impera el silencio; espeso y agobiante, justo como al diablo le gusta. Oigo cómo los viejos y las viejas orinan en el suelo. Hasta los que se creen alguien tienen que evacuar.

De pronto, una luz prende en lo alto. Es potente, deslumbra hasta cegar. Miro en torno. La cala está cuajada de gentes que sonríen, mientras agitan sus tarjetas de oro. "Por fin, algo nuevo", escucho. "¡Es tan aburrida la vida de los que se creen alguien!".

Sin mediar palabra, se apaga el cielo. Escucho un murmullo lejano. Me suena a rebato. Trago saliva y espero. El ruido se extiende. Arrecia. Me tapo los oídos. De pronto, miles de pequeños objetos empiezan a caer sobre la playa; como la lluvia, sin pausa. A mí ni me rozan. Me agacho y tomo uno. Un euro. Cojo otro: un dólar. Son monedas lo que caen. Tintinean al entrechocar.

Comienza el rosario de lamentos, por igual de ellas y de ellos. Braman y gimen y aúllan. Levantan las manos a modo de troneras, con la invitación de oro en alto. De nada sirve. El dinero se hunde en sus carnes orgullosas, regando la fina arena con su sangre. Huelo rabia y miedo.

Sigue la sinfonía y la lluvia: ahora son gotas rojas. Se mezclan con los orines. Algunos imploran. Las toscas plegarias saben a mentira y no protegen. Deprimo la cabeza entre los hombros. Los gritos agónicos me taladran los oídos. Suenan a alarido de cerdo en día de matanza.

La ceremonia concluye en minutos. Cuando retorna el silencio, el aire está sembrado de estertores y mi toga rezuma olor a sangre. Se enciende nuevamente la luminaria de las alturas. Estoy sola en la playa, en pie. Vuelvo a oír la voz aflautada. "Escribe", me dice; "no les falta dinero a los que me sirven".




La Avaricia, de Alberto Durero (1507)




Entrada núm. 1188 (.../...)

jueves 16 de julio de 2009

Tinto de Verano: Mejor en frio

El diario El País ha iniciado la publicación, como otros años en esta misma época de verano, de una serie de relatos cortos inéditos escritos especialmente para su publicación en el periódico. No es que vaya a reproducirlos todos en el Blog, pero sí los que me resulten más interesantes. Como suelen ser refrescantes y fácilmente digeribles, he puesto a la sección el nombre de "Tinto de Verano". Espero que les gusten. El de hoy lleva el título de "¡Socorro!", está escrito por Clara Sánchez, y va de venganza servida en plato frio... Las imágenes son elegidas por un servidor de ustedes. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)




La escritora Clara Sánchez




"¡SOCORRO!", de Clara Sánchez
EL PAÍS - Cultura - 16-07-2009

Sentado en una de esas sillas altas para socorristas en la playa, sostenía unos prismáticos. Llevaba el pelo corto negro y de punta, una camiseta blanca ajustada que le marcaba los pectorales, bermudas rojas, las piernas afeitadas. Aunque aparentaba muchos menos, Quique tenía ya 35 años y una vida detrás no todo lo maravillosa que hubiese querido. Fue barriendo con los prismáticos la orilla y luego más adentro hasta que se detuvo en una pareja que jugaba a hacerse aguadillas. A esas horas de la mañana, la playa ya era un hormiguero. Y él pensaba que aquella gente dependía de él, desde los niños a los ancianos. Pensaba esto sin apartar los ojos de la pareja. Los enfocó mejor. Él conocía a aquel tío. La mujer, una chica de veintitantos, le empujó la cabeza con la mano y lo hundió. Estuvo abajo unos segundos y, cuando salió y estiró el cuello sobre el agua, lo pudo ver bien: el pelo negro ensortijado, que solía peinarse estirado para atrás, la barba reluciente, la nariz grande como si tuviera que respirar por tres o cuatro, y ojos pequeños y vivos de sabérselas todas. Se llamaba Germán. Y Germán era el culpable de que ahora estuviese subido en esta silla tan alta y lo pudiera observar como si fuera Dios.

La chica saludaba con un brazo. No, la chica parecía que pedía ayuda. ¿Le estaría ocurriendo algo a Germán, al mismo que se las había hecho pasar canutas a Quique cuando empezó a no pasarle clientes y a arrinconarle en el trabajo?

Ahora, la chica en el mar no sabía cómo ayudarle a respirar. Lo puso boca arriba e intentaba empujarle hasta la orilla. El problema era que se habían alejado demasiado y que Germán era muy grande y ancho y poco manejable.

Germán se lo puso tan difícil que Quique tuvo que hacer terapia para recuperar la autoestima, dejar la empresa en la que llevaba desde que terminó la carrera y cambiar de vida. Se convirtió en un deportista y decidió que se dedicaría a algo que tuviera que ver con salvar a los demás.

Evidentemente, Germán se estaba ahogando y la chica gritaba. Un bañista se dio cuenta y empezó a nadar hacia ellos. Nadie tenía la culpa de que Germán no se hubiese cuidado más. Mucha comilona y mucha mala baba. Las aguadillas habían podido con él. Alguien le avisó desde abajo de que ocurría algo grave. Quique descendió lentamente los peldaños y se dirigió al grupo de gente que rodeaba a Germán, tumbado en la arena. Esperaba no tener que hacerle el boca a boca. Pidió ayuda por el móvil y se abrió paso hacia él. Le tomó el pulso. No había nada que hacer.

¿No va a reanimarle?, gritó la chica llorando. Es inútil, contestó Quique. ¿Inútil?, dijo un bañista, este hombre estaba ahogándose y usted no hizo nada. Ya me encargaré yo de que le quiten el carnet de socorrista.

Está bien, pensó Quique mirando fijamente los ojos sin vida de Germán, puede que consigas amargarme la vida una vez más, pero será la última.



Némesis, diosa de la Venganza (Gheorge Tattarescu, 1853)




Entrada núm. 1187 (.../...)

Cataluña y España

Un excelente artículo del escritor y periodista Xavier Vidal-Foch, titulado "Si Cataluña no existiese", en El País de hoy, me ha hecho reflexionar sobre la propensión que tenemos los españoles a mezclar churras con merinas. Por ejemplo, asimilando pueblos y naciones con partidos o gobiernos. Ni todos los israelíes son antipalestinos, ni todos los gallegos, vascos, catalanes y canarios son nacionalistas y antiespañoles.

A mi personalmente no me molestan lo más mínimo los españoles que dicen no sentirse españoles. Faltaría más que alguien estuviera obligado a "sentirse" español, canario, sueco o neozelandés. Uno "es" español, canario, sueco o neozelandés, y si no le gusta y puede, pues se cambia de nacionalidad. La nacionalidad de origen, por derecho territorial o de sangre, es algo que nos suele venir dado y no algo que podamos elegir, al menos en primera instancia.

Yo no me siento especialmente orgulloso de ser español, pero tampoco me ofende, me molesta o me avergüenza. Como todos los pueblos, los españoles, en conjunto, tenemos cosas malas, buenas y "mediopensionistas". Y lo mismo supongo, individualmente, pasa con los gallegos, los vascos, los catalanes, los madrileños, andaluces, extremeños, murcianos, canarios y demás gentes que conforman esto se que se llama España.

Tampoco me parece que debamos dar el mismo valor a las opiniones de un ciudadano particular que a las de un responsable político, social, económico o cultural, aunque todas sean igual de respetables o detestables según el caso.

Ahora que la rancia y casposa derecha-derecha española, clama contra Cataluña, confundiendo a Cataluña con el tripartito que la gobierna y que defiende sus intereses, exactamente igual que lo hacen madrileños, valencianos, gallegos y canarios, cada uno con la fuerza y la representación política que los votos les han otorgado, he recordado una de las pocas ocasiones en que me he sentido avergonzado de ser español. Y fue cuando hace más o menos dos años, esa impresentable "Margaret Tatcher" a lo ultra-liberal-carpetovetónico que es doña Esperanza Aguirre, clamó al cielo contra la posibilidad de que una empresa "extranjera", la catalana Gas Natural, se hiciera con el control de la "españolísima" Endesa,.. ¡Antes alemana que catalana!, clamaba... Y a boicotear el cava y la butifarra... En cualquier país normal, la hubiera defenestrado su propio partido; pero ya se sabe, el PP no es un partido normal: es la quintaesencia de la españolidad más acrisolada...

Así pues, aunque Cataluña no necesite de mi concurso, un servidor de ustedes, que es antinacionalista visceral y confeso, se despide en esta ocasión con un ¡Visca Cataluña y Viva España! Y me da igual lo que me llamen. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)




Vista panorámica de la ciudad de Barcelona (Cataluña)




"Si Cataluña no existiese", por Xavier Vidal-Foch
EL PAÍS - Economía - 16-07-2009

¿Qué ocurriría si Cataluña no existiese en el universo español? ¿Qué sucedería con la Hacienda pública, con la economía productiva, con el modelo de Estado?

Este tipo de interrogantes es muy útil en momentos de polémica o confusión. La Unión Europea ha basado en esta mayéutica del coste de oportunidad (el valor obtenible dedicando esfuerzos y recursos a una finalidad alternativa) el argumentario de algunos de sus grandes saltos: El coste de la no Europa, tituló Paolo Cecchini su famoso estudio preparatorio del mercado único.

¿Cuál sería el coste de la no-Cataluña? Fácil. Las autonomías no mejorarían hoy su financiación. De hecho, España no sería un Estado autonómico, pues no habría comunidades autónomas. La autonomía es, sobre todo, un invento catalán. Tras un siglo de frustraciones, el Estatut de 1932 vino a consagrarla, y otros siguieron. El título VIII de la Constitución de 1978 calcó el esquema del Estatut de 1979, que se fraguaba al tiempo. Y la LOFCA. Y la progresiva cesión de impuestos estatales (el 15% del IRPF desde 1992; el 30% desde 1997; el 33% del IRPF y el 35% del IVA desde 2002) se debió a propuestas catalanas. Las últimas reformas estatutarias siguieron también el patrón barcelonés. Como el nuevo sistema de financiación, que solemniza un verdadero, aún incompleto, federalismo fiscal.

La secuencia es idéntica en todas esas ocasiones. Cataluña empuja, punta de lanza, la descentralización de Política y Hacienda. Otros territorios claman al cielo contra los supuestos privilegios que aquélla persigue. Al final se universaliza, con retoques, lo obtenido por los catalanes. Tarde más que pronto, alivio general.

El único problema es que las lógicas tensiones interterritoriales las aprovechan pescadores en río revuelto. Normalmente la caverna y sus portavoces, pero a veces también el meridionalismo irredento o algunos talibanes de la punta de lanza. Y así una baronesa/condesa proclama su preferencia por una Endesa alemana, antes que catalana (¿y la unidad de mercado que tanto propala?); un partido realiza un pseudo referédum contra el Estatut; sus amigos decretan, aprovechando una simétrica memez contra el Madrid preolímpico, el boicot a los productos made in Catalonia (¿acaso no son españoles?); y toda la discusión financiera se referencia al techo de la reivindicación catalana... El primer lema es, contra ellos. El segundo, nosotros, lo mismo. Y el tercero, coge el dinero y corre.

Así, se ha instalado la percepción de que los catalanes son sospechosos habituales, que cualquiera de sus propuestas esconde truco insolidario: un partido lleva al Constitucional 42 disposiciones del último Estatut... idénticas al andaluz, que no recurre. Se les presenta pues, despectivamente, como viajantes de comercio, peseteros, explotadores, egoístas, fenicios, judíos... En esa tarea la caverna nacionalista española utiliza a veces coartadas suministradas por el alicorto nacionalismo periférico opuesto. Y convergente en sus daños colaterales.

¿Fenicios? ¡Bravo! Deberían sentirse satisfechos los denostados. Sin el comercio fenicio no habrían progresado ni Grecia ni Roma: la cuna de la civilización es el comercio. ¿Judíos? Espléndido. Son la entraña de la burguesía, y ya escribió Carlos Marx en su Manifiesto comunista que ésa era la clase más revolucionaria de la Historia. Algo que la España imperial obvió, expulsándoles, y de ahí el retraso atávico de la Península.

Pese a esas pendencias, al cabo jamás se produce la ruptura del mercado interno, aunque sea perfectible. Nunca quiebra la cohesión territorial, modélica en términos europeos, por ejemplo respecto de Italia. Pero sí se labra una agria fisura espiritual, que puede acabar redundando, a la larga, en otras más graves.

El coste de la no-Cataluña desbordaría la Política y la Hacienda pública. Alcanzaría a la economía productiva. El Principado es desde hace tres siglos una compañía start-up para el conjunto de España: introductora de nuevas técnicas, nuevos sectores. De la máquina de vapor, a la industria editorial; de la moda, a la publicidad; del cine, al diseño y la arquitectura; de la automoción, a la biomedicina; de las ferias, al gas y la energía eólica, casi todo penetra por ahí. Pero paga caras sus debilidades, su añejo recelo liberal/libertario a la política, o sea, al Poder. Su escasa ambición por el tamaño empresarial, por el gran conglomerado, su aversión a la sociedad por acciones. Y al final, acaba traspasando a otros la capitalidad de lo que inició. Ahora podrá aparcar su angustia por la asfixia financiera. Que se dedique, liberado de hipotecas y fantasmas, a esas asignaturas pendientes. Las que no dependen del enemigo exterior.

Éste, la España de matriz castellana, apenas ha producido un (espléndido y recomendable) estudio sobre el coste de la no-Cataluña. No es económico, sino cultural: El nacionalismo lingüístico (Península), de Juan Carlos Moreno Cabrera, catedrático de Madrid. En Barcelona proliferan, al menos desde Ramon Trias Fargas, los textos sobre la factibilidad de la no-España. El último, de Jacint Ros Hombravella, se subtitula La viabilitat econòmica de la independència de Catalunya (La Magrana). De momento, sólo una minoría de catalanes comulga con ello. Un hermoso milagro.




El escritor Xavier Vidal-Foch




Entrada núm. 1186 (.../...)

miércoles 15 de julio de 2009

Harto

Lo se, lo se, siempre estoy con lo mismo... Hasta los mismísimos [......] me tienen los políticos. Todos. Sin excepciones. Aunque como repito en cada ocasión propicia, unos más que otros. Cito de nuevo a la escritora y periodista Rosa María Artal, que en su Blog "El Periscopio", se anima a proponer que cambiemos a los valencianos por los daneses y a los madrileños por los suecos enumerando sin "animus iniurandi" las ventajas que obtendríamos con el cambio. Todos.

Yo he dicho muchas veces lo mismo sobre los tinerfeños, isla, por cierto, en la que tengo numerosos y buenos amigos, y sobre todo amigas. Pero también las tengo en Galicia: allí están ahora dos de ellas, Luisa y Ana, a las que no veo hace mucho tiempo. No me importaría intercambiar tinerfeños por gallegos, al menos durante una temporada...

Bromas aparte. El panorama político nacional es desolador. El gobierno, ganando tiempo y oxígeno como sea; la oposición, en Babia o navegando entre la inconsistencia y el cinismo; y los nacionalistas, como siempre, a lo suyo.

He vuelto a releer algunos pasajes de "Política, partidos y grupos de presión" (Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1962), el monumental libro de V.O. Key del que les hablaba hace unos días. En una misma página, la 30 de la edición citada, anoto estas perlas sobre la clase política: "El motivo primario del político no es hacer el bien a la humanidad o, incluso, a su propio país sino simplemente obtener el poder par sí". Poco más adelante añade: "Considerando a un político, la primera cuestión no es la de si se trata de una buena persona que usa de medios rectos, sino de si tuvo éxito para ganar el poder, y si lo conservó gobernando; en resumen, si fue habilodos en su materia o, por el contrario, un chapucero". Y concluye al final de la página: "La confusión entre política y ética proviene en parte del hecho de que cada sector de la sociedad al procurar incrementar sus intereses, identifica sus propias ventajas con el bien público; por tanto, la discusión política se impregna de moral". De falsa moral, añadiría yo.

Pensarán ustedes que todo lo que dice el profesor Key ya lo dijo en el siglo XVI, con más elegancia y cinismo, el primer gran analista político de era moderna, el florentino Nicolás Maquiavelo. Aunque yo soy de los que piensan que después de Platón y Aristóteles sobre "política" no se ha escrito gran cosa que merezca la pena, tengo que darles la razón.

Los ciudadanos somos unos ingenuos: algunos lo sabemos, aunque nos apliquemos el refrán ese que dice "que sarna con gusto, no pica" (mentira, pica y mucho); la mayoría, lo ignora, y en algunos casos, voluntariamente. En algún momento esta situación debería cambiar para bien con necesarias reformas constitucionales de las que hablaremos otro día. De momento, y asumiendo como propia la idea de Rosa María Artal, ¿por qué no intentamos más intercambios como los que ella propone? Se admiten propuestas... ¡Ah!, y gracias, Forges, por haberme resuelto la parte gráfica... Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)




Forges





"PERMUTO VALENCIA POR DINAMARCA Y MADRID POR SUECIA", por Rosa María Artal
Blog El Periscopio, 14 de julio de 2009

Fiel a mi idea de que la mejor forma de aprendizaje es el contacto directo y ponerse en el lugar del otro, hace tiempo que vengo pensando en una solución revolucionaria para arreglar algunos de nuestros problemas y, colateralmente, solucionar otros ajenos. Se trata de un experimento por el que se permutaría Valencia por Dinamarca y Madrid por Suecia. Atiendo a las cuestiones más urgentes. De resultar positiva la prueba podríamos estudiar nuevos intercambios.

La Comunidad Valenciana cuentan casi con el mismo número de habitantes que Dinamarca: unos 5 millones de personas. El primer aspecto positivo sería que en Dinamarca los valencianos se encontrarían mucho más holgados, dispondrían de casi el doble de territorio, 43.000 Kms. cuadrados, frente a 23.000. Un pasado histórico de solera les es común, y a ambos les baña el mar. Claro que allí son el Mar del Norte y el Báltico de temperaturas gélidas, pero dicen –no sé si está probado- que el frío curte. Más de 400 islas, la mayor parte despobladas, inmensos terrenos para construir y especular, ahora que el litoral valenciano está saturado de ladrillo. Tendrían que acostumbrarse, eso sí, a residir en un paisaje armónico, con un urbanismo elegante y bien diseñado.

Los valencianos cobrarían allí 3.250 euros (ése es su salario medio, el más alto de la UE y con pocas diferencias sociales). Pagarían también precios algo más elevados, aunque no más de un 10% de los que tenemos en España. E impuestos superiores al 50%, el 60% para los millonarios, (En España la media es 34% y 42% para los más ricos). A cambio dispondrían de grandes medidas sociales, porque allí el Estado gasta en los ciudadanos el 30% del PIB, mientras nuestro país sigue estando a la cola de Europa con un 21%. Yo creo que en el aspecto económico rentaría el trueque a los valencianos.

Deberían aprender todos inglés, en Europa no puede uno moverse sin este idioma. “Educación para la ciudadanía”, sin objeciones y en el idioma propio. Y otros horarios. Entrar a trabajar a las 9 y terminar a las 4 por ejemplo, con un bocadillito en medio, sin dos platos, postre, café y pacharán.

Pero también compensa todo esto:

Dinamarca es el segundo país más pacífico del mundo según Global Peace Index en 2008. Su capital, Copenhague, está considerada por la revista Monocle como la mejor ciudad para vivir en su Top 20 Most Livable Cities Chart. Asimismo, está clasificada como una GaWC Ciudad cultural mundial, siendo tercera en Europa occidental, sólo sobrepasada por Londres y París.

En cuanto al clima, en verano se quitarían de agobios, y en invierno, desde luego, se pelarían de frío. Y el sol, nada de la maravillosa luz Mediterránea, en invierno apenas lo ven y en verano no se esconde, el muy ladino, casi en todo el día. Pero eso con unas buenas persianas, puede paliarse.

Son algo menos tacaños que los suecos, aunque tampoco dilapidan el dinero. Ambas partes -españoles y nórdicos- pueden aprender para obtener una media aceptable. Porque podíamos dejar algún danés allí para hacer más fácil el tránsito.

Con todo, lo más positivo, lo que me inclina a proponer esta permuta es que Dinamarca fue el país menos corrupto del mundo en el año 2008 según Corruption Perceptions Index. Y, además, que la sociedad tiene arraigados una serie de valores democráticos que defienden a ultranza: la igualdad, la libertad de expresión y los derechos humanos, el respeto al ser humano, la solidaridad y la responsabilidad hacia la comunidad, tanto en la vida social como en la familiar. Ya sé que en Valencia, en España, también, pero allí es norma de vida profundamente interiorizada por la sociedad. Insisto que estoy hablando de un primer estadio de las permutas.

Prácticamente los mismos valores y circunstancias –algo más de gasto social incluso- comparte la vecina Suecia. Con 9 millones de habitantes –que no sé cómo meteríamos en Madrid-, nos brindarían un inmenso territorio de 449.964 Km², en el que tanto Esperanza Aguirre como Alberto Ruiz Gallardón serían realmente felices por las posibilidades de inversión que ofrece. Ahora bien, ambos, Camps y Rita Barberá también, se verían obligados a vivir con mucha mayor austeridad y, especialmente, con mayor control incluso ciudadano. Cualquiera tendría acceso a su declaración de impuestos.

Los nuevos madrileños nórdicos dispondríamos de los mismos gélidos mares que nuestros nuevos vecinos valencianos, pero playa al fin y al cabo, lo único que le falta a Madrid para ser maravillosa. Habría que hacer, desde luego, un esfuerzo por manter las calles limpias, asfaltadas y con las señales de tráfico bien pintadas. Cuando vinieran las visitas no podríamos tener las ciudades como está nuestra capital.

Altísima inversión en innovación y tecnología, tanto en el sector privado como público, y auténtica pasión por el cuidado del medio ambiente. A acoger con cariño y respeto a los emigrantes –salvo excepciones- ya estamos acostumbrados en Madrid, pero la experiencia sueca nos serviría porque ellos llevan haciéndolo desde los años 70. Allí fueron buena parte de los arrojados por las dictaduras latinoamericanas. De hecho, es uno de los países que más interés tiene por el idioma español que se estudia incluso en las Universidades. Un problema que veo es que en Suecia prima la educación pública, pero ese aspecto es subsanable. En seis meses, pienso que algo cambiaría la mentalidad. Porque digo yo que será el aire o el agua lo que forma los criterios. No puede ser otra cosa.

Y lo mejor: un puente entre Dinamarca y Suecia, que en 15 minutos te sitúa en el otro país. Valencianos y madrileños podríamos compartir las nuevas experiencias. Por ejemplo, la de respetar el tráfico y desplazarse en bicicleta que es tan sano. Y tan barato. O que, en lugar de “ayudar” a su mujer en casa el día que les viene bien, tienen que afrontar a partes casi iguales el cuidado de los hijos y las tareas del hogar.

Esto es un primer esbozo del proyecto de permuta. Y ya es demasiado extenso, podemos profundizar en la idea. Al mismo tiempo, prestaríamos a los nórdicos en España espontaneidad, el gran arte de la improvisación y un saber vivir –aunque sea endeudándose en nuestro caso-. Aprenden rápido. Un año a prueba. Eso es todo. Me quedo pensando y mirando el mar Báltico.




Forges




Entrada núm. 1185 (.../...)

martes 14 de julio de 2009

París, 14 de julio de 1789

No voy a hacer ningún panegírico de la Revolución Francesa, de cuyo inicio se cumplen hoy 220 años, que puso fin al Antiguo Régimen. Sólo se que su divisa de "Libertad, Igualdad, Fraternidad", ha alumbrado e incendiado desde entonces los corazones de miles de hombres que vieron en ella la redención de siglos de opresión.

Si la Revolución Americana, producida trece años antes, alumbró el derecho de los pueblos a vivir conforme a las leyes que ellos mismos se otorgaran libremente, la Revolución Francesa promulgó ese mismo año de 1789 la primera declaración de los derechos del Hombre y del Ciudadano con pretensiones de validez universal. Les dejo con ella. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)




Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789




"Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789"

[Adoptada por la Asamblea Constituyente francesa del 20 al 26 de agosto de 1789, aceptada por el Rey de Francia el 5 de octubre de 1789.]

Los representantes del pueblo francés, que han formado una Asamblea Nacional, considerando que la ignorancia, la negligencia o el desprecio de los derechos humanos son las únicas causas de calamidades públicas y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer en una declaración solemne estos derechos naturales, imprescriptibles e inalienables; para que, estando esta declaración continuamente presente en la mente de los miembros de la corporación social, puedan mostrarse siempre atentos a sus derechos y a sus deberes; para que los actos de los poderes legislativo y ejecutivo del gobierno, pudiendo ser confrontados en todo momento para los fines de las instituciones políticas, puedan ser más respetados, y también para que las aspiraciones futuras de los ciudadanos, al ser dirigidas por principios sencillos e incontestables, puedan tender siempre a mantener la Constitución y la felicidad general.

Por estas razones, la Asamblea Nacional, en presencia del Ser Supremo y con la esperanza de su bendición y favor, reconoce y declara los siguientes sagrados derechos del hombre y del ciudadano:

Articulo 1
Los hombres han nacido, y continúan siendo, libres e iguales en cuanto a sus derechos. Por lo tanto, las distinciones civiles sólo podrán fundarse en la utilidad pública.

Articulo 2
La finalidad de todas las asociaciones políticas es la protección de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre; y esos derechos son libertad, propiedad, seguridad y resistencia a la opresión.

Articulo 3
La nación es esencialmente la fuente de toda soberanía; ningún individuo ni ninguna corporación pueden ser revestidos de autoridad alguna que no emane directamente de ella.

Articulo 4
La libertad política consiste en poder hacer todo aquéllo que no cause perjuicio a los demás. El ejercicio de los derechos naturales de cada hombre, no tiene otros límites que los necesarios para garantizar a cualquier otro hombre el libre ejercicio de los mismos derechos; y estos límites sólo pueden ser determinados por la ley.

Articulo 5
La ley sólo debe prohibir las acciones que son perjudiciales a la sociedad. Lo que no está prohibido por la ley no debe ser estorbado. Nadie debe verse obligado a aquello que la ley no ordena.

Articulo 6
La ley es expresión de la voluntad de la comunidad. Todos los ciudadanos tienen derecho a colaborar en su formación, sea personalmente, sea por medio de sus representantes. Debe ser igual para todos, sea para castigar o para premiar; y siendo todos iguales ante ella, todos son igualmente elegibles para todos los honores, colocaciones y empleos, conforme a sus distintas capacidades, sin ninguna otra distinción que la creada por sus virtudes y conocimientos.

Articulo 7
Ningún hombre puede ser acusado, arrestado y mantenido en confinamiento, excepto en los casos determinados por la ley, y de acuerdo con las formas por ésta prescritas. Todo aquél que promueva, solicite, ejecute o haga que sean ejecutadas órdenes arbitrarias, debe ser castigado, y todo ciudadano requerido o aprehendido por virtud de la ley debe obedecer inmediatamente, y se hace culpable si ofrece resistencia.

Articulo 8
La ley no debe imponer otras penas que aquéllas que son evidentemente necesarias; y nadie debe ser castigado sino en virtud de una ley promulgada con anterioridad a la ofensa y legalmente aplicada.

Articulo 9
Todo hombre es considerado inocente hasta que ha sido convicto. Por lo tanto, siempre que su detención se haga indispensable, se ha de evitar por la ley cualquier rigor mayor del indispensable para asegurar su persona.

Articulo 10
Ningún hombre debe ser molestado por razón de sus opiniones, ni aun por sus ideas religiosas, siempre que al manifestarlas no se causen trastornos del orden público establecido por la ley.

Articulo 11
Puesto que la comunicación sin trabas de los pensamientos y opiniones es uno de los más valiosos derechos del hombre, todo ciudadano puede hablar, escribir y publicar libremente, teniendo en cuenta que es responsable de los abusos de esta libertad en los casos determinados por la ley.

Articulo 12
Siendo necesaria una fuerza pública para dar protección a los derechos del hombre y del ciudadano, se constituirá esta fuerza en beneficio de la comunidad, y no para el provecho particular de las personas por quienes está constituida.

Articulo 13
Siendo necesaria, para sostener la fuerza pública y subvenir a los demás gastos del gobierno, una contribución común, ésta debe ser distribuida equitativamente entre los miembros de la comunidad, de acuerdo con sus facultades.

Articulo 14
Todo ciudadano tiene derecho, ya por sí mismo o por su representante, a emitir voto libremente para determinar la necesidad de las contribuciones públicas, su adjudicación y su cuantía, modo de amillaramiento y duración.

Articulo 15
Toda comunidad tiene derecho a pedir a todos sus agentes cuentas de su conducta.

Articulo 16
Toda comunidad en la que no esté estipulada la separación de poderes y la seguridad de derechos necesita una Constitución.

Articulo 17
Siendo inviolable y sagrado el derecho de propiedad, nadie deberá ser privado de él, excepto en los casos de necesidad pública evidente, legalmente comprobada, y en condiciones de una indemnización previa y justa.




La Libertad guiando al pueblo (E. Delacroix, 1830)




Entrada núm. 1184 (.../...)

Lobotomizados

Hace unos días pusieron por la Primera Cadena de TVE una miniserie especial de dos capítulos de "Amar en tiempos revueltos". En ella se narra el triste final de quien fuera protagonista principal de la temporada anterior, Hipólito Roldán, asesinado por su propia familia simulando un suicidio. En uno de los episodios citados, la esposa de Roldán, Regina, autoriza a los médicos del psiquiátrico en el que se encuentra ingresado a que realicen a su marido una lobotomía, práctica médica que en los años 50 causaba furor en la psquiatría norteamericana considerándola un avance médico incalculable. Tanto, que a su inventor se le concedió el Premio Nobel de Medicina en 1949.

Técnicamente hablando, la lobotomía es la ablación total o parcial de los lóbulos frontales del cerebro. Los datos que siguen los he tomado de la Wikipedia. El procedimiento fue popularizado en los Estados Unidos por Walter Freeman, quien ni siquiera era cirujano y que también inventó "el procedimiento de la lobotomía del "pica-hielo": Freeman utilizó literalmente un pica-hielo y un mazo de caucho en vez del procedimiento quirúrgico estándar. En un acto espantoso, Freeman martilleaba el pica-hielo en el cráneo apenas sobre el conducto lacrimal y lo movía hasta cortar las conexiones entre el lóbulo frontal y el resto del cerebro.

Entre 1936 y los años 50, realizó lobotomías a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Tal era la dedicación de Freeman que comenzó a viajar alrededor de la nación en su propia furgoneta personal, que él llamó su "lobotomobile", demostrando el procedimiento en muchos centros médicos e incluso realizando lobotomías en cuartos de hotel. La abnegación de Freeman condujo al gran renombre para la lobotomía como curación general para todas las enfermedades psicológicas conocidas.

En última instancia entre 40.000 y 50.000 pacientes fueron lobotomizados, con poco o sin cualquier estudio de seguimiento para considerar si el tratamiento era eficaz. Las lobotomías como forma de tratar la enfermedad mental eran una barbarie, que solo pudo ser frenada con el desarrollo de anti-psicóticos y hoy en día se practican procedimientos lesivos de núcleos cerebrales localizados mediante técnicas menos invasivas. La era de la lobotomía ahora se observa generalmente como episodio bárbaro en historia la psiquiátrica. La última lobotomía se practicó en 1967.

En el capítulo que he mencionado de "Amar en tiempos revueltos", se ve al director del psiquiátrico practicar, entusiasmado, una lobotomía siguiendo la práctica del "pica-hielo"... ¿Pero a cuento de qué toda esta historieta sobre Hipólito Roldán y las técnicas psiquiátricas de los 50?, se preguntarán ustedes...

Me he acordado de esta historia leyendo sendos artículos de prensa escritos por dos mujeres periodistas, Maruja Torres y Rosa María Artal, y un diplomático de carrera, José María Ridao, con un mismo telón de fondo: el pasotismo de una sociedad cómoda, adormilada, insensible políticamente, que ponen en tela de juicio el "juicio" de sus compatriotas. Me pregunto si es que estaremos dormidos, hipnotizados, o peor aún, si los nuevos "doctores Freeman" que pululan por las cadenas televisivas nos habrán lobotomizado a los españoles sin darnos cuenta... Pueden leerlos más adelante. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)





Erlich (Diario El País)




"¡UF, CAMPS!", por Maruja Torres
EL PAÍS - Última - 09-07-2009

Algo tienen en común el campismo y el berlusconismo, y es haberle tomado las medidas a la insaciable voracidad de los espectadores de nuestra época. Y digo bien: espectadores que ven cómo transcurren las noticias, convertidas en representación global, instantánea y soluble. Los repentinos uigures de China se solapan a los manifestantes iraníes y se mezclan en el recuerdo, a más sangre más memoria: pero sólo visual, no seamos ilusos. The show must go on.

Por consiguiente, nada cala. O sí: pero en un número de ciudadanos que ya no cuenta, me temo que los mismos capaces aún de leer periódicos y de exigir análisis, de escandalizarse y de pedir que se haga justicia. Poca gente, comparada con el público global que se agolpa a ras de pantalla para recibir la oleada de entretenimiento ídem. Los campistas, igual que sus paralelos italianos, saben que esa gente ya no importa, que somos clientela amortizada, frente a la urgencia de los medios de atraer a las masas. Saben que el ruido puede más que la furia. Y que no importa que lleve agua el río que suena al pasar ante nuestras narices. Camps tendría que salir en bolas, haciendo el pino sobre su propio miembro y atravesando Valencia sobre una cuerda extendida en el aire, para que le dedicáramos unos minutos más de interés y algún que otro comentario en Twitter.

¿Cuánto creen ustedes que habrían permanecido en las preferencias de las audiencias el caso GAL y el de la corrupción descubiertos durante el último Gobierno de Felipe González, de haberse producido hoy en día, con los medios de difusión actuales? Pues tanto como atención hubiera captado un vídeo de Luis Roldán de juerga, en calzoncillos.

La pregunta no es si Camps es culpable. La pregunta es si a alguien le importa, globalmente hablando.




La periodista y escritora Maruja Torres




"LA CULPABILIDAD DE LOS INDIFERENTES", por Rosa María Artal
BLOG "EL PERISCOPIO" - 09/07/09

Lloraba, vulnerable por sus largos años de secuestro, Ingrid Betancourt -con el premio Príncipe de Asturias en las manos-, al reflexionar, sobre cómo los alemanes fueron capaces de dejar ir a los asesinos encañonando a sus víctimas. Todos ellos formaban parte de una mayoría amorfa, que nunca se mueve y consiente todos los atropellos, porque nunca quiso significarse. La componen seres humanos, pacíficos –se denominan a sí mismos-, incluso “apolíticos”, tendencia que se define como “me importa un bledo lo que le pase al conjunto de la sociedad”. Gentes que no quieren enterarse de que fue cierto que “un día vinieron a por mí y ya no había nadie”, como avisó Bertolt Brecht ante el genocidio nazi.

Alguna vez, alguien reacciona colectivamente. Desde el Fuenteovejuna español a la sublevación contra la tiranía de los franceses, pasando por todas las revoluciones y resistencias. publicitadas o ignoradas, que han poblado y pueblan nuestro injusto mundo. Denunciar, una tarea peligrosa, dice hoy El País. El riesgo de denunciar, titula otra noticia, casualmente al lado. Ése parece ser el problema: tomar partido implica peligros, incluso el de quedarse sin opción de saborear toda la tarta, y no la parte escogida. Pero esa actitud entraña, en mi opinión, una mayor amenaza: perder la dignidad.

Y daños a otros. Un día, no hace tanto, algunos trataron de impedir que una niña de 14 años fuese lapidada en Somalia, y tras ser violada para mayor oprobio. Si se hubiera levantado toda la concurrencia, la cría estaría viva. No lo está. El arrojo es un bien escaso.

La pasividad se enseñorea del mundo consumista, nos han aleccionado, a conciencia, para hacernos sumisos y poco o nada comprometidos. Guerras, hambre, desplazados, niños y adultos que mueren en las pantallas de los televisores, mientras miramos para otro lado… ricos objetos de consumo que nos consuelan, cuentas sin pagar en el primer mundo, trampas, demagogia interesada, inyecciones de dinero a los causantes del cataclismo financiero, todo nos toca. Pero… “deprime leer los periódicos, o ver y escuchar cualquier informativo, es más cómodo no hacer nada”, dicen.

Todo se gesta desde un ámbito mucho más cercano. Conflictos en los que una discreta postura -no mojarse, no opinar, ocultarse, no preguntar, ni querer saber, negarse a analizar, a valorar los datos-, garantiza una buena colocación, cuando, al solventarse los problemas, haya un ganador. O cerrar los ojos, porque, sí, es más cómodo. Inicialmente, porque ahí se empieza a perder la primera batalla contra la justicia y la ética.

Acabo de leer que Telemadrid ha empezado a cobrar la información. La televisión regional ha creado “Ciudades por Madrid”, una fórmula en la que los Ayuntamientos se ven obligados a pagar para poder tener presencia en su programación. 30.000 euros le ha costado a Alcobendas, ahora en manos del PP, que los programas estrella de Telemadrid como “Alto y Claro” -sencillamente abominable-, “Madrid Opina” o “Madrid Directo” se emitieran desde esta localidad. 40.000 ha pagado al ayuntamiento de Móstoles para que su alcalde, también del PP, participara como colaborador en el programa de Curry Valenzuela. La denuncia la ha hecho el PSOE y Telemadrid no lo desmiente. Lo argumenta así: “no se obliga a pagar a ningún Ayuntamiento, sino que se les permite la opción de publicitarse por si quieren aprovechar la ocasión”. ¿Y cómo se habla de una ciudad que ha pagado? ¿Objetivamente o pensando que el cliente siempre tiene razón? Es el fin de la información. Y el último episodio… por el momento.

Llueven trajes y coches de lujo regalados a cambio de prebendas, asquerosas manipulaciones, corrupciones, conchabeos, privatizaciones de la sanidad, la educación, y hasta del agua que bebemos… una interminable lista de impunidades que hemos engullido. Hace años escribí un “manual para tragar sapos”. Les hacemos ascos al principio, pero con sal, pimienta y limón terminan entrando. Hasta los digerimos y preparamos el estómago para que no sufra tanto la próxima vez.

Cada día me convenzo más de que los indiferentes, los cautos, ¿los cobardes?, son los culpables de la situación en la que vivimos, desde la planta del edificio en el que residimos al mundo que hemos creado, pasando por todos los estadios intermedios. Unas risas, una ironía, un autojustificarse, una crítica “equidistante”, siempre hay consuelo para el tibio que evita los jardines, la realidad y el compromiso.




La periodista y escritora Rosa María Artal




"HACER POLÍTICA CON LA MORAL", por José María Ridao
EL PAÍS - España - 13-07-2009

Quienes confiaran en que, tarde o temprano, el Partido Popular tendría que tomar medidas contra sus cargos imputados por corrupción tal vez tengan que aplazar sus esperanzas: la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) confirma que los populares se distancian electoralmente de los socialistas, pese a los escándalos. Con estos datos en la mano, los populares no necesitan, siquiera, recurrir a la falacia de que las urnas eximen de las responsabilidades judiciales. Basta con que, como han hecho hasta ahora, esperen a que escampe la tormenta. Porque si un cargo electo puede sobrellevar una imputación por corrupción sin perder la sonrisa, y sus votantes no sólo no lo castigan, sino que lo respaldan, la tentación de esperar deja de ser una tentación y se transforma en una estrategia.

Y, sin embargo, todo lo que el Partido Popular no haga hoy para atajar la situación se convertirá mañana en una grieta por la que la corrupción seguirá instalándose en el sistema democrático. Para empezar, no podrá exigirles a sus propios militantes un comportamiento distinto del que han tenido los altos cargos ahora imputados. Pero, además, tampoco podrá exigírselo a los partidos rivales, ya sea desde el Gobierno o desde la oposición, con lo que la lucha política se encargará de igualar los comportamientos por lo más bajo.

La pauta de actuación que está estableciendo el Partido Popular en su tratamiento político del caso Gürtel es que los cargos electos pueden convivir con imputaciones por corrupción y, dependiendo de lo que ocurra el próximo miércoles, con la apertura de juicios penales en los que podrían acabar sentados en el banquillo. Si esta imagen llegara a producirse y el Partido Popular siguiera sin reaccionar, sólo cabrían dos interpretaciones: o bien el Partido Popular desprecia a la justicia, o bien considera compatible ser sospechoso de un delito y consagrarse a la política.

Decía Karl Popper que una cosa es moralizar la política y otra hacer política con la moral. Está claro que, en España, es esta última opción la que va prevaleciendo. La corrupción lleva dos décadas instalada en las agendas de campaña, pero sólo como arma arrojadiza entre partidos. Las condiciones que la hacen posible no han merecido, en cambio, más que tímidas alusiones presentadas como actos de penitencia. Eso, en el mejor de los casos; en el peor, que es en el que ha destacado históricamente el Partido Popular, se ha sostenido que la corrupción tiene que ver con las esencias y habría, así, partidos corruptos y partidos incompatibles con la corrupción.

Ninguna fuerza política ha reconocido, sin embargo, que sus recursos sean insuficientes para mantener los aparatos burocráticos y para financiar los actos de propaganda. Durante los años de ebriedad a los que ha puesto fin la crisis, una cosa ha sido el discurso público y otra las sentinas en las que cada cual se ha buscado la vida: unos encargando informes inanes que la Administración pagaba a precio de oro, otros recalificando terrenos para empresas que después cotizaban en las sedes y otros aún adjudicando contratos variopintos y poco transparentes que, entre otras cosas, servían para lo mismo que los restantes procedimientos. Para transformar recursos públicos en recursos de los partidos en el poder, aunque en el camino siempre hubiese que descontar el pago a los logreros.

Tal vez la revelación más importante del caso Gürtel sólo consista en que el partido que tensó hasta límites insoportables el Estado de derecho para perseguir a sus rivales no estaba haciendo algo distinto que ellos; si en algo se diferenciaba era en el cinismo de presentarse como regeneracionista inmaculado. Y también en la pretensión actual de mostrarse ofendido por lo que, en realidad, es una ofensa que él ha perpetrado y por la que se juzga en los tribunales a varios de sus dirigentes. Otros partidos se vieron en tesituras semejantes pero, al menos, respondieron de manera distinta. Eso no contribuyó a que se corrigieran las condiciones que hacen posible la corrupción pero, con todo, impidió que se generalizase la peligrosa opinión de que, al final, todos los partidos son iguales, y dejó entreabierta la puerta a la tentativa de moralizar la política.

Si el Partido Popular persiste, por su parte, en hacer política con la moral, esa tentativa resultará aún más lejana. Y la opción a la que se condenará a los votantes será la propia de un país arrastrado al sectarismo, en el que, como parece sugerir la última encuesta del CIS, cada cual vota a los suyos sencillamente porque lo son, sin importar lo que hagan.




El diplomático y escritor José María Ridao




Entrada núm. 1183 (.../...)

sábado 11 de julio de 2009

Descrédito de la democracia

No tengo muy claro si la democracia está en crisis. Quiero pensar que no; lo que indudablemente está en crisis es la participación ciudadana en la democracia. ¿Dónde está el falló? ¿De quién es la culpa, si es que hay algún culpable?

Dos artículos en la prensa de hoy tratan el asunto desde puntos de vista distintintos. El primero, "Democracias perplejas", del profesor José Vidal-Beneyto, director del Colegio de Altos Estudios Europeos, en París, lo hace desde la crítica al sistema de partidos imperante en Europa, con una cada día más acusada indiferenciación entre izquierda y derecha, quiebra de los valores públicos, imperio de la corrupción, nepotismo desbordado y descrédito de la instituciones. No es a quien votar, sino para qué votar, lo que exige enraizarse en la ciudadanía. Frente al descrédito de la política y al encogimiento de los políticos, dice, son los movimientos sociales y los actores sociales y societarios de base quienes deben cobrar un protagonismo principal. Y concluye pidiendo a la izquierda que más allá de la conquista y gestión del poder político, reivindique esa acción directamente popular como la vía más segura para sacar a las democracias de su atonía y perplejidad, logrando promover el progreso de los pueblos.

El segundo artículo que comento, "¿Una revolución en Westminster?", está escrito por el profesor Timothy Garton Ash, catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford (Inglaterra), muy crítico también con el sistema partidista y parlamentario británico, del que dice. por voz de un parlamentario laborista, que el principal objetivo de sus miembros no es representar al pueblo británico sino obtener un cargo en el Gobierno. O en otra opinión, esta vez de un diputado conservador, que se están poniendo en tela de juicio las bases mismas de la legitimidad del Estado. Circunstancias excepcionales todas ellas que, a juicio del profesor Garton, deberían propiciar un cambio en modelo constitucional de elección y funcionamiento del parlamento británico.

La cuestión es que la democracia, tal y como la conocemos en Occidente, no es posible que funcione sin partidos, y si éstos fallan, ¿a quién recurrimos?... Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)





Romeu (Diario El País)





"DEMOCRACIAS PERPLEJAS", por José Vidal-Beneyto

EL PAÍS - Opinión - 11-07-2009

La elevada abstención en las últimas citas electorales es una crítica rotunda a la manera actual de hacer política. Los valores públicos están en quiebra y no hay grandes diferencias en los programas de los partidos.

Vivimos bajo el signo de la perplejidad. El imperio de la corrupción, el descrédito unánime de las instituciones, el nepotismo desbordado y sus prácticas, el oprobio inagotable en que ha devenido la política han llevado a la quiebra de todos los valores públicos, a la implosión de todas las referencias colectivas y nos han dejado sumidos en la confusión, átonos e inermes, sin pautas ni asideros a los que agarrarnos. Perplejidad que afecta a todos los ámbitos, incluyendo los más glorificados e intocables como la democracia. Causas de ello, múltiples; veamos algunas.

A partir de los años setenta se confirma el enclaustramiento de lo público en los partidos y su tendencia a la endogamia y al sectarismo partitocrático. Al mismo tiempo, su acción se reduce a las luchas por el poder y con demasiada frecuencia al enriquecimiento de sus líderes. Cabildeos y corruptelas en las alturas y cinismo en la base se convierten en datos de la más concreta cotidianeidad política. Era inevitable que los ciudadanos que no militaban en los partidos, la inmensa mayoría, se desinteresasen por los avatares de sus pugnas y que buen número de ellos rechazasen sus modos y ejercicio. Este rechazo que ha asumido modalidades diversas, unido a la perplejidad a que me estoy refiriendo, tiene en la reiterada abstención electoral a la que se asiste en todos los comicios, su expresión más patente. Y así, sería un error considerar el abultado porcentaje de abstenciones de las últimas elecciones como una impugnación específica al proyecto europeo, cuando todo apunta a una desafección de las propuestas presentadas y, con carácter más general, de la práctica electoral como expresión privilegiada, sino única de las democracias.

En efecto, la descalificación de las elecciones es antes que nada una crítica de la política democrática actual y de su falta de opciones claras, consecuencia de la atenuación de los perfiles diferenciales de los grandes partidos, que los hace, programáticamente, cada vez más próximos. El trasvase casi unánime de la socialdemocracia al social-liberalismo o el implacable desmantelamiento del sector público, al que procedieron, con tanta eficacia, Blair en el Reino Unido y Felipe González en España, sin olvidar el caballo de Troya del atlantismo británico liberal, que bajo el manto laborista instigó la nefasta reunión de las Azores, responsable de tan dramáticas iniciativas como la guerra de Irak, son los principales responsables de la deserción de la izquierda europea. Pues de otro modo es incomprensible que, en plena crisis económica y con la absoluta debacle de los principios y de la práctica del liberalismo que conllevaba, se ignorase o se rechazase el patrimonio que representaban los ideales y los programas socialistas y socialdemócratas, cuando eran el único arsenal conceptual y propositivo que podía sacarnos del atolladero.

El comportamiento de la derecha ha sido mucho más diestro y pugnaz. Sin abandonar la doctrina y la práctica liberal, sino al contrario revindicando su plasticidad adaptativa, ha incorporado, sin rubor ni recato, los elementos de la oferta socialdemócrata que le han parecido más compatibles con su ideario a la par que más sugestivos para los electores. Paralelamente, ha alentado, por detrás de la cortina, a sus tropas ultra que han reactivado en Europa, de manera notable, la presencia de la extrema derecha, más o menos fascista según los casos. Por lo demás, el incesante trasiego de la clase política, de un bando a otro, por iniciativa propia o respondiendo a incitaciones del poder, de las que el presidente Sarkozy es el ejemplo más cumplido, han creado una retribuida circulación que nada tiene que envidiar a la de los futbolistas profesionales, y que alienta la confusión y perfecciona la perplejidad.

El modelo neoliberal responsable del desastre no sirve ya, pero el social democrático, generalizado por Keynes hace 70 años, ha dejado también de ser útil. La razón fundamental es la inadaptación del keynesianismo, que sigue siendo hoy la espina dorsal de la socialdemocracia, a la sociedad actual y más concretamente su imposible y postulada función alternativa al capitalismo contemporáneo. Decir Keynes es invocar la regulación como piedra angular del edificio socialdemocrático, pero su posible y necesaria implantación es ahora, con la economía-mundo, absolutamente inoperativa en la perspectiva nacional e impracticable en la mundial. Por lo que no cabe ni siquiera pensar en una eficaz regulación general. Las grandes instituciones económicas -OMC, FMI, Banco Mundial, FAO, OIT, OMS, AIE, G-20, la futura Organización Mundial del Medio Ambiente- carecen de verdadera capacidad reguladora susceptible de organizar flujos e intercambios y se limitan a marcar pautas de alcance, en la mayoría de los casos, estrictamente retórico.

Olivier Ferrand, agudo analista francés y presidente del think-tank progresista Terra Nova, insiste en que la dimensión reparadora que caracteriza las intervenciones socialistas se queda hoy siempre corta, por la extraordinaria onda expansiva de las crisis que comienzan siendo sectoriales y relativamente modestas y acaban siendo amplísimas y generales. Las subprimes que se inician en EE UU en el mercado financiero inmobiliario, con poco más de 1.000 millardos de dólares y se extienden en pocas semanas a Europa y a los países en desarrollo, sobrepasando los 30.000 millardos, son un buen ejemplo, como lo son también, las rupturas ecológicas con el desmontaje de la biosfera, las sanitarias con la multiplicación de pandemias, las sociales con la radicalización del hambre y las desigualdades. El mito liberal del mercado, que se autorregula sólo, tiene hoy tan poco fundamento observa Olivier Ferrand, como el Estado Bombero que apaga los incendios, cura los males y repara los destrozos, pues no tiene medios para ello. Hoy no es posible curar, sólo prevenir, y además mediante una intervención muy antecedente y de perspectiva mundial.

Escribo mundial huyendo de la manipulación semántica a que nos han sometido los promotores del término y de la ideología de la "globalización", que hereda y culmina los escapismos economicistas que comenzaron en 1949 con la consagración de la expresión y de la doctrina del subdesarrollo, que Truman populariza el 20 de enero de dicho año en el discurso de investidura de su segundo mandato. Con ese término se designaron, a partir de entonces, los países que no alcanzaban el nivel económico y técnico de los países occidentales, medidos con los solos baremos e instrumentos de la contabilidad económica capitalista, en la que el producto nacional bruto por habitante y la acumulación financiera son los criterios fundamentales. Estas pautas que tanto deben a las determinaciones ideológicas y a los supuestos básicos del capitalismo convencional ignoran la dimensión cualitativa de todos los procesos y condenan a la inexistencia a lo más específico de las culturas nacionales y de las tradiciones autóctonas. Gracias a Gilbert Rist en El desarrollo. Historia de una creencia occidental y sobre todo a Amartya Sen y a su Índice de desarrollo humano comienza a aparecer un movimiento de resistencia, en el que la educación, la esperanza de vida, el bienestar social y todas las otras variables del progreso humano tienen el mismo peso que el PIB por habitante. La lucha por la contrahegemonía que es nuestro objetivo permanente debe comenzar por ahí, olvidando un poco las luchas de poder de los partidos, e insistiendo cada vez más en que el problema no es a quien votar, sino para qué votar, lo que exige enraizarse en la ciudadanía. Ya que frente al descrédito de la política y al encogimiento de los políticos, el movimiento social y los actores sociales y societarios de base están cobrando un protagonismo principal. La película Good morning England nos muestra la extraordinaria capacidad de transformación que esos sectores primarios, a caballo de las radios libres y de la música rock, operaron en la década de los sesenta en una sociedad tan encorsetada como la británica, liberando fuerzas y procediendo a una impresionante movilización de las energías de la gente. La izquierda, más allá de la conquista y gestión del poder político, debe revindicar esa acción directamente popular como la vía más segura para sacar a las democracias de su atonía y perplejidad, logrando promover el progreso de los pueblos.




El profesor Vidal-Beneyto




¿UNA REVOLUCIÓN EN WESTMINSTER?", por Timothy Garton Ash
EL PAÍS - Opinión - 11-07-2009

Salvo que me haya perdido algo, Reino Unido no acaba de salir de una guerra, una revolución ni una declaración de independencia. Ésas son las circunstancias excepcionales que suelen hacer falta para producir un momento constitucional. Y sin embargo, extrañamente precipitado por las revelaciones sobre miembros del Parlamento británico que declaraban gastos por cosas como una casita de madera para patos en un estanque, una plancha de pantalones y la construcción de habitaciones para el servicio, existe un reconocimiento generalizado de que el sistema político británico se encuentra en una profunda crisis. A principios de esta semana oí a Dominic Grieve, el portavoz de Interior de la oposición conservadora, decir que la crisis podría poner en tela de juicio "las bases de la legitimidad del Estado".

No hay consenso sobre la solución. Muchos miembros de la clase política, especialmente en los dos grandes partidos, el Laborista y el Conservador, parecen seguir creyendo que bastarán algunos parches. Se equivocan. Reino Unido no necesita una revolución, pero sí una gran reforma. Hay algo que está fundamentalmente mal en un Estado tan centralizado y con un Ejecutivo tan poderoso, cuyos únicos límites son los que le imponen los jueces que aplican la Ley de Derechos Humanos, unos lores no elegidos y los periodistas.

En teoría, Reino Unido tiene un Parlamento soberano. En la práctica, como dijo Grieve en una reunión en el Instituto de Investigaciones sobre Políticas Públicas de Londres el martes pasado, la historia reciente del Parlamento muestra una subordinación creciente al Ejecutivo. El parlamentario laborista Tony Wright se mostró de acuerdo: tenemos un Parlamento que, en la práctica, se niega a ser soberano porque "el principal objetivo de los miembros de la legislatura es entrar en el Gobierno". Y el fin de nuestro actual sistema electoral, añadió, es escoger un Gobierno, no a los representantes del pueblo.

El deber nacional del Reino Unido, por consiguiente, es crear y sostener un momento constitucional, sin las circunstancias históricas que suelen engendrarlo. Para ello hacen falta iniciativas que vengan de arriba y de abajo, del Parlamento y de la gente. Por el momento, hay al mismo tiempo demasiado y demasiado poco en ambas partes. Existen innumerables propuestas, discursos, reuniones, iniciativas y eslóganes, pero no está nada claro cómo se va a plasmar todo eso en un cambio real.

Lo que ha venido de arriba, hasta ahora, es bastante poco. La Cámara de los Comunes va a mejorar su sistema de gastos. Hay un nuevo presidente de la Cámara, que no parece nada del otro mundo. Este otoño, un comité selecto, presidido por Wright, deberá presentar propuestas significativas para mejorar la forma de trabajar de la Cámara baja. (Por ejemplo, es increíble que el Gobierno controle la asignación de tiempos en las sesiones parlamentarias. Imaginemos qué diría el Congreso estadounidense en un caso así). Más importante es que vuelve a discutirse la reforma electoral. Alan Johnson, firme candidato a ser el próximo líder del Partido Laborista, expuso el otro día su propuesta de que el día de las elecciones se lleve a cabo un referéndum sobre el sistema de "voto alternativo plus" (un sistema mixto entre listas y circunscripciones de candidato único), el sistema recomendado hace una década por una comisión encabezada por Roy Jenkins -el ex ministro laborista y presidente de la Comisión Europea-, que el Gobierno de Tony Blair aparcó.

Mientras tanto, estamos con la política preelectoral de costumbre. El primer ministro, Gordon Brown, y el líder conservador, David Cameron, se ponen mutuamente por los suelos en las sesiones de preguntas al Gobierno, con una competición de gritos que hace que, en comparación, los clubes de debate estudiantiles parezcan más adultos. Los maestros de la manipulación como lord Peter Mandelson, que es quien tiene el poder detrás del trono de Brown, siguen haciendo declaraciones descaradamente falsas, como su ridícula afirmación de que el Gobierno no puede ofrecer proyecciones de recortes del gasto público -que todos sabemos que deben llegar- porque estarían basadas en "especulaciones". Cada cosa que dicen los políticos está evidentemente preparada para causar el mayor impacto posible en un ciclo de noticias incesante, presente las 24 horas.

En las pantallas de nuestros televisores sigue jugándose ese deporte llamado política como si fuera tenis o fútbol. ¿Pero cuánta gente siente verdaderamente que éstos son nuestros representantes? Los niveles intermedios de participación democrática son escasos o inexistentes, a diferencia de la floreciente democracia local y regional de Estados Unidos y gran parte de la Europa continental. Los partidos políticos controlan la designación de los candidatos parlamentarios, aunque Cameron ha prometido primarias que nos darían voz y voto en la elección de candidato.

Es verdad que cada cuatro o cinco años el votante británico puede contribuir a "echar a esos cabrones". Entonces llega a Westminster un nuevo grupo que sigue jugando el mismo juego y de la misma manera. Incluso aunque, de vez en cuando, haya un candidato nuevo y fresco que parezca hablar inglés normal, al cabo de unos meses aparece en televisión hablando exactamente como Mandelson.

Al mismo tiempo, fuera de las paredes del Parlamento y los estudios de televisión, hay muchas iniciativas nuevas en todas direcciones. El jueves por la noche hubo una concentración en el centro metodista de Westminster organizada por la coalición Vote for Change (Voto para el Cambio), amenizada por música de Billy Bragg, con el objetivo de despertar el entusiasmo por la reforma electoral. La campaña Unlock Democracy (Abramos la democracia) tiene un proyecto de ley para autorizar una convención de ciudadanos que, con carácter deliberativo, decida sobre una serie de reformas importantes. Por su parte, 38degrees.org.uk pretende crear una comunidad británica en la Red para fomentar el cambio, como MoveOn.org en Estados Unidos. Una nueva iniciativa llamada Real Change (a cuyo comité directivo pertenezco) tiene el objetivo de poner en marcha mil pequeñas reuniones cívicas en todo el país que seguramente desemboquen este otoño en una convención para la reforma (ver www.realchange.uk.net).

Es fundamental que haya una gran movilización popular. Sin una presión desde abajo, los políticos británicos volverán a sus malos hábitos de siempre. Pero por nuestra parte también tenemos que plantearnos una serie de preguntas difíciles. ¿Hasta qué punto la indignación popular con la clase política puede traducirse en la participación sostenida en un movimiento para el cambio constitucional? ("Reforma constitucional" no es un término que tenga mucho eco entre los británicos; "gobierno abierto" quizá podría tener más éxito). ¿No se disipará la energía cívica existente entre todas esas iniciativas tan variadas? ¿En qué sentido tiene derecho a afirmar cada una de ellas que representa "al pueblo"? (Una convención de ciudadanos dispuestos y seleccionados al azar, como se hizo por primera vez en la provincia canadiense de la Columbia Británica, serviría para aplacar en cierta medida esa objeción). Y, en definitiva, ¿cómo puede traducirse todo esto en leyes parlamentarias y en una moción específica para que se celebre un referéndum, que son las formas apropiadas de llevar a cabo una reforma importante en Reino Unido?

En algún momento, y más pronto que tarde, necesitaremos un organismo que sea un puente de dos direcciones entre el Parlamento y la gente. Tendrá que estar dotado de competencias y legitimidad. Wright ha sugerido llamarlo Comisión de la Democracia. En él deberían estar personas que verdaderamente sepan de qué hablan en relación con la Constitución semiescrita y el complejo sistema político del país: gente como el destacado abogado Thomas Bingham, el experto constitucional de Oxford Vernon Bogdanor y la veterana activista política Helena Kennedy. Debería contar con representantes de los partidos políticos. Pero también debería tener a un estudiante, un bloguero, un par de activistas de la sociedad civil... ¿y por qué no varios miembros de la población en general, escogidos por sorteo?

No puede ni debe ser una delegación de Westminster que se dedique a recorrer el país escuchando graciosamente las humildes peticiones de los súbditos de Su Majestad y luego elabore propuestas de compromiso de las que el Gobierno del momento escoja los fragmentos que quiera impulsar a través de una cámara legislativa servil. Pero tampoco puede ser sólo una iniciativa desde abajo de ciudadanos independientes, sin la autoridad política para plantear demandas al Parlamento. Ni el Parlamento ni el pueblo pueden actuar por su cuenta. Sólo un nuevo tipo de relación creativa entre los dos podrá darnos a los británicos el momento constitucional que necesitamos.




El profesor Garton Ash




Entrada núm. 1182 (.../...)

martes 7 de julio de 2009

U.E.: Ni Barroso ni Blair

El nuevo grupo parlamentario europeo surgido de las recientes elecciones, la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas, en el que se ha integrado el anterior grupo de los Socialistas Europeos, hizo público ayer un comunicado que reproduzco más adelante, en el que se oponen a la ratificación del señor Durao Barroso como presidente de la Comisión Europea de manera inmediata, tal y como proponía el Consejo. Han logrado paralizar el proceso de ratificación. Lamentablemente no está muy claro si los miembros españoles del Grupo parlamentario europeo seguirán las instrucciones de su Grupo o las del señor José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del gobierno español y secretario general del PSOE, al parecer fan entusiasta del impresentable, inútil y desvaído actual presidente de la Comisión, y más que probable candidato a la reelección.

No es una victoria, pero es un paso importante. Se comentaba esa posibilidad en el Blog "La Oreja de Europa" (http://laorejadeeuropa.blogspot.com), premio de la Comisión Europea al mejor Blog en español de 2009 sobre la Unión Europea, en su entrada del 1 de julio, que también reproduzco.

Como colofón, el diario El País publicaba el pasado domingo, día 5, un interesante artículo del historiador Ángel Viñas en el que explicita las razones de fondo por las que, cuando entre en vigor el Tratado de Lisboa, estima que no es precisamente el ex primer ministro británico Tony Blair, el candidato idóneo para asumir el nuevo puesto, creado por el Tratado, de presidente del Consejo Europeo.

Comparto plenamente los puntos de vista de los autores de "La Oreja de Europa", del señor Viñas, y por supuesto del grupo parlamentario europeo Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas, y en la medida de mis escasas (o nulas) posibilidades de influir en las decisiones que se adopten por las instituciones de la Unión Europea, me parece importante dejar reflejo de mi opinión en todos los foros institucionales de la Unión donde se me permite hablar o escribir: De momento, Durao Barroso, no; pero Tony Blair, menos áun... Y puesto a opinar, ¿por qué no Jacques Santer, de nuevo, como presidente de la Comisión, y Felipe González, o Ángela Merkel, presidiendo el Consejo Europeo? Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)




Parlamento europeo (Estrasburgo)



COMUNICADO DEL GRUPO PARLAMENTARIO EUROPEO ALIANZA PROGRESISTA DE SOCIALISTAS Y DEMÓCRATAS
Parlamento Europeo, Lunes 06/07/2009

Los ministros de la UE han descartado hoy sus intentos de acelerar el nuevo nombramiento del presidente de la Comisión, Jose Manuel Barroso, después de la presión de los Socialistas y Demócratas del Parlamento Europeo, que ha sido respaldada por otros grupos políticos.

Martin Schulz, líder del Grupo S&D, pidió inmediatamente a los ministros de la UE que exijan a su candidato la presentación de un programa político ante los grupos parlamentarios y que les consulten acerca de las posibilidades de asegurarse una mayoría en una votación del Parlamento.

Tras confirmarse que no habrá una votación sobre Barroso en la sesión parlamentaria de Estrasburgo este mes, Schulz dijo: “Es un fracaso del Consejo porque no supo ver que no existía una mayoría en el Parlamento para realizar una votación ahora.

Es un golpe importante para Barroso, que ha escogido una estrategia totalmente errónea. En lugar de buscar una mayoría para renovar la Unión Europea con un desarrollo más social, en lugar de buscar una mayoría para ocuparse de la crisis y en lugar de abrazar la idea de una Europa que encuentre su lugar en el mundo, ha buscado sólo una mayoría para sí mismo.

Estaba preparado para aceptar votos de euroescépticos y anti europeos para su reelección.

El Parlamento Europeo, y en particular el Grupo S&D, defiende un procedimiento y un debate abiertos y transparentes. La noticia de hoy representa una victoria para nosotros.

Ahora esperamos que la Presidencia Sueca del Consejo envíe al candidato con un programa a los grupos parlamentarios antes de formalizar la propuesta de un presidente de la Comisión. Debería consultar entonces a los grupos sobre las posibilidades de garantizar una mayoría antes de formalizar cualquier propuesta”.

Tony Robinson
tony.robinson@europarl.europa.eu
www.socialistgroup.eu



Caricatura de Durao Barroso



"UN POLÍTICO BRITÁNICO QUE NOS HACE FALTA", por Ángel Viñas
EL PAÍS - Opinión - 05-07-2009

La solución al tema irlandés dada por el Consejo Europeo muestra que el pragmatismo sigue siendo una constante en la construcción europea. Ahora está por ver si este rasgo, imprescindible en una Unión de 27 Estados, continúa manteniéndose de cara a las decisiones, no menos fáciles, que habrá que adoptar si los ciudadanos irlandeses, en un segundo referéndum, aceptan el Tratado de Lisboa. No son decisiones de tanto calado como la de hundirlo o no hundirlo. Pero según cómo se escoren, y presuponiendo que la ratificación a 27 terminará concluyéndose, cabe afirmar con razonable seguridad que conformarán la forma y manera en que la Unión Europea proseguirá un periplo hoy ensombrecido por la crisis económica y financiera.

Se trata de decisiones que, aparte las institucionales, son las más difíciles en la Unión Europea. La provisión de altos cargos no es irrelevante. La historia muestra que, más allá de los loores del momento, algunos de sus ocupantes han sido débiles y a veces malos. Nadie tiene una póliza de seguro para garantizar el éxito, algo que en la actualidad es más necesario que nunca.

Dejando de lado los puestos de presidente de la Comisión y de presidentes del Parlamento Europeo (si la legislatura se divide entre dos), los que quedan son relativa o radicalmente nuevos. Uno constituye una ampliación en relaciones internacionales de las competencias ejercidas hasta ahora por el español Javier Solana. También la ilustración más evidente del viejo axioma de que el hombre puede hacer el puesto. Solana ha elevado el suyo a unas cotas que pocos podrían haber previsto cuando se hizo cargo. Su sucesor dejará de ser secretario general del Consejo pero asumirá la vicepresidencia de la Comisión para Relaciones Exteriores. Una mejora institucional que exigirá mucho tacto y mucha cintura. Construir sobre el legado de Solana no es una tarea imposible.

El segundo nuevo puesto, el de presidente del Consejo Europeo, es mucho más, amén de una innovación en toda regla. De quién lo ocupe dependerá la traducción a la práctica de los perfiles muy generales que le corresponden según el Tratado de Lisboa. El agraciado deberá tener la capacidad a toda prueba de forjar consensos difíciles, moverse a lo largo de un estrechísimo filo entre los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 países miembros y definir el modus operandi del futuro en sus relaciones con los presidentes de la Comisión y del Parlamento. Si tiene éxito, podrá insuflar nuevos bríos a la Unión Europea. Pero si quienes lo eligen se equivocan, habrán prestado un flaco servicio a la misma, a pesar de los previsibles elogios y alabanzas que acompañarán la decisión.

La decisión recaerá sobre alguien concreto, pero en el reparto de los altos cargos no pueden estar ausentes los aspectos políticos, ideológicos y de nacionalidad, el pan y la sal de la Unión. Como debe ser. Entre los candidatos aún no declarados pero cuyos nombres ya empiezan a revolotear por las páginas de la prensa internacional, hay uno que, en mi modesta opinión, no se merece ni llegar a ser considerado seriamente incluso con todo el pragmatismo del mundo por delante. Se trata de Tony Blair. Hasta el momento le apoyan abiertamente su colega e íntimo adversario de antaño, el primer ministro británico Gordon Brown, e Il Cavaliere Silvio Berlusconi. Habrá otros.

Tony Blair no se merece un puesto que requiere una gran capacidad de empeño e ilusión para aportar no ya el proverbial grano sino un kilo de arena a la construcción europea. No la tuvo, o al menos no dio demasiadas señales de ello, cuando fue primer ministro del Reino Unido, y quien esto escribe se dedicaba a analizar la política de su Gobierno. Contribuyó decisivamente, como "nuestro" Aznar, a la división de la Unión Europea. Tampoco cabe olvidar que una de las más incisivas investigaciones oficiales británicas sobre la decisión de cooperar en la invasión de Irak no le acusó formalmente de mentir, pero en 2004 lord Butler le dejó en un lugar sonrojante. Por si las moscas, Brown parece haber tomado medidas para que la próxima investigación no llegue demasiado lejos.

Si Blair terminara siendo el primer presidente del Consejo Europeo se encontrará haciendo equipo con Brown (en el supuesto de que continúe en el poder) o lidiará con el líder conservador David Cameron. En el primer caso no es exagerado pensar que la política británica continuará arrojando chinitas de mayor calibre contra la construcción europea. En el segundo, dado el proceso de fuerte ideologización anti-UE en que parece haberse despeñado el pensamiento tory, Blair será irrelevante excepto para dorar su ego.

Hay nombres más seguros, más pro-europeos y, en último término, más fiables. Los grandes países que han hecho la Europa de nuestros días, con sus virtudes, también con sus defectos, no necesitan mirar allende el canal.



Caricatura de Tony Blair



HAN PARADO A BARROSO..., DE MOMENTO
La Oreja de Europa, 1 de julio de 2009

Parece que la campaña organizada por Los Verdes/Ale está dando sus frutos porque los socialistas han anunciado hoy que han conseguido el apoyo de los liberales (ALDE) para bloquear la re-elección de José Manuel Barroso como presidente de la Comisión Europea el próximo 14 de julio. Esto no significa que no será re-elegido, solo que se aplaza el debate hasta la próxima sesión parlamentaria. El presidente de los socialistas en el Parlamento, Martin Schulz ha avisado a los dirigentes europeos que acordaron 'informalmente' que Barroso sería re-elegido durante el pasado Consejo europeo, "que no pueden ir tan rápido y que tienen que contar con el Parlamento Europeo y con el hecho de que, aunque la mayoría en este organismo sea de la derecha, no pueden dejar de contar con el resto de las fuerzas políticas pro-europeas". Coincidiendo con este anuncio los socialistas españoles han dicho que no tienen nada claro, ni cuando se votará ni si apoyarán al actual presidente de la Comisión. Sin embargo, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ratificó durante el último Consejo su apoyo a Barroso, coinicidiendo con la postura mantenida desde hace meses. Por lo tanto, queda por ver que pasará durante la sesión de septiembre, si los socialistas seguirán los dictados de su grupo político en Europa o lo anunciado por el Gobierno.

Este anuncio se une a todos los tejemanejes que contábamos hace unos días y a las que añadimos dos noticias de última hora: Guy Verhofstadt, antiguo primer ministro belga, ha sido elegido presidente de los liberales en el Parlamento, por lo que ya no podrá ser candidato para presidir la Comisión Europea y por otro lado, la 'remodelación' del grupo político 'Independencia y Democracia' que pasará a ser 'Europe of Freedom and Democracy' (Europa para la libertad y democracia). Agrupa a los eurodiputados euroescépticos el grupo inglés UKIP y a los diputados de la 'Liga Norte', partido político italiano que está en contra de la inmigración. Este nuevo partido preocupa ya en Bruselas porque cuenta con 30 eurodiputados, muchos de los cuales se pueden catalogar de xenófobos, especialmente con el islam y también, homófobos.



Santer, Merkel y González



Entrada núm. 1181 (.../...)

lunes 6 de julio de 2009

Honduras: ¿Camarote de los hermanos Marx?

No he querido hacer un juego de palabras y menos aún humor negro sobre la crisis política que vive Honduras. Pero la verdad es que la situación de "voy-vengo-entro-salgo" comienza a parecer una parodia de la famosa escena del camarote de los hermanos Marx. En estos momentos, a las 00.45 horas (hora canaria) del 6 de julio de 2009, el presidente depuesto por la Justicia, el Parlamento, la Iglesia, y el Ejército de su país, y buena parte de la opinión pública hondureña, viaja de vuelta a Tegucigalpa desde Washington, con la pretensión de ser repuesto en su cargo por las mismas fuerzas que le defenestraron hace justamente una semana... Y la prensa electrónica habla ya de al menos dos muertos en los enfrentamientos entre partidarios del ex presidente y los de las nuevas autoridades hondureñas. Y hablando de los hermanos "marx" (con minúscula), al final, parece que los paladines de la democracia en América, los presidentes de Cuba, Bolivia y Venezuela, no le acompañan en su viaje de vuelta, no se sabe muy bien a donde... En todo caso, hago votos porque ese viaje no sea al enfrentamiento civil entre hondureños.

En El País de ayer domingo, venían dos interesantes artículos sobre la crisis hondureña. Uno de Moisés Naím, director de la revista Foreing Policy, titulado "GOLPE EN HONDURAS. IDIOTAS CONTRA HIPÓCRITAS", en el que denuncia la esperpéntica actuación de unos y otros (partidarios y adversarios del presidente Zelaya) y de su cohorte de "hooligans" respectivos en la escena internacional, a los que no duda en clasificar de hipócritas e idiotas a partes iguales.

El otro artículo es de la Defensora del lector del diario El País, Milagros Pérez Oliva, que en su crónica semanal, titulada "LA BATALLA DE LAS PALABRAS EN UN GOLPE DE ESTADO", analiza las críticas recibidas por el diario en el proceso de dar a conocer a los lectores la crisis hondureña, y de las dificultades que entraña trasladar al lector una información verídica, real y objetiva de los hechos sin caer en la "opinión" o el "subjetivismo" por parte del periodista y del periódico. Espero que les resulten interesantes. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)




Soldados en las calles de Tegucigalpa



"GOLPE EN HONDURAS. IDIOTAS CONTRA HIPÓCRITAS", por Moisés Naím
EL PAÍS - Internacional - 05-07-2009

¿Será que no leen? ¿Que no ven CNN? ¿O es que vivir en Honduras es como vivir en Marte? ¿O es que son idiotas? ¿A quién se le ocurre que en un país pequeño y pobre los militares pueden sacar al presidente de su cama pistola en mano y expulsarlo del país sin que la comunidad internacional reaccione con furibunda indignación? Un país grande y con bombas atómicas podría darse ese lujo sin sufrir mayores consecuencias, ¿pero Honduras? Honduras no.

El hecho es que las élites políticas y militares hondureñas dieron un golpe de Estado. Peor aún: no necesitaban hacerlo. Con aplicar las leyes les hubiese bastado, ya que el presidente Manuel Zelaya había incurrido en múltiples violaciones de la Constitución. La Corte Suprema, el Congreso y otras instituciones hondureñas así lo habían certificado. Más aún, tan sólo faltaban unos meses para las elecciones presidenciales. ¿Por qué se precipitaron? ¿Por qué utilizaron a los generales en vez de usar a los juristas?

Los golpistas aducen que se vieron obligados a actuar como lo hicieron ya que Zelaya, apoyado por Hugo Chávez, estaba dispuesto a usar trampas electorales para perpetuarse en el poder. Pero quizá el factor que más les estimuló a actuar fue que por las porosas fronteras hondureñas comenzaron a entrar agentes venezolanos y cubanos con maletas llenas de dólares y camionetas cargadas de armas. Los dólares y las armas, dicen, están destinados a organizar violentas milicias de Hondureños con Zelaya. Aun suponiendo que esto sea cierto, el golpe militar es inexcusable. Además, si el presidente Zelaya está incurso en todos los delitos de los cuales se le acusa, ¿por qué en vez de detenerlo para ser juzgado, lo sacaron del país?

Las torpezas hondureñas son sólo superadas por la explosión de hipocresía que han desencadenado.

Ni más ni menos que Raúl Castro —¡Raúl Castro!— pide sanciones mundiales contra un pequeño país cuyos líderes tomaron el poder por la fuerza. Hugo Chávez, cuya carrera política comenzó cuando lideró un sangriento golpe militar contra un Gobierno democrático, truena contra los golpistas hondureños y amenaza con una invasión. Los presidentes de ese bastión de democracia que se llama la Alternativa Bolivariana de las Américas (Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela) exigen indignados que se aplique inmediatamente la carta democrática de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Con la firma de este documento en 2001, las naciones americanas acordaron que sólo los países democráticos pueden formar parte de la OEA. Según los presidentes del ALBA es lógico, por tanto, expulsar inmediatamente a Honduras. Esta lógica no se les apareció por ningún lado cuando hace poco abanderaron la iniciativa de incluir a Cuba en la OEA. El hecho de que ése no fuese un país democrático les parecía un detalle banal.

Para estos presidentes, que antes despreciaban a la OEA, ahora este organismo es el más importante de la región, y tratan a su secretario general, el chileno José Miguel Insulza, como el máximo garante de las democracias latinoamericanas. Hace no mucho, el presidente Chávez insultaba casi a diario a Insulza. Lo llamaba “insulso” y, con la elegancia intelectual que le caracteriza, lo calificó en televisión con el nombre que en Venezuela se usa para describir el vello anal. Es por tanto reconfortante ver que Honduras ha hecho recapacitar a Chávez y que ahora trabaja mancomunadamente con Insulza para proteger la democracia. Al menos, les debemos esto a los militares hondureños.

Y no podía faltar el imperio yanqui. El presidente de Bolivia, Evo Morales, denunció que esta crisis se ha fraguado en Washington. E insistió en que la intervención extranjera en los asuntos internos de los países es inaceptable. El hecho de que Obama haya denunciado firmemente la situación en Honduras y que no reconozca a las nuevas autoridades son detalles irrelevantes para el estadista boliviano. También ignora el hecho de que intervenir en la política interna de otros países es una de las actividades diarias de su mentor y financiero, el presidente venezolano.

Pero no todo en esta situación es torpeza e hipocresía. La crisis de Honduras les manda a los militares del continente una fuerte señal: los golpes militares ya no son lo que eran. No lo hagan. Y a los políticos de la región también les manda un claro mensaje: Hugo Chávez es tóxico. Manuel Zelaya le debe mucho a Chávez. Pero su cercanía con el teniente coronel le terminó costando mucho más de lo que le aportó.



El presidente Zelaya en tiempos más felices



"LA BATALLA DE LAS PALABRAS EN UN GOLPE DE ESTADO", por Milagros Pérez Oliva
EL PAÍS - Opinión - 05-07-2009

La cobertura informativa de la crisis política de Honduras motiva quejas de signo contrario. No citar las fuentes alimenta la sospecha de parcialidad en las crónicas interpretativas.

Decía en mi artículo del pasado domingo que la arquitectura del periodismo se levanta sobre el lenguaje y el lenguaje es pensamiento. Con la elección de las palabras definimos la realidad, por eso uno de los problemas del periodismo es encontrar los términos justos que mejor definen una situación. Pero no siempre es fácil cuando la situación es confusa, evoluciona rápidamente y concurren fenomenales intereses en juego. Lo ocurrido en Honduras en los últimos días constituye un excelente ejemplo de cómo una misma realidad puede tener interpretaciones opuestas. La batalla de las palabras que se está librando en Honduras en paralelo a la batalla del poder ha tenido fiel expresión en el correo de la Defensora: mientras unos lectores acusan al diario de ser complaciente e incluso justificar en un primer momento el golpe de Estado, otros nos acusan de desinformar y confundir a la opinión pública al condenar lo que para ellos es una legítima defensa de la democracia.

Ya conocen ustedes los hechos: el presidente Manuel Zelaya convoca una consulta popular para reformar la constitución y eliminar la limitación que le impide presentarse a un segundo mandato. El Parlamento vota un reglamento que veta esa consulta y el Ejército sale a la calle en una maniobra preventiva contra las iniciativas del presidente. Zelaya destituye al jefe del Estado Mayor y éste se resiste a abandonar su puesto. Finalmente, el presidente es apresado y expulsado del país.

El diario ha ofrecido una extensa cobertura informativa y ha publicado dos editoriales. El primero se publicó el sábado y era especialmente crítico con Zelaya. El segundo, publicado el lunes, condenaba claramente el golpe. Ambos han sido fuertemente contestados. El primero comenzaba criticando "la moda de repetir mandatos presidenciales saltándose la ley" propia del "caudillismo de izquierdas" y se refería a las maniobras del Ejército como "la negativa militar a cooperar en la consulta ilegal" promovida por Zelaya. Este texto fue interpretado por algunos lectores como una defensa de las posiciones golpistas o como un intento de "generar una opinión pública favorable" al golpe. Así lo estimaron José Luis Gasch, Antonio Flórez, Víctor Casco Ruiz, Hugo Martínez Abarca y Andrés Fariña el mismo fin de semana. Cayetano López y Rafael García Almara añaden que con este posicionamiento el diario se aleja de "la línea progresista" que había mantenido durante años. Por su parte, Carmen Arango ha remitido un largo escrito firmado por seis personas en el que, además de criticar que El PAÍS "minimizara lo que era un golpe de Estado de manual", consideran que se está produciendo un viraje en la posición del diario respecto de América Latina y expresan sus dudas acerca de si la línea editorial del diario está condicionada por intereses empresariales del grupo al que pertenece.¿Se precipitó El PAÍS a la hora de catalogar los hechos en el primer editorial? El director adjunto responsable del área de Opinión, Lluís Bassets, responde: "El editorial no se precipitó al enjuiciar los errores cometidos por Zelaya, ni dedujo de su evaluación que los militares debían destituirle y expulsarle en un golpe de Estado. Tampoco hubo cambio de línea, puesto que analizar los errores de Zelaya como se hizo en el editorial del sábado es perfectamente compatible con la condena de un golpe de Estado inconstitucional, como sí hizo en el del lunes. Es legítimo discutir los argumentos utilizados en uno y en otro, pero no me parece justo que se lea el primer editorial como si se hubiera escrito después del golpe y sirviera para justificarlo".

Cuando se escribió el editorial, los soldados patrullaban ya por las calles de Tegucigalpa, y el propio diario se hacía eco en su crónica de las voces que, desde la Alianza Bolivariana, advertían de que se estaba gestando un golpe de Estado. La situación era, por lo menos, ambigua. En un caso así, tal vez hubiera sido más adecuado tener en cuenta el punto 1.1 del Libro de Estilo, en el que EL PAÍS se define sí mismo como "defensor de la democracia plural según los principios liberales y sociales". La comunidad internacional, incluido el Gobierno de Obama, condenó inmediatamente el golpe de Estado, pero la batalla ideológica ha continuado, por lo que el segundo editorial, de clara condena del golpe, también ha motivado quejas, aunque menos.

Para Grethel Zavala, no hay tal golpe de Estado, sino un acto de defensa de la democracia frente a un mandatario que "cometió un delito de usurpación de poderes y traición a la patria"; Edgardo Figueroa sostiene que la destitución del presidente se produjo "dentro del marco legal" para "evitar el comunismo y la intromisión de Hugo Chávez"; y Samuel Valladares, que el Ejército se ha limitado a obedecer una orden judicial en defensa de la Constitución. Todos piden que rectifiquemos.

Lo cual nos lleva a la reflexión que les proponía el pasado domingo: cómo abordar la creciente presión de sectores fuertemente ideologizados que, conscientes de la importancia que tienen los medios en la conformación de la opinión pública, tratan de modelar la percepción de la realidad por la vía de imponer la terminología más favorable a sus postulados.

En un conflicto tan polarizado como éste o como el que enfrenta a judíos y palestinos, que también provoca constantes protestas de una y otra parte, cada uno de los sectores enfrentados espera de EL PAÍS que narre los acontecimientos de acuerdo con su particular visión de los hechos. Y si no lo hace, le acusa de parcialidad. El dilema sobre la catalogación de los acontecimientos es tan antiguo como la historia, pero la importancia que la información tiene en la sociedad mediática hace que el escrutinio sea ahora mucho más severo.

¿Qué esperan realmente los lectores del diario? A tenor de las cartas recibidas, una parte de ellos espera una especie de comunión ideológica absoluta, poder ver reflejadas sus propias posiciones en las del diario, y viceversa. Pero hay muchos otros que esperan un relato fidedigno de los hechos y un análisis distanciado y riguroso a partir del cual poder construir su propia opinión. Lo sé porque de éstos también llegan muchas cartas. Son expectativas antagónicas. En todo caso, el diario no debe apartarse de su Libro de Estilo: "EL PAÍS se esfuerza por presentar diariamente una información veraz, lo más completa posible, interesante, actual y de alta calidad, de manera que ayude al lector a entender la realidad y a formarse su propio criterio".

El relato de los hechos debe ser la columna vertebral de ese esfuerzo. Y una clara separación entre información y opinión, como también establecen nuestras reglas internas. Las crónicas interpretativas, al ser más subjetivas, se prestan más a incluir valoraciones personales y corren por ello un mayor riesgo de parecer parciales. Ese mayor subjetivismo puede irritar a la parte agraviada de quienes esperan comunión ideológica, y defraudar a quienes esperan datos objetivos para el análisis. Alberto Llamas Ros escribe a la Defensora para quejarse de una de las crónicas sobre el conflicto de Honduras, la titulada "Casi mejor que se lo llevaran", del jueves día 2. En ella se hacen afirmaciones como que "el país olvida a Zelaya" o que "los hondureños desconfían del presidente depuesto por su sumisión a Chaves". Este lector hace una pregunta muy pertinente: "¿A cuántos entrevistó el periodista para poder decir 'los hondureños' en general?". Y respecto de una frase tan valorativa como "según todas las fuentes consultadas, la única credencial que Zelaya puede presentar es haber sido víctima de un golpe", el lector insiste: "¿Qué fuentes?". Elegir para el titular una frase como la indicada da a entender que ésa es una opinión muy extendida, cuando en la crónica sólo la sustenta un vecino sin ninguna significación política.

En conflictos tan polarizados y con tanta carga ideológica, es muy importante extremar las cautelas y cuidar las formas. Citar las fuentes da credibilidad a la crónica. No hacerlo incrementa la percepción de subjetivismo y parcialidad.



Morales, Castro y Chaves (¿líderes por una América democrática?)



Entrada núm. 1180 (.../...)

sábado 4 de julio de 2009

Filadelfia: 4 de Julio de 1776

Hoy hace 233 años que unos hombres audaces aprobaron y proclamaron en la ciudad de Filadelfia, en la colonia británica de Pensilvania, la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América. Era la primera vez en la historia moderna que unos hombres que se consideraban libres a sí mismos se declaraban en rebeldía frente a la metrópoli y rompían los lazos políticos que a ella les unían defendiendo su derecho natural a vivir en libertad y bajo las leyes que ellos mismos se dieran.

En su libro "Sobre la revolución" (Alianza, Madrid, 1988), la politóloga Hannah Arendt dice que la Revolución Americana de 1776, en contraposición a la Francesa de 1789, triunfó porque no pretendió en ningún momento cambiar el mundo ni a sus gentes, sino devolver la libertad política de decidir su destino como hombres libres y otorgarse sus propias normas, a un pueblo y una sociedad. Nada más que eso, pero nada menos también. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)




La Declaración de Independencia de los Estados Unidos



En CONGRESO, 4 de julio de 1776. Declaración unánime de los trece Estados Unidos de América,

Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los vínculos políticos que lo han ligado a otro, y tomar entre las naciones de la tierra el puesto separado e igual al que las leyes de la naturaleza y del Dios de esa naturaleza le dan derecho, un justo respeto al juicio de la Humanidad exige que declare las causas que lo impulsan a la separación.

Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la Vida, la Libertad y la búsqueda de la Felicidad. Que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres, los gobiernos derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla, o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que no se cambie por motivos leves y transitorios gobiernos de antiguo establecidos; y, en efecto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a padecer, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia aboliendo las formas a que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, evidencia el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y proveer de nuevas salvaguardas para su futura seguridad y su felicidad.

Tal ha sido el paciente sufrimiento de estas colonias; y tal es ahora la necesidad que las compele a alterar su antiguo sistema. La historia del presente Rey de la Gran-Bretaña, es una historia de repetidas injurias y usurpaciones, cuyo objeto principal es y ha sido el establecimiento de una absoluta tiranía sobre estos estados. Para probar esto, sometemos los hechos al juicio de un mundo imparcial.

Ha rehusado asentir a las leyes más convenientes y necesarias al bien público de estas colonias, prohibiendo a sus gobernadores sancionar aun aquellas que eran de inmediata y urgente necesidad a menos que se suspendiese su ejecución hasta obtener su consentimiento, y estando así suspensas las ha desatendido enteramente.

Ha reprobado las providencias dictadas para la repartición de distritos de los pueblos, exigiendo violentamente que estos renunciasen el derecho de representación en sus legislaturas, derecho inestimable para ellos, y formidable sólo para los tiranos.

Ha convocado cuerpos legislativos fuera de los lugares acostumbrados, y en sitos distantes del depósito de sus registros públicos con el único fin de molestarlos hasta obligarlos a convenir con sus medidas, y cuando estas violencias no han tenido el efecto que se esperaba, se han disuelto las salas de representantes por oponerse firme y valerosamente a las invocaciones proyectadas contra los derechos del pueblo, rehusando por largo tiempo después de desolación semejante a que se eligiesen otros, por lo que los poderes legislativos, incapaces de aniquilación, han recaído sobre el pueblo para su ejercicio, quedando el estado, entre tanto, expuesto a todo el peligro de una invasión exterior y de convulsiones internas.

Se ha esforzado en estorbar los progresos de la población en estos estados, obstruyendo a este fin las leyes para la naturalización de los extranjeros, rehusando sancionar otras para promover su establecimiento en ellos, y prohibiéndoles adquirir nuevas propiedades en estos países.

En el orden judicial, ha obstruido la administración de justicia, oponiéndose a las leyes necesarias para consolidar la autoridad de los tribunales, creando jueces que dependen solamente de su voluntad, por recibir de él el nombramiento de sus empleos y pagamento de sus sueldos, y mandando un enjambre de oficiales para oprimir a nuestro pueblo y empobrecerlo con sus estafas y rapiñas.

Ha atentado a la libertad civil de los ciudadanos, manteniendo en tiempo de paz entre nosotros tropas armadas, sin el consentimiento de nuestra legislatura: procurando hacer al militar independiente y superior al poder civil: combinando con nuestros vecinos, con plan despótico para sujetarnos a una jurisdicción extraña a nuestras leyes y no reconocida por nuestra constitución: destruyendo nuestro tráfico en todas las partes del mundo y poniendo contribuciones sin nuestro consentimiento: privándonos en muchos casos de las defensas que proporciona el juicio por jurados: transportándonos mas allá de los mares para ser juzgados por delitos supuestos: aboliendo el libre sistema de la ley inglesa en una provincia confinante: alterando fundamentalmente las formas de nuestros gobiernos y nuestras propias legislaturas y declarándose el mismo investido con el poder de dictar leyes para nosotros en todos los casos, cualesquiera que fuesen.

Ha abdicado el derecho que tenía para gobernarnos, declarándonos la guerra y poniéndonos fuera de su protección: haciendo el pillaje en nuestros mares; asolando nuestras costas; quitando la vida a nuestros conciudadanos y poniéndonos a merced de numerosos ejércitos extranjeros para completar la obra de muerte, desolación y tiranía comenzada y continuada con circunstancias de crueldad y perfidia totalmente indignas del jefe de una nación civilizada.

Ha compelido a nuestros conciudadanos hechos prisioneros en alta mar a llevar armas contra su patria, constituyéndose en verdugos de sus hermanos y amigos: excitando insurrecciones domésticas y procurando igualmente irritar contra nosotros a los habitantes de las fronteras, los indios bárbaros y feroces cuyo método conocido de hacer la guerra es la destrucción de todas las edades, sexos y condiciones.

A cada grado de estas opresiones hemos suplicado por la reforma en los términos más humildes; nuestras súplicas han sido contestadas con repetidas injurias. Un príncipe cuyo carácter está marcado por todos los actos que definen a un tirano, no es apto para ser el gobernador de un pueblo libre.

Tampoco hemos faltado a la consideración debida hacia nuestros hermanos los habitantes de la Gran Bretaña; les hemos advertido de tiempo en tiempo del atentado cometido por su legislatura en extender una ilegítima jurisdicción sobre las nuestras. Les hemos recordado las circunstancias de nuestra emigración y establecimiento en estos países; hemos apelado a su natural justicia y magnanimidad, conjurándolos por los vínculos de nuestro origen común a renunciar a esas usurpaciones que inevitablemente acabarían por interrumpir nuestra correspondencia y conexiones. También se han mostrado sordos a la voz de la justicia y consanguinidad. Debemos, por tanto, someternos a la necesidad que anuncia nuestra separación, y tratarlos como al resto del género humano: enemigos en la guerra y amigos en la paz .

Por tanto, Nosotros, los Representantes de los Estados Unidos, reunidos en Congreso General, apelando al Juez supremo del Universo, por la rectitud de nuestras intenciones, y en el nombre y con la autoridad del pueblo de estas colonias, publicamos y declaramos lo presente: que estas colonias son, y por derecho deben ser, estados libres e independientes; que están absueltas de toda obligación de fidelidad a la corona británica: que toda conexión política entre ellas y el estado de la Gran Bretaña, es y debe ser totalmente disuelta, y que como estados libres e independientes, tienen pleno poder para hacer la guerra, concluir la paz, contraer alianzas, establecer comercio y hacer todos los otros actos que los estados independientes pueden por derecho efectuar. Así que, para sostener esta declaración con una firme confianza en la protección divina, nosotros empeñamos mutuamente nuestras vidas, nuestras fortunas y nuestro sagrado honor.

Firmantes:

* Nueva Hampshire: Josiah Bartlett, William Whipple, Matthew Thornton
* Massachusetts: Samuel Adams, John Adams, John Hancock, Robert Treat Paine, Elbridge Gerry
* Rhode Island: Stephen Hopkins, William Ellery
* Connecticut: Roger Sherman, Samuel Huntington, William Williams, Oliver Wolcott
* Nueva York: William Floyd, Philip Livingston, Francis Lewis, Lewis Morris
* Nueva Jersey: Richard Stockton, John Witherspoon, Francis Hopkinson, John Hart, Abraham Clark
* Pensilvania: Robert Morris, Benjamin Rush, Benjamin Franklin, John Morton, George Clymer, James Smith, George Taylor, James Wilson, George Ross
* Delaware: George Read, Caesar Rodney, Thomas McKean
* Maryland: Samuel Chase, William Paca, Thomas Stone, Charles Carroll of Carrollton
* Virginia: George Wythe, Richard Henry Lee, Thomas Jefferson, Benjamin Harrison, Thomas Nelson, Jr., Francis Lightfoot Lee, Carter Braxton
* Carolina del Norte: William Hooper, Joseph Hewes, John Penn
* Carolina del Sur: Edward Rutledge, Thomas Heyward, Jr., Thomas Lynch, Jr., Arthur Middleton
* Georgia: Button Gwinnett, Lyman Hall, George Walton



Independence Hall (Filadelfia)



Entrada núm. 1179 (.../...)

Roque Nublo: 42 años después

Al atardecer del día 29 de marzo de 1967, abordo del Caravelle de Iberia que me traía de Madrid a la isla de Gran Canaria, vi por vez primera el Roque Nublo recortándose en el horizonte, con la majestuosa silueta del Teide al fondo. Una imagen muy parecida a la que figura como portada de mi Blog.

El Roque Nublo es el monumento natural más emblemático de la isla de Gran Canaria y uno de los mayores roques del mundo por su altitud. Situado en el centro geográfico de la isla, en una zona muy abrupta de origen volcánico, tiene una altura de 80 metros sobre su base y de 1.813 metros sobre el nivel del mar. Fue un lugar de culto de los aborígenes y hoy ocupa sin duda alguna el epicentro del corazón y del alma de todos los grancanarios.




El Roque Nublo (Gran Canaria)



42 años, 3 meses y 5 días después de esa fecha he cumplido mi sueño de subir hasta él. No se porqué no lo había hecho antes; quizá porque estaba ahí desde hace unos cuantos millones de años y tenía la seguridad de que no iba a cambiar de ubicación, que siempre iba a estar esperándome. Ha sido una visita bastante impremeditada la que le he hecho, acompañado por mi mujer y el más joven de mis yernos, pues sólo habíamos salido con la intención de dar un paseo en coche por las cumbres de la isla y subir hasta su punto más alto, el Pico de las Nieves, a 1949 metros de altitud. Pero así ocurren las cosas. El día estaba espléndido y casi de repente, cuando bajábamos hacia la costa buscando un restaurante donde comer nos encontramos a los pies del sendero forestal que lleva hasta el Nublo. Y no pudimos ni supimos resistir la tentación... De lo impremeditado de la subida es prueba de que ni tan siquiera se nos ocurrió llevar una máquina de fotos, los tres íbamos con sandalias y chanclas y ni una mísera gorra que echarnos a la cabeza, pero ha merecido la pena...







No se crean lo que dicen los folletos de que es una subida de "extrema facilidad", que se hace en 15 ó 20 minutos. ¡Y un huevo! De fácil nada, y échenle de 35 a 45 minutos de subida empinada, y nada recomendable para los que sufran de vértigo, aunque tampoco hace falta ser senderista profesional para intentarlo. Suban con cuidado y disfruten del paseo. Nosotros lo hemos hecho. Lo más probable es que lo haga otra vez, ahora sí, con alevosía y premeditación, con mis yernos y mis hijas. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)







Entrada núm. 1178 (.../...)

jueves 2 de julio de 2009

"House of Saddam": Vida privada de un dictador

Iba a titular este comentario "Intimidades de un dictador", pero recordé un hermoso texto del recientemente fallecido psiquiatra y académico Carlos Castilla del Pino, titulado "Arquitectura de la vida humana" (Real Academia Española/Espasa Calpe, Madrid, 2006). Decía en él que "lo íntimo" era, por esencia, intransmisible al otro, ni siquiera al más allegado, algo tan personal que no podía salir de sí mismo ni aun queriéndolo; que lo que denominamos como "vida íntima" es algo que transcurre en nuestro propio "yo", sin posibilidad de conocimiento por nadie más. Lo que tiene relación con los demás, decía, puede ser privado o público, pero nunca íntimo. Lógicamente, he cambiado el título del comentario.

"House of Saddam" es una miniserie de televisión de cuatro capítulos, producida por la BBC británica y la HBO norteamericana, dirigida por Jim O´Hanlon, con guión de Alex Holmes, e interpretada por el actor israelí Igal Naor (el de "Munich", de Spielberg) que cuenta la tormentosa relación del que fuera presidente de Iraq, Sadam Hussein, con su familia: sus dos esposas, sus hijos e hijas, y sus yernos, durante los años que estuvo al frente de su país. Cada capítulo de la serie está dedicado a relatar los hechos acaecidos en un año concreto de su vida desde el momento en que, como vicepresidente de la república asume la presidencia de Iraq tras forzar la renuncia del presidente, hasta su detención, enjuciamento, condena y ejecución el 30 de diciembre de 2006.

Hablar de series de televisión de tema "histórico" de la BBC o HBO es hablar de calidad indiscutible. La prueba, las míticas "Yo, Claudio", "Eduardo VII", o las más recientes de "Roma", "True blood", o "Generation Kill". Yo la he visto en Digital Plus, pero estoy seguro de que será emitida por otras cadenas. Estén avisados y no se la pierdan porque es, sinceramente, sensacional. Espero que la disfruten. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)


Los protagonistas de "House of Saddam"



Notas:
(1) Información sobre la serie y videos promocionales de la misma pueden verse en: http://www.plus.es/esp/House_of_Saddam/serie/_esp_//index.html.



Entrada núm. 1177 (.../...)

Honduras: desconcierto y estupor

Ni una sola voz disonante. Práctica unanimidad en la condena por la comunidad internacional de la deposición de Manuel Zelaya como presidente de la república de Honduras. Confieso mi desconcierto y estupor ante esa unanimidad. Es cierto que ha sido depuesto y expulsado del país por un acto de fuerza, reprobable e ilegítimo, del ejército del que Manuel Zelaya es comandante en jefe por mandato constitucional, pero parece olvidarse ¿amnesia colectiva, hipnotismo global, hipocresía interesada? que el depuesto presidente de la república hondureña tenía pensado celebrar el domingo pasado un referéndum, a pesar de la prohibición expresa del Tribunal Supremo de Honduras, la Fiscalía General de la República y el Parlamento hondureño, que le permitiría llegado el caso optar a un nuevo mandato presidencial, prohibido por la Constitución vigente de Honduras.

Me resisto -y puede ser que esté en un error-, en otorgar la calificación de "golpe de Estado" al ilegítimo acto de fuerza del ejército hondureño. Si nos atenemos a los hechos conocidos y divulgados, el arresto inicial del presidente fue ordenado por el Tribunal Supremo de Honduras, su deposición sancionada por el Parlamento hondureño y su sustitución automática por el presidente del Parlamento como Jefe del Estado se produjo de acuerdo con lo prescrito constitucionalmente. ¿Bajo la amenaza del ejército? No lo parece...

De lo que no cabe duda es que el auténtico y real "golpe de Estado", anticonstitucional de pleno derecho, era el preparado por el depuesto presidente de Honduras para el domingo pasado, frustrado por la intervención del ejército.

Durante lo que va de semana he buscado y leído las noticias sobre la crisis hondureña en la prensa latinoamericana. No las notas oficiales y oficiosas de condena de mandatarios y gobiernos, sino los comentarios de ciudadanos anónimos, y no tan anónimos, que cuestionan esa "unanimidad" de la que hablaba al principio.

No estoy tomando partido; estoy absoluta y radicalmente en favor de la democracia y la legalidad y legitimidad constitucional de Honduras y en contra de la actuación unilateral del ejército, del hondureño y de cualquier otro. Simplemente muestro mi desconcierto y estupor ante tan inaudita adhesión internacional a la persona de un mandatario a la que la salió mal el "golpe de Estado" que preparaba. Me pregunto si la reacción de la comunidad internacional sería la misma si ese mismo hecho lo hubiera protagonizado, con similar resultado, el ejército iraní, el sirio, el chino o el de Zimbabue. Tengo la sospecha de que no.

Entre los comentarios publicados en España que he leído, sólo uno, el del periodista Miguel Ángel Bastenier, profesor del Instituto Universitario de Estudios Europeos de la Universidad San Pablo-CEU, de Madrid, en el El País de ayer miércoles, aunque un tanto críptico a mi entender, parece pronunciarse en el mismo sentido que yo. Les dejo con su artículo y las últimas noticias de prensa sobre la crisis política hondureña. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)




Manuel Zelaya, presidente (depuesto) de Honduras



"GOLPE EN HONDURAS: GOLPE CONTRA EL CHAVISMO", por M.Á. Bastenier
EL PAÍS - Internacional - 01-07-2009

El domingo pasado estaba convocado un golpe de Estado en Tegucigalpa. En un país como Honduras, de densidad democrática débil y legalidad de celofán, los poderes transitan sobre el alambre, en riesgo permanente de desplomarse unos contra otros. El presidente hondureño, Manuel Zelaya, del Partido Liberal, que como su nombre indica practica la libertad de explotación, es el último en la ya larga nómina de jefes de Estado latinoamericanos que consideran que un solo mandato -el no reeleccionismo- priva injustamente al pueblo de la repetición de gobernante; de ordinario el mismo que tiene esa preocupación.

La limitación a un solo periodo presidencial tiene gran pedigrí en América Latina. Porfirio Díaz se hizo elegir siete veces presidente de México y gobernó más de tres décadas hasta 1910, y, como él, otros muchos en el continente convirtieron sus mandatos en tiranías corruptas y oligárquicas. Más o menos asegurada la democracia en los últimos 20 años, los presidentes latinoamericanos parecían sentirse de nuevo legitimados para pedir cancha. En 1993, el peruano Alberto Fujimori remendó la Constitución para desempeñar un segundo mandato; al año siguiente, el argentino Carlos Menem hizo otro tanto; le siguió el brasileño Fernando Henrique Cardoso en 1997; y en esta última década, el colombiano Álvaro Uribe, la tripleta chavista formada por Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia, y hoy andan dándole vueltas al asunto el nicaragüense Daniel Ortega y el paraguayo Fernando Lugo, ambos en la órbita de Caracas. Y no es la ideología, sino la excelente opinión que los interesados tienen de sí mismos, lo que hace que derechas como izquierdas sueñen con no apear presidencia.

Zelaya experimentó una conversión de instantaneidad paulina: a medio mandato decidió pasarse al socialismo del siglo XXI, y el 25 de agosto pasado firmaba el ingreso de su país en el ALBA, organización creada por Chávez para la integración económica latinoamericana por una vía no capitalista. Sin que eso tenga que desmentir la preocupación social del presidente, únicamente un viraje de este calibre podía facilitarle un nuevo libreto que interpretar; como si fuera un personaje en busca de un autor, que sólo podía ser Hugo Chávez. Y para llevar adelante esa revolución, Zelaya tenía que ganar por pies al establecimiento político y social de su país, que no parece estar para muchos chavismos. Sin esperar a las elecciones presidenciales del 28 de noviembre de este año, el líder hondureño tenía que tratar de poner a sus adversarios ante una evidencia insuperable: un referéndum, anunciado para el pasado domingo 27, en el que la opinión allanara el camino a una futura reelección, que es la que permitiría el desempeño de ese nuevo libreto. El Congreso, en vez de iniciar entonces algún tipo de impeachment, que se demoraría ad calendas, contra el presidente, prohibía el día 23 el referéndum, ante lo que Zelaya destituía de inmediato al jefe de las Fuerzas Armadas, Romeo Vásquez, por no secundar materialmente la votación; y el Ejército, finalmente, cometía el gravísimo delito y terrible error de sacar los tanques, secuestrar al presidente y pasaportarlo a San José. Así es como el domingo estaba convocado un triple golpe: del presidente por querer que hubiera consulta; del Ejército por derrocar al jefe del Estado, y del Congreso por elegir a su presidente, Roberto Micheletti, como sucesor de Zelaya en un interinato hasta las presidenciales.

Pero el combate de fondo se libra entre chavistas y no chavistas. La OEA, la UE, el Parlamento Centroamericano, Estados Unidos, y ¿quién no?, han condenado el golpe y tendrán ahora que poner en cuarentena al nuevo régimen. Hace muy poco no habría costado adivinar la mano de Washington en la asonada, e incluso hoy parece inverosímil que unos militares formados en la Escuela de las Américas actuaran sin conocimiento de la base norteamericana de Soto Cano en Honduras. Pero ni Estados Unidos, ni el Brasil del presidente Lula, ni tampoco media OEA pueden ver con entusiasmo la extensión del chavismo. ¿Ha tendido Zelaya una trampa a sus adversarios? El nuevo régimen hondureño, que sólo aspira a llegar a la cita electoral de noviembre, lo tiene muy difícil. El golpe contra Chávez puede describir una trayectoria de bumerán.



Roberto Micheletti, presidente (provisional) de Honduras



AGENCIAS - Tegucigalpa / Washington / Bruselas
ELPAIS.com - Internacional - 01-07-2009

El Congreso de Honduras, a instancias del Gobierno, ha reforzado este miércoles el toque de queda en todo el país, con la supresión de garantías individuales y colectivas y con la prohibición del ejercicio de derechos como los de asociación, circulación e información, informa Pablo Ordaz. Estas nuevas medidas, cuyo cumplimiento será velado por el Ejército, elevan aún más si cabe la tensión en el país centroamericano, bajo la lupa de la comunidad internacional que rechaza otorgar legitimidad al nuevo Gobierno salido del golpe de Estado y exige el regreso y la restitución en el cargo del presidente depuesto Manuel Zelaya.

El Gobierno ha anunciado, además, que persistirán hasta el viernes los límites a los movimientos entre las 21.00 y las 5.00 hora local. El toque de queda ha obligado también a suspender algunos vuelos y a modificar el horario de otros en los aeropuertos desde el pasado domingo.

Zelaya ha pospuesto su regreso a Tegucigalpa, previsto para este jueves, para no "entorpecer" la gestión de la Organización de Estados Americanos (OEA) que ha dado un plazo de 2 horas al Gobierno de facto para que restaure el orden democrático. Mientras el nuevo Gobierno liderado por Roberto Micheletti insiste en que Zelaya será encarcelado si pisa suelo hondureño, el mandatario depuesto ha viajado a Panamá para asistir a la toma de posesión del empresario Ricardo Martinelli como nuevo presidente.

La comunidad internacional no está dispuesta a aceptar a Micheletti como nuevo jefe de estado de Honduras. El Gobierno español ha decidido llamar a consultas a su embajador en Honduras, Ignacio Rupérez. Según ha informado el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación en un comunicado, esta medida se ha tomado con "la esperanza de que ello contribuya, en el marco de los esfuerzos internacionales en curso, al restablecimiento de la institucionalidad democrática" en dicha República hermana.

El jefe de la diplomacia española, Miguel Ángel Moratinos, ya anunció ayer que propondría a la Unión Europea (UE) la llamada a consultas de sus respectivos embajadores en Tegucigalpa en señal de protesta por la "ruptura del orden constitucional" en Honduras. El ministro explicó que este gesto se ha hecho "necesario y urgente para mostrar la firmeza de la UE" ante "la ruptura del orden constitucional" en el país centroamericano. De hecho, después del gesto español, los países de la Unión Europea han anunciado que deciden suspender las negociaciones para un acuerdo de asociación con Centroamérica debido al golpe de Estado en Honduras, aunque esperan "retomarlas lo antes posible", según informan fuentes comunitarias.

Francia ha seguido el ejemplo de España. El ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner, también ha llamado hoy a consultas a su embajador en Honduras, sumándose a los esfuerzos internacionales para restablecer la democracia en Tegucigalpa. Tras reiterar su firme condena de los acontecimientos de los últimos días en territorio hondureño, el jefe de la diplomacia gala ha subrayado en la misma declaración que "el futuro de Honduras y de esa región es indisociable de la democracia".

La llamada a consultas es una herramienta diplomática de la que disponen los Gobiernos para mostrar su fuerte rechazo y malestar ante alguna actuación del Estado ante el que está acreditado el embajador al que se llama. Supone una retirada temporal de este representante hasta que se solucione el incidente.

La Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha exigido hoy en una resolución común al nuevo Gobierno hondureño la restitución del depuesto Manuel Zelaya en un plazo de 72 horas, mientras España y Francia han llamado a consultas a su embajador en el país centroamericano.

Los Estados miembros de la OEA se han reunido para la búsqueda de una respuesta unánime a la crisis desatada tras el golpe de Estado perpetrado por los militares el pasado domingo en Honduras. La OEA ha amenazado al nuevo Gobierno, encabezado por Roberto Micheletti, con la expulsión de Honduras del seno de la organización si no restituye a Zelaya.

Según ha afirmado el subsecretario de Estado de Estados Unidos para América Latina, Tom Shannon, el depuesto mandatario es "el presidente legal y constitucional" del país. EE UU no se reunirá con el Gobierno de Micheletti ni tampoco recibirá a los emisarios que éste enviará a Washington. Por su parte, el subsecretario general de la OEA, Albert Ramdin, ha alegado que el organismo regional tampoco planea negociar con el nuevo mandatario.

Por otra parte, el nuevo presidente de Honduras, Roberto Micheletti, ha desautorizado esta madrugada (hora española) a los embajadores en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la OEA, Jorge Arturo Reina y Carlos Sosa, y ha anunciado su destitución. Además, el Gobierno interino ha informado de la ampliación del toque de queda al menos hasta el próximo viernes, según recoge el diario La prensa.

Reina y Sosa, ambos nombrados por el derrocado presidente Manuel Zelaya, están para Micheletti "totalmente desautorizados". "Este Gobierno no los reconoce como miembros de esas dos representaciones internacionales", ha declarado a la prensa el gobernante designado el domingo tras la expulsión de Manuel Zelaya como mandatario.

"A Reina y Sosa se les enviaron las notificaciones, que sabemos que llegaron, pero no se entregaron, y los dos se dedicaron a atacar a este nuevo Gobierno", ha señalado Micheletti. Ha agregado que está analizando las candidaturas de ex cancilleres y otros diplomáticos para nombrarlos en las embajadas en la ONU y la OEA, donde el depuesto presidente Zelaya ha comparecido para explicar su situación después de que los militares lo derrocaran.

Micheletti ha resaltado que enviará emisarios a EE UU y remitirá notas a organismos internacionales y embajadas en Tegucigalpa para que "tengan conciencia de lo que aquí ha pasado". El nuevo presidente hondureño en una entrevista concedida ayer al diario EL PAÍS aseguró que si "Zelaya regresa a Tegucigalpa, será detenido".

El nuevo presidente de Honduras, Roberto Micheletti, ha acusado hoy al gobernante de Venezuela, Hugo Chávez, de ser el responsable de la crisis que vive el país centroamericano. "La intervención del Gobierno de Hugo Chávez es clara y definida en esta situación que está viviendo Honduras", ha dicho en rueda de prensa Micheletti.

En su opinión, todo el mundo irá conociendo que las autoridades tenían que tomar la decisión de destituir a Zelaya, quien pretendía reformar la Constitución para lo cual impulsaba una "consulta popular" pese a una prohibición legal. "Tenemos la fortaleza y la fe en Dios que poco a poco, al conocerse, vamos ir logrando el objetivo de que reconozca el mundo entero que teníamos que tomar esta decisión por la legalidad, por la ley, por la Constitución de la República", ha insistido.




Erlich (El País, 30/06/09)



Entrada núm. 1176 (.../...)